viernes, 10 de julio de 2009

Introducción a la
Convención General



Por Gregory Straub,
Oficial Ejecutivo y

Secretario de la Convención General.

Versión castellana: Miguel Zavala-Múgica+

Original en inglés al calce.


Con escasos precedentes de una forma republicana de gobernanza eclesiástica, la primera Convención General (de la Iglesia Episcopal) se reunió en 1785 en Filadelfia. Esa Convención comenzó a trabajar en una Constitución y en una revisión del Libro de Oración Común, el manual de culto de la Iglesia. Diez años más tarde, la Convención General había acordado la forma de su gobernanza, así como su patrón de culto: ambos prevalecen hasta el presente.

De manera inédita para su tiempo, la primera Convención General quedó definida como un cuerpo bicameral en el que los obispos –elegidos (en sus diócesis), y no nombrados por la Corona-, se reunían en una cámara, mientras que los diputados laicos y ordenados (igualmente representados), componían la otra cámara.

Todos los obispos de la Iglesia Episcopal, tanto activos como retirados, tienen derecho a asiento, voz y voto en la Cámara de Obispos, (a menos que fueren privados de este privilegio). Cada una de las diócesis de la Iglesia Episcopal (así como la Convocación de Iglesias en Europa, y el Área Misionera de Navajoland), tienen derecho a elegir ocho diputados, cuatro laicos y cuatro presbíteros y/o diáconos, a la Cámara de Diputados. (Los electores que en las Diócesis eligen a los diputados, eligen de entre ellos mismos a los representantes de entre las parroquias locales.)

Los diputados no son delegados; lo cual significa que no han sido electos para representar a las diócesis que los eligen. Los diputados votan –según su propia conciencia-, por el bien de la Iglesia. No se les puede instruir para que voten de una u otra manera, porque hacerlo imposibilitaría un debate en santidad, y secuestraría la obra del Espíritu Santo.

Se espera que los diputados sirvan en los comités –si fueren nombrados-, para asistir a foros y consultas, y que lean los reportes a la Iglesia, desde sus comisiones, comités, agencias y consejos, para que éstos sean escuchados, y –si estos fueren promovidos-, para responder a las resoluciones del pleno de la Cámara.

La Cámara de Obispos y la Cámara de Diputados, se reúnen, deliberan y votan por separado. Para que sus resoluciones se hagan efectivas, éstas deben pasar por ambas cámaras en el mismo lenguaje. Ambas cámaras tienen derecho a hacer enmiendas a la legislación; pero las enmiendas (de una cámara) deben ser aceptadas por la otra. Las resoluciones que se presenten a la Convención vienen de dos fuentes: comités, comisiones, agencias y consejos de la Iglesia; y obispos, diócesis y provincias; y diputados.

En la Cámara de Diputados, tres diputaciones de laicos o clérigos pueden solicitar que se vote por órdenes. En una votación por órdenes, cada diputación diocesana tiene dos votos: uno laico y uno clerical, para descartar que el voto de esa delegación esté previamente decidido. Si una mayoría de la diputación está a favor, el voto diocesano –laico o clerical-, se emite como un “sí”. Si una mayoría de la diputación está en contra, el voto diocesano se emite como un “no”. Las diputaciones indecisas, cuentan como “divididas” y, surten efecto como votos adicionales por el “no”.

La Cámara de Obispos está presidida por la Obispa Primada de la Iglesia Episcopal, la Obispa Presidente Katharine Jefferts Schori, y –en ausencia suya-, por el Vicepresidente, el Obispo Richard S. O. Chang. Ellos son asistidos por el Secretario de la Cámara de Obispos, el Obispo Kenneth L. Price; por un Parlamentario, el Obispo John Buchanan; y por el Presidente del Comité de Despacho, el Obispo Wayne Wright.

La Cámara de Diputados es encabezada por la Presidenta de la Cámara, Bonnie Anderson, y en ausencia suya, por el Vicepresidente, el Revdo. Brian Prior. Ambos son auxiliados por el Secretario de la Cámara de Diputados (que soy yo mismo); y por un parlamentario, Polly Getz.

Mucho del trabajo de convención es llevado a cabo por comités legislativos. La Obispa Presidente, y el Presidente de la Cámara de Diputados, determinan el número de personas que han de servir en los comités, así como su membresía. Se pide a los diputados indicar sus preferencias sobre la membresía de los comités, y a los oficiales presidentes, efectuar su elección considerando experiencias previas, la experiencia (personal del elegido) y el interés (de estos), asegurando así que los comités representen diversos puntos de vista, así como la diversidad geográfica, étnica y de género, así como la participación de diputados jóvenes.

Las resoluciones propuestas a discusión en convención, se turnan a los comités legislativos, los cuales las consideran, concentran y pulen antes de presentarlas al pleno de la Convención. Los comités legislativos mantienen consultas sobre legislación durante las cuales pueden hablar las siguientes personas: diputados, visitantes registrados o visitantes registrados alternos. Estas consultas tienen lugar en los hoteles de la Convención cercanos al Centro de Convenciones.

En 2009, la 76a. Convención General de la Iglesia Episcopal, se reunirá en Anaheim, California, del miércoles 8 de Julio al viernes 17 de Julio.

La Convención General se reúne en ambiente de oración. Cada día, los obispos, diputados, registrados alternos y las delegadas a la Trienal de Mujeres de la Iglesia Episcopal (ECW por sus siglas inglesas), se reúnen para el Estudio Bíblico y la Santa Eucaristía. Este año, los temas de la Convención General para estos encuentros, reflejarán el gran tema de la Convención General: Ubuntu.

Tanto la Cámara de Diputados, como la Cámara de Obispos, tienen capellanes, que guían a sus cámaras en oración cotidiana l principio y al final de las sesiones, y diariamente al mediodía. Se pide a los capellanes que oren antes de la puesta en marcha de la legislación importante. Hay organizaciones dentro de la Iglesia que patrocinan otros servicios de culto, al mismo tiempo, hay voluntarios que organizan aulas de oración en las cuales se ofrece intercesión continua por los trabajos de la Convención.

Un punto culminante en cada Convención General es la Eucaristía festiva en la cual se presenta la Ofrenda Unida de Acción de Gracias. (La Ofrenda Unida de Acción de Gracias se colecta en las parroquias dos veces al año, para la misión de la Iglesia).

El debate en el pleno está regido por la Constitución y Cánones de la Iglesia, las Reglas de Orden de cada cámara, las Reglas Conjuntas de Orden (que son aplicables a ambas cámaras) y las Reglas de Orden de Robert’s. Es de esperarse que los diputados escuchen respetuosamente los puntos de vista de los demás y se apeguen a las reglas, las cuales requieren –por ejemplo-, que las personas con diferentes puntos de vista se alternen en el uso de los micrófonos.

La Convención es más que sólo legislación. Una de las partes más interesantes de ésta es la Sala de Exhibición, que me recuerda una especie de zoco oriental: es un mercado de artículos e ideas en el cual las organizaciones y grupos de interés dentro de la Iglesia ofrecen sus mercancías, reclutan miembros y trabajan por influir en la legislación. Es una parte muy colorida de la Convención, sin ella, no habría Convención General. Muchas organizaciones relacionadas con la Iglesia, auspician encuentros en conjunción con la Convención, y hay comidas y cenas organizadas por seminarios, provincias, sociedades, consejos y oficinas de trabajo de la Iglesia.

Una reunión que no debe olvidarse, es la Trienal de Mujeres de la Iglesia Episcopal (ECW). Este encuentro ha ido cambiando en las últimas décadas; se enfoca en la misión y servicio de la Iglesia, y muchos de los más distinguidos miembros de la Iglesia son invitados a dirigirse a este cuerpo.

La Convención General es una combinación de asamblea legislativa, bazar de bienes y servicios y reunión familiar. Es uno de los más emocionantes y –a decir verdad-, uno de los más imponentes encuentros que pueda haber en el mundo.


Revdo. Dr. Gregory S. Straub
Oficial Ejecutivo y Secretario de la Convención General.
Oficina de la Convención General
815 Second Avenue
New York, NY 10017
(212) 922-5184 or 800 334-7626, ext. 5184

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Introduction to General Convention.

by Gregory Straub,
Executive Officer and
Secretary of General Convention.


With few precedents for a republican form of church governance the first General Convention met in 1785 in Philadelphia. That convention began work on a constitution and a revision of the Book of Common Prayer, the church’s book of worship. Within ten years the General Convention had agreed on its form of governance and its pattern of worship, both of which endure to the present day.

Uniquely for its time, the first General Conventions determined on a bicameral house in which elected (rather than royally appointed) bishops would make up one house, and lay and ordained deputies (equally represented) would make up the other house. All bishops of the Episcopal Church, active and retired, are entitled to seat, voice and vote in the House of Bishops (unless deprived of the privilege). Each of the Episcopal Church’s dioceses (and the Convocation of Churches in Europe and the Navajoland Area Mission) is entitled to elect eight deputies, four lay persons and four priests and/or deacons, to the House of Deputies. (The diocesan electors of deputies are themselves elected representatives from local parishes.) Deputies are not delegates; that is, they are not elected to represent the electing dioceses.

Deputies vote their conscience for the good of the church. They cannot be instructed to vote one way or another, for to do so would preclude godly debate and preempt the work of the Holy Spirit. Deputies are expected to serve on committees, if appointed, to attend forums and hearings, to read the reports to the church from its commissions, committees, agencies and boards, to listen to, and if so moved, to respond to resolutions on the floor of the house.

The House of Bishops and House of Deputies meet, deliberate and vote separately. To be enacted resolutions must pass both houses in the same language. Both houses have the right to amend legislation, but the amendment must be accepted by the other house. Resolutions presented to convention come from four sources: committees, commissions, agencies and boards of the church; bishops; dioceses and provinces; and deputies. In the House of Deputies three lay or clerical deputations may request a vote by orders. In a vote by orders each diocesan deputation has two votes: one lay vote and one clerical vote. To cast that vote the deputation is polled. If a majority of a deputation is in favor, the diocesan lay or clerical vote is cast as a “yes.” If a majority of a deputation is opposed, the vote is cast as a “no.” Tied deputations count as “divided” and, in effect, as additional “no” votes.

The House of Bishops is chaired by the Primate of the Episcopal Church, Presiding Bishop Katharine Jefferts Schori, and, in her absence, by the Vice Chair, Bishop Richard S. O. Chang. They are assisted by the Secretary of the House of Bishops, Bishop Kenneth L. Price; a Parliamentarian, Bishop John Buchanan; and a Chair of the Committee on Dispatch, Bishop Wayne Wright.

The House of Deputies is chaired by the President of the House, Bonnie Anderson, and, in her absence, by the Vice President, The Rev. Brian Prior. They are assisted by the Secretary of the House of Deputies (myself); a Parliamentarian, Polly Getz. Much of the work of convention is carried out by legislative committees. The Presiding Bishop and the President of the House of Deputies determine the number of persons who serve on committees and their membership. Deputies are asked to indicate their preference for membership on committees, and the presiding officers make their choice considering previous experience, expertise and interest, ensuring the committees represent diverse points of view, geographic, ethnic and gender diversity and participation by younger deputies.

Resolutions proposed for discussion at convention are referred to legislative committees, which consider, amalgamate and perfect them before presenting them on the floor of convention. Legislative committees hold hearings on legislation at which the following can speak: deputy, registered alternate or registered visitor. These are held in convention hotels near the Convention Center.

In 2009, the 76th General Convention of the Episcopal Church will meet in Anaheim, California from Wednesday, 8 July through Friday, 17 July.

General Convention meets prayerfully. Each day bishops, deputies, registered alternates and delegates to the ECW Triennial gather for Bible study and Holy Eucharist. At this year’s General Convention the themes for these gatherings will reflect the theme of General Convention: Ubuntu.

Both the House of Deputies and the House of Bishops have chaplains, who lead their houses in regular prayer at the beginning and end of sessions and daily at noon. Chaplains are also asked to pray before the enactment of important legislation. Organizations within the church sponsor additional worship services, while volunteers staff a prayer room in which there is continual intercession for the work of convention. A highlight of every General Convention is its festival Eucharist at which the United Thank Offering is presented. (The United Thank Offering is taken up in parishes twice each year for the mission of the church.)

Debate on the floor is governed by the Constitution and Canons of the church, Rules of Order for each house, Joint Rules of Order (that apply to both houses) and Roberts’ Rules of Order. Deputies are expected to listen respectfully to the views of others and to adhere to the rules, which require, for example, that persons of different points of view alternate at microphones.

Convention is more than legislation. One of the most interesting parts of convention is the Exhibit Hall. The Exhibit Hall reminds me of an oriental souk: it is a marketplace of goods and ideas in which the organizations and interest groups within the church present their wares, recruit members and do their best to influence legislation. It is a colorful part of convention, and it would not be General Convention without it. Many church-related organizations hold meetings in conjunction with convention, and there are lunches and dinners hosted by seminaries, provinces, societies, boards and staff offices of the church. One gathering not to be missed is the triennial meeting of the Episcopal Church Women. The ECW meeting has changed over the past several decades; it focuses on the mission and service of the church, and many of the church’s most distinguished members are invited to address this body.

General Convention is a combination of legislative assembly, bazaar of goods and services and family reunion. It is one of the most exciting and, truth be told, one of the most awe-inspiring gatherings in the world.



The Reverend Dr. Gregory S. Straub
Executive Officer and Secretary of General Convention
General Convention Office
815 Second Avenue
New York, NY 10017
(212) 922-5184 or 800 334-7626, ext. 5184

U.I.O.G.D.

"Para que en todas las cosas sea Dios glorificado..."




miércoles, 8 de julio de 2009

Primer congreso Internacional sobre
Ignacio Ellacuría, SJ
Intelectual, filósofo y teólogo.


A 20 años de su asesinato
el 16 de noviembre de 1989 en San Salvador, El Salvador.

SEDES:

24-26 Agosto, 2009.
Universidad del Claustro de Sor Juana
Aula Magna
Izazaga 92, Centro.

(A una cuadra del Metro Isabel la Católica)
y


Centro Universitario Cultural
Auditorio Fra Angélico
Odontología No. 35 Copilco-Universidad,
(a unas cuadras del metro Copilco)



Con la presencia de especialistas a nivel mundial sobre la vida y obra del sacerdote jesuita vasco –nacionalizado salvadoreño-, quien fuera uno de los principales promotores de la Teología de la Liberación en Latinoamérica y cuya obra giraba en torno a la defensa de las mayorías y los pueblos oprimidos, la universidad como un instrumento al servicio del pueblo y la función liberadora de la filosofía, con una fuerte influencia del filosofo Zubiri.

Los temas que planteaba Ellacuría continúan vigentes en la actualidad; su discusión, hoy más que nunca, es una necesidad crucial para impactar positivamente a nuestra sociedad y proponer soluciones viables a nuestros problemas comunes.



Ponentes nacionales e
internacionales participantes:
Jon Sobrino
El Ellacuría Olvidado
Juan José Tamayo Acosta
La Teología de la Liberación de Ellacuría
Enrique Dussel
Ética de la Liberación en Ellacuría
Rodolfo Cardenal
Itinerario Humano e intelectual de Ignacio Ellacuría
Héctor Samour
Filosofía de la Liberación de Ellacuría
Sergio Bran
Filosofía Política de Ellacuría
Gerardo Martínez Cristerna
Filosofía y Liberación
Alejandro Rosillo
Ellacuría y los Derechos Humanos
Miguel Concha Malo
Comentarios y reflexiones en torno a Ellacuría


Se otorgará constancia con el 80% de asistencia previo registro.




INVITAN:
* Embajada de España en México
*Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
*Centro Universitario Cultural
*Universidad del Claustro de Sor Juana
* Fundación Ética Mundial de México
* Fundación Cultural Hombre y Mundo




Informes y becas:
registro@hombreymundo.com
Tel.: (01-55) 52-92-27-87, 52.92.54.92 México, D.F.


Indispensable confirmar asistencia




Esta información en
ANGLICANVM SCRIPTORIVM
es cortesía de:


Elmer Palomec Cabadilla
Coordinador General
Congreso Internacional Ignacio Ellacuría
Fundación Cultural Hombre y Mundo
Fundación Ética Mundial de México

epalomec@eticamundial.com.mx, elmerunam@yahoo.com.mx
Av. Vasco de Quiroga 1900 PH-B; Santa Fe, Centro.
01210 Álvaro Obregón, México, DF
www.fundacionhombreymundo.com.mx, www.eticamundial.com.mx
52+55+52.92.27.87 y 52.92.54.92






U.I.O.G.D.
“…Para que en todas las cosas sea Dios glorificado.”

lunes, 6 de julio de 2009

Neoliberalismo:
Su crisis, su agonía.
Carlos Ramírez Powell
Pleiotropik@gmail.com
26 de junio de 2009

Universidad de Guadalajara
Coordinación de Vinculación y Servicio Social

La palabra sola evoca toda una era de victorias, reales o ficticias.

Del neoliberalismo es la era de Ronald Reagan; de la caída del muro de Berlín; de la desintegración de la URSS y de la decadencia e implosión de la Yugoslavia de Tito.

Del neoliberalismo es la era en donde Estados Unidos se soñó a sí mismo como hiperpotencia dominante y única sobre el planeta y en donde su voluntad explícita se tenía que acatar. En términos históricos la cresta máxima de la etapa del neoliberalismo como discurso dominante se da el día en que caen las torres gemelas en Nueva York.

En ese momento, toda la fundamentación teórica que había preparado el ala más radical de la clase gobernante en Washington se completa: Estados Unidos había sido atacada y eso le daba derecho a responder donde y como fuera que encontrara enemigos, reales o supuestos.

A la par de la expansión militar sucede otro fenómeno que no tiene paralelo histórico más que como pequeño ensayo en los años previos a la gran depresión del 29: se da una expansión de la actividad financiera que a los ojos de un simple mortal pareciera ser la creación de riquezas sin fin para toda la población norteamericana como nunca lo había logrado ninguna civilización: enormes mansiones, construidas por millones son vendidas en términos crediticios fraudulentos a millones de familias de bajos recursos.

El neoliberalismo es una lámpara de Aladino que puebla el paisaje de Norteamérica de lujos expresados en Automóviles deportivos o grandes camionetas, televisores de pantalla plana del tamaño necesario para equipar un pequeño cine, cocinas gigantescas y con planchas de granito... Hiperconsumo en toda su expresión. Un gran castillo del tamaño de la nación más rica de la historia para cada uno de sus habitantes... esa era la promesa que pareciera cumplirse en la primera mitad de esta década.

El neoliberalismo había triunfado. Nada se le oponía y todo estaba por delante de él como fuerza imbatible y arrolladora expresada en ese doble símbolo del poderío militar arrollador del choque y asombro en Afganistán e Irak y la tarjeta de crédito sin tope ni límite que valiera. Y precisamente en esos años del triunfo, con el presidente del discurso cantinflesco al timón, comienza la decadencia del neoliberalismo. Un solo enemigo tuvo esta ideología pero resultó este ser mucho mejor que todos los sueños convertidos en castillos y la sobrada vanagloria de sus victorias militares. Un solo enemigo que silenciosamente minó el proyecto del siglo americano: La aritmética.



El neoliberalismo es en el fondo un fraude del tipo pirámide. Es la promesa de la concentración de la riqueza en la que todos pueden participar aportando algo; que a la vuelta volverá con el reclutamiento de más entusiastas participantes en la pirámide. En un mundo sin límites, jamás se llegaría al final de esta pirámide.

¡Oh sorpresa! el mundo sí que tenía límites... Las casas, los carros, las televisiones, los roperos llenos de prendas, todo eso era deuda... y la deuda resultó ser impagable. La riqueza era deuda, la deuda era impagable y los acreedores amenazaron con la bancarrota al gobierno.

El fin del neoliberalismo se expresa así plenamente: la bancarrota generalizada de una pirámide fraudulenta de obligaciones cruzadas, todas favoreciendo a los más ricos que a final de cuentas no tenían cable a tierra en la capacidad productiva del mundo. Estados Unidos, Europa, Japón. Están en bancarrota.

De momento -pero esto será relativamente breve- El gobierno norteamericano rescató al sistema bancario comprometiendo 10 tantos la recaudación fiscal de un año del sistema impositivo. Esto será en extremo breve porque se asumió que la recaudación fiscal iba a mantenerse relativamente estable... Pero esta se desploma conforme la nómina cae y el desempleo crece y el consumo enfila rumbo a lo que solamente es estrictamente necesario para la supervivencia. Hasta el momento la recaudación ya cayó poco más del 30%... Pero este es un proceso aún en marcha.

El neoliberalismo agoniza por razones relativamente sencillas: uno más uno nunca podrá sumar diez millones. Los paladines de esta ideología pregonaban no sólo que esto era posible sino que era una realidad palpable. Claro que para llegar a este extremo de delirio fue
necesaria la participación -inocente o dolosa, de grandes sectores de la población norteamericana...

Ahora en el desengaño podremos ser testigos a lo largo de este año y el siguiente, el cúmulo de mutuas recriminaciones que se harán sus dirigentes tratando de exculparse echando tierra al vecino... estos debates ya comienzan pero crecerán en intensidad. Habrá que leerlos con cierto placer literario conforme se entierran mutuamente con epítetos y acusaciones de fechorías reales y supuestas.

Con el fin de esta era, sin embargo, urge construir el discurso alternativo. Uno que no venda falsos paraísos buscando sustituir un espejismo a cambio de una alucinación. En esta etapa de derrumbes del discurso y de derrumbes de promesas será de la más crítica importancia poner pies bien plantados en la tierra. Comienza un larguísimo período de reconstrucción y de sacrificios. Y esto, se puede comenzar a hacer ahora, aunque resulte harto difícil; primero que nada prometiendo sobria austeridad.



NOTA EDITORIAL:

El autor es un economista y comunicador
relacionado con la Universidad de Guadalajara.
Carlos Ramírez Powell otorgó amablemente
su permiso para colgar en este blog
el presente artículo cuyo vínculo de origen es:
http://www.cvss.udg.mx/micartera/5.pdf .

Lo incluimos aquí, dado que julio es el mes
de San Benito; y los valores cristianos
–especialmente en la tradición monástica-,
tienen gran compromiso con una sobriedad
y sencillez que tanto hacen falta en el trasfondo
y fundamento vital y ético que necesitamos
para un nuevo sistema económico mundial.
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U.I.O.G.D.
“…Para que en todas las cosas sea Dios glorificado”

jueves, 2 de julio de 2009

Anglicanos Ficticios...

Por +Sergio Carranza,
Obispo Auxiliar de Los Ángeles, CA



Versión castellana:
Miguel Zavala-Múgica+,
Diócesis del Occidente de México.

Original en inglés, más abajo.


Esta semana (22 a 25 de junio) en Bedford, Texas, disidentes de la Iglesia Episcopal (en los Estados Unidos) han dado otro paso en el camino hacia un cisma anglicano, que han planeado cuidadosamente desde hace varios años, y que han ido instrumentando implacablemente desde que la Convención General de 2003 consensó la consagración episcopal del recién electo Obispo de la Diócesis de New Hampshire.

Un cisma –que es ni más ni menos que apartarse del Cuerpo de Cristo-, es algo muy triste y doloroso; pero, en este caso, se trata también de algo más bien deplorable, por cuanto quienes lo perpetran alegan que es el todo el que se ha separado de ellos, y han tenido la audacia de pretender que la Comunión Anglicana los reconozca a ellos como la verdadera expresión del Anglicanismo en este país y en el Canadá.

Dado que el movimiento cismático se ha orquestado internacionalmente, no hay duda de que los Primados de algunas provincias africanas, y uno del Cono Sur, se apresurarán a reconocerles, y a felicitar a su presunto arzobispo por su acción sediciosa en contra de la Iglesia Episcopal.

Si bien lamento profundamente su salida, les respetaría más si tuvieran el valor de asumir el hecho de que son ellos quienes salen de la única y legítima provincia anglicana en los Estados Unidos, convirtiéndose en una iglesia evangélica más. Creo que ese sería el camino más honesto y honorable.

El siguiente paso en el camino hacia un cisma anglicano, será el asalto a los Instrumentos de Comunión* por los mismos primados que celebran la formación de la Provincia pseudo-Anglicana Americana. Han boicoteado ya la Conferencia de Lambeth, están repudiando al Consejo Consultivo Anglicano, y van a secuestrar la Reunión de Primados y a rechazar al Arzobispo de Canterbury.

Si llegaran a tener éxito en su complot, habrán desfigurado y deformado la Comunión a tal grado que el único elemento Anglicano en ella, sería el nombre.

Es triste ver partir a estos hermanos y hermanas que rechazan la Iglesia Episcopal, pero es aún más triste darse uno cuenta de que llevan en su seno las semillas de divisiones y tensiones; no sólo porque no son todos de un mismo sentir, sino porque sus motivos son diversos.

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* NOTA EDITORIAL:

Los instrumentos de unidad o instrumentos de comunión, son instituciones que ayudan a dar cohesión a cuarenta y cuatro cuerpos eclesiásticos autónomos: 34 Provincias o Iglesias autónomas, cuatro Iglesias Unidas y otras seis Iglesias y diócesis extra-provinciales que forman la Comunión Anglicana.

La
Conferencia de Lambeth –reunión de cada diez años de todos los obispos anglicanos con jurisdicción-, el Consejo Consultivo Anglicano, –formado por representantes clérigos y laicos de toda la Comunión-, la Reunión de Primados –los obispos que presiden a los obispos en cada provincia-, y la persona del Arzobispo de Canterbury
–primado de honor y no de jurisdicción.

Son organismos consultivos, ninguno tiene jurisdicción universal en toda la Comunión Anglicana, la cual se caracteriza esencialmente por ser un todo flexible y no monolítico, complejo y no uniforme, de aquí la preocupación de este Obispo, que escribe para anglicanos en la Diócesis de Los Angeles, en vísperas de la
Convención General -2009-, de la Iglesia Episcopal en Anaheim, CA.
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Fictitious Anglicans

by Bishop Assistant Sergio Carranza


Last week (June 22-25) in Bedford, Texas, dissidents from The Episcopal Church (TEC) took another step on the road to an Anglican schism which they carefully planned several years ago and which they have been implementing implacably since the 2003 General Convention consented to the consecration of the newly elected bishop of the Diocese of New Hampshire.

Schism, which is nothing less than the rending apart of Christ's body, is very sad and very painful, but in this case it is also rather deplorable, because its perpetrators claim that the whole has broken away from them, and have the audacity to pretend that the Anglican Communion recognizes them as the true expression of Anglicanism in this country and in Canada.

Since the schismatic move has been orchestrated internationally, there is no doubt that the Primates of some African Provinces, and the one of the Southern Cone, will rush to recognize them, and to congratulate its presumed archbishop for his seditious act against TEC.

Although I deeply lament their move, I would respect them more if they had the courage to accept that they are departing from the only and legitimate Anglican Province in the United States, and becoming one more evangelical church. I think this would be the most honest and honorable route.

The next step on the road to an Anglican schism will be an assault on the Instruments of Communion by the very same Primates who celebrate the formation of the American pseudo-Anglican province. They have already boycotted the Lambeth Conference. They are repudiating the Anglican Consultative Council. They will hijack the Primates Meeting. They will disavow the Archbishop of Canterbury.

If they succeed in their plot, they would have disfigured and deformed the Communion to such a degree that the only Anglican element in it would be the appellation.

It is sad to see the departure of these sisters and brothers who have rejected TEC, but it is sadder to realize that they carry in their bosom the seeds of divisiveness and strife; not only because they are not of the same mind, but because their motives are different.



U.I.O.G.D.
…Para que en todas las cosas sea Dios glorificado.


Pena de... ¡Muerte...! a
secuestradores y asesinos...
Orar por nuestros enemigos: ¿Cosa posible?



Pbro. Miguel Zavala-Múgica+

Hace poco, un querido hermano ha padecido la pena de tener desaparecido a un familiar suyo; así que pidió a sus amigos que circulásemos un mensaje con su media filiación levantada por la policía. Yo además pedí a mis contactos en línea que orasen por las personas desaparecidas y secuestradas, así como por la conversión de los secuestradores.
Al común de las personas decentes, la simple mención de los secuestradores le causa una justísima indignación y enfado; y a una mayoría le causa extrañeza el que se sugiera orar por los secuestradores.
Esto de orar por nuestros enemigos, o como quiera decirse: por los que hacen el mal, etc., no es cuestión de desearles que se saquen la lotería, ni que les vaya de lujo... No. En primer lugar se trata de orar por su conversión y cambio de vida; esto es -sin duda-, orar por el bien de ellos; pero no debe confundirse el Bien con la comodidad o lujos materiales.
Orar no es --por lo menos
no en primer lugar--, "pedir cosas".
El Padre Ripalda, autor de un viejo catecismo católico romano, dice algo con lo que estoy de acuerdo al 100%: "Orar es elevar el alma a Dios y pedirle mercedes..." ; pero Ripalda no profundizó mucho en lo de "elevar el alma", y las personas en general exageramos en lo de "pedir mercedes".
Lo primero de orar es saber escuchar, escuchar a Dios: no se trata de "oír voces" a lo paranoide, pero sí de limpiar la mente y repetir en una actitud de sencillez y humildad: "Habla Señor, que tu siervo escucha". Dios habla de muchas maneras: através de acontecimientos sociales, familiares, y/o de las operaciones internas de nuestro corazón, de lo que se trata es de ponerse en condición de aprestarse a su voluntad.
¿Y cuál es la voluntad de Dios? Por la 1a. de Timoteo, el Apóstol dijo:


"Dios quiere que toda persona se salve y
llegue al conocimiento pleno de la verdad".


He ahí de lo que se trata en relación a los secuestradores y a toda esa casta de malhechores: "llegar al conocimiento de la verdad".
Jesús -el Divino Maestro de Nazaret-, quien para mí y para todos los que nos confesamos crtistianos, es el más humilde e inocente de los seres humanos -condenado a muerte ante su juez terrenal-, dijo:


"Todo Aquél que es de la Verdad,
oye mi voz..."

Pilato, por su parte, replicó: "¿Y qué es la Verdad?" Según el texto juanino, el Salvador nada respondió: creo yo que lo que no hubo fue una respuesta verbal inmediata, pero respuesta, sí que la hubo, porque el Maestro era conducido a su Pasión, a su Cruz, a padecer -precisamente-, una infamante y terrible pena capital.
La Cruz es una respuesta harto contundente, pero que está abierta a varias experiencias personales, porque la verdad es como un diamante: podrá ser una sola, pero tiene muchas aristas y caras.
Esa pena capital hoy -muchas veces de manera hipócrita- se invoca para secuestradores y asesinos, abusando y chantajeando moralmente con ello, los sentimientos y ánimos de las víctimas, aprovechándose infamemente de los tiempos que se viven en nuestra patria-, so pretexto de justicia.
¿Quiénes han de ser las víctimas frecuentísimas de una pena capital restaurada, si no los pobres y quienes no puedan pagarse una buena defensa abogacial, o quienes sean señalados por un juez corrupto o una conspiración de poder?
El ejemplo mismo de la Pasión de Nuestro Señor es una muestra bien clara de lo anterior... Y si Dios quiere que toda persona llegue a conocer plenamente la verdad, ¿no lo querrá particularmente en el caso de los más espantosamente equivocados de sus hijos?
Nuestra sociedad tiene que hallar un punto medio entre la justicia que castiga al malhechor y la justicia que resarce a la víctima. Lo que no se puede hacer sin que medie otra injusticia, es lucrar moral y políticamente con las esperanzas y la fe de las personas.
Es cierto que hay gente muy dura, que jamás llega a cambiar:
¿determina eso que otros muchos no quieran hacerlo?
La Fe NO es un negarse empecinadamente a ver la realidad (como esta realidad horrenda de crimen y violencia), sino que se trata de un don, de una gracia; no se tiene nomás porque sí, ni cualquier crédulo la tiene por el mero hecho de "creer".
En cambio, la Fe es un mirar allende la realidad, es querer mirar con la mirada de Dios (incluso, a veces, con la mirada de Cristo desde lo alto de la Cruz), y eso es un compromiso muy gordo:
Cuando presumimos creer en Dios, ¿tratamos de saber si Dios cree en nosotros? Así como orar es más estar en disposición de escuchar que de hablar, tener fe consiste más en poner atención en que Dios crea en nosotros, que del solo hecho de que nosotros creamos en él ( "...hasta los demonios creen, no obstante tiemblan". Epístola de Santiago).
Al final del día, Fe es tener -firme en el corazón- la convicción de que Dios puede lo que nosotros no podemos, donde nosotros no podemos y cuando nosotros no podemos. Es a la vez estabilidad en el corazón y fuerza para ir donde sea necesario --como las dos columnas del Templo que es el Cuerpo Místico de Cristo.
Ojalá que las iglesias y sus pastores principales y los concilios y sínodos -haciendo temporalmente a un lado esos asuntos internos tan importantes concernientes a su propia sobrevivencia-, se decidan a voltear hacia afuera -al mundo-, y a incluir en sus agendas, y a ejercer su misión profética con estos temas que tienen que de verdad tienen que ver con el Reino de Dios.


U.I.O.G.D.
...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado.







domingo, 28 de junio de 2009


En el Norte…
el Sello de la Cruz.
Reunión de Clérigos de la
Diócesis del Norte de México
con participación de varios conferenciantes.


Fotos: Cortesía del Padre Francisco (Paco) Moreno,
Vicario en Santa María Virgen, Monterrey y
San Pablo, Guadalupe, Nuevo León.


Izquierda a derecha, detrás.- Presbíteros: Serge Villalobos, Javier Guzmán, Alejandro Morales, Víctor Polina, Gregorio García, Gabriel Hernández, Pepe Arreola (candidato al diaconado), y Leodegario -Lalo- Morales. Al frente.- Presbíteros: Martín García y Federico Zúñiga, Obispo Marcelino Rivera y Presbíteros Miguel Zavala y Paco Moreno.



En cada diócesis de la Iglesia Anglicana de México, suele haber reuniones del Obispo local con su clero; tradicionalmente, cada reunión como estas se llama cléricus, y suele efectuarse mensualmente, o bien según el tiempo y la distancia lo permiten.

Los días 16, 17 y 18 de junio de 2009, en su Centro Diocesano -en Monterrey, Nuevo León-, la Diócesis del Norte de México (http://diocesisdelnorte.org/inicio.htm) tuvo uno de los varios cléricus que celebra cada año con todo su clero reunido (en esta reunión ha habido ausencias por enfermedad de algunos clérigos). Es particularmente caro y complicado lograr este tipo de reuniones en diócesis como esa, dado que sus veintitantas congregaciones están repartidas por el enorme territorio del Norte de México, con distancias que sólo en avión pueden recorrerse en tiempos convenientes. Existen congregaciones de esta diócesis en: Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua.

Durante este cléricus, ha habido dos alocuciones en las que han participado como expositores clérigos de la propia Diócesis del Norte de México, los Padres: Alfonso Sánchez Walls (Párroco de Holy Family), Víctor Polina (Vicario en Santiago Apóstol, Chihuahua), con un tema sobre el Apóstol San Pablo.

Ha habido también dos conferencias, una de ellas con la Predicación como tema, a cargo del Padre Alejandro Morales (Vicario en San Esteban y Santa Ana, en Río Bravo, Tamaulipas).



Arriba, derecha:

Aspecto de la conferencia del Padre Miguel Zavala.

He tenido la oportunidad de trabajar en esos días, con los compañeros clérigos de la Diócesis del Norte, a invitación del Revdmo. Marcelino Rivera Delgado --llevando los saludos fraternales de mi Obispo, el Redvmo. Lino Rodríguez y de la Diócesis del Occidente de México--, presentando la conferencia Sfragís: La Señal de la Cruz en el Bautismo que puede consultarse en este mismo blog: http://anglicanvmscriptorivm.blogspot.com/2008/05/sfrags-la-seal-de-la-cruz-en-el.html

Fotos siguientes: Aspectos de las alocuciones: 1. del Padre Alfonso Sánchez-Walls, y 2. del Padre Víctor Polina.



El Padre Alejandro Morales Almanza -además de su propia conferencia-, aportó al trabajo conjunto, el uso de su material eléctrico y electrónico: un cañón y una lap-top, que facilitaron enormemente la proyección de las conferencias.

Vaya un muy sincero agradecimiento al Obispo Marcelino por su interés en organizar estos días de educación continua para su clero y tomar en cuenta a clero de otras diócesis, así como a la continua y constante participación del clero diocesano, quienes entraron en una jovial dinámica no sólo de preguntas y respuestas, sino de compartir experiencia y visión, sobre los temas tratados.

En plena faena de selección de materiales: Los "Migueles", Padres Zavala (Occidente) y Cristerna (Norte).


U.I.O.G.D.

"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."






domingo, 31 de mayo de 2009

OBISPO VERA OPINA SOBRE HOMOSEXUALIDAD

“Curar” homosexuales, semejante a política que intentaba hacer mestizo al indígena: obispo Vera

“¡Dios los ama profundamente!, él no tiene distingos”, exclama clérigo.

Este artículo ha sido tomado de: http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=2914 , cuya lectura y referencia se recomiendan.

Nota para nuestros lectores: Mons. Raúl Vera es un obispo católico romano.


Christian Rea Tizcareño.
Foto: Leonardo Bastida Aguilar
México DF, mayo 28 de 2009.
Curar” la homosexualidad es una pretensión equiparable a la política oficial indigenista, que proponía hacer mestizos a los pueblos originarios con el afán de integrarlos a la sociedad, argumenta Raúl Vera, obispo de Saltillo, Coahuila.
En entrevista para NotieSe, Vera cuenta que en el VI Encuentro Mundial de las Familias –realizado por el Vaticano en enero de 2009 en la Ciudad de México– conoció a los integrantes de Courage Latino, quienes se acercaron para exponerle cómo “podían ayudar” a las personas que “sufren por su atracción al mismo sexo”. El prelado contestó a uno de los líderes del grupo: “usted está igual que las políticas indigenistas. (Es decir), mientras no seas tú como yo, no te voy a admitir… Están partiendo de que el homosexual es un enfermito, un ser disminuido”.
Así como la visión de los pueblos indígenas debe respetarse, las y los diversos sexualmente no pueden ser considerados con prejuicios de superioridad-inferioridad. No son seres patológicos, resume el dominico. “No promuevo la homosexualidad, sino la dignidad humana”
Sobre el cuestionamiento que recientemente hicieron las autoridades eclesiásticas al libro Iglesia católica y homosexualidad, y a su autor, el cura Raúl Lugo –quien rechaza la homofobia con y sin sotana–, el titular de la Diócesis de Saltillo destaca que el sacerdote yucateco es un biblista “serio”, interesado en contextualizar histórica y culturalmente los hechos narrados en la “Sagrada Escritura”, los cuales, “muchas veces los agarramos literalmente como los fariseos, y se los aventamos encima a los homosexuales”.
Don Raúl -como le dicen sus feligreses-, estuvo en la VIII Semana Cultural de la Diversidad Sexual organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Vino a la Ciudad de México para dejar claro que él no “promueve el homosexualismo”, como suelen criticarle algunas voces dentro de la Iglesia, sino “la dignidad de la persona”, a la luz del Evangelio de Jesús, quebrantador de los esquemas de su época. La Teología de la Liberación y la diversidad sexual.
El Concilio Vaticano II pugnó por un diálogo más interno y horizontal al interior de la Iglesia. Para la Teología de la Liberación, llamada por Vera “Latinoamericana”, los pobres y marginados sociales son sujetos de su propia liberación, y el clero necesita dejar de ser paternalista. “Evangelizar a los segregados por cualquier causa”. La también denominada Teología Revolucionaria asumió su personalidad en 1968, con la Conferencia de Obispos Latinoamericanos en Medellín, Colombia, y concibe la experiencia de Dios en el pueblo. Fue desmantelada porque las comunidades de base comenzaron a cuestionar al poder y las contradicciones del capitalismo –acumulación de la riqueza en unas cuantas manos, por ejemplo–, no compatibles con los valores cristianos, explica Vera.
Entre los excluidos de la sociedad, está la diversidad sexual, que tiene un lugar en la Diócesis de Saltillo. Se trata de San Elredo, un grupo de homosexuales que participa activamente en las celebraciones religiosas; peregrinaciones, por ejemplo. “¡Tienen una grande dignidad porque Dios los ama profundamente!, él no tiene distingos. Valen muchísimo. Todas sus cualidades, de inteligencia, capacidad, iniciativa, creatividad y aportación, no las disminuye la condena, el estigma que impone una sociedad rígida, incomprensiva”.


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U.I.O.G.D.
...Para que en todas las cosas, sea Dios glorificado.