domingo, 29 de noviembre de 2009

Algo de liturgia y mística:
El Himno de los Querubines.





Con la versión bizantina de Theodóros Vasilikós
y la del Monasterio francés de Cantauque.


Padre Miguel Zavala-Múgica+

Mientras lees, abre este enlace aun vídeo que también puedes hallar más abajo en este mismo artículo: http://www.youtube.com/watch?v=AptfaqIHz2c



En la antigua Liturgia de San Juan Crisóstomo –la más usual manera de celebrar la Eucaristía, según el medieval Rito Bizantino o “rito griego”, característico de la Iglesia Ortodoxa-, existe un himno que da marco a una ceremonia llamada (Megálë E’ísoodos) la Gran Entrada. En ella, los ministros -presbíteros y diáconos-, llevan solemnemente, al altar, entre humo de fragante incienso y acólitos que portan cirios y pendones (hexaptérigos) los dones de pan y vino que han de ser consagrados.
El himno llamado Jerubikón (“Querúbico”) o “de los Querubines” es brevísimo, pero se canta larga y acompasadamente mientras se forma y avanza la procesión, como mostrando el hecho de que encierra -en sus palabras-, toda la teología mística del Oriente Cristiano. Algunos himnógrafos occidentales lo han traducido y parafraseado para introducirlo entre la himnodia anglicana, luterana y católica romana (latina), y -en el propio Oriente-, existen bellísimas versiones rusas, árabes, armenias, georgianas, ucranianas y siro-jacobitas.
He aquí el original griego, seguido de mi traducción castellana:

O’i tá jeroubeím mystikoós e'ikonízontes
--kaí të zoopoioó Triádi tón Triságion 'Ýmnon prosádontes--,
pásan tën biotikën 'apóthómetha mérimnan...
'Os ton Basiléa ton 'ólon 'ypodexómenoi,
tais 'aggelikaís 'aorátoos doryforoúmenon táxesin:
'Allëlouïa!, 'Allëlöuïa!, 'Allëlouïa!
.............................................................

"Los que místicamente somos íconos de los querubines
"--y a la vivificante Trinidad, cantamos el himno Tres veces Santo--,
"todo afán material desechemos...
"Para recibir al Soberano del Todo,
"por angélicas huestes, invisiblemente escoltado:
"¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!"

El afán del creyente cristiano -en la mística oriental, y en algunas escuelas occidentales-, es “incendiarse en una llama perpetua”, y alcanzar el estado espiritual de la 'apátheía (sin pasiones), verse libre de toda pasión, deseo, necesidad e inquietud, para consumirse sin extinguirse en la llama divina, como la zarza ardiente del Sinaí.
Quienes creen que esto es puro egoísmo, podrían meditar las palabras de un místico griego del siglo XIII --San Gregorio Palamás- que explica así los efectos de la Gracia sobrenatural del Bautismo:
“Una vez iluminado, alcanza el ser humano las cumbres eternas, y ya aquí -en la tierra-, todo él se hace milagro; permaneciendo en la tierra -como un ángel-, conduce hacia Dios a toda creatura...”
Qué bien completan estas palabras el mensaje del Himno Querúbico, y qué insigne parentesco -aunque con otras implicaciones-, tienen estas palabras con las de aquel mantram del Budismo Zen: “Los seres que sienten son innumerables, yo prometo salvarlos a todos...”
Esos querubines no son sólo del mundo celestial, sino que somos aquellos seres humanos que quisiéramos ser –como ellos-, “llamas de amor vivas”, humanos transformados por la acción de la Gracia, y que, con la Gracia, transformemos este mundo en un Edén, para que 'como es arriba, así sea abajo' , para que “venga su Reino...”, para que todas las cosas sean, como el Señor nos enseñó a decir: “...como en el cielo, así en la tierra”.

'E Synáxis toon 'asomátoon: Ícono tradicional que representa el misterio interpretado en el Himno de los Querubines; el ícono se llama: 'E Synáxis toon Asoomátoon (“La Congregación de los Incorpóreos”), y representa a Nuestro Señor Jesucristo, no digamos en su “real”, sino en su Regia Presencia eucarística, escoltado por las angélicas huestes espirituales.

Ahora bien: ¿qué son los querubines?

La idea oriental y mística de lo que es un querubín, es algo muy distinto de la concepción occidental. En Occidente, el arte y la visión popular concuerdan en que los querubines son unos divertidos angelitos regordetes y sonrientes, riendo y jugando cabe la majestad del Eterno o la de la Siempre Bendita Virgen.

Jerub (singular) / jerubím (plural) es una palabra hebrea que designa a una categoría de seres angélicos, espirituales y celestiales que forman parte de las huestes del Dios único de Israel. Estos seres espirituales, en las culturas: hitita, cananea, y las de Mesopotamia (como Babilonia, Asiria o Persia), eran representados en el arte oficial como verdaderos monstruos terribles, zoomorfos, con cabeza humana y cuerpos mixtos de león, toro y alas de águila.

Los serafines (saraf / serafim), son otro tanto, aunque éstos son representados como llamas de fuego, aunque no menos representativos de las ideas de fuerza, poder y ligereza.

Este conjunto de ideas -no la de los angelitos regordetes, que tiene sus propias razones-, es la que va contenida en los textos bíblicos que hablan de querubines y serafines (jerubím / serafim), como Génesis 3: 24, donde Dios pone un querube con flamígera espada, al cuidado del Árbol de la Vida; o bien Éxodo 25: 18-22 donde se mencionan los querubines que custodian el Arca de la Alianza. Y en los dos libros de Samuel y de Los Reyes, se mencionan los querubines como parte de la imaginería o iconografía de Israel (menuda bronca para los que insisten en un iconoclasmo protestante absoluto, con perdón... eh).

El Profeta Ezequiel, en los capítulos 10 y 41, hace una descripción del carro de Dios, de la movilización de la majestad trascendente de Dios con su pueblo exiliado; en este carro, son esenciales querubines y serafines, según la descripción que anteriormente he dado; y en el Salmo 18:10 se presenta la metáfora de Yahvéh “montando sobre un querubín y volando sobre él”.

La descripción de la adoración celestial en el libro del Apocalipsis, en mucho depende de Ezequiel y del Libro del Profeta Isaías, donde el profeta describe a querubines y serafines zoomorfos que se gritan unos a otros:


“¡Santo, Santo, Santo! ¡Yahvéh Tsebaot!
Llenos están cielos y tierra de tu gloria. ¡Hosanná en las alturas!”

La Iglesia ha combinado ese Hosanná con las exclamaciones del Salmo 119 y de la multitud a Jesús, en su entrada a Jerusalén: “¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!, ¡Hosanná en las alturas!” (San Mateo 21: 9), para componer el Himno que llamamos Sanctus y al que se hace referencia en el Himno de los Querubines como tón Triságion 'ýmnon (“...la alabanza tres veces santa”). Este himno se canta justo antes de la plegaria de consagración del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Cuentan que Voltaire, el filósofo enciclopedista del siglo XVIII, se echó a reír estrepitosamente cuando conoció esta diferencia entre el concepto original de los querubines y la idea occidental. Aún así, en el misticismo cristiano, las personas buscan hacerse, incendiarse espiritualmente como los querubines y serafines: "todo llama", "todo fuego"...

Un enlace para oír esta música.
En este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=AptfaqIHz2c, va el mismo Himno Querúbico, cantado según la forma griega bizantina más tradicional, muy probablemente, tal como se oía en los días del Imperio Romano de Oriente.

Himno de los Querubines
cantado por
Theodóros Vasilikós y sus coreutas.


El psáltis (cantor) que lo entona, y compositor de ésta particular versión, es el Maestro Theodóros Vasilikós -aquí en un vídeo, creo que de los años 70s-, músico y musicólogo laico ortodoxo, famoso por su erudición sobre la liturgia y el canto bizantinos. Vasilikós -como Sakelarídis y otros músicos litúrgicos griegos y chipriotas-, muestra que este tipo de música religiosa, no es un género muerto ni enterrado, sino bien vivo y vibrante.

U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."

jueves, 26 de noviembre de 2009

Atiende a ti mismo...
San Basilio Magno

Documento por entregas.
(Patrología Griega de Migne 31: 207-217).


"Atiende a ti mismo, no sea que -alguna vez-,
una palabra oculta se haga iniquidad
en tu corazón."
(Deuteronomio 15: 9 según
el texto griego de los LXX).



Introducción



Dios -Creador nuestro-, nos ha dado el uso de la palabra de modo que develemos a otros los deseos de nuestro corazón; siendo de una misma naturaleza, Dios quiere que cada uno se comunique con su prójimo, como si sacase de unas alacenas, las intenciones de dentro de los escondrijos del corazón.
Si solamente estuviésemos constituidos de alma, muy pronto nos comprenderíamos con los demás mediante nuestros pensamientos; sin embargo, nuestra alma elabora los pensamientos, estando revestida del atuendo de la condición humana, por ello necesita palabras y nombres para hacer público lo interior.
Tan luego como nuestro pensamiento se hace de un término cargado de significado -llevado por la palabra como en una barca y cuzando el espacio--, pasa del hablante al oyente. Si hallare silencio y calma profunda, entra como en buenos e imperturbados puertos en los oídos que escuchan; pero, si sopla cual fúrica tempestad contra el alboroto de los que escuchan, naufragará y se disolverá en el espacio.
Entonces, haced calma a la palabra mediante el silencio, pues quizá se manifieste cargada de algo útil que podáis llevaros.
La palabra de la verdad es difícil de comprender; fácilmente puede escapárseles a quienes no estuvieren atentos; y es por ello que quiso el Espíritu Santo que fuese breve y concisa, para que -con pocas palabras-, significase muchas cosas y así -por lo breve-, pudiera retenerse fácilmente en la memoria.
Pues es una virtud natural de la palabra no ocultar con oscuridad aquello que significan, ni permanecer ociosa y vacua, deambulando con ligereza en torno a las cosas.

Razón de este dicho.

He aquí la sentencia que acaban de leernos, tomando de los libros de Moisés; de ella os acordaréis muy bien quienes seáis diligentes, a menos que -por lo breve-, os haya pasado ligera por los oídos. Así dice, pues: "Atiende a ti mismo, no sea que -alguna vez-, una palabra oculta se haga iniquidad en tu corazón" (Dt. 15: 9).
Las seres humanos nos inclinamos a los pecados de pensamiento; por ello, Aquel que formó, uno por uno, nuestros corazones, que sabe que la parte principal del pecado se comete con el apetito de la voluntad, dispuso en ésa, nuestra parte más noble, la pureza, como la principal. El lugar donde más fácilmente resbalamos al pecado, lo favorece con esmero y vigilancia mayores.
Del mismo modo que los médicos más precavidos previenen con medicamentos las partes más sensibles de los cuerpos, así el curandero común y verdadero médico de las almas, protegió con auxilios más poderosos lo que sabía que en nosotros estaría más inclinado al pecado.
Las operaciones del cuerpo requieren de tiempo, exactitud, trabajos, ayudantes y otros gastos; pero no ocurre igual con los movimientos de la mente, pues éstos se ejecutan al momento, se concluyen sin fatiga, se detienen sin que nada se haga, y cualquier momento es oportuno para ellos.
A veces, algún arrogante y presumido de su propia virtud, externamente enmascarado de pudor, se sienta con frecuencia entre quienes alaban su bondad; pero mentalmente -por el oculto movimiento del corazón-, acude al sitio del pecado; con la imaginación contempla lo que desea, se finge compañías indecorosas, y compone claramente sus placeres en la oculta oficina del corazón; comete su pecado allá dentro, en oculto y sin testigos, ignorado de todos hasta que venga Aquel que descubre los escondrijos de las tinieblas y pone de manifiesto los deseos de los corazones (I Cor. 4: 5) .
"Atiende, pues no sea que que -alguna vez-, algún pensamiento oculto se haga iniquidad en tu corazón". Pues quien mirare a una mujer para codiciarla, ya ha cometido adulterio en su corazón (San Mateo 5: 28) . Las actividades corporales son interrumpidas por muchos; pero quien peca con el deseo, comete el pecado con la velocidad del pensamiento; por ello se nos ha dado pronta precaución contra cosa tan resbaladiza, como atestiguan las palabras: "No sea que -alguna vez-, una palabra oculta se haga delito en tu corazón".

Atiende a ti mismo de modo que puedas discernir lo dañino de lo saludable.
Pero regresemos al inicio del dicho: "Atiende a ti mismo". Todos los animales tienen -pues Dios, que los creó, se lo ha concedido-, actividades para cuidarse a sí mismos. Si observas acuciosamente, la mayoría de los irracionales -sin que nadie les enseñe-, odian a quienes les dañan. En cambio, cierta intuición natural les llama a disfrutar de lo que les es útil. Dios -nuestro Maestro-, por ello es que nos dio este grande precepto, de modo que lo que ellos hacen por naturaleza, nosotros lo hagamos con auxilio de la razón.
Lo que los animales hacen inconsideradamente, quiere Dios que lo hagamos nosotros atentamente y dirigiendo los pensamientos continuamente; y quiere que seamos diligentes guardianes de las operaciones que Él nos da, huyendo del pecado como de los venenos huyen los irracionales, siguiendo la justicia como ellos las nutritivas hierbas.

Dos modos de atender a sí mismo.
Hay dos maneras de prestar atención: una, contemplando con ojos corporales las cosas visibles; otra, elevando la espiritual facultad del alma a contemplar las cosas incorpóreas. Si se nos ocurriese que este mandato se refiere tan sólo a la actividad de los ojos, presto se mostraría lo imposible de ello. ¿Cómo podría abarcarse uno a sí mismo y totalmente con el ojo?; el ojo no usa su mirada para verse a sí mismo, ni puede ver la parte superior de la propia cabeza, ni la espalda, ni el rostro, ni la disposición de los órganos internos; por otra parte, sería impío decir que no pudieran guardarse los mandamientos del Espíritu Santo.
Así pues, sólo queda que entendamos el mandato en cuanto se refiere a la acción del entendimiento. "Atiende a ti mismo" , es decir: auto-examínate por todas partes. Mantén abierto el ojo del alma para vigilarte a ti mismo.
"Atraviesas por medio de lazos" (Eclesiástico 9: 20). Por todas partes hay trampas, puestas por el Enemigo, que yacen escondidas. Somete pues a examen todo lo que haya en torno tuyo, "para que te libres de lazos como el gamo, y de la trampa como el ave" ( Proverbios 6: 5 ). No se puede atrapar un gamo, dada la agudeza de su vista ... ... El pájaro, cuando está atento, con ligeras alas remonta sobre las trampas de los cazadores.
Mira pues que no parezcas más negligente que los irracionales en la vigilancia de ti mismo; permanece atento, no sea que alguna vez, enredado entre lazos, seas presa del diablo, y cazado vivo por él como juguete suyo...


Atiende únicamente a ti mismo y a tu alma.
Atiende pues a ti mismo; esto es: no a tus cosas, ni a lo que te rodea, antes bien atiende tan sólo a ti mismo, pues una cosa somos nosotros mismo y otra nuestras cosas; y aún otra aquello que nos rodea. Nosotros mismos somos el alma y la mente en tanto que hemos sido creados a imagen del Creador; nuestro cuerpo y nuestros sentidos son cosas nuestras. Y cosas que nos rodean, son las riquezas, las artes y todo lo que concierne a nuestra vida.
¿Qué dice entonces la cita?: No atiendas a la condición meramente humana ni busques su beneficio en modo alguno: salud, belleza, disfrute de de placeres, longevidad. No admires la riqueza, los honores ni el poder. No consideres como gran cosa nada de lo que sólo satisface las necesidades de la vida temporal, no vaya a ser que entonces llegues a despreciar -al aficionarte a esto-, una vida más excelente que tienes.
Atiende a ti mismo; es decir, a tu alma: adórnala, cuídala hasta borrar diligentemente toda mancha del mal que se le llegue a adherir. Ocúpate en limpiarla de toda deshonra procedente del pecado; con las galas de la virtud ornaméntala y embellécela.
Examínate a ti mismo acerca de quién eres. Conoce tu naturaleza: mortal tu cuerpo y tu alma inmortal. Aprende que tenemos una vida doble: una que corresponde a la condición carnal, que se va fugazmente; y otra -ilimitada-, correspondiente al alma.


Medita con toda diligencia sobre ti mismo
para dar a cada uno o que le conviene.
Atiende, pues, a ti mismo. No te aferres a las cosas temporales como si eternas fuesen, ni menos desprecies las eternas como pasajeras. Desprecia la condición de lo meramente humano, pues es perecedera, pero cuida del alma, que es inmortal. Con toda diligencia, medita sobre ti mismo de modo que aprendas a dar a cada uno lo que le conviene: a tu condición humana, vestido y sustento, y al alma la doctrina de la piedad, la honesta conducta, el ejercicio de la virtud, el dominio de las pasiones.
Atiende a ti mismo, de manera que no engroses al cuerpo con exceso, ni andes afanoso por la abundancia de la carne. "Pues la condición meramente humana desea en contra del espíritu, y el espíritu en contra de la condición meramente humana y así, ambos mutuamente se contrarían" (Gálatas 5: 17).
Atiende a ti mismo no sea que -al condescender con tu condición humana-, concedas mayor poder al que menos vale. Pasa como en los fieles de las balanzas: si cargas demasiado un platillo, aligerarás necesariamente al opuesto; asimismo con el cuerpo y el alma: el fortalecimiento de uno implica la debilidad del otro. Así, al disfrutar del bienestar del cuerpo, y cargado de obesidad, por ende el entendimiento quede muelle y débil para las operaciones que le son propias, en tanto -por el contrario-, estando bien el alma y elevada a su propia grandeza mediante el ejercicio del bien, de allí se sigue el que ésta debilite la complexión corporal.
(Continuará...)
U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."








jueves, 19 de noviembre de 2009

Ante la Invitación del
Fiel Amante...




Nosotros no nos atrevemos
a venir a ésta tu Mesa
-oh Señor misericordioso-,
confiados en nuestra propia rectitud,
sino en tus muchas y grandes misericordias.
No somos dignos ni aun de recoger
las migajas de debajo de tu Mesa;
mas tú eres el mismo, Señor,
siempre misericordioso por naturaleza;
concédenos por tanto, Señor por tu clemencia,
que de tal modo comamos el Cuerpo
de tu Amado Hijo Jesucristo
y bebamos su Sangre,
que siempre vivamos en él
y él en nosotros.
Amén.

Oración de Humilde Acceso
(a la Santa Comunión)
Libro de Oración Común, 1979.

U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado"

domingo, 8 de noviembre de 2009

Aquí entre anglicanos… :
Hans Küng, ¿nuestro amigo?



Pbro. Miguel
Zavala-Múgica+

Recientemente varios presbíteros y obispos anglicanos que hablamos castellano, hemos tenido abundante correspondencia sobre el asunto de las medidas “ecuménicas” del Papa Benedicto XVI acerca de aceptar a ex-anglicanos dentro de la Iglesia Católica Romana.

Una de las reacciones “liberales” que más comentarios ha movido, es un reciente artículo del teólogo católico romano Hans Küng –silenciado por Juan Pablo II hace años–, su teología ciertamente ha provisto una base innegable y magnífica para el diálogo ecuménico, y ha ganado muchos simpatizantes entre los anglicanos. A Küng dediqué un artículo en La Buena Lid, cuando el órgano informativo de la Diócesis de México existía con ese nombre.

I PARTE: ¿Amigo con reservas?

En su artículo, Hans Küng critica duramente la actitud de Benedicto XVI, y llama “bienintencionado” asaz que “zalamero” al Arzobispo Rowan de Canterbury, que a un montón de anglicanos nos ha parecido, además, capitulante y humillado. Con razón Küng llama “desvergonzada” a la forma como el documento firmado por los Primados anglicano y romano, de Inglaterra, apela a documentos ecuménicos que en la década de los 70s se orientaban, como él dice: “a la reconciliación y no a la captación”. Su artículo casi parece tan bueno como para correr a pegarlo en el tablero parroquial…

Pero hay que irse con cierta reserva, lo digo por experiencia propia y directa. Conozco sus escritos desde que andaba yo en los quince o dieciséis años ( ¿Existe Dios? , ¿Infalible? , Hacia el Vaticano III -en coautoría-, y Ser Cristiano ), y posteriormente La Iglesia y El Judaísmo. Sencillamente Küng es encantador y sabe estructurar una buena propuesta teológica y eclesiológica de lo que la Iglesia Universal puede llegar a ser.

Hace unos diecisiete años, conocí personalmente a Hans Küng, y he platicado con él en dos ocasiones; es profundamente eurocéntrico y calcula muy bien lo que dice; no me parece que tenga un compromiso formal con los que deberían ser sus amigos en el mundo ecuménico ni aún dentro de la Iglesia Católica Romana. ¿Ha tenido un diálogo profundo y comprometido con la Teología de la Liberación (independientemente de si está o no de acuerdo en algunos puntos con ella)?; se declara “amigo de la Teología de la Liberación”, pero sin hacerse crítico suyo, lo cual –en la posición favorable que dice mantener-, lo haría verdaderamente amigo.

La cuestión homosexual, es inescapable en cualquier diálogo con la Comunión Anglicana actual, y Küng se evade siempre, porque recibe línea de Benedicto –sí, sí: así de claro, si lo ha dicho él mismo delante de mil personas en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México, en el año 2008-, que recibe línea acerca de los temas sobre los cuáles el Papa está dispuesto a negociar. Es que la propuesta de Hans Küng es un ecumenismo de cúpulas, de ese ecumenismo que ya las circunstancias globales han llamado a examen hace tiempo.

II PARTE: Del imperio a la comunión.-
La cuestión homosexual o la libertad de disentir.

El desentendimiento de Hans Küng sobre los problemas de fondo, tiene qué ver con que el ecumenismo actual no debe ser simplemente cuestión de una reconciliación entre Iglesias (tristemente, muy desacreditadas todas mundialmente –justa o injustamente- ante la gente), sino una reconciliación entre maneras de ver la vida que trascienden las fronteras denominacionales. Así se expresa cuando juzga –siempre desde Europa-, la elección de Gene Robinson para la Diócesis de New Hampshire, como el primer obispo (anglicano) abiertamente homosexual:

"...elección -innecesariamente impuesta- como obispo en los Estados Unidos de un párroco homosexual declarado; elección que se hizo arrostrando la división de la propia diócesis y de la comunidad anglicana entera. ..."

Izq.: Gene Robinson: Obispo de NewHampshire y primer obispo abiertamente homosexual, al menos en la Comunión Anglicana. (Foto: Episcopal News Service).
Parece que Küng ignora, o no se ha interesado en investigar que la elección de Robinson sí cubrió los requisitos canónicos, que no fue impuesta sino ganada por margen de más de dos tercios de dos votaciones separadas, de clérigos y laicos, sin que esto implicara la división de la diócesis en cuestión; y que en la Iglesia Episcopal, esto es, en el Anglicanismo estadunidense -pese a la propaganda conservadora-, no llegan a cinco las diócesis que amenazan cisma.

Aspecto de la consagración de Gene Robinson, su consecrante principal fue el Obispo Primado de la Iglesia Episcopal, Frank Griswold. (Foto: Episcopal News Service).


Pero hay más: Küng me contestó claramente hace cosa de dieciséis años, que para él la cuestión a resolver con los anglicanos, era simplemente el reconocer las órdenes y la organización jerárquica de la Iglesia de Inglaterra; yo le señalaba que ni “los anglicanos” son exclusivamente la Iglesia de Inglaterra, ni el diálogo Anglicano-Romano deja de pasar por las dificultades del trato con la diversidad teológica y social también de Canadá, Australia y los Estados Unidos (por una parte), y las Iglesias de África y el Sureste Asiático (por otra).

El Profr. Küng critica al Papa por querer reforzar su estructura de “Imperio Romano”, y acierta, creo yo; y quisiera –en lugar de ello-, proponer una “Commonwealth Católica”. Eso, en los 60s y 70s, sonaba simpático para los anglicanos educados por historiadores como Stephen Neil en la idea de que la Comunión Anglicana es a la religión lo que la Comunidad Británica es a la política… ¡Pero justo ese modelo –tan imperial como el romano, sólo que a su modo-, está haciendo crisis ahora mismo! El Anglicanismo ni es ya un fenómeno esencialmente británico, ni anglófono, ni debe reducirse a cuestiones de política (mucho menos de politiquería).

Una Comunión en Cristo no puede depender tan sólo de modelos políticos, tiene que depender –siquiera un poco más-, de buena fe, amor, respeto y tolerancia, y eso es lo que los anglicanos luchamos por cultivar y madurar… y el “amigo” Küng nos critica por “discrepar” entre nosotros. Pasa –opino-, que su concepto de comunión se confunde con el de “confesión”…, y muy a su pesar, depende de su concepto de Iglesia, que sigue siendo esencialmente romano… ¡Los anglicanos NO constituimos una confesión, por el amor de Dios!, ¡somos una co-mu-ni-ón!, y nuestra propuesta es que para vivir en comunión no precisamos de estar total y uniformemente de acuerdo en todo.

Dice Küng:

“…las discrepancias entre los propios dirigentes de la Iglesia respecto a las parejas homosexuales: algunos anglicanos aceptarían que sus uniones se registraran civilmente con amplias consecuencias jurídicas (en lo tocante a la herencia, por ejemplo) y con una eventual bendición eclesiástica, pero no un "matrimonio" (reservado desde hace milenios a la unión de hombre y mujer) con derecho a la adopción y con consecuencias imprevisibles para los niños.”


Pienso yo que habríamos de darnos una vuelta por la Diócesis de California, cuya sede es la ciudad de San Francisco, y conocer las historias de vida de parejas homosexuales que han experimentado la unión civil y la adopción de hijos, no sólo con las “consecuencias nefastas” que Küng prevé, sino con otras muy distintas, mi fuente es la Maestra y Educadora Tonantzin Martínez-Borgfeldt, quien –oriunda de la Diócesis de México-, es feligresa, junto con sus hijas y esposo, de la Diócesis de California, y conoce el caso más de cerca. No se trata de aceptar nada a priori, ni de obligarse a cambiar de opinión, sino de atreverse a conocer primero lo que se desea juzgar.

Cuando Küng habla de una “eventual bendición eclesiástica” que algunas parroquias y aún menos diócesis han permitido para parejas homosexuales, demuestra su desconocimiento del Anglicanismo por dentro, y –además, su ignorancia del racional litúrgico de nuestro rito de Bendición de Matrimonio Civil (Libro de Oración Común de 1979), que, por supuesto, NO autoriza aún las bendiciones para uniones del mismo sexo, pero con base en el cual han trabajado los clérigos que se han visto ante esa necesidad pastoral.

Las flaquezas y ambigüedades que tanto se nos critican a los anglicanos, y que aceptamos con humildad, son, por otra parte (y de esto tampoco se percata Küng), los signos de nuestra capacidad de adaptación al cambio y de nuestro intento serio (y bastante fructífero) por entender y evangelizar a la sociedad secular. Por cierto, nuestros críticos se llenan la boca hablando de “cientos de miles” de anglicanos que se van, pero jamás han visitado las muchas vibrantes congregaciones en el mundo donde hay clero femenino, buena asistencia dominical, respeto para las parejas heterosexuales u homosexuales, una catequesis organizada y actividades sociales continuas en comunidades muy trabajadoras.

Pasa, con eso, algo parecido a lo que dijo recientemente -refiriéndose a la migración de clérigos y laicos católicos romanos hacia el Anglicanismo- el Obispo Carlos López-Lozano de España: no andamos por allí publicándolo…, sencillamente porque los anglicanos hacemos misión diciendo: “Ven y ve…” y no: ‘¡Aquí está la plenitud de la verdad!’ .

III PARTE: Una manera de plantearse los problemas.-
complejidad y simplificación.

La posición de Küng no cambia nada en el discurso ecuménico romano-anglicano sobre la autoridad, que emerge en el artículo recién publicado:

Una “recuperación de la comunión eclesiástica entre la Iglesia Católica y la Iglesia Anglicana sería posible”, escribía yo, cuando “por un lado, se conceda a la Iglesia de Inglaterra la garantía de poder conservar plenamente su actual orden eclesiástico autóctono y autónomo bajo el Primado de Canterbury”, y “por otro lado, la Iglesia de Inglaterra reconozca un primado pastoral del ministerio de Pedro como instancia suprema para la mediación y el arbitraje entre las Iglesias”. “Así, el imperio romano”, según mi esperanza de entonces, “se convertiría en una Commonwealth católica”.


Küng no es ignorante ni tonto (¡qué va!), pero su visión panorámica –“paradigmática”, como a él le gusta enfatizar y estructurar-, a veces parece reducir el ecumenismo a un armisticio para la repartición del poder y es sumamente simplificadora y de conjuntos amplios, pero cerrados, como su propuesta del “Diálogo a tres bandas: Cristianismo-Judaísmo-Islam”, y ve las cosas aferradamente desde su “Positio Aeuropaea”.

Por lo tanto, el Profr. Küng –me parece, y pese a su también buena intención-, no quiere o no puede (por alguna causa) plantearse los problemas ecuménicos –no digo “complicándolos”, sino asumiéndolos como el entramado de complejidad que son, y dejando el “ecumenismo de cúpula” y el “ecumenismo teológico” sólo como una pequeña parte del Gran Ecumenismo, que adolece de la parte más importante, que es la social y testimonial.

Así, si el Arzobispo Rowan "no ha estado a la altura de la diplomacia vaticana", Hans Küng parece no descender de la cúpula para estar a la altura de un ecumenismo con un compromiso de base, como otros teólogos católicos romanos sí han hecho.

Las jerarquías clericales han demostrado por la vía negativa, que las diferencias dogmáticas de antaño son mínimas, pretextuales e importan poco; si no, ¿por qué entonces las alianzas entre los conservadurismos ortodoxos y católicos romanos, y las facilidades y privilegios de Roma para con anglicanos conservadores?

Esto, el pueblo y el grueso de los clérigos parroquiales lo saben o lo intuyen bien cuando –al margen de disputas de cúpula política o teológica-, cooperan y se ayudan en la pastoral con migrantes, en la cura de almas, en la pastoral sanitaria en hospitales, en plantar cara como bloque unido ante la delincuencia organizada, y otras muchas actitudes y empresas éticas más fructíferas que el chisme interdenominacional, las complicaciones teológicas, la intriga política, o el coqueteo frívolo y venal con políticos corruptos.

Finalmente, me parece que Küng se ha conformado con hablar con anglicanos europeos, y trata de ser vocero de un mundo demasiado amplio y plural, aún para su amplio criterio de los años 60s y 70s. Señala como consecuencia de las acciones del Papa Ratzinger:

“Inseguridad generalizada entre los fieles anglicanos: la migración de sacerdotes anglicanos y la reordenación en la Iglesia Católica Romana que se les ha ofrecido plantea a muchos fieles (y pastores) anglicanos la crucial pregunta: ¿es válida en general la consagración de los sacerdotes anglicanos? ¿Deberían los fieles, con su párroco, pasarse también a la Iglesia Católica? ¿Qué ocurre con los edificios eclesiásticos, los salarios de los pastores, etcétera?”


¿A quién le plantea esta pregunta? ¿a los anglicanos que se van, o a nosotros que nos quedamos y que sí confiamos en la eficacia de nuestras órdenes, y que no nos planteamos ningún éxodo de una Iglesia en la que nos sentimos en casa, pese a nuestras humanas flaquezas ambigüedades y eventuales desencuentros? ¿Cuál “inseguridad generalizada”?, ¿en dónde?, ¿en qué siglo vive este hombre? …nomás eso faltaba: ¿en qué concepto de inmadurez nos tiene a clérigos y laicos que sí nos quedamos –con todo gusto-, en la Comunión Anglicana?, más aún, a los que conscientemente elegimos salir de la Iglesia Católica Romana en soberano ejercicio de nuestra libertad religiosa.

CONCLUSIÓN:
“Dura es esta palabra…”

Cuando –a principios de los años 90s-, la prensa le preguntó sobre las repercusiones de sus iniciativas en la ordenación de mujeres y de personas homosexuales en la opinión de la Iglesia Católica Romana, el Obispo anglicano John Shelby Spong –hoy emérito de la Diócesis de Newark (New Jersey) en la Iglesia Episcopal, teólogo y escritor liberal quizá tan prolífico e influyente en la Comunión Anglicana como Hans Küng en la Iglesia Católica Romana -, lanzó una declaración ciertamente dura y dolorosa: “No estoy interesado en pertenecer a un club para hombres disfrazado de Iglesia”.

Acepto que estas son palabras ásperas que ojalá nunca se repetieran, también es cierto que el Obispo Spong –evidentemente-, no siempre actuó, en sus iniciativas progresistas, con la previsión y prudencia que hubiera debido; por otra parte-, visualicemos que la Iglesia Católica Romana es algo más grande, más plural y más hermoso que sólo un “club de hombres solteros” en su centro neurálgico, y que las iglesias de la Comunión Anglicana son capaces de equilibrar la estabilidad tradicional con el avance progresista.

Entonces creo que “otro ecumenismo es posible…”, uno más flexible y menos oficioso, más del pueblo y menos de los teólogos políticos, más caritativo y menos calculador, más social y menos cupular, más místico y menos materialista, más de Cristo y menos de intereses politiqueros y de poder, más apostólico y menos clericalista, más amplio y alegre y menos estirado y frívolo que esos “shows” cada vez más vacíos de sentido (y de gente), que insisten en hacer cada año en enero.

Después de todo, a nuestro amigo Hans Küng le agradará recordar con esperanza –como lo hacemos hoy con cariño-, al amado Papa Juan XXIII, en aquellas palabras que en los días del Concilio Vaticano II dirigiera al alarmado Cardenal Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio: “¿Qué es la tradición de hoy, si no el progreso de ayer, y qué el progreso de hoy, si no la tradición de mañana?”

El Papa Juan XXIII -en una instantánea rara vez vista-, celebrando, de pontifical , la Divina Liturgia (Eucaristía) según el rito bizantino, con el Patriarca Máximo IV Sayegh, Patriarca greco-melquita-católico.


Küng, ha sentado las bases de lo que es esa “tradición de mañana”: ese mañana es hoy…


U.I.O.G.D.
“…Para que en todas las cosas sea Dios glorificado"

viernes, 6 de noviembre de 2009

El pescador de hombres
pesca en la derecha...
Hans Küng
Es una tragedia: después de que el Papa Benedicto XVI haya ofendido a musulmanes, protestantes y católicos reformistas, ahora le toca el turno a la Comunión Anglicana. Ésta comprende 77 millones de fieles y es, después de la Iglesia Romana Católica y la Ortodoxa, la tercera confesión cristiana en número. ¿Qué ha ocurrido? Una vez conseguida la reincorporación a la Iglesia Católica de la Fraternidad de San Pío X, hostil a la reforma, Benedicto quiere ahora rellenar las despobladas filas católicas con los simpatizantes anglicanos de la Iglesia Romana. Y como para ello es preciso que se les facilite el tránsito a la Iglesia católica, los sacerdotes y obispos mantendrán su estatus, también en lo que respecta al matrimonio. El mensaje es: ¡Tradicionalistas de todas las iglesias, uníos... bajo la cúpula de San Pedro! Mirad: el pescador de hombres pesca en la extrema derecha.
El Papa quiere rellenar las despobladas filas católicas con anglicanos de Roma Benedicto XVI pretende restaurar a toda costa el Imperio Romano. Pero allí las aguas son turbias.
Esta acción de Roma supone un dramático cambio de rumbo: una desviación de la acreditada estrategia ecuménica de un diálogo entre iguales y un auténtico entendimiento. Por el contrario, se produce ahora un acercamiento a la captación de sacerdotes a los que incluso se exime de la obligación medieval del celibato sólo para posibilitarles un retorno a Roma bajo el primado del Papa.
Evidentemente, el actual Arzobispo de Canterbury --el bienintencionado Rowan Williams--, no ha estado a la altura de la taimada diplomacia vaticana. Parece que en su intercambio de zalamerías con el Vaticano no se ha dado cuenta de cuáles son las consecuencias de la expedición de pesca papal en aguas anglicanas. De otro modo no hubiera suscrito con el Arzobispo católico de Westminster un comunicado en el que se resta importancia al asunto. ¿No se percatan los atrapados en la red de arrastre romana de que en la Iglesia Católica y Romana no serán más que sacerdotes de segunda, en cuyas misas no podrán participar los católicos?
Además, este comunicado apela desvergonzadamente a los documentos verdaderamente ecuménicos de la Comisión Internacional Anglicana- Católica Romana (ARCIC), redactados en trabajosas negociaciones desarrolladas a lo largo de años entre el Secretariado para la Unidad de los Cristianos y la Conferencia Lambeth anglicana: documentos sobre la Eucaristía (1971), sobre el Ministerio y la Ordenación (1973) o sobre la Autoridad en la Iglesia (1976/81). Quienes los conocen saben que estos tres documentos, suscritos en su momento por ambas partes, no se orientan a la captación, sino a la reconciliación. Estos documentos de auténtica reconciliación ofrecen el fundamento para un reconocimiento de las consagraciones sacerdotales anglicanas, cuya validez revocó el Papa León XIII en 1896 con argumentos menos convincentes.
Sin embargo, de la validez de las consagraciones anglicanas se deduce también la validez de las celebraciones eucarísticas anglicanas. Esto habría hecho posible una hospitalidad eucarística recíproca, cabría decir una intercomunión, y un paulatino acercamiento entre católicos y anglicanos. Sin embargo, la Congregación para la Fe vaticana se encargó de que estos documentos de reconciliación desaparecieran a la mayor brevedad posible en los sótanos del Vaticano: lo que se llama darles "carpetazo". "Demasiada teología a lo Küng", se dijo entonces desde el Vaticano, en un despacho confidencial de la agencia de prensa católica KNA.
De hecho, yo había dedicado la edición inglesa de mi libro La Iglesia al entonces Arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, con fecha del 11 de octubre de 1967, quinto aniversario del inicio del Concilio Vaticano II: con la "humilde esperanza de que en las páginas de este libro se siente una base teológica para un acercamiento entre las Iglesias de Roma y Canterbury". Aquí se encuentra también la solución a la enojosa cuestión del primado del Papa, que separa desde hace siglos a estas dos iglesias, pero también a Roma y a las iglesias orientales, y a Roma y las iglesias reformadas.
Una "recuperación de la comunidad eclesiástica entre la Iglesia católica y la Iglesia anglicana sería posible" , escribía, cuando "por un lado, se conceda a la Iglesia de Inglaterra la garantía de poder conservar plenamente su actual orden eclesiástico autóctono y autónomo bajo el primado de Canterbury", y "por otro lado, la Iglesia de Inglaterra reconozca un primado pastoral del ministerio de Pedro como instancia suprema para la mediación y el arbitraje entre las iglesias". "Así, el imperio romano" , según mi esperanza de entonces, "se convertiría en una Commonwealth católica" . Sin embargo, el Papa Benedicto quiere restaurar a toda costa el imperio romano. No hace concesión alguna a la Comunión Anglicana, sino que, antes bien, quiere mantener para la eternidad el centralista sistema medieval romano... incluso aunque esto imposibilite una unificación de las iglesias cristianas en cuestiones fundamentales.
Es evidente que el primado del Papa -que, como reconocía Pablo VI, era la "gran roca" que obstruye el camino hacia la unidad de las iglesias- no actúa como una "roca de unidad". Revive la antigua exhortación a un "retorno a Roma", ahora mediante la transferencia de fieles, en particular de sacerdotes y, si es posible, de forma masiva. En Roma se habla de medio millón de anglicanos, entre ellos de 20 a 30 obispos. ¿Y los restantes 76 millones? Una estrategia cuyo fracaso se ha demostrado en los siglos pasados y que, en el mejor de los casos, conduciría a la fundación de una mini-iglesia anglicana "unificada" con Roma bajo la forma de una diócesis personal (no territorial).

¿Cuáles son hoy las consecuencias de esta estrategia?
1. Un mayor debilitamiento de la Iglesia Anglicana:

En el Vaticano, los antiecuménicos se congratulan por la llegada de conservadores; en la Iglesia Anglicana son los liberales quienes se alegran de la salida de los agitadores catolizantes. Para la Iglesia Anglicana, esta división significa una mayor corrosión. En este momento ya sufre las consecuencias de la elección -innecesariamente impuesta- como obispo en EE UU de un párroco homosexual declarado; elección que se hizo arrostrando la división de la propia diócesis y de la comunidad anglicana entera. (Nota de ANGLICANVM SCRIPTORIVM: la elección de Gene Robinson como Obispo de NewHampshire, fue una elección canónica que cumplió con todos los requisitos, de ningún modo fue impuesta, y no dividió a esa diócesis). Esta división se reforzó por las discrepancias entre los propios dirigentes de la Iglesia respecto a las parejas homosexuales: algunos anglicanos aceptarían que sus uniones se registraran civilmente con amplias consecuencias jurídicas (en lo tocante a la herencia, por ejemplo) y con una eventual bendición eclesiástica, pero no un "matrimonio" (reservado desde hace milenios a la unión de hombre y mujer) con derecho a la adopción y con consecuencias imprevisibles para los niños.
2. Inseguridad generalizada entre los fieles anglicanos:
La migración de sacerdotes anglicanos y la reordenación en la Iglesia Católica Romana que se les ha ofrecido plantea a muchos fieles (y pastores) anglicanos la crucial pregunta: ¿es válida en general la consagración de los sacerdotes anglicanos? ¿Deberían los fieles, con su párroco, pasarse también a la Iglesia católica? ¿Qué ocurre con los edificios eclesiásticos, los salarios de los pastores, etcétera?
3. Irritación del clero y el pueblo católico:
El malestar por el continuado rechazo a las reformas también se ha extendido a los miembros más fieles de la Iglesia. Desde el Concilio, muchas conferencias de obispos e innumerables sacerdotes y fieles han reclamado la derogación del veto medieval al matrimonio de los sacerdotes, que ya ha privado de sus párrocos a la mitad de nuestras parroquias. Sin embargo, siempre han tropezado con el tozudo e inflexible rechazo de Ratzinger. ¿Y ahora los párrocos católicos deben tolerar a su lado párrocos conversos casados? Y aquel que quiera casarse... ¿debería quizá hacerse anglicano primero, luego casarse, para después volver a la Iglesia?


Como ya ocurriera en el cisma entre la Iglesia oriental y occidental (siglo XI), en la época de la Reforma (siglo XVI) y en el Concilio Vaticano I (siglo XIX), el ansia de poder de Roma divide a la cristiandad y perjudica a la propia Iglesia. Una tragedia.
Hans Küng es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethics.
Traducción de Jesús Alborés.


U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."


Rapidísimas...
06 de Noviembre de 2009.
Por Onell A. Soto
+ Rowan Williams, Arzobispo de Cantórbery, viajará a Roma para reunirsecon el Papa Benedicto XVI el 21 de noviembre. Antes de su llegada sehabrá publicado la Constitución Apostólica que permitirá el ingreso de anglicanos conservadores en la Iglesia Católica Romana. La visita fue programada antes de los actuales acontecimientos, dijo el director de prensa del Vaticano. Williams ha sido invitado a participar en la celebración del centenario del nacimiento del Cardenal Johannes Willebrands, prelado holandés pionero del ecumenismo, fallecido en2006.
+ Hans Küng, 81, el conocido teólogo suizo, ha estado en la prensa mundial con su artículo titulado "Tragedia" en el que critica la decisión del Vaticano de invitar a los anglicanos conservadores. Haciendo una parodia del Manifiesto Comunista de Karl Marx, Küng dice que su antiguo amigo Benedicto XVI parece decir "¡Tradicionalistas de todas las iglesias, uníos… bajo la cúpula de San Pedro! Mirad: el pescador de hombres pesca en la extrema derecha". Küng advierte que la acción del Vaticano tendrá serías consecuencias ecuménicas. Añade que "el bien intencionado Rowan Williams, no ha estado a la altura de la taimada diplomacia vaticana. Parece que en su intercambio de zalamerías con el Vaticano no se ha dado cuenta de cuáles son las consecuencias de la expedición de pesca papal en aguas anglicanas".
+ El Consejo Judicial, la corte más alta de la Iglesia Metodista Unida, decidió el 2 de noviembre que la Conferencia Anual de Baltimore-Washington fue "demasiado lejos" al adoptar su propia declaración con respecto a la sexualidad humana. Además, reafirmó que la posición oficial de la Iglesia Metodista, según su disciplina, es que "la práctica de la homosexualidad es incompatible con la enseñanza cristiana".
+ Al recibir a los miembros del Pontificio Instituto Bíblico, con motivo del centenario de su fundación, el Papa Benedicto XVI les recordó que "a la Iglesia le está confiada la tarea de interpretar auténticamente la palabra de Dios". Pidió, además, que "la Sagrada Escritura sea en este mundo secularizado no sólo el alma de la teología, sino también la fuente de la espiritualidad y del vigor de la fe de todos los creyentes en Cristo".
+ La controversia sobre la decisión del Vaticano de abrir sus puertas a clérigos anglicanos tradicionalistas, sigue activa en los medios. Dice un clérigo episcopal: "Yo creo que estamos siendo injustos con Roma. Mientras que de ellos recibimos a los más inteligentes, capaces y trabajadores, los nuestros que se van son en gran parte, conservadores, malhumorados y aburridos. Pero bueno, esa es una decisión personal. Que vayan en paz con nuestras oraciones y los mejores deseos".
Nota de ANGLICANVM SCRIPTORIVM...:
¡A poco..?, me enternece su candidez...
+ Una corte francesa ha condenado por fraude a seis dirigentes de la Iglesia de la Cienciología con multas y dos años de prisión. Eric Roux, vocero de la organización, dijo que la sentencia es equivalentea "una moderna inquisición". La Cienciología es considerada como una organización espiritual con objetivos económicos, que ofrece cursos de mejoramiento personal y auto-ayuda a precios generalmente altos. La decisión judicial está siendo llevada a una corte de apelaciones.
+ La Iglesia Evangélica Alemana (EKD), la más grande iglesia protestante en Alemania con 24 millones de fieles, ha elegido como su Obispa a Margot Kässmann, 51. Esta es la primera vez que una mujer ocupa esta posición. Ha estudiado teología en las mejores universidades de su país y ha participado ampliamente del movimiento ecuménico. En años recientes ha sufrido de cáncer de mama y ha visto derrumbarse su matrimonio. La pareja tuvo cuatro hijas. Varias organizaciones la consideran una de las personas más influyentes en Alemania y Europa.
+ María Elena Salinas, la popular presentadora del Noticiero de Univisión, comenta en su columna sindicada la serie titulada "Ser latino en Estados Unidos" producida por la cadena CNN y concluye que la gran población de habla inglesa no conoce o no quiere conocer la realidad latina. A modo de resumen dice: "Somos una comunidad orgullosa de nuestra herencia cultural y pasamos nuestras tradiciones a nuestros hijos. Somos una comunidad joven. La edad promedio entre los latinos es 27 años. Se espera que la población escolar hispana aumente en un 166 por ciento para el 2050. Esto significa que elfuturo de este país estará en las manos de nuestra juventud latina… un día seremos la mayoría, no solamente la minoría más grande".
+ Ocho mujeres puertorriqueñas descubrieron sus torsos frente a una oficina gubernamental, para protestar por la gestión económica del gobernador Luis Fortuño. Dicen que las han dejado "desprovistas de sostén y de derechos".
VERDAD:
De la esperanza vive el cautivo. Epitafio cubano.
U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."

jueves, 5 de noviembre de 2009

Apostolica Succesio
La Sucesión Iscariotita…


Pbro. Miguel Zavala-Múgica+

Creo firmemente en la Sucesión Apostólica –con todas sus consecuencias, ¡eh?-, creo que los ministros todos en la Iglesia –en especial los obispos-, tienen una Sucesión de Cristo desde los Apóstoles. Pero también creo que todos los benditos encargos y comisiones que Jesús, Nuestro Señor, dejó a sus Apóstoles, se los dejó en calidad de discípulos suyos; luego entonces, el Tesoro del Evangelio está en manos de todos los que creen en él, laicos o clérigos. Si la Iglesia se organiza para distribuir las responsabilidades del ministerio entre laicos y clérigos, y arma una jerarquía eso es otra cosa (mejor o peor manejada), pero la verdadera Sucesión de los Apóstoles, que es dar testimonio de Cristo resucitado y continuar sus divinas enseñanzas y promesas –en principio-, está en manos de todos (y debería importarnos a todos).

Además de eso…, unos creen tener una sucesión directa desde Pedro –no sólo el Papa, sino también los Patriarcas ortodoxo, melquita, maronita y siro-jacobita de Antioquía--; otros creen tenerla desde Mateo o Tomás, como los Patriarcas siro-malabar, siro-malankar y mar-tomita de la India; o desde Marcos el Evangelista, como el Patriarca Copto de Alejandría (aunque no el Patriarca de Venecia, con todo y ser Marcos su patrono diocesano); o de Andrés, como el Patriarca de Constantinopla. El Arzobispo de Canterbury se ha llamado Sucesor de San Agustín de Canterbury pero, al parecer, nunca ha jugado a reclamar la Sucesión del Apóstol San Juan; pero si se tratara sólo de hacer caso a las leyendas medievales, podría reclamarla, al fin y al cabo, es metáfora…
Llevando la sabiduría del buen humor al gusto y la alegría que nos da el que las mujeres puedan ser ordenadas al Santo Ministerio, en verdad (y conservando el lenguaje metafórico), podríamos hablar de una Sucesión de María Magdalena…, aunque eso no sea exactamente lo mismo que el Episcopado Histórico del que sí se ha hablado –y muy en serio--, en las reuniones mundiales de la Comunión Anglicana.
La Sucesión de María Magdalena, sería algo metahistórico = “más allá de la historia”), como lo es toda supuesta sucesión individual desde uno solo de los apóstoles, y también la idea medieval de la cadena de sucesores desde el conjunto de los apóstoles; pero siempre he mencionado esto de la Sucesión Magdaleniana con mucho cariño para las hermanas obispas y presbíteras mujeres cuyo ministerio me honra compartir.


Creo que no necesito aclarar, que no comparto la muy antigua idea tonta, confusa, tramposa e ignorante que hace de la Magdalena una prostituta (y si así hubiese sido, tampoco habría importado, porque ella habría dejado esa vida para ayudar a formar la Iglesia y seguir a Cristo), en fin: me atengo a la critica bíblica e histórica moderna sobre ese tema, que no voy a tratar aquí.

La Sucesión Iscariotita.

Pero sin duda que hemos pretendido ignorar y olvidar otra Sucesión Apostólica que existe tan cierta y clara como el sol de mediodía -si bien, tan oscura y sórdida como un cielo sin luna: la de ¡Judas Iscariote…!, esa nadie –pero que nadie--, osa reclamarla, no se habla de ella y hasta se niega, sólo un grupo de rock, Judas Priest, nos la ha recordado con su nombre hace algunos años. Y los laicos saben muy bien que sí existe…

En realidad, la Sucesión Iscariotita no se transmite vía sacramental, aunque ha sido mezclada, a veces, mediante la simonía o el nepotismo (para vergüenza de quienes lo han hecho), ni tampoco es obra del Espíritu Santo (por supuesto que no), pero está allí siempre, esperando, acechando a que sus candidatos y sucesores la tomemos por nosotros mismos en nuestro corazón y sin necesidad de permiso de nadie… Y lo peor de todo es que sí ha tenido adeptos y sucesores.

Ah, eso sí… ¡es bien ecuménica!, podemos acceder (y hemos accedido incontables veces) a ella: ortodoxos, anglicanos, católicos romanos, armenios, luteranos, presbiterianos, coptos, nazarenos, metodistas, bautistas, caldeos, jacobitas, mar-tomitas, etc. etc.… y métele más nombres a la lista.

La Sucesión Iscariotita es completamente bíblica en sus fundamentos, es tradicional y es muy, pero muy racional: Escritura/Tradición/Razón, por eso engaña a quienes la toman, se parece tanto -por falsa y usurpadora-, a la Sucesión que obra el Espíritu Santo… Es, más que nada, de carácter ético: basta para obtenerla –como dice el Evangelio de Juan-, con dejar que, como de Judas, “Satanás se apodere del corazón” ; tampoco puede sustraerse a la voluntad de Dios, porque su comisionamiento también viene de Cristo (aunque, seguramente, con lágrimas de sus divinos ojos), y dice: “Lo que has de hacer, hazlo cuanto antes…” ; su paga es en plata y amargura –que otro salario no conoce (ni merece); su ministerio se desarrolla en el chisme, la difamación, la intriga, la manipulación, el soborno, y un mal manejo de la bolsa de los dineros; su consecuencia es la muerte por mano propia, y su auto-sentencia es por traición a su Maestro, Amigo y Señor. Y aún así, el Señor da oportunidad al arrepentimiento, al perdón; aún así, Cristo bendito sigue llamándonos y preguntándonos con aparente ingenuidad, pero que en realidad es tolerancia y sabiduría: “Amigo, ¿a qué has venido…?”



U.I.O.G.D.
...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado.