domingo, 8 de noviembre de 2009

Aquí entre anglicanos… :
Hans Küng, ¿nuestro amigo?



Pbro. Miguel
Zavala-Múgica+

Recientemente varios presbíteros y obispos anglicanos que hablamos castellano, hemos tenido abundante correspondencia sobre el asunto de las medidas “ecuménicas” del Papa Benedicto XVI acerca de aceptar a ex-anglicanos dentro de la Iglesia Católica Romana.

Una de las reacciones “liberales” que más comentarios ha movido, es un reciente artículo del teólogo católico romano Hans Küng –silenciado por Juan Pablo II hace años–, su teología ciertamente ha provisto una base innegable y magnífica para el diálogo ecuménico, y ha ganado muchos simpatizantes entre los anglicanos. A Küng dediqué un artículo en La Buena Lid, cuando el órgano informativo de la Diócesis de México existía con ese nombre.

I PARTE: ¿Amigo con reservas?

En su artículo, Hans Küng critica duramente la actitud de Benedicto XVI, y llama “bienintencionado” asaz que “zalamero” al Arzobispo Rowan de Canterbury, que a un montón de anglicanos nos ha parecido, además, capitulante y humillado. Con razón Küng llama “desvergonzada” a la forma como el documento firmado por los Primados anglicano y romano, de Inglaterra, apela a documentos ecuménicos que en la década de los 70s se orientaban, como él dice: “a la reconciliación y no a la captación”. Su artículo casi parece tan bueno como para correr a pegarlo en el tablero parroquial…

Pero hay que irse con cierta reserva, lo digo por experiencia propia y directa. Conozco sus escritos desde que andaba yo en los quince o dieciséis años ( ¿Existe Dios? , ¿Infalible? , Hacia el Vaticano III -en coautoría-, y Ser Cristiano ), y posteriormente La Iglesia y El Judaísmo. Sencillamente Küng es encantador y sabe estructurar una buena propuesta teológica y eclesiológica de lo que la Iglesia Universal puede llegar a ser.

Hace unos diecisiete años, conocí personalmente a Hans Küng, y he platicado con él en dos ocasiones; es profundamente eurocéntrico y calcula muy bien lo que dice; no me parece que tenga un compromiso formal con los que deberían ser sus amigos en el mundo ecuménico ni aún dentro de la Iglesia Católica Romana. ¿Ha tenido un diálogo profundo y comprometido con la Teología de la Liberación (independientemente de si está o no de acuerdo en algunos puntos con ella)?; se declara “amigo de la Teología de la Liberación”, pero sin hacerse crítico suyo, lo cual –en la posición favorable que dice mantener-, lo haría verdaderamente amigo.

La cuestión homosexual, es inescapable en cualquier diálogo con la Comunión Anglicana actual, y Küng se evade siempre, porque recibe línea de Benedicto –sí, sí: así de claro, si lo ha dicho él mismo delante de mil personas en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México, en el año 2008-, que recibe línea acerca de los temas sobre los cuáles el Papa está dispuesto a negociar. Es que la propuesta de Hans Küng es un ecumenismo de cúpulas, de ese ecumenismo que ya las circunstancias globales han llamado a examen hace tiempo.

II PARTE: Del imperio a la comunión.-
La cuestión homosexual o la libertad de disentir.

El desentendimiento de Hans Küng sobre los problemas de fondo, tiene qué ver con que el ecumenismo actual no debe ser simplemente cuestión de una reconciliación entre Iglesias (tristemente, muy desacreditadas todas mundialmente –justa o injustamente- ante la gente), sino una reconciliación entre maneras de ver la vida que trascienden las fronteras denominacionales. Así se expresa cuando juzga –siempre desde Europa-, la elección de Gene Robinson para la Diócesis de New Hampshire, como el primer obispo (anglicano) abiertamente homosexual:

"...elección -innecesariamente impuesta- como obispo en los Estados Unidos de un párroco homosexual declarado; elección que se hizo arrostrando la división de la propia diócesis y de la comunidad anglicana entera. ..."

Izq.: Gene Robinson: Obispo de NewHampshire y primer obispo abiertamente homosexual, al menos en la Comunión Anglicana. (Foto: Episcopal News Service).
Parece que Küng ignora, o no se ha interesado en investigar que la elección de Robinson sí cubrió los requisitos canónicos, que no fue impuesta sino ganada por margen de más de dos tercios de dos votaciones separadas, de clérigos y laicos, sin que esto implicara la división de la diócesis en cuestión; y que en la Iglesia Episcopal, esto es, en el Anglicanismo estadunidense -pese a la propaganda conservadora-, no llegan a cinco las diócesis que amenazan cisma.

Aspecto de la consagración de Gene Robinson, su consecrante principal fue el Obispo Primado de la Iglesia Episcopal, Frank Griswold. (Foto: Episcopal News Service).


Pero hay más: Küng me contestó claramente hace cosa de dieciséis años, que para él la cuestión a resolver con los anglicanos, era simplemente el reconocer las órdenes y la organización jerárquica de la Iglesia de Inglaterra; yo le señalaba que ni “los anglicanos” son exclusivamente la Iglesia de Inglaterra, ni el diálogo Anglicano-Romano deja de pasar por las dificultades del trato con la diversidad teológica y social también de Canadá, Australia y los Estados Unidos (por una parte), y las Iglesias de África y el Sureste Asiático (por otra).

El Profr. Küng critica al Papa por querer reforzar su estructura de “Imperio Romano”, y acierta, creo yo; y quisiera –en lugar de ello-, proponer una “Commonwealth Católica”. Eso, en los 60s y 70s, sonaba simpático para los anglicanos educados por historiadores como Stephen Neil en la idea de que la Comunión Anglicana es a la religión lo que la Comunidad Británica es a la política… ¡Pero justo ese modelo –tan imperial como el romano, sólo que a su modo-, está haciendo crisis ahora mismo! El Anglicanismo ni es ya un fenómeno esencialmente británico, ni anglófono, ni debe reducirse a cuestiones de política (mucho menos de politiquería).

Una Comunión en Cristo no puede depender tan sólo de modelos políticos, tiene que depender –siquiera un poco más-, de buena fe, amor, respeto y tolerancia, y eso es lo que los anglicanos luchamos por cultivar y madurar… y el “amigo” Küng nos critica por “discrepar” entre nosotros. Pasa –opino-, que su concepto de comunión se confunde con el de “confesión”…, y muy a su pesar, depende de su concepto de Iglesia, que sigue siendo esencialmente romano… ¡Los anglicanos NO constituimos una confesión, por el amor de Dios!, ¡somos una co-mu-ni-ón!, y nuestra propuesta es que para vivir en comunión no precisamos de estar total y uniformemente de acuerdo en todo.

Dice Küng:

“…las discrepancias entre los propios dirigentes de la Iglesia respecto a las parejas homosexuales: algunos anglicanos aceptarían que sus uniones se registraran civilmente con amplias consecuencias jurídicas (en lo tocante a la herencia, por ejemplo) y con una eventual bendición eclesiástica, pero no un "matrimonio" (reservado desde hace milenios a la unión de hombre y mujer) con derecho a la adopción y con consecuencias imprevisibles para los niños.”


Pienso yo que habríamos de darnos una vuelta por la Diócesis de California, cuya sede es la ciudad de San Francisco, y conocer las historias de vida de parejas homosexuales que han experimentado la unión civil y la adopción de hijos, no sólo con las “consecuencias nefastas” que Küng prevé, sino con otras muy distintas, mi fuente es la Maestra y Educadora Tonantzin Martínez-Borgfeldt, quien –oriunda de la Diócesis de México-, es feligresa, junto con sus hijas y esposo, de la Diócesis de California, y conoce el caso más de cerca. No se trata de aceptar nada a priori, ni de obligarse a cambiar de opinión, sino de atreverse a conocer primero lo que se desea juzgar.

Cuando Küng habla de una “eventual bendición eclesiástica” que algunas parroquias y aún menos diócesis han permitido para parejas homosexuales, demuestra su desconocimiento del Anglicanismo por dentro, y –además, su ignorancia del racional litúrgico de nuestro rito de Bendición de Matrimonio Civil (Libro de Oración Común de 1979), que, por supuesto, NO autoriza aún las bendiciones para uniones del mismo sexo, pero con base en el cual han trabajado los clérigos que se han visto ante esa necesidad pastoral.

Las flaquezas y ambigüedades que tanto se nos critican a los anglicanos, y que aceptamos con humildad, son, por otra parte (y de esto tampoco se percata Küng), los signos de nuestra capacidad de adaptación al cambio y de nuestro intento serio (y bastante fructífero) por entender y evangelizar a la sociedad secular. Por cierto, nuestros críticos se llenan la boca hablando de “cientos de miles” de anglicanos que se van, pero jamás han visitado las muchas vibrantes congregaciones en el mundo donde hay clero femenino, buena asistencia dominical, respeto para las parejas heterosexuales u homosexuales, una catequesis organizada y actividades sociales continuas en comunidades muy trabajadoras.

Pasa, con eso, algo parecido a lo que dijo recientemente -refiriéndose a la migración de clérigos y laicos católicos romanos hacia el Anglicanismo- el Obispo Carlos López-Lozano de España: no andamos por allí publicándolo…, sencillamente porque los anglicanos hacemos misión diciendo: “Ven y ve…” y no: ‘¡Aquí está la plenitud de la verdad!’ .

III PARTE: Una manera de plantearse los problemas.-
complejidad y simplificación.

La posición de Küng no cambia nada en el discurso ecuménico romano-anglicano sobre la autoridad, que emerge en el artículo recién publicado:

Una “recuperación de la comunión eclesiástica entre la Iglesia Católica y la Iglesia Anglicana sería posible”, escribía yo, cuando “por un lado, se conceda a la Iglesia de Inglaterra la garantía de poder conservar plenamente su actual orden eclesiástico autóctono y autónomo bajo el Primado de Canterbury”, y “por otro lado, la Iglesia de Inglaterra reconozca un primado pastoral del ministerio de Pedro como instancia suprema para la mediación y el arbitraje entre las Iglesias”. “Así, el imperio romano”, según mi esperanza de entonces, “se convertiría en una Commonwealth católica”.


Küng no es ignorante ni tonto (¡qué va!), pero su visión panorámica –“paradigmática”, como a él le gusta enfatizar y estructurar-, a veces parece reducir el ecumenismo a un armisticio para la repartición del poder y es sumamente simplificadora y de conjuntos amplios, pero cerrados, como su propuesta del “Diálogo a tres bandas: Cristianismo-Judaísmo-Islam”, y ve las cosas aferradamente desde su “Positio Aeuropaea”.

Por lo tanto, el Profr. Küng –me parece, y pese a su también buena intención-, no quiere o no puede (por alguna causa) plantearse los problemas ecuménicos –no digo “complicándolos”, sino asumiéndolos como el entramado de complejidad que son, y dejando el “ecumenismo de cúpula” y el “ecumenismo teológico” sólo como una pequeña parte del Gran Ecumenismo, que adolece de la parte más importante, que es la social y testimonial.

Así, si el Arzobispo Rowan "no ha estado a la altura de la diplomacia vaticana", Hans Küng parece no descender de la cúpula para estar a la altura de un ecumenismo con un compromiso de base, como otros teólogos católicos romanos sí han hecho.

Las jerarquías clericales han demostrado por la vía negativa, que las diferencias dogmáticas de antaño son mínimas, pretextuales e importan poco; si no, ¿por qué entonces las alianzas entre los conservadurismos ortodoxos y católicos romanos, y las facilidades y privilegios de Roma para con anglicanos conservadores?

Esto, el pueblo y el grueso de los clérigos parroquiales lo saben o lo intuyen bien cuando –al margen de disputas de cúpula política o teológica-, cooperan y se ayudan en la pastoral con migrantes, en la cura de almas, en la pastoral sanitaria en hospitales, en plantar cara como bloque unido ante la delincuencia organizada, y otras muchas actitudes y empresas éticas más fructíferas que el chisme interdenominacional, las complicaciones teológicas, la intriga política, o el coqueteo frívolo y venal con políticos corruptos.

Finalmente, me parece que Küng se ha conformado con hablar con anglicanos europeos, y trata de ser vocero de un mundo demasiado amplio y plural, aún para su amplio criterio de los años 60s y 70s. Señala como consecuencia de las acciones del Papa Ratzinger:

“Inseguridad generalizada entre los fieles anglicanos: la migración de sacerdotes anglicanos y la reordenación en la Iglesia Católica Romana que se les ha ofrecido plantea a muchos fieles (y pastores) anglicanos la crucial pregunta: ¿es válida en general la consagración de los sacerdotes anglicanos? ¿Deberían los fieles, con su párroco, pasarse también a la Iglesia Católica? ¿Qué ocurre con los edificios eclesiásticos, los salarios de los pastores, etcétera?”


¿A quién le plantea esta pregunta? ¿a los anglicanos que se van, o a nosotros que nos quedamos y que sí confiamos en la eficacia de nuestras órdenes, y que no nos planteamos ningún éxodo de una Iglesia en la que nos sentimos en casa, pese a nuestras humanas flaquezas ambigüedades y eventuales desencuentros? ¿Cuál “inseguridad generalizada”?, ¿en dónde?, ¿en qué siglo vive este hombre? …nomás eso faltaba: ¿en qué concepto de inmadurez nos tiene a clérigos y laicos que sí nos quedamos –con todo gusto-, en la Comunión Anglicana?, más aún, a los que conscientemente elegimos salir de la Iglesia Católica Romana en soberano ejercicio de nuestra libertad religiosa.

CONCLUSIÓN:
“Dura es esta palabra…”

Cuando –a principios de los años 90s-, la prensa le preguntó sobre las repercusiones de sus iniciativas en la ordenación de mujeres y de personas homosexuales en la opinión de la Iglesia Católica Romana, el Obispo anglicano John Shelby Spong –hoy emérito de la Diócesis de Newark (New Jersey) en la Iglesia Episcopal, teólogo y escritor liberal quizá tan prolífico e influyente en la Comunión Anglicana como Hans Küng en la Iglesia Católica Romana -, lanzó una declaración ciertamente dura y dolorosa: “No estoy interesado en pertenecer a un club para hombres disfrazado de Iglesia”.

Acepto que estas son palabras ásperas que ojalá nunca se repetieran, también es cierto que el Obispo Spong –evidentemente-, no siempre actuó, en sus iniciativas progresistas, con la previsión y prudencia que hubiera debido; por otra parte-, visualicemos que la Iglesia Católica Romana es algo más grande, más plural y más hermoso que sólo un “club de hombres solteros” en su centro neurálgico, y que las iglesias de la Comunión Anglicana son capaces de equilibrar la estabilidad tradicional con el avance progresista.

Entonces creo que “otro ecumenismo es posible…”, uno más flexible y menos oficioso, más del pueblo y menos de los teólogos políticos, más caritativo y menos calculador, más social y menos cupular, más místico y menos materialista, más de Cristo y menos de intereses politiqueros y de poder, más apostólico y menos clericalista, más amplio y alegre y menos estirado y frívolo que esos “shows” cada vez más vacíos de sentido (y de gente), que insisten en hacer cada año en enero.

Después de todo, a nuestro amigo Hans Küng le agradará recordar con esperanza –como lo hacemos hoy con cariño-, al amado Papa Juan XXIII, en aquellas palabras que en los días del Concilio Vaticano II dirigiera al alarmado Cardenal Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio: “¿Qué es la tradición de hoy, si no el progreso de ayer, y qué el progreso de hoy, si no la tradición de mañana?”

El Papa Juan XXIII -en una instantánea rara vez vista-, celebrando, de pontifical , la Divina Liturgia (Eucaristía) según el rito bizantino, con el Patriarca Máximo IV Sayegh, Patriarca greco-melquita-católico.


Küng, ha sentado las bases de lo que es esa “tradición de mañana”: ese mañana es hoy…


U.I.O.G.D.
“…Para que en todas las cosas sea Dios glorificado"

viernes, 6 de noviembre de 2009

El pescador de hombres
pesca en la derecha...
Hans Küng
Es una tragedia: después de que el Papa Benedicto XVI haya ofendido a musulmanes, protestantes y católicos reformistas, ahora le toca el turno a la Comunión Anglicana. Ésta comprende 77 millones de fieles y es, después de la Iglesia Romana Católica y la Ortodoxa, la tercera confesión cristiana en número. ¿Qué ha ocurrido? Una vez conseguida la reincorporación a la Iglesia Católica de la Fraternidad de San Pío X, hostil a la reforma, Benedicto quiere ahora rellenar las despobladas filas católicas con los simpatizantes anglicanos de la Iglesia Romana. Y como para ello es preciso que se les facilite el tránsito a la Iglesia católica, los sacerdotes y obispos mantendrán su estatus, también en lo que respecta al matrimonio. El mensaje es: ¡Tradicionalistas de todas las iglesias, uníos... bajo la cúpula de San Pedro! Mirad: el pescador de hombres pesca en la extrema derecha.
El Papa quiere rellenar las despobladas filas católicas con anglicanos de Roma Benedicto XVI pretende restaurar a toda costa el Imperio Romano. Pero allí las aguas son turbias.
Esta acción de Roma supone un dramático cambio de rumbo: una desviación de la acreditada estrategia ecuménica de un diálogo entre iguales y un auténtico entendimiento. Por el contrario, se produce ahora un acercamiento a la captación de sacerdotes a los que incluso se exime de la obligación medieval del celibato sólo para posibilitarles un retorno a Roma bajo el primado del Papa.
Evidentemente, el actual Arzobispo de Canterbury --el bienintencionado Rowan Williams--, no ha estado a la altura de la taimada diplomacia vaticana. Parece que en su intercambio de zalamerías con el Vaticano no se ha dado cuenta de cuáles son las consecuencias de la expedición de pesca papal en aguas anglicanas. De otro modo no hubiera suscrito con el Arzobispo católico de Westminster un comunicado en el que se resta importancia al asunto. ¿No se percatan los atrapados en la red de arrastre romana de que en la Iglesia Católica y Romana no serán más que sacerdotes de segunda, en cuyas misas no podrán participar los católicos?
Además, este comunicado apela desvergonzadamente a los documentos verdaderamente ecuménicos de la Comisión Internacional Anglicana- Católica Romana (ARCIC), redactados en trabajosas negociaciones desarrolladas a lo largo de años entre el Secretariado para la Unidad de los Cristianos y la Conferencia Lambeth anglicana: documentos sobre la Eucaristía (1971), sobre el Ministerio y la Ordenación (1973) o sobre la Autoridad en la Iglesia (1976/81). Quienes los conocen saben que estos tres documentos, suscritos en su momento por ambas partes, no se orientan a la captación, sino a la reconciliación. Estos documentos de auténtica reconciliación ofrecen el fundamento para un reconocimiento de las consagraciones sacerdotales anglicanas, cuya validez revocó el Papa León XIII en 1896 con argumentos menos convincentes.
Sin embargo, de la validez de las consagraciones anglicanas se deduce también la validez de las celebraciones eucarísticas anglicanas. Esto habría hecho posible una hospitalidad eucarística recíproca, cabría decir una intercomunión, y un paulatino acercamiento entre católicos y anglicanos. Sin embargo, la Congregación para la Fe vaticana se encargó de que estos documentos de reconciliación desaparecieran a la mayor brevedad posible en los sótanos del Vaticano: lo que se llama darles "carpetazo". "Demasiada teología a lo Küng", se dijo entonces desde el Vaticano, en un despacho confidencial de la agencia de prensa católica KNA.
De hecho, yo había dedicado la edición inglesa de mi libro La Iglesia al entonces Arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, con fecha del 11 de octubre de 1967, quinto aniversario del inicio del Concilio Vaticano II: con la "humilde esperanza de que en las páginas de este libro se siente una base teológica para un acercamiento entre las Iglesias de Roma y Canterbury". Aquí se encuentra también la solución a la enojosa cuestión del primado del Papa, que separa desde hace siglos a estas dos iglesias, pero también a Roma y a las iglesias orientales, y a Roma y las iglesias reformadas.
Una "recuperación de la comunidad eclesiástica entre la Iglesia católica y la Iglesia anglicana sería posible" , escribía, cuando "por un lado, se conceda a la Iglesia de Inglaterra la garantía de poder conservar plenamente su actual orden eclesiástico autóctono y autónomo bajo el primado de Canterbury", y "por otro lado, la Iglesia de Inglaterra reconozca un primado pastoral del ministerio de Pedro como instancia suprema para la mediación y el arbitraje entre las iglesias". "Así, el imperio romano" , según mi esperanza de entonces, "se convertiría en una Commonwealth católica" . Sin embargo, el Papa Benedicto quiere restaurar a toda costa el imperio romano. No hace concesión alguna a la Comunión Anglicana, sino que, antes bien, quiere mantener para la eternidad el centralista sistema medieval romano... incluso aunque esto imposibilite una unificación de las iglesias cristianas en cuestiones fundamentales.
Es evidente que el primado del Papa -que, como reconocía Pablo VI, era la "gran roca" que obstruye el camino hacia la unidad de las iglesias- no actúa como una "roca de unidad". Revive la antigua exhortación a un "retorno a Roma", ahora mediante la transferencia de fieles, en particular de sacerdotes y, si es posible, de forma masiva. En Roma se habla de medio millón de anglicanos, entre ellos de 20 a 30 obispos. ¿Y los restantes 76 millones? Una estrategia cuyo fracaso se ha demostrado en los siglos pasados y que, en el mejor de los casos, conduciría a la fundación de una mini-iglesia anglicana "unificada" con Roma bajo la forma de una diócesis personal (no territorial).

¿Cuáles son hoy las consecuencias de esta estrategia?
1. Un mayor debilitamiento de la Iglesia Anglicana:

En el Vaticano, los antiecuménicos se congratulan por la llegada de conservadores; en la Iglesia Anglicana son los liberales quienes se alegran de la salida de los agitadores catolizantes. Para la Iglesia Anglicana, esta división significa una mayor corrosión. En este momento ya sufre las consecuencias de la elección -innecesariamente impuesta- como obispo en EE UU de un párroco homosexual declarado; elección que se hizo arrostrando la división de la propia diócesis y de la comunidad anglicana entera. (Nota de ANGLICANVM SCRIPTORIVM: la elección de Gene Robinson como Obispo de NewHampshire, fue una elección canónica que cumplió con todos los requisitos, de ningún modo fue impuesta, y no dividió a esa diócesis). Esta división se reforzó por las discrepancias entre los propios dirigentes de la Iglesia respecto a las parejas homosexuales: algunos anglicanos aceptarían que sus uniones se registraran civilmente con amplias consecuencias jurídicas (en lo tocante a la herencia, por ejemplo) y con una eventual bendición eclesiástica, pero no un "matrimonio" (reservado desde hace milenios a la unión de hombre y mujer) con derecho a la adopción y con consecuencias imprevisibles para los niños.
2. Inseguridad generalizada entre los fieles anglicanos:
La migración de sacerdotes anglicanos y la reordenación en la Iglesia Católica Romana que se les ha ofrecido plantea a muchos fieles (y pastores) anglicanos la crucial pregunta: ¿es válida en general la consagración de los sacerdotes anglicanos? ¿Deberían los fieles, con su párroco, pasarse también a la Iglesia católica? ¿Qué ocurre con los edificios eclesiásticos, los salarios de los pastores, etcétera?
3. Irritación del clero y el pueblo católico:
El malestar por el continuado rechazo a las reformas también se ha extendido a los miembros más fieles de la Iglesia. Desde el Concilio, muchas conferencias de obispos e innumerables sacerdotes y fieles han reclamado la derogación del veto medieval al matrimonio de los sacerdotes, que ya ha privado de sus párrocos a la mitad de nuestras parroquias. Sin embargo, siempre han tropezado con el tozudo e inflexible rechazo de Ratzinger. ¿Y ahora los párrocos católicos deben tolerar a su lado párrocos conversos casados? Y aquel que quiera casarse... ¿debería quizá hacerse anglicano primero, luego casarse, para después volver a la Iglesia?


Como ya ocurriera en el cisma entre la Iglesia oriental y occidental (siglo XI), en la época de la Reforma (siglo XVI) y en el Concilio Vaticano I (siglo XIX), el ansia de poder de Roma divide a la cristiandad y perjudica a la propia Iglesia. Una tragedia.
Hans Küng es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethics.
Traducción de Jesús Alborés.


U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."


Rapidísimas...
06 de Noviembre de 2009.
Por Onell A. Soto
+ Rowan Williams, Arzobispo de Cantórbery, viajará a Roma para reunirsecon el Papa Benedicto XVI el 21 de noviembre. Antes de su llegada sehabrá publicado la Constitución Apostólica que permitirá el ingreso de anglicanos conservadores en la Iglesia Católica Romana. La visita fue programada antes de los actuales acontecimientos, dijo el director de prensa del Vaticano. Williams ha sido invitado a participar en la celebración del centenario del nacimiento del Cardenal Johannes Willebrands, prelado holandés pionero del ecumenismo, fallecido en2006.
+ Hans Küng, 81, el conocido teólogo suizo, ha estado en la prensa mundial con su artículo titulado "Tragedia" en el que critica la decisión del Vaticano de invitar a los anglicanos conservadores. Haciendo una parodia del Manifiesto Comunista de Karl Marx, Küng dice que su antiguo amigo Benedicto XVI parece decir "¡Tradicionalistas de todas las iglesias, uníos… bajo la cúpula de San Pedro! Mirad: el pescador de hombres pesca en la extrema derecha". Küng advierte que la acción del Vaticano tendrá serías consecuencias ecuménicas. Añade que "el bien intencionado Rowan Williams, no ha estado a la altura de la taimada diplomacia vaticana. Parece que en su intercambio de zalamerías con el Vaticano no se ha dado cuenta de cuáles son las consecuencias de la expedición de pesca papal en aguas anglicanas".
+ El Consejo Judicial, la corte más alta de la Iglesia Metodista Unida, decidió el 2 de noviembre que la Conferencia Anual de Baltimore-Washington fue "demasiado lejos" al adoptar su propia declaración con respecto a la sexualidad humana. Además, reafirmó que la posición oficial de la Iglesia Metodista, según su disciplina, es que "la práctica de la homosexualidad es incompatible con la enseñanza cristiana".
+ Al recibir a los miembros del Pontificio Instituto Bíblico, con motivo del centenario de su fundación, el Papa Benedicto XVI les recordó que "a la Iglesia le está confiada la tarea de interpretar auténticamente la palabra de Dios". Pidió, además, que "la Sagrada Escritura sea en este mundo secularizado no sólo el alma de la teología, sino también la fuente de la espiritualidad y del vigor de la fe de todos los creyentes en Cristo".
+ La controversia sobre la decisión del Vaticano de abrir sus puertas a clérigos anglicanos tradicionalistas, sigue activa en los medios. Dice un clérigo episcopal: "Yo creo que estamos siendo injustos con Roma. Mientras que de ellos recibimos a los más inteligentes, capaces y trabajadores, los nuestros que se van son en gran parte, conservadores, malhumorados y aburridos. Pero bueno, esa es una decisión personal. Que vayan en paz con nuestras oraciones y los mejores deseos".
Nota de ANGLICANVM SCRIPTORIVM...:
¡A poco..?, me enternece su candidez...
+ Una corte francesa ha condenado por fraude a seis dirigentes de la Iglesia de la Cienciología con multas y dos años de prisión. Eric Roux, vocero de la organización, dijo que la sentencia es equivalentea "una moderna inquisición". La Cienciología es considerada como una organización espiritual con objetivos económicos, que ofrece cursos de mejoramiento personal y auto-ayuda a precios generalmente altos. La decisión judicial está siendo llevada a una corte de apelaciones.
+ La Iglesia Evangélica Alemana (EKD), la más grande iglesia protestante en Alemania con 24 millones de fieles, ha elegido como su Obispa a Margot Kässmann, 51. Esta es la primera vez que una mujer ocupa esta posición. Ha estudiado teología en las mejores universidades de su país y ha participado ampliamente del movimiento ecuménico. En años recientes ha sufrido de cáncer de mama y ha visto derrumbarse su matrimonio. La pareja tuvo cuatro hijas. Varias organizaciones la consideran una de las personas más influyentes en Alemania y Europa.
+ María Elena Salinas, la popular presentadora del Noticiero de Univisión, comenta en su columna sindicada la serie titulada "Ser latino en Estados Unidos" producida por la cadena CNN y concluye que la gran población de habla inglesa no conoce o no quiere conocer la realidad latina. A modo de resumen dice: "Somos una comunidad orgullosa de nuestra herencia cultural y pasamos nuestras tradiciones a nuestros hijos. Somos una comunidad joven. La edad promedio entre los latinos es 27 años. Se espera que la población escolar hispana aumente en un 166 por ciento para el 2050. Esto significa que elfuturo de este país estará en las manos de nuestra juventud latina… un día seremos la mayoría, no solamente la minoría más grande".
+ Ocho mujeres puertorriqueñas descubrieron sus torsos frente a una oficina gubernamental, para protestar por la gestión económica del gobernador Luis Fortuño. Dicen que las han dejado "desprovistas de sostén y de derechos".
VERDAD:
De la esperanza vive el cautivo. Epitafio cubano.
U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."

jueves, 5 de noviembre de 2009

Apostolica Succesio
La Sucesión Iscariotita…


Pbro. Miguel Zavala-Múgica+

Creo firmemente en la Sucesión Apostólica –con todas sus consecuencias, ¡eh?-, creo que los ministros todos en la Iglesia –en especial los obispos-, tienen una Sucesión de Cristo desde los Apóstoles. Pero también creo que todos los benditos encargos y comisiones que Jesús, Nuestro Señor, dejó a sus Apóstoles, se los dejó en calidad de discípulos suyos; luego entonces, el Tesoro del Evangelio está en manos de todos los que creen en él, laicos o clérigos. Si la Iglesia se organiza para distribuir las responsabilidades del ministerio entre laicos y clérigos, y arma una jerarquía eso es otra cosa (mejor o peor manejada), pero la verdadera Sucesión de los Apóstoles, que es dar testimonio de Cristo resucitado y continuar sus divinas enseñanzas y promesas –en principio-, está en manos de todos (y debería importarnos a todos).

Además de eso…, unos creen tener una sucesión directa desde Pedro –no sólo el Papa, sino también los Patriarcas ortodoxo, melquita, maronita y siro-jacobita de Antioquía--; otros creen tenerla desde Mateo o Tomás, como los Patriarcas siro-malabar, siro-malankar y mar-tomita de la India; o desde Marcos el Evangelista, como el Patriarca Copto de Alejandría (aunque no el Patriarca de Venecia, con todo y ser Marcos su patrono diocesano); o de Andrés, como el Patriarca de Constantinopla. El Arzobispo de Canterbury se ha llamado Sucesor de San Agustín de Canterbury pero, al parecer, nunca ha jugado a reclamar la Sucesión del Apóstol San Juan; pero si se tratara sólo de hacer caso a las leyendas medievales, podría reclamarla, al fin y al cabo, es metáfora…
Llevando la sabiduría del buen humor al gusto y la alegría que nos da el que las mujeres puedan ser ordenadas al Santo Ministerio, en verdad (y conservando el lenguaje metafórico), podríamos hablar de una Sucesión de María Magdalena…, aunque eso no sea exactamente lo mismo que el Episcopado Histórico del que sí se ha hablado –y muy en serio--, en las reuniones mundiales de la Comunión Anglicana.
La Sucesión de María Magdalena, sería algo metahistórico = “más allá de la historia”), como lo es toda supuesta sucesión individual desde uno solo de los apóstoles, y también la idea medieval de la cadena de sucesores desde el conjunto de los apóstoles; pero siempre he mencionado esto de la Sucesión Magdaleniana con mucho cariño para las hermanas obispas y presbíteras mujeres cuyo ministerio me honra compartir.


Creo que no necesito aclarar, que no comparto la muy antigua idea tonta, confusa, tramposa e ignorante que hace de la Magdalena una prostituta (y si así hubiese sido, tampoco habría importado, porque ella habría dejado esa vida para ayudar a formar la Iglesia y seguir a Cristo), en fin: me atengo a la critica bíblica e histórica moderna sobre ese tema, que no voy a tratar aquí.

La Sucesión Iscariotita.

Pero sin duda que hemos pretendido ignorar y olvidar otra Sucesión Apostólica que existe tan cierta y clara como el sol de mediodía -si bien, tan oscura y sórdida como un cielo sin luna: la de ¡Judas Iscariote…!, esa nadie –pero que nadie--, osa reclamarla, no se habla de ella y hasta se niega, sólo un grupo de rock, Judas Priest, nos la ha recordado con su nombre hace algunos años. Y los laicos saben muy bien que sí existe…

En realidad, la Sucesión Iscariotita no se transmite vía sacramental, aunque ha sido mezclada, a veces, mediante la simonía o el nepotismo (para vergüenza de quienes lo han hecho), ni tampoco es obra del Espíritu Santo (por supuesto que no), pero está allí siempre, esperando, acechando a que sus candidatos y sucesores la tomemos por nosotros mismos en nuestro corazón y sin necesidad de permiso de nadie… Y lo peor de todo es que sí ha tenido adeptos y sucesores.

Ah, eso sí… ¡es bien ecuménica!, podemos acceder (y hemos accedido incontables veces) a ella: ortodoxos, anglicanos, católicos romanos, armenios, luteranos, presbiterianos, coptos, nazarenos, metodistas, bautistas, caldeos, jacobitas, mar-tomitas, etc. etc.… y métele más nombres a la lista.

La Sucesión Iscariotita es completamente bíblica en sus fundamentos, es tradicional y es muy, pero muy racional: Escritura/Tradición/Razón, por eso engaña a quienes la toman, se parece tanto -por falsa y usurpadora-, a la Sucesión que obra el Espíritu Santo… Es, más que nada, de carácter ético: basta para obtenerla –como dice el Evangelio de Juan-, con dejar que, como de Judas, “Satanás se apodere del corazón” ; tampoco puede sustraerse a la voluntad de Dios, porque su comisionamiento también viene de Cristo (aunque, seguramente, con lágrimas de sus divinos ojos), y dice: “Lo que has de hacer, hazlo cuanto antes…” ; su paga es en plata y amargura –que otro salario no conoce (ni merece); su ministerio se desarrolla en el chisme, la difamación, la intriga, la manipulación, el soborno, y un mal manejo de la bolsa de los dineros; su consecuencia es la muerte por mano propia, y su auto-sentencia es por traición a su Maestro, Amigo y Señor. Y aún así, el Señor da oportunidad al arrepentimiento, al perdón; aún así, Cristo bendito sigue llamándonos y preguntándonos con aparente ingenuidad, pero que en realidad es tolerancia y sabiduría: “Amigo, ¿a qué has venido…?”



U.I.O.G.D.
...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado.

sábado, 24 de octubre de 2009

El agravio comparativo de
los curas casados anglicanos


José Manuel Vidal




Son 500.000 fieles, 30 obispos y casi mil sacerdotes anglicanos. La mayoría de ellos, casados. Todos ellos, una vez aceptados en la Iglesia católica, pasarán a ser sacerdotes católicos casados. Con evidente agravio comparativo para las decenas de miles de curas católicos que, por haberse casado, fueron obligados a abandonar el ministerio y reducidos al estado laical. Y, hasta tachados de “traidores”.
Los curas casados católicos son más de 100.000 en todo el mundo y unos 5.000 sólo en España. A pesar de que, según la doctrina católica, siguen siendo sacerdotes eternamente, porque el sacramento del orden imprime carácter, una vez que se casan, no pueden volver a ejercer como tales. Sólo hay algunas excepciones. Les llaman los “arrepentidos” y son los curas que regresan al sacerdocio, después de haber vivido en familia. Eso sí, siempre que hayan enviudado o que hubiesen tenido la picardía de no casarse por la Iglesia. Porque el reino de los cielos también es de los pillos.
En general, la misma Iglesia católica que echa a los curas que se casan y no deja ordenar a los hombres ya casados, admite en su seno a cientos de curas casados anglicanos. Doble rasero. Doble vara de medir. El propio Vaticano lo sabe. Y el guardián de la ortodoxia, cardenal Levada, tuvo que salir como pudo del atolladero. “Este paso será un problema para algunos”, dijo el presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Para reconocer a renglón seguido que “muchos sacerdotes católicos que dejaron la Iglesia para poder casarse, se preguntarán por qué son aceptados ministros casados”. La única salida que encuentra la máxima autoridad doctrinal católica es decir que “puede que entiendan que se trata de excepciones”.
Pero las excepciones, como dice Roma, son cada vez más abundantes. Porque a estos curas casados anglicanos ahora aceptados hay que sumar los miles de curas católicos de rito oriental que también pueden casarse. Antes, su presencia se circunscribía a los países del Este, pero ahora ya proliferan en España, a donde se desplazan siguiendo a sus fieles rumanos, búlgaros o ucranianos. Y por mucho que, en España y en Italia, los quieran esconder, comienzan a visibilizarse. Sobre todo en el levante español. La gente ve ya por la calle a curas de sotana con su mujer y sus hijos. (Como puede constatarse en la foto de un cura de rito griego en España). Un precedente, que seguro abre un boquete cada vez mayor en el muro del celibato obligatorio.
Y para más INRI, las autoridades vaticanas confirman que incluso los seminaristas de esta nueva prelatura personal de los anglicanos podrán casarse y acceder al sacerdocio. Es decir, no se trata sólo de asumir la situación vital actual de los curas casados anglicanos, sino de concederles un privilegio permanente. Y eso es lo que más indigna a los curas católicos casados.
Si los curas casados anglicanos son admitidos en esa nueva Prelatura personal de rito anglicano, ¿se va a permitir a los curas católicos casados pasarse a ese nuevo rito para volver a ejercer su ministerio? ¿Y por qué no? No habría razón alguna para negárselo. ¿O sí? Quizás sí, pero nadie lo entendería, por ser algo totalmente injusto.
Un agravio comparativo que, sin embargo, no van a padecer los obispos. Porque Roma ha decidido que los 30 obispos anglicanos, al pasarse al catolicismo, bajan de categoría y sólo son admitidos como simples curas. Para que los obispos católicos no se sientan discriminados. Siempre ha existido el alto y el bajo clero.
La decisión vaticana, por otra parte, es un bofetón en plena línea de flotación del diálogo ecuménico. Para los más convencidos del diálogo interreligioso, esta medida conduce al ecumenismo por la integración en la Iglesia católica. Es decir, el pez grande que se sigue comiendo al chico. Se tapona el ecumenismo de la unidad en la pluralidad. El monocolor que prima sobre el mosaico interreligioso.

U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado"




ANGLICANVM SCRIPTORIVM
Editorial de Octubre, A.D. 2009

Con el Padre Miguel Zavala-Múgica+


Un Ecumenismo desconcertante…



El Papa Benedicto XVI ha emitido una Constitución Apostólica que da los pasos para la creación de una estructura eclesiástica para que los ex-anglicanos que migran al catolicismo romano (pero que no pueden vivir sin el Libro de Oración Común, ni sin el matrimonio de sus clérigos), se adapten a su nueva iglesia.

Sorprende la actitud del Arzobispo Rowan.

Al parecer se trata de la creación de una prelatura personal para atender a ex-anglicanos -- análogo a lo que es el Opus Dei--, y acabará posicionando a estos ex-anglicanos como a fieles de otro rito (como las Iglesias orientales uniatas). Pero lo grave es que además se haga con la aquiescencia del Arzobispo de Canterbury, y sin que éste haya pedido el concurso de sus hermanos obispos en toda la Comunión Anglicana. Sorprende el Arzobispo Rowan firmando en conjunto con el Primado romano de Inglaterra un documento con una terminología, una eclesiología y un estilo completamente romanos (ratzingerianos) en los que -por ejemplo-, se habla de “Iglesia Católica” –a secas-, para referirse a la Iglesia Católica Romana (los anglicanos nos sabemos miembros de la Santa Iglesia Católica, en general).
La Declaración conjunta, está también en la línea del documento Dóminus Iesus, que el actual Papa presentara a Juan Pablo II, cuando aquél era Prefecto para la Doctrina de la Fe. En Dóminus Iesus -muy al contrario del espíritu alegre, abierto y esperanzador del Concilio Vaticano II-, se pone a las iglesias no romanas como simples "comunidades cristianas" retirándoles el tratamiento de Iglesias y -por lo tanto-, retrocediendo a la eclesiología excluyente y arrogante anterior al Vaticano II.

No me atrevería a reaccionar como lo hago si la firma con la que hoy parece capitular ante Roma el Arzobispo Rowan -a quien siempre he respetado-, no nos comprometiera tanto a tantos anglicanos. Cientos de miles de nosotros -oriundos alguna vez del catolicismo romano-, nos enfrentamos a las excomuniones y anatemas romanos (que felizmente ya no nos importan), através de discusiones familiares y del dolor de nuestros parientes quienes -muchas veces asustados y azuzados por ciertos curas en oscuros confesionarios-, veían horrorizados nuestra decisión de migrar al Anglicanismo.

Quizá desde el conservadurismo anglicano se alegue que en ese mismo compromiso ponen las provincias anglicanas que aprueban la ordenación de mujeres y el reconocimiento a las personas homosexuales; pero NO es lo mismo: en aquel caso se trata de iglesias que actúan colegialmente, en este caso se trata de un obispo -el Primado mundial anglicano-, que firma de motu proprio un documento tan serio, sin consenso episcopal y al margen de cualquier cuerpo sinodal.

Ya en su momento, el anterior Arzobispo de Canterbury -George Leonard Carey-, había reaccionado indignado ante la publicación de la Dóminus Iesus y señalaba su desconcierto ante lo que parecía un engaño al diálogo ecuménico de más de cuarenta años, y advertía que los anglicanos seguiríamos haciendo ecumenismo con quien estuviera dispuesto, ante la cerrazón de Roma.

En el documento –que adjuntamos abajo-, se menciona cuidadosamente “el reconocimiento de la sustancial identidad en fe, doctrina y espiritualidad entre la Iglesia Católica y la tradición Anglicana”; esto parece suponer que la tradición anglicana se viera reducida a asuntos de ciertas corrientes espirituales, litúrgicas y teológicas, pero ignora que una parte esencial de la tradición anglicana sean: el humanismo, la colegialidad democrática, el discernimiento de la experiencia y la razón, no sólo por parte de un magisterio episcopal, sino también –y sobre todo-, por parte de los laicos, que es lo que los anglicanos que emigran a Roma dejan atrás, y a lo que el Papa y la Curia le han faltado –eso sí: muy tradicionalmente, al respeto.

Que la Curia Vaticana promulgue aquella Constitución Apostólica, se entiende perfecto, pero que firme el comunicado “ecuménico”, el Arzobispo de Canterbury, no deja de dejarlo a uno desconcertado. Si había que actuar sólo por la Iglesia de Inglaterra, quizá John Sentamu, Arzobispo de York y segundo de abordo, podría haber acudido a firmar (...y ni así).
De pronóstico reservado…
Vamos a ver qué les aguarda a los ex-anglicanos cuando sientan el estilo disciplinario de la Curia Vaticana. Estos ex-anglicanos están acostumbrados (bien o mal que esto sea), a que en las iglesias de la Comunión Anglicana se da un nivel de autonomía congregacional muy elevado, que es lo que les ha permitido actuar corporativamente al pedir su ingreso en la Iglesia Católica Romana, sin tener una persecución desde la Iglesia que dejan... ¡Ojo!
Cualquier cosa que digan en sus púlpitos estará sometida a la vigilancia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sus obispos tendrán que cubrir la visita ad-limina de cada cinco años... que no es tanto al Papa, sino a los cardenales prefectos de los dicasterios a donde los manden llamar: Doctrina de la Fe, Congregación para los Obispos, Culto Divino... Hay un refrán francés muy antiguo que dice: Le Pape passe, la Curie romaine reste = “El Papa se va, pero la Curia romana se queda”.
Difícilmente dejarán de querer ser libres los nuevos “católicos de rito anglicano”, a fin de cuentas son anglicanos, y llevan dentro de sí del germen de libertad anglicana; aunque quizá no lo comprendan como otros de sus hermanos a quienes hoy dejan. Faltará ver cómo les va con sus nuevos colegas, y si se crea algún descontento dentro de la propia Iglesia Católica Romana con que –por ejemplo-, un párroco célibe de rito latino tenga, a la esquina de su parroquia, una capilla “de rito anglicano” donde su ahora colega y compañero salga todos los días a pasear del brazo de su esposa.

Ya de por sí el que la Curia y el Papa acepten a clérigos casados del ala más conservadora del Anglicanismo, no sólo es imponer condiciones al diálogo ecuménico con la Comunión Anglicana, sino que además parece un desdén y una falta de respeto a sus propios clérigos de rito latino a quienes ha forzado a dimitir, a esconderse o a migrar a otras iglesias, por el mero y natural reclamo de querer una pareja que les ame. Cosa tan hipócrita como el rechazo –allá y acá-, a los clérigos que se manifiestan honesta y abiertamente homosexuales, estando las clerecías (como sin duda están) tan llenas de los que por libre (y respetable) decisión propia, o por hipocresía, o por presión jerárquica, se mantienen callados al respecto.
Las respuestas de anglicanos como la TAC (The Traditional Anglican Communion), no se han hecho esperar y su primado John Hepworth ya reaccionó agradeciendo “la bondad del Santo Padre”: pues a ver qué opinan sus diócesis y parroquias... eso es de pronóstico reservado. De prosperar esta situación, quizá llegue a ofrecer una buena opción para muchos ex-anglicanos (el ser católico romano), como alternativa al desastre de que se cree una dispersión de pequeñas “comuniones anglicanas” por todas partes, así como proliferan autonombrados “vétero-católicos” o “católicos tradicionalistas”.
Para que nuestros lectores y amigos sepan a qué nos referimos, aquí -en la entrada inmediatamente inferior de este blog-, está el documento como lo he traducido del servicio noticioso de la Comunión Anglicana...
(FOTO: Sacerdote católico romano español de rito bizantino con su esposa e hija. www.periodistadigital.com ).

U.I.O.G.D.

Declaración conjunta del
Arzobispo de
Westminster y el
Arzobispo de Canterbury.

Versión castellana:
Miguel Zavala-Múgica.




La publicación de este documento en este blog, no refleja nuestra conformidad con su contenido, se presenta aquí únicamente con finalidad informativa, y --para una apreciación más amplia del asunto--, se recomienda la lectura de las entradas anteriores y posteriores a la presente.

(Fotos: Arriba.- Arzobispo Rowan Williams de Canterbury, -Time-; abajo.- Arz. Vincent Nichols de Westminster -Catholic Herald ).

20 de Octubre, 2009 11:37 AM Admón. ACO
Categorías relacionadas: Lambeth

ACNS: http://www.anglicancommunion.org/acns/news.cfm/2009/10/20/ACNS4662

El anuncio de hoy acerca de la Constitución Apostólica, es una respuesta del Papa Benedicto XVI a una serie de peticiones a la Santa Sede durante los últimos años, de parte de grupos de anglicanos que desean entrar en plena y visible comunión con la Iglesia Católica Romana, y desean declarar que comparten una Fe Católica común y que aceptan el ministerio petrino como algo deseado por Cristo para su Iglesia.
El Papa Benedicto XVI ha aprobado -dentro de la constitución Apostólica-, una estructura canónica que provee una jurisdicción Ordinaria Personal que permitirá a algunos anglicanos, entrar en plena comunión con la Iglesia Católica en tanto que preservan elementos distintivos del patrimonio espiritual anglicano.
Con el anuncio de esta Constitución Apostólica, llega a su fin un período de incertidumbre para tales grupos, que han alimentado esperanzas de nuevos caminos para abrazar la unidad con la Iglesia Católica. Queda ahora en quienes han hecho estas peticiones a la Santa Sede, responder a la Constitución Apostólica.
La Constitución Apostólica es un avance en el reconocimiento sustancial de la identidad en la fe, doctrina y espiritualidad entre la Iglesia Católica y la tradición anglicana. Sin los diálogos de los pasados cuarenta años, este reconocimiento no habría sido posible ni se habrían alimentado esperanzas para una plena unidad visible. En este sentido, esta Constitución Apostólica es una de las consecuencias del diálogo ecuménico entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana.
El actual diálogo entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana, provee la base para nuestra continua cooperación. La Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana (ARCIC, por las siglas inglesas), y los acuerdos de la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana para la Unidad y la Misión (IARCCUM por las siglas inglesas), dejan claro el camino por el cual caminaremos juntos.
Con la Gracia de Dios y la oración, estamos determinados a que nuestro actual compromiso y consulta, sobre ésta y otras materias, debe seguir fortaleciéndose.
Localmente, en el espíritu de la IARCCUM, esperamos construir una agenda de reuniones conjuntas entre la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales, y la Cámara de Obispos de la Iglesia de Inglaterra, enfocada en nuestra misión común.
Ha comenzado a haber retiros unidos de reflexión y oración en Leeds en 2006, y han continuado en Lambeth en 2008, y se preparan ya encuentros futuros. Esta cercana cooperación continuará conforme crecemos juntos en unidad y misión, en el testimonio del Evangelio en nuestro país, y en la Iglesia en general.
Ha comenzado a haber retiros unidos de reflexión y oración en Leeds en 2006, y han continuado en Lambeth en 2008, y se preparan ya encuentros futuros. Esta cercana cooperación continuará conforme crecemos juntos en unidad y misión, en el testimonio del Evangelio en nuestro país, y en la Iglesia en general.


+ Vincent
+ Rowan




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U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."