lunes, 20 de octubre de 2008
“Al César lo que es del César…”
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Muy bien, pero…
¿Quién decide qué es de Dios
y qué es del César?
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HOMILÍA DOMINICAL
XXIII Domingo después de Pentecostés,
19 de Octubre, A.D. 2008.
Por el
Vamos a hablar de: Evangelio y políticas públicas, actitud de la sociedad y de las iglesias, y –en fin, acorde con el tinte que hemos dado a este mes de octubre en este blog-, de algunas cosas concernientes a la crueldad y al alivio del dolor.
El pasaje del Evangelio que hoy hemos leído es uno de los más conocidos, lo cual no significa que se uno de los mejor comprendidos; Jesús dice: “Den al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios”. “Al César lo que es del César…”, solemos decir como refrán popular. El habla popular usa este refrán para dar a entender una cierta noción de justicia “dar a cada quien lo suyo”, o “a cada quién lo que le corresponde”.
Pero parece que, justo desde ahí, comienzan los problemas y malos entendidos: la noción que tenemos acerca de la justicia, suele ser bastante subjetiva, amoldada a la conveniencia particular de cada quién.
Con estas breves palabras: “Al César lo del César…”, basadas en San Mateo 22:15-22 se organizan: sermones, debates radiales, artículos periodísticos, etc. etc., en los que los participantes jamás se ponen de acuerdo sobre su entendimiento concreto. Supongo que lo que pasa es que todos los que opinamos y discutimos sobre este pasaje, tenemos en mente la noción tradicional de justicia: “Dar a cada cual lo que le corresponde”. El problema no es esta definición formal de lo que es la justicia, pues prácticamente todo el mundo conviene en ella, sino en quién define (¡y cómo define…!) lo que corresponde a cada quién.
Desde el punto de vista del estado, un tanto cuanto simplistamente y bajo una perspectiva aparentemente laica, todo se reduce a: pagar impuestos en tiempo y forma, respetar las leyes vigentes y –especialmente-, que los curas se dediquen a rezar y a administrar ritos y ceremonias, y no se metan –para nada–, en los asuntos públicos. Bueno, Hitler hizo eso un buen día en que le pidió a los líderes religiosos dedicarse a “su trabajo” que era: “ayudar a mantener el orden público, celebrar el culto y enseñar que hay una vida después de ésta.” Muy conveniente, ¿no?
Desde el punto de vista de una corporación religiosa –también simplistamente–, y sobre todo, desde una perspectiva un tanto fanática: –“¡Ah no…!, lo primero es ser religioso, primero está tal o cual Iglesia con su doctrina y luego lo que te diga tu ideología, tu partido político, el estado, las modas, o tus propias conclusiones personales”.
Me parece que ambos son extremos viciosos. Por una parte, el estado tiene razón en exigir respeto a su esfera de acción; pero ¿y qué pasa con un estado abusivo, como la Alemania Nazi, el Chile pinochetista, la Argentina de la Junta Militar, etc. etc.? ¿Tiene que callarse la voz profética de una Iglesia ante los abusos? Ahí lo malo es precisamente el silencio cómplice que muchas corporaciones religiosas prefieren guardar.
Pero –por otra parte–, del lado de algunas clerecías, parece más sencillo condenar a quienes viven sin casarse por la Iglesia, a los divorciados, y a las personas homosexuales, que a narconegociantes, secuestradores, ladrones de cuello blanco o gobernantes corruptos. En otras palabras, resulta más sencillo condenar a la gente por cuestiones concernientes a su vida personal privada, que a quienes causan daños verdaderamente graves a sí mismos y a otros, a escala mucho más amplia (claro, suele más riesgosamente fácil perder la vida a manos de un secuestrador que de un divorciado resentido).
Dios y el César en los sermones de este domingo…
Este domingo, en muchas iglesias del mundo cristiano, el sermón –basado en este pasaje de San Mateo sobre “Dios y el César”–, se ha centrado en atacar las iniciativas que buscan legalizar el aborto (asunto de suyo muy difícil), así como las uniones solidarias que se han visto reducidas a la figura de nombre muy ambiguo e inexacto de “matrimonio homosexual”. Las voces más sonoras entre los clérigos, suelen alegar que el estado, o más bien los sectores sociales que apoyan la iniciativa del aborto, invaden y pisotean los derechos humanos esenciales y la soberanía de Dios.
El discurso –desde las iglesias–, ha cambiado bastante. Invocar que el aborto es un crimen contra la majestad de Dios vale para los creyentes (incluso los no cristianos); pero, ¿qué hay con los no-creyentes? Los voceros y predicadores de las iglesias y religiones que se alarman ante el aborto, se han dado cuenta que necesitan ampliar sus puntos de vista, pues todo asunto sobre la dignidad y el respeto a la vida humana incumbe a todas y a cada una de las personas, independientemente de su convicción religiosa.
La cuestión aquí es: Al darse cuenta de que las iniciativas de leyes liberalizadoras sobre asuntos como: el aborto, la eutanasia y las uniones del mismo sexo, son asuntos que incumben a todas las personas, ¿las iglesias y religiones se someten de verdad a un proceso de discernimiento social genuino?
¿Qué es un proceso genuino de discernimiento social?
En principio –con ejemplos como el aborto y la eutanasia–, tenemos problemas que afectan o afectarán, directa o indirectamente, más tarde o más temprano, a todos los individuos de una sociedad; enseguida, tenemos una diversidad de personas en circunstancias igualmente diversas: no tiene por qué ser lo mismo una mujer que desea abortar porque ha sido violada por un grupo de infames, a una mujer que desea abortar porque ella y su novio no adoptaron las precauciones necesarias antes de tener sexo, y ahora no desea que su carrera se trunque; tampoco ninguno de estos casos será lo mismo que el de una mujer (o una pareja) que es obligada al aborto por un estado que busca un control demográfico (China), o una mujer forzada o presionada al aborto por una familia ofendida en su “honor”, o por una pareja (el hombre, generalmente), que no desea el compromiso de un (otro) hijo.
Por otra parte –en un embarazo al que se propone interrumpir por medio de un aborto intencionado– tenemos una vida humana gestante (de eso no debe caber la menor duda) que será eventualmente aniquilada si el aborto se lleva a cabo (creo que mis palabras no exageran).
¿Cuándo comienza a haber vida en un embarazo?; ¿cuándo comienza a hacerse persona la vida gestante?; ¿se causa dolor al producto cuando se efectúa un aborto?; ¿en qué etapa(s) de la gestación es viable el ejercicio de un aborto?; ¿hay imágenes fotográficas o fílmicas de abortos disponibles para conocimiento público?; ¿hay textos que expliquen con sencillez didáctica y exactitud científica qué es un aborto y en qué consiste?; ¿qué perspectivas plantea el recurrir a la entrega en adopción como alternativa al aborto?; ¿quién o quiénes se benefician de los procesos de adopción o aborto?; ¿quién o quiénes quieren abortar y por qué?
Un proceso genuino de discernimiento social comienza por saber plantear éstas y otras cuestiones y preguntas y ponerlas a disposición de todo el público, así como de saber organizar foros de debate ordenado y sereno (parece imposible tal cosa, pero el caos de los fanatismos tanto del lado conservador como del lado liberal, son algo mucho peor).
La gran pregunta es: ¿las corporaciones religiosas, permiten el acceso de sus fieles a información científica cierta y comprobada?, ¿creen acaso que pueden sustituirla?, ¿les interesa abrir foros de aportación de ideas y de puesta en común de experiencias? Creo que lo que suele verse en la mayoría de las iglesias y grupos religiosos es más bien un desbordamiento de pseudo-información, pseudo-ciencia, y una manipulación atroz de la opinión pública, amén de que –cada vez que pueden-, parten de presupuestos emocionales y dogmáticos.
No se trata de despojarnos de nuestras convicciones religiosas o filosóficas, ni de los valores éticos de nuestras familias; pero sí de llegar a comprender que no podemos imponer a otros los parámetros de nuestra fe ni (peor aún) de nuestras emociones desbocadas, a la hora de sentarnos a dialogar, y que tenemos que ser humildes y hallar términos comunes en los que podamos compartir experiencias y razonamientos. Ya veo los rostros enfadados de uno y otro lado: “¡¿Cuál diálogo!?, ¡es obvio que esto es (escoja aquí lo que desee poner): fanatismo del clero, pecado de los liberales, conspiración desde Wall-Street, plan secreto de “El Yunque”, conspiración de los masones, etc. etc.!” Más necesario es el diálogo sereno cuanto más difícil resulte una situación.
Con otros asuntos, como el de la eutanasia, mi experiencia personal primera fue de un total apoyo a la posibilidad de legalizarla: hay momentos en la vida de un paciente terminal en que uno contempla la desesperación de la persona que no soporta ya su postración o sus invencibles dolores, y quisiera tener disponibles los medios para poner término a sus sufrimientos. Sin embargo, mi breve experiencia con ciertos enfermos terminales, y mi diálogo con algunas monjas enfermeras me han permitido darme cuenta que la postura de la Iglesia Católica Romana sobre la eutanasia es más amplia de criterio de lo que muchos creen, que no es lo mismo permitir la eutanasia que impedir o cortar el “encarnizamiento terapéutico”.
Por otra parte, muchas personas interesadas en legalizar la eutanasia –aunque ciertamente, no todas–, lo están por su negligente falta de disposición a brindar cuidados terapéuticos, o por su interés en deshacerse de la persona enferma, ya por irresponsabilidad, por dinero o por odio: ¡claro que eso es Cultura de la Muerte, no me interesa quién haya acuñado el término! La práctica geriátrica y de cuidados paliativos, a mi parecer, demuestran que –por ejemplo–, una persona anciana que podría desear morir –no tendría necesariamente ese deseo si tuviera la oportunidad de ser atendida con cariño, dedicación y respeto. Excelente ejemplo hemos tenido con la madre del actual Obispo Primado de la Iglesia Anglicana de México, que fue atendida con elevada calidad humana en su propia casa hasta el momento de su muerte natural.
¿Quién es Dios y quién es el César?
Asuntos como el aborto y la eutanasia tienen demasiadas aristas como para despacharlos fácil y rápido, tienen que ver con nuestra responsabilidad moral, con nuestra capacidad de empatía y compasión (no lástima, sino de “con-pasión”, esto es: padecer junto con alguien, ser capaz de ponerse en su lugar, lo cual incluye a quien razona al otro lado de nuestra tribuna.
Políticos y líderes sociales por un lado, curas y pastores por otro, nos hemos vuelto abanderados de causas demasiado importantes como para depender de nuestra insuficiente opinión aislada de la del conjunto de la sociedad. Al politizar los debates: los curas y pastores se asumen como “portavoces de Dios” (pobrecitos…) mientras políticos y otros líderes laicos –a su vez-, se transforman en “portavoces de la sociedad o de la patria (el César, pues)” (¿con permiso de quiééén?), buscan asegurarse paquetes de votos, y asegurarse el apoyo de las bases de sus sectores o partidos. Con eso, la sociedad no gana nada en lo absoluto y los fanatismos se exacerban, dividiéndola.
Cuando empezamos, esto era un sermón de Iglesia, y pretendo que siga siéndolo: Tratemos de reflexionar como creyentes que razonan su fe; ¿cómo anglicanos?, ¡sí, por supuesto!, aunque también quedan invitados a la reflexión los creyentes y no creyentes de buena voluntad…
El esquema de reflexión que define al Anglicanismo instrumenta tres fases o filtros: Escritura, Tradición, Razón. (¿¡Cuándo lo entenderán las gentes que se tiran de los cabellos –a favor o en contra--, por cuestiones sobre los homosexuales, las señoras celebrando la Eucaristía o si usamos imágenes o no!? ¡¡Lo que nos hace especiales a los anglicanos es nuestro modo de razonar!! …y a veces lloro de amargura, por las necedades en las que nos ocupamos, porque ya no me preocupa tanto lo del “modo”, ¡sino mi duda sobre si acaso razonamos!
Hasta ahora hemos visto un poco de las dos últimas (Tradición y Razón), particularmente hemos tratado de ayudar a visualizar las preguntas que debemos hacernos. No se trata tanto de buscar dar respuesta a nuestras inquietudes, como de saber organizar y descubrir las preguntas que debemos plantearnos.
Pero vamos ahora a la Escritura, que es por dónde suele comenzarse un sermón. Yo –como el Señor en las Bodas de Caná-, he dejado para el final el vino mejor.
Un grupo de pícaros Maestros de la Ley, pone a Jesús ante una situación muy difícil y peligrosa de responder: “¿Está bien que paguemos impuestos al emperador romano, o no?”, no se trataba de una simple política pública; le iba la vida en ello: por un lado, la dureza del castigo a la rebelión por parte de un Imperio con el que no se podía jugar, por el otro, el orgullo religioso y nacionalista de una nación –los judíos–, con un amor propio muy elevado y con el peso humillante de abusos económicos y sociales.
No podemos ignorar esto, aunque no aparezca explícito en el texto; bien sabemos cuál era la situación política y religiosa de los tiempos de Jesús, y eso es el trasfondo de este encuentro.
Una propuesta interpretativa.
La respuesta de Jesús –amén de poner en evidencia el dolo de sus colegas-, es sumamente sabia a la vez que astuta. Cuando el Señor pide que le muestren un denario y hace evidente de quién son el nombre y la efigie grabados, entra en un razonamiento de una lógica casi pueril: “…Pues, si es de él, dénselo… es suyo, ¿o no?” La apertura a las interpretaciones a las palabras de Jesús es sumamente amplia, yo me quedo con ésta, y la ofrezco a todos los que me hacen la caridad de leerme:
1. Tú decides si quieres que éste estado de cosas en tu vida, en tu trabajo, en tu patria, etc. continúe o quieres que haya un cambio, por lo pronto el señor de la efigie (el César, el estado, las políticas de tu empresa…), es quien ha puesto las reglas del juego –así que por lo pronto no hay más remedio, en algunas cosas tendrá razón, en otras no tanto, en otras definitivamente no. Trata de seguir las normas vigentes y –si crees que se necesita un cambio, lucha por él: así que vas a necesitar valentía. Ahora bien, ¿en qué estriba darse cuenta de la necesidad de un cambio?, ¿en qué estriba esa lucha?: en que cumplas la segunda parte de la frase: ‘…a Dios lo que es de Dios’: necesitarás lucidez.
2. ¿…Y quién decide qué cosa pertenece a Dios y qué no? ¿Habrá algo que no le pertenezca al dueño del universo?; ¿Dios tiene voceros? (¿Papas, obispos?, ¿pastores?, ¿Obispos reunidos en Inglaterra, obispos reunidos en Jerusalén?, ¿un libro santo: la Biblia?). Todos esos señores (y señoras…), ¿no tendrán sus propios intereses personales y de grupo?, el libro… ¿no tendrá mejores o peores intérpretes? Ojo: Dios es Dios, los de alrededor …pues son “angelitos”, cuidado con las confusiones: necesitarás sentido crítico, ojo…: a los “angelitos” les gusta más la obediencia a ciegas que el sentido crítico.
3. ¿Cómo puedo armonizar mi sentido crítico con mi deseo de atender a las opiniones de otras personas y a la guía de los que considero mis pastores y mis guías espirituales?: ¡Dialoga! , promueve el compartir opiniones y experiencias de vida, o acércate a donde veas que se comparte y se dialoga: evita los “grupitos” que dividan a los demás y aprende que Dios habla por medio de todos sus hijos –a través de sus errores y aciertos, y a través de todas las circunstancias de la vida.
U.I.O.G.D.
viernes, 17 de octubre de 2008
XXIII Domingo después de Pentecostés.
El Señor consagró a Ciro como rey, lo tomó de la mano para que dominara las naciones y desarmara a los reyes. El Señor hace que, delante de Ciro, se abran las puertas de las ciudades sin que nadie pueda cerrárselas. Y ahora le dice: -"Yo iré delante de ti, derribaré las alturas, romperé las puertas de bronce y haré pedazos las barras de hierro. Yo te entregaré tesoros escondidos, riquezas guardadas en lugares secretos, para que sepas que YO SOY Yahvéh, el Dios de Israel, que te llama por tu nombre. Por consideración a mi siervo Jacob, al pueblo de Israel, al que he elegido, te he llamado por tu nombre y te he dado el título de honor que tienes, sin que tú me conocieras. YO SOY Yahvéh, no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te he preparado para la lucha sin que tú me conocieras, para que sepan todos, de oriente a occidente, que fuera de mí no hay ningún otro. YO SOY Yahvéh, no hay otro. Yo creo la luz y la oscuridad, produzco el bienestar y la desgracia. Yo, Yahvéh, hago todas estas cosas.
1 Canten al Señor una canción nueva;*
Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la comunidad de creyentes de la ciudad de Tesalónica, que están unidos a Dios el Padre y al Señor Jesucristo. Que Dios derrame su gracia y su paz sobre ustedes.
Palabra del Señor.
+ En aquel tiempo, los fariseos fueron y se pusieron de acuerdo para hacerle decir a Jesús algo que les diera motivo para acusarlo. Así que mandaron a algunos de sus partidarios, junto con otros del partido de Herodes, a decirle:
--Maestro, sabemos que tú dices la verdad, y que enseñas de veras el camino de Dios, sin dejarte llevar por lo que diga la gente, porque no hablas para darles gusto. Danos, pues, tu opinión: ¿Está bien que paguemos impuestos al emperador romano, o no?
--Hipócritas, ¿por qué me tienden trampas? Enséñenme la moneda con que se paga el impuesto.
Le trajeron un denario, y Jesús les preguntó:
--¿De quién es esta cara y el nombre que aquí está escrito?
--Del emperador.
Jesús les dijo entonces:
--Pues den al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.
El Evangelio del Señor.
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23 de octubre: Santiago de Jerusalén
En el Ciclo Anglicano de Oración, oremos por… :
La Iglesia de la Provincia de las Indias Occidentales.
La Iglesia en las Antillas Occidentales se estableció en 1883 como una provincia autónoma de la Comunión Anglicana por las misiones de la Iglesia de Inglaterra en los territorios misioneros quedaron establecidas dentro de lo que llegaron a ser colonias británicas. La Provincia está formada por dos diócesis en el territorio continental y seis diócesis isleñas: Barbados, Belice, Guyana, Jamaica, Nassau y las Bahamas, Tobago, Trinidad y las Islas de Barlovento. Se ha puesto mucho énfasis en el desarrollo de un ministerio local. La extensión geográfica y la dispersión de las parroquias contribuyen a que la obra pastoral sea difícil y onerosa.
CALENDARIO DE FIESTAS MENORESJosé
Schereschewsky
Obispo y Estudioso bíblico, 1906.
(14 de Octubre).
Traducción del
Padre Miguel Zavala-Múgica+
De Wikipedia: La Enciclopedia Libre.
Read it in English:
http://en.wikipedia.org/wiki/Samuel_Isaac_Joseph_Schereschewsky
Samuel Isaac Joseph Schereschewsky (06 de mayo de 1831-15 de octubre de 1906) fue Obispo Anglicano de Shanghai, China entre 1877 y 1884; y fundó la Universidad de St. John's, Shanghai en 1879.
Años de juventud.
Es importante señalar para nuestros lectores que el hebreo no fue nunca la lengua en que se escribiera el Nuevo Testamento; la lengua original de éste fue el griego; se sabe que el arameo fue la lengua original del Evangelio de San Mateo, pero esos originales están perdidos para nosotros. La traducción del Nuevo Testamento al hebreo (lengua del Antiguo Testamento y lengua litúrgica de los judíos hasta nuestros días), es una empresa relativamente reciente (siglo XIX).
U.I.O.G.D.
Para que en todas las cosas sea Dios glorificado…
miércoles, 15 de octubre de 2008
+ Un misionero metodista norteamericano que fue encarcelado y torturado por el gobierno militar de Brasil hace 34 años, ha recibido “una excusa” personal y una compensación monetaria de $122,000, además de una pensión mensual de $900. Fred B. Morris, 74, trabajó con el arzobispo católico romano de Olinda-Recife, Dom Helder Cámara, ya fallecido, en un programa de defensa de los derechos humanos. Un estudio del gobierno brasileño revela que durante la dictadura militar 475 personas fueron asesinadas o desaparecidas. Morris, ya jubilado, vive en Panamá pero espera radicarse antes de fines de año en Nicaragua, con su esposa Argentina.
+ Katharine Jefferts Schori, Obispa Presidenta de la Iglesia Episcopal en Estados Unidos, lamenta la partida del Obispo y la Diócesis de Pittsburg y reafirma que “hay mucho espacio para disentir dentro de esta iglesia” y añade que “ser oponente leal es una larga y honrosa tradición dentro del anglicanismo”. Enfatizó que estamos listos para dar la bienvenida a todos los que quieren retornar para unirse a esta parte del Cuerpo de Cristo.
+ El lunes 13 de octubre falleció el Cardenal Antonio José González Zumárraga, Arzobispo emérito de Quito, a la edad de 83 años. “Antuco”, como le llamábamos sus amigos, fue un hombre sencillo, amable y muy dedicado al trabajo pastoral de la iglesia. Cuando yo era vicario de la Iglesia Episcopal de San Nicolás en Quito, tuve el privilegio de estar presente en su consagración como obispo, el 15 de junio de 1969 y participar con él en muchas actividades ecuménicas. Descanse en la paz del Señor el buen hermano, siervo de Dios.
Lo participo a todos en la fraternidad de Cristo, y en la amistad y hermandad del mundo interreligioso.
Rogamos las oraciones de todos por ella y por su familia, en particular por fortaleza y paz para su hijo Carlos, Obispo.
El cuerpo de Anita fue velado en una agencia del Sur de la Ciudad de México, y sus restos cremados reposarán en la cripta de la Parroquia de Christ Church.
Descanse en paz la servidora fiel
Teresa de Jesúsnuevas selecciones de imágenes y pies de fotos,
más la selección de poemas, por el
Padre Miguel
ARRIBA: Retrato de Teresa, pintado en vida suya,
teniéndola a ella misma como modelo,
por Fray Juan de la Miseria.
Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada (Ávila , España, 28 de marzo de 1515 – Alba de Tormes, 04 de octubre de 1582), religiosa, Doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española; fundadora de las y los Carmelitas Descalzos, rama reformada de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o Carmelitas). Mejor conocida como Santa Teresa de Jesús o Santa Teresa de Ávila.
“En una huerta que había en casa, procurábamos --como podíamos--, hacer ermitas, poniendo unas pedrecitas, que luego se nos caían, y ansí no hallábamos remedio en nada para nuestro deseo... Hacía (yo) limosna como podía, y podía poco. Procuraba soledad para rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario... Gustaba (yo) mucho cuando jugaba con otras niñas, hacer monasterios como que éramos monjas, y yo me parece deseaba serlo…”
Teresa perdió a su madre hacia 1527, o sea a los doce años de edad. Ya en aquel tiempo su vocación religiosa había sido continuamente demostrada. Aficionada a la lectura de libros de caballerías, olvidó sus juegos de la niñez. He aquí sus palabras:
“Comencé a traer galas, y a desear contentar en parecer bien, un mucho cuidado de manos y cabello y olores, y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa... Tenía primos hermanos algunos... eran casi de mi edad, poco mayores que yo; andábamos siempre juntos, teníanme gran amor y en todas las cosas que les daba contento, los sustentaba plática y oía sucesos de sus aficiones y niñerías, no nada buenas... Tomé todo el daño de una parienta, que trataba mucho en casa... Con ella era mi conversación y pláticas, porque me ayudaba a todas las cosas de pasatiempo, que yo quería, y aun me ponía en ellas, y daba parte de sus conversaciones y vanidades. Hasta que traté con ella, que fue de edad de catorce años... no me parece había dejado a Dios por culpa mortal.”
Del relato de Teresa resulta que durante sólo tres meses tuvo «amor a los pasatiempos de buena conversación», favorecidos por las criadas, con ocasión de peligro para ella y deshonra para su padre y hermanos, juntamente con la afición a las galas y el deseo de contentar y parecer bien; pero ella misma declara que las «cosas deshonestas naturalmente las aborrecía.» Su padre cortó el mal de raíz llevando a Teresa (1531) al convento agustino de Santa María de Gracia en Ávila. También se ha dicho que hacia 1529, escribió Teresa libros de caballerías. Ya en el monasterio, los primeros ocho días echó mucho de menos Teresa su libertad. No quería ser monja, y sus adoradores la enviaban recados, mas según su propia frase, «como no había lugar, presto se acabó.» En dicho convento permaneció Teresa hasta el otoño de 1532, sin decidirse a ser monja. Mudanza física y espiritual. Acometida de grave enfermedad, tuvo que volver a casa de su padre, y ya curada, la llevaron al lado de su hermana María de Cepeda, que con su marido, don Martín de Guzmán y Barrientos, vivía en Castellanos de la Cañada. Luchando consigo misma, llegó a decir a su padre que deseaba ser monja, pues creía ella, dado su carácter, que el haberlo dicho bastaría para no volverse atrás. Su padre contestó que no lo consentiría mientras él viviera; sin embargo, Teresa dejó la casa paterna, entró (02 de noviembre de 1533) en el convento de la Encarnación, en Ávila, donde profesó el 03 de noviembre de 1534. Tras entrar al convento su estado de salud empeoró; padeció desmayos, una cardiopatía no definida y otras molestias. Así pasó el primer año; para curarla, la llevó su padre (1535) a Castellanos de la Cañada, con su hermana. En dicha aldea permaneció Teresa hasta la primavera de 1536. En Castellanos de la Cañada habría logrado (1535), la conversión de un clérigo concubinario. Entonces pasó a (Ávila). De vuelta en Ávila (Domingo e Ramos de 1537), sufrió (julio) un parasismo de cuatro días en casa de su padre; y quedó paralítica por más de dos años; antes y después de lo cual, sus padecimientos físicos fueron extraordinarios. Favores espirituales. A mediados de 1539 Teresa quedó sanada según ella por San José. Con la salud volvieron las aficiones mundanas, fáciles de satisfacer, puesto que la clausura a todas las religiosas no se impuso como obligatoria hasta 1563. Vivía Teresa de nuevo en el convento, donde recibía frecuentes visitas. Languideció –según ella-, entonces su espíritu, y dejó la oración (1541). Afirma que luego se le apareció Jesucristo (1542) en el locutorio con semblante airado, reprendiéndole su trato familiar con seglares. No obstante, permaneció Teresa en él durante muchos años, hasta que se movió a dejar el trato de seglares (1555) a la vista de una imagen de Jesús crucificado.
Ya había perdido a su padre (1541), cuyas últimas palabras le hicieron profunda impresión. El sacerdote que le había asistido en sus últimos momentos (el Dominico Vicente Barón), se encargó de dirigir la conciencia de Teresa, la cual, hasta la fecha citada, conociendo sus faltas, no quería corregirlas. Al cabo Teresa se confortó con la lectura de las Confesiones, de San Agustín. Los Jesuitas Juan de Prádanos y Baltasar Álvarez fundaron en Ávila un colegio de la Compañía de Jesús (1555).
“Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero...
Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor, porque vivo en el Señor, que me quiso para sí; cuando el corazón le di, puse en él este letrero: ‘Que muero porque no muero’. ”
Santa Teresa de Jesús: Pintura al óleo de Alonso del Arco, siglo XVII
Teresa confesó con Prádanos; al año siguiente (1556) comenzó a sentir grandes favores espirituales, y poco después se vio animada (1557) por San Francisco de Borja. Tuvo en 1558 su primer rapto y –en él, una visión del infierno; tomó por confesor (1559) a Baltasar Álvarez, que dirigió su conciencia durante unos seis años, y disfrutó, dice, de grandes favores celestiales, entre los que se contó la visión de Jesús resucitado. Hizo voto (1560) de aspirar siempre a lo más perfecto; San Pedro de Alcántara aprobó su espíritu, y San Luis Beltrán la animó a llevar adelante su proyecto de reformar la Orden del Carmen, concebido hacia dicho año.
Quería Teresa fundar en Ávila un monasterio para la estricta observancia de la regla de su orden, que comprendía la obligación de la pobreza, de la soledad y del silencio. Por mandato de su confesor, el dominico Pedro Ibáñez, escribió su vida (1561), trabajo que terminó hacia junio de 1562; añadió, por orden de Fray García de Toledo, la fundación de San José; y por consejo de Soto volvió a escribir su vida en 1566.
Aquí es oportuno copiar al biógrafo francés Pierre Boudot:
“En todas las páginas (del libro de su vida) se ven las huellas de una pasión viva, de una franqueza conmovedora, y de un iluminismo consagrado por la fe de fieles. Todas sus revelaciones atestiguan que creía firmemente en una unión espiritual entre ella y Jesucristo; veía a Dios, la Virgen, los santos y los ángeles en todo su esplendor, y de lo alto recibía inspiraciones que aprovechaba para la disciplina de su vida interior. En su juventud las aspiraciones que tuvo fueron raras y parecen confusas; sólo en plena edad madura se hicieron más distintas, más numerosas y también más extraordinarias.
Pasaba de los cuarenta y tres años cuando por vez primera vivió un éxtasis. Sus visiones intelectuales se sucedieron sin interrupción durante dos años y medio (1559–1561). Sea por desconfianza, sea para probarla, sus superiores le prohibieron que se abandonase a estos fervores de devoción mística, que eran para ella una segunda vida, y la ordenaron que resistiera a estos arrobamientos, en que su salud se consumía. Obedeció ella, mas a pesar de sus esfuerzos, su oración era tan continua que ni aun el sueño podía interrumpir su curso. Al mismo tiempo, abrasada de un violento deseo de ver a Dios, se sentía morir. En este estado singular tuvo en varias ocasiones la visión que dio origen al establecimiento de una fiesta particular en la Orden del Carmelo.”
Mi Amado para mí
Ya toda me entregué y di / Y de tal suerte he trocado / Que mi Amado para mi / Y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador/ Me tiró y dejó herida /En los brazos del amor / Mi alma quedó rendida, / Y cobrando nueva vida / De tal manera he trocado / Que mi Amado para mí / Y yo soy para mi Amado.
Hirióme con una flecha / Enherbolada de amor / Y mi alma quedó hecha / Una con su Criador; / Ya yo no quiero otro amor, / Pues a mi Dios me he entregado, / Y mi Amado para mí / Y yo soy para mi Amado.
“…Hirióme con una flecha enherbolada de amor, / y mi alma quedó hecha una con su Creador. / ¡Yo ya no quiero otro amor, / pues a mi Dios me he entregado!: /
Que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado.”
Éxtasis (Transverberación) de Santa Teresa de Jesús: Escultura barroca en mármol blanco de Gianlorenzo Bernini, en la iglesia de Santa Maria della Vittoria, Roma.
Alude el biógrafo francés al suceso (1559) que refiere Teresa en estas líneas:
“Vi a un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal... No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos, que parece todos se abrasan... Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas: al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento... Los días que duraba esto andaba como embobada, no quisiera ver ni hablar, sino abrasarme con mi pena, que para mí era mayor gloria, que cuantas hayan tomado lo criado.”
— Vida de Santa Teresa, cap. 29.
Para perpetuar la memoria de dicha misteriosa herida, el Papa Benedicto XIII, a petición de los Carmelitas de España e Italia, estableció (1726) la fiesta de la Transverberación del Corazón de Santa Teresa.
El biógrafo francés agrega:
“Hasta exhalar el último suspiro Teresa gozó la dicha de conversar con las personas divinas, que la consolaban o revelaban ciertos secretos del cielo; la de ser transportada al infierno o al purgatorio, y aun la de presentir lo venidero.”
Inicio de las fundaciones a lo largo de España.
A fines de 1561 recibió Teresa cierta cantidad de dinero que le remitió desde el Perú uno de sus hermanos, y con ella se ayudó para continuar la proyectada fundación del convento de San José. Para la misma obra contó con el concurso de su hermana Juana, a cuyo hijo Gonzalo se dice que resucitó la santa. Ésta, a principios de 1562, marchó a Toledo a casa de doña Luisa de la Cerda, en donde estuvo hasta junio. En el mismo año conoció al padre Báñez, que fue luego su principal director, y a Fray García de Toledo, ambos dominicos.Descontenta con la «relajación» de las normas que en 1432 habían sido mitigadas por el Papa Eugenio IV, Teresa decidió reformar la orden para volver a la austeridad, la pobreza y la clausura que consideraba el auténtico espíritu carmelitano. Pidió consejo a Francisco de Borja y a Pedro de Alcántara que aprobaron su espíritu y su doctrina.
Después de dos años de luchas llegó a sus manos la bula de Pío IV para la erección del convento de San José, en Ávila, ciudad a la que había regresado Teresa. Se abrió el monasterio de San José (24 de agosto de1562); tomaron el hábito cuatro novicias en la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José; hubo alborotos en Ávila; se la obligó a regresar al convento de la Encarnación. Ya calmados los ánimos, vivió Teresa cuatro años en el convento de San José con gran austeridad. Las religiosas adictas a la reforma de Teresa, dormían sobre un jergón de paja; llevaban sandalias de cuero o madera; consagraban ocho meses del año a los rigores del ayuno y se abstenían por completo de comer carne. Teresa no quiso para ella ninguna distinción, antes bien siguió confundida con las demás religiosas no pocos años.
La reforma propugnada por Teresa junto a San Juan de la Cruz, comprendió también a los hombres, se llamó de los Carmelitas Descalzos, y progresó rápidamente, no obstante los escasos recursos. El Padre Rossi, General del Carmelo, visitó (1567) el convento de San José, lo aprobó, y dio permiso a Teresa para fundar otros de mujeres y dos de hombres. Teresa, en aquel año, marchó a Medina del Campo para posesionarse de otro convento; estuvo en Madrid, y en Alcalá de Henares arregló el convento de descalzas fundado por su amiga María de Jesús. Por entonces se empezó a tratar de la reforma para hombres.
En 1562 llegó a Malagón y fundó otro monasterio de la reforma. El monasterio fue bendecido en su inauguración el Domingo de Ramos (11 de abril) de1568. Como anécdota y dato curioso cabe decir que en la celda del monasterio que ocupó Santa Teresa hay una imagen suya sentada escribiendo en una pequeña mesa y que sólo se expone una vez cada cien años en esa iglesia. Actualmente, en el monasterio viven carmelitas de clausura. De Malagón se trasladó Teresa a Toledo, a donde llegó enferma (1568), y tras corta residencia en Escalona, regresó a la ciudad de Ávila. De ella salió para Valladolid; allí dejó establecido otro convento, y por Medina y Duruelo volvió al de Ávila (1569). Pasó a Toledo y Madrid; de aquí otra vez a Toledo, ciudad en la que experimentó muchas dificultades para la fundación de un convento, la cual quedó hecha a 13 de mayo, y vencidos otros obstáculos, tomó posesión del monasterio de Pastrana (09 de julio).
De vuelta en Toledo, allí permaneció un año, durante el cual hizo algunas breves excursiones a Medina, Valladolid y Pastrana. En Duruelo se había fundado el primer convento de hombres (1568).

Santa Teresa de Ávila: Lienzo anónimo español del s. XVII.
La fundación del convento de Toledo, fue empresa harto difícil porque Teresa sólo tenía cinco ducados al comenzar; pero, según escribía: "Teresa y cinco ducados no son nada; pero: Dios, Teresa y cinco ducados bastan y sobran".
Se afirma que Teresa vio a distancia el asesinato del Padre Acevedo y otros cuarenta Jesuitas muertos (1570) por el pirata protestante Jacobo Soria. Tras una visita a Pastrana, de donde regresó a Toledo, entró en Ávila (agosto). Poco después se fundaba en Alcalá el tercer convento de descalzos, y en Salamanca, ciudad en que estuvo Teresa, el séptimo de descalzas, al que siguió otro de mujeres en Alba de Tormes (25 de enero de 1571).
De Alba volvió Teresa a Salamanca, siendo hospedada en el palacio de los Condes de Monterrey; pasó a Medina, y de vuelta en Ávila, aceptó el priorato del convento de la Encarnación, cuya reforma consiguió. El priorato duró tres años. Se fundaron varios conventos más de descalzos; algunos en Andalucía abrazaron la reforma, y comenzó la discordia entre calzados y descalzos, todo ello en 1572, año en que Teresa recibió muchos favores espirituales en el convento de la Encarnación: tales fueron su desposorio místico con Jesucristo y un éxtasis en el locutorio mientras conversaba con San Juan de la Cruz. Teresa, que en el transcurso de su vida escribió muchas cartas, estuvo en Salamanca en 1573. Allí, obedeciendo a su director, el jesuita Ripalda, redactó el libro de sus fundaciones.
Resultados de la reforma carmelitana y tribulaciones de Teresa.
Vivió después en Alba (1574), de la que –pese a hallarse enferma y atribulada-, pasó por Medina del Campo y Ávila a Segovia. En esta ciudad fundó otro convento, al que pasaron las religiosas del monasterio de Pastrana, que fue abandonado debido al intento de doña Ana de Mendoza de la Cerda –la poderosa Princesa de Éboli-, de convertirse en religiosa bajo el nombre de Sor Ana de la Madre de Dios, siguiendo un estilo de vida totalmente desapegado a la norma de la orden, caprichosamente empeñada en “hacerse santa” a costillas de Teresa.En dicho año se denunció a la Inquisición por vez primera la autobiografía de Teresa, que, de regreso en Ávila, terminado (el 06 de octubre) su priorato en la Encarnación, volvió a su convento de San José. A fines de año marchó a Valladolid. En principios de enero de 1575 por Medina, llegó a Ávila, y deteniéndose poco, fue a Beas de Segura (Jaén) por Toledo, Malagón y Almodóvar, donde se dice que profetizó las virtudes del beato Juan Bautista de la Concepción, reformador de los Trinitarios. Hecha la fundación del décimo convento de descalzas en Beas de Segura (24 de febrero), y fundado el convento de descalzos de Almodóvar del Campo (07 de marzo), se trasladó Teresa a Sevilla estando enferma, con grandes incomodidades en el viaje. Sufrió también feroces contradicciones en Sevilla, aunque logró fundar en ella el undécimo convento de descalzas.
Estalló la discordia entre Carmelitas calzados y descalzos en el capítulo general celebrado por aquellos días en Plasencia; en virtud de las bulas pontificias se acordó tratar con rigor a los descalzos, que se habían extralimitado en sus fundaciones, y como fuera el padre Gracián (21 de noviembre), por comisión del nuncio, a visitar los Carmelitas Calzados de Sevilla, estos resistieron la visita con gran alboroto. El Padre Salazar, provincial de Castilla, intimó a Teresa que no hiciera más fundaciones y que se retirase a un convento sin salir de él. Trató ella de retirarse a Valladolid, pero se opuso Gracián. En Sevilla estaba Teresa al fundarse en Caravaca (01 de enero de 1576) el duodécimo convento de descalzas.
Delatada a la Inquisición por una religiosa salida del convento, eligió para su residencia el convento de Toledo. Dejó Sevilla (04 de junio), llegó a Malagón (11 de junio), y de allí a Toledo, donde ya estaba a principios de julio. Antes de establecerse, marchó al convento de Ávila para arreglar varios asuntos; pero regresó rápidamente a Toledo en compañía de Ana de San Bartolomé, a la que había tomado por secretaria. Allí concluyó el Libro de Las Fundaciones, las cuales se suspendieron en los cuatro años que duraron las persecuciones y conflictos entre calzados y descalzos. Eligió en Toledo por confesor al Padre Velázquez.
Propaladas muchas calumnias contra Teresa, se trató de enviarla a un convento americano. Hizo un viaje de Toledo a Ávila (julio de 1577), para someter a la Orden del Carmen el convento de San José, antes sujeto al ordinario. Miguel de la Columna y Baltasar de Jesús, desertores de la reforma, extendieron las calumnias contra los descalzos, a los que con tal motivo persiguió el Nuncio Felipe Sega. Acudió Teresa al rey, que tomó en sus manos el asunto.
Las monjas de la Encarnación, en Ávila, la eligieron priora, a pesar de las censuras del Padre Valdemoro (octubre de1577). Teresa escribió (julio a noviembre) el libro de El Castillo Interior, o Las Moradas. Sostuvo luego (1578) una polémica con el Padre Suárez, Provincial de los Jesuitas, y el Nuncio redobló sus persecuciones hasta el punto de pretender destruir la reforma, desterrando a los principales descalzos y confinando a Toledo a Teresa, por él calificada de «fémina inquieta y andariega». En Sevilla un confesor delató a la Inquisición las supuestas faltas de la priora de las descalzas y de Teresa misma, sobre lo cual se formó un ruidoso expediente que puso en claro la inocencia de ambas.
Aquel año de (1578) la santa lo pasó en Ávila, y fue el más triste para Teresa, pues en una de sus cartas decía que le hacían guerra todos los demonios. Por entonces se hizo otra denuncia del Libro de su Vida. Desde principios de 1579 comenzó a calmarse la tempestad contra Teresa y su reforma. Escribió en Ávila (06 de junio) los cuatro avisos que dijo haber recibido del mismo Dios para aumento y conservación de su orden, los cuales publicó Fray Luis de León al fin del Libro de su Vida.
De Ávila salió (25 de junio) para visitar sus conventos. Sucesivamente estuvo en Medina del Campo, Valladolid, otra vez en Medina, en Alba de Tormes y Salamanca. De regreso en Ávila (noviembre), salió para Malagón, a pesar de estar enferma, y llegó a dicho pueblo (día 19) pasando por Toledo. En Villanueva de la Jara asistió a la fundación (25 de febrero de 1580) del decimotercer convento de descalzas. Regresó a Toledo, a pesar del mal estado de su salud y de los dolores de un brazo que se había roto (1577) resultado de una caída. En Toledo tuvo una parálisis y fallas cardíacas, que la pusieron a las puertas de la muerte. De allí pasó a Segovia y volvió a Ávila.
En esos días Gregorio XIII expidió las bulas (22 de junio) para la formación de provincia aparte para los Descalzos. Teresa visitó Medina y Valladolid, donde cayó gravemente enferma. En Palencia fundó otro convento, al que siguieron dos de Descalzos, uno en Valladolid y otro en Salamanca, ambos fundados en1581. El decimoquinto de Descalzas quedó fundado por Teresa en Soria (03 de junio de 1581). Luego Teresa pasó por Burgo de Osma, Segovia y Villacastín a la ciudad de Ávila, en la que las monjas del convento de San José la eligieron priora, cargo que hubo de aceptar. Después estuvo (1582) en Medina del Campo, Valladolid, Palencia y Burgos, casi siempre enferma.
Últimas fundaciones y muerte.
Teresa supo que en Granada se había fundado el decimosexto convento de carmelitas, y uno de descalzos en Lisboa. El decimoséptimo de descalzas lo fundó ella en Burgos, donde escribió sus últimas fundaciones, incluyendo la de dicha ciudad. Saliendo de Burgos pasó por Palencia, Valladolid, cuya priora la echó del convento, Medina del Campo, cuya priora también la despreció, y Peñaranda.
Al llegar a Alba de Tormes (20 de septiembre) su estado empeoró. Habiendo confesado y comulgado, murió en brazos de Ana de Jesús la noche del 04 de octubre de 1582 (que al sustituirse el Calendario Juliano por el Calendario Gregoriano en España, ese día pasó a ser el Viernes 15 de Octubre). Su cuerpo fue sepultado en el convento de la Anunciación de esta localidad, con grandes precauciones para evitar un robo. Exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la Sala Capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto a Alba de Tormes, habiéndose hallado incorrupto (1586).
Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la Capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una urna de plata. Beatificada Teresa en 1614 por Paulo V, y canonizada por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, fue designada Patrona de España por Urbano VIII, en 1627. En 1626, las Cortes Españolas la nombraron co-patrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores católicos.
En 1970, se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena), en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica Romana a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. La Iglesia Católica Romana, junto con varias iglesias de la Comunión Anglicana y de la Federación Luterana, celebra su fiesta el 15 de octubre.
Obra literaria.
Antes que nada, es preciso señalar que a Teresa de Jesús lo último que le importó fue cultivar la literatura como arte, ni como entretenimiento, fuera de una pequeña novelita de caballería que escribió siendo muchacha. Ni su carácter práctico, ni su claridez de objetivos apoyan que haya sido -o querido ser, per se-, una artista del lenguaje. A Teresa le importaba que las suyas fuesen buenas monjas, y que se edificasen con lo que pudiera ella ejemplificarles -más que con sus escritos-, con su vida misma.
Habría que conceder especial mérito a sus confesores y guías espirituales -sobre todo a los de la Compañía de Jesús, especialistas en formar caracteres-, la visión que tuvieron de Teresa, y su verdadera arquitectura moral de lo que podían lograr de ella como sus formadores espirituales.
Cultivó Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que cuantos cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía.
Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección (1562-64); Conceptos del amor de Dios y Castillo Interior o Las Moradas. Además de estas tres, pertenecen a dicho género las tituladas: Libro de su Vida (1562-65) escrita por ella misma y cuyos originales se encuentran el la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial; Libro de las Relaciones; Libro de las fundaciones (1573-82); Libro de las Constituciones (1563); Avisos; Modo de visitar los conventos de religiosas (conjunto de indicaciones para las monjas encargadas de supervisar la disciplina); Exclamaciones del alma a su Dios; Meditaciones sobre los Cantares; Visita de Descalzas, Ordenanzas de una cofradía; Apuntaciones; Desafío espiritual y Vejamen.
Estatua de Santa Teresa al lado de la Puerta del Alcázar de la muralla de Ávila
También escribió Teresa poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen, además de 409 Cartas, publicadas en distintos epistolarios. Los escritos de Santa Teresa se han traducido a casi todos los idiomas. El nombre de Santa Teresa de Jesús figura en el Catálogo de Autoridades de la lengua publicado por la Real Academia Española.
Vivo sin vivir en mí / Y tan alta vida espero / Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí / Después que muero de amor, / Porque vivo en el Señor / Que me quiso para Sí. / Cuando el corazón le di / Puso en él este letrero: / Que muero porque no muero.
Esta divina prisión / Del amor con que yo vivo / Ha hecho a Dios mi cautivo / Y libre mi corazón; / Y causa en mí tal pasión / Ver a Dios mi prisionero, / Que muero porque no muero.
¡Ay, que larga es esta vida, / Qué duros estos destierros, / Esta cárcel y estos hierros / En que el alma esta metida! / Sólo esperar la salida / Me causa dolor tan fiero, / Que muero porque no muero.
¡Ay, que vida tan amarga / Do no se goza al Señor! / Porque si es dulce el amor, / No lo es la esperanza larga: / Quíteme Dios esta carga / Más pesada que el acero, / Que muero porque no muero.
Sólo con la confianza / Vivo de que he de morir, / Porque muriendo el vivir / Me asegura mi esperanza. / Muerte do el vivir se alcanza, / No te tardes, que te espero, / Que muero porque no muero.
Mira que el Amor es fuerte; /Vida, no me seas molesta, /Mira que sólo me resta, /Para ganarle, perderte; / Venga ya la dulce muerte, / Venga el morir muy ligero, / Que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba, / Que es la vida verdadera, / Hasta que esta vida muera / No se goza estando viva. / Muerte, no me seas esquiva; / Viva muriendo primero, / Que muero porque no muero.
Vida, ¿que puedo yo darle / A mi Dios que vive en mí, /Si no es perderte a ti / Para mejor a El gozarle? / Quiero muriendo alcanzarle, / Pues a Él solo es al que quiero. / Que muero porque no muero.
Características físicas.
Su confesor, Francisco de Ribera, trazó así el retrato de Teresa:
“Era de muy buena estatura, y en su mocedad hermosa, y aun después de vieja parecía harto bien: el cuerpo abultado y muy blanco, el rostro redondo y lleno, de buen tamaño y proporción; la tez color blanca y encarnada, y cuando estaba en oración se le encendía y se ponía hermosísima, todo él limpio y apacible; el cabello, negro y crespo, y frente ancha, igual y hermosa; las cejas de un color rubio que tiraba algo a negro, grandes y algo gruesas, no muy en arco, sino algo llanas; los ojos negros y redondos y un poco carnosos; no grandes, pero muy bien puestos, vivos y graciosos, que en riéndose se reían todos y mostraban alegría, y por otra parte muy graves, cuando ella quería mostrar en el rostro gravedad; la nariz pequeña y no muy levantada de en medio, tenía la punta redonda y un poco inclinada para abajo; las ventanas de ella arqueadas y pequeñas; la boca ni grande ni pequeña; el labio de arriba delgado y derecho; y el de abajo grueso y un poco caído, de muy buena gracia y color; los dientes muy buenos; la barba bien hecha; las orejas ni chicas ni grandes; la garganta ancha y no alta, sino antes metida un poco; las manos pequeñas y muy lindas. En la cara tenía tres lunares pequeños al lado izquierdo, que le daban mucha gracia, uno más abajo de la mitad de la nariz, otro entre la nariz y la boca, y el tercero debajo de la boca. Toda junta parecía muy bien y de muy buen aire en el andar, y era tan amable y apacible, que a todas las personas que la miraban comúnmente aplacía mucho.”
Santa Teresa de Jesús por Pedro Pablo Rubens 1644.
Kunsthistorisches Museum.- Viena.
Reliquias y traslados.
Advertencia:
Lo que sigue adelante es un relato verdaderamente lamentable acerca de un infame tráfico de reliquias: mezcla de una devoción por los restos mortales de una persona (generalmente la actitud de los frailes y monjas de esta historia), y de verdadera avaricia (por parte de éstos y de algunos laicos avorazados, como el Duque de Alba). Desde la Edad Media (y aún en las religiones paganas pre-cristianas) la posesión de una reliquia daba a un templo o capilla, y a la ciudad en la que éste se hallaba, la seguridad de una afluencia de peregrinos (y de dinero), que hasta la fecha se observa en muchos sitios (incluyendo algunos templos anglicanos).
Continuamos aquí el texto que sigue, por disciplina histórica –que es la actitud que deseamos mantener en este blog, mas no porque lo aprobemos como ejemplo de vida y costumbres cristianas, lo cual también protestamos en este sitio de Internet. Venerar la memoria de una persona ejemplar como Teresa de Jesús –como hacemos con mucho cariño los anglicanos-, no significa tener que estar de acuerdo con todo lo de su vida, pero mucho menos aún con las opiniones y circunstancias de su tiempo. Valga la aclaración, y sirva para que cada cual saque sus conclusiones. MZ+
Nueve meses después de su muerte abrieron el ataúd y comprobaron que el cuerpo estaba entero y los vestidos podridos. Antes de devolver el cuerpo al cofre de enterramiento le diseccionaron una mano que envolvieron en una toquilla y la llevaron a Ávila. De esa mano cortó el Padre Gracián el dedo meñique y, según su propio relato, lo mantuvo con él hasta que fue hecho prisionero por los turcos. Lo rescató a cambio de unas sortijas y 20 reales de la época.
(¡Dios!, ¡…lo que habrán pensado los turcos!).
Reunido el capítulo de los Descalzos, acordó que el cuerpo de Teresa debía volver a Ávila y ser custodiado en el convento de San José. Se hizo el traslado un sábado de noviembre de 1585, casi en secreto. Las monjas de Alba de Tormes pidieron quedarse con un brazo como reliquia. Cuando el Duque de Alba se enteró del traslado, envió sus quejas a Roma e hizo negociaciones para recuperarlo. El cuerpo volvió de nuevo a Alba de Tormes.Después de estos hechos no la volvieron a trasladar más, pero se sacaron varias reliquias:
1. El pie derecho y parte de la mandíbula superior están en Roma.
2. La mano izquierda, en Lisboa.
3. El ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda (España).
4. El brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la Iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes. Y el cuerpo incorrupto en el altar mayor, en un arca de mármol jaspeado custodiado por dos querubines (putti), en dicha iglesia.
5. Dedos y trozos de carne, esparcidos por España y toda la cristiandad.
Curiosidades.
El sepulcro de Teresa de Jesús está cerrado con nueve llaves. El Duque o Duquesa de Alba en turno (actualmente la Duquesa Cayetana Martínez de Irujo) tiene tres, las monjas del convento donde está enterrada tienen otras tres y el confesor de dichas monjas, las tres restantes.Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
Eterna sabiduría,
Bondad buena al alma mía,
Dios, alteza, un ser, bondad,
La gran vileza mirad
Que hoy os canta amor ansí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes;
Vuestra, pues me redimistes;
Vuestra, pues que me sufristes;
Vuestra, pues que me llamastes;
Vuestra, pues me conservastes;
Vuestra, pues no me perdí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
¿Que mandáis, pues, buen Señor,
Que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le havéis dado
A este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
Amor dulce, veisme aquí,
¿Qué mandáis hacer de mí?
Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención,
Pues por vuestra me ofrecí
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz cumplida,
Flaqueza o fuerza a mi vida,
Que a todo digo que sí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
Dadme consuelo o desconsuelo,
Dadme alegría o tristeza,
Dadme infierno o dadme cielo,
Vida dulce, sol sin velo,
Pues del todo me rendí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Si queréis, dadme oración,
Si no, dadme sequedad,
Si abundancia y devoción,
Y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
Sólo hallo paz aquí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme, pues, sabiduría,
O por amor ignorancia.
Dadme años de abundancia
O de hambre y carestía,
Dad tiniebla o claro día,
Revolvedme aquí o allí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que este holgando,
Quiero por amor holgar,
Si me mandáis trabajar,
Morir quiero trabajando.
Decid, dónde, cómo y cuándo.
Decid, dulce Amor, decid.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme Calvario o Tabor,
Desierto o tierra abundosa,
Sea Job en el dolor,
O Juan que al pecho reposa;
Sea viña fructuosa
O estéril, si cumple ansí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Sea Josef puesto en cadenas
O de Egipto Adelantado,
O David sufriendo penas,
O ya David encumbrado.
Sea Jonás anegado,
O libertado de allí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Esté callando o hablando,
Haga fruto o no le haga,
Muéstreme la Ley mi llaga,
Goce de Evangelio blando,
Esté penando o gozando,
Sólo Vos en mí vivid.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?
Bibliografía.
1. Boudot, Pierre: La Jouissance de Dieu ou le Roman courtois de Thérèse d'Avila (préface de Xavier Tilliette). Cluny: A contrario, coll. « La sœur de l'ange. Les classiques méconnus », 2005. (ISBN 2-7534-0032-6).
2. Etxeberri, Xabier: Vida y obra de Santa Teresa de Ávila. Barcelona: Editorial Cartes, 1955.
3. García Valdés, Olvido: Santa Teresa de Jesús. Barcelona: Ediciones Omega S.A., 2001. (ISBN 84-282-1235-X).
4. Lope de Vega y Carpio, Félix: Santa Teresa de Jesús. Barcelona: Lingua ediciones, 2005. (ISBN 84-96428-91-5).
5. Martínez-Blat, Vicente: La Andariega: Biografía íntima de Santa Teresa de Jesús. Madrid: Biblioteca de autores cristianos, 2005. (ISBN 84-7914-779-2) .
6. Ribera, Francisco: La vida de la madre Teresa de Jesús: Fundadora de las descalzas y descalzos carmelitas. Madrid: Editorial Edibesa, 2005. (ISBN 84-8407-427-7).
7. Santa Teresa de Jesús: Castillo Interior, o Las Moradas. Madrid: Editorial Aguilar, 1957.
8. Santa Teresa de Jesús: Exclamaciones del alma a su Dios. Madrid: Editorial Aguilar, colección crisol, 1957.
9. Santa Teresa de Jesús: Poesías. Madrid: Editorial Aguilar, colección crisol, 1957.
Véase también:
1. Juan de la Cruz
2. Luis de León
3. Luis de Granada
4. Carmelitas
5. Carmelitas Descalzas
Enlaces externos:
1. Carmelitas Descalzas Wikisource
2. Wikisource contiene obras originales de Teresa de Jesús.
3. Wikiquote Wikiquote alberga frases célebres de Teresa de Jesús.
4. Ficha, vida y espiritualidad de la santa
5. Santa Teresa y Sor Juana, por Jorge Majfud
6. Algunas poesías líricas de Santa Teresa de Jesús
7. Basílica de Santa Teresa en Alba de Tormes
8. Sigue de cerca las obras de la Basílica Teresiana en Alba de Tormes
9. La Basílica Teresiana, piedras vivas
10. Alba de Tormes, sepulcro de Santa Teresa
11. Meditaciones sobre Los cantares
12. Homilía pronunciada por el Papa Pablo VI, en la basílica de San Pedro, durante el acto de la proclamación de Santa Teresa como Doctora de la Iglesia Universal.
13. Recopilación de citas de Santa Teresa de Jesús sobre la oración. Incluye biografía y plegaria.
14. Obras de Santa Teresa de Jesús (libros electrónicos).
15. Página oficial de la nueva película sobre Teresa de Jesús
16. Asociación Amigos de Santa Teresa
U.I.O.G.D.
Para que en Todas las cosas sea Dios glorificado…
