miércoles, 16 de junio de 2010

Quién es mayor en el Reino,
y el escándalo...
Una lectura exegética y simbólica de Mateo 18: 1-9



Padre Miguel Zavala-Múgica+
La Iglesia nos invita hoy --miércoles de esta III semana después de Pentecostés--, a la meditación de San Mateo 18: 1-9. Os ofrezco aquí mi propia reflexión para la Lectio Divina en el Oficio de Maitines (Oración Matutina) del día de hoy.

Evangelio según
San Mateo
(18: 1-9).


+En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús diciendo:--¿Quién será el más grande en el Reino de los Cielos?
Él --llamando consigo un niño--, le puso en medio de ellos y dijo:
--En verdad les digo que si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán ustedes en el Reino de los Cielos.
Quien se humillare hasta hacerse como uno de estos niños, ése será el más grande en el Reino de los Cielos; quien --por causa mía--, recibiere a un niño como éste, es a mí a quien recibe; y a quien ocasionare obstáculo a uno de estos pequeños que en mí creen, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra de moler, de asno, y le hundiesen en el fondo del mar.
¡Pobre del mundo por los obstáculos que --de por sí-- tiene que haber en él!; pero ¡pobre de aquél que fuere causa de obstáculo!


Palabra del Señor.
--Demos gracias a Dios.



"Él -llamando consigo a un niño-, le puso en medio de ellos y dijo: --En verdad les digo que -si no se convierten y se hacen como niños-, no entrarán ustedes en el Reino de los Cielos."

UNA EXÉGESIS PARA LA LECTIO DIVINA...

El contexto de este fragmento del Evangelio de Mateo, es una vil y vulgar riña de poder entre los discípulos de Jesús.

Como Mateo escribe para judíos conversos, no habla de "Reino de Dios", sino que emplea la expresión "Reino de los Cielos", que significa lo mismo. El Reino --o la soberanía de Dios en el ser humano y en el mundo: (maljut en arameo y basilía en el texto griego que conocemos), no era un mero concepto "etéreo" de una realidad para después de la muerte en la que lo ha convertido cierta mojigatería posterior.
Sin embargo, los discípulos conciben el "Reino" como el judaísmo de su tiempo lo hacía, refiriéndolo a los tiempos mesiánicos de los que ellos se sienten ya protagonistas y cuyo reparto de cargos y prebendas políticos parecen ya listos a devorar, de aquí la preocupación por "quién será el mayor".
El Reino de Dios es --junto con la tierna paternidad universal de Dios, a quien Jesús enseña a llamar sencillamente: 'Aba', con el típico balbuceo del niño--, es el tema esencial de toda su predicación y de su vida pública. Tan importante es --en el mensaje de Jesús-- esa forma infantil de hablar a Dios, que la forma aramea 'Aba', permanece en arameo, sin traducirse, aún en los escritos griegos de Pablo.
Jesús pone como modelo de actitud --tanto para recibir el Reino como para entrar en él-- a un niño; esto no significa ni justifica que el creyente tenga ante sí un modelo de inmadurez, ni que deba permitir que se le manipule, ni que deba guardar una actitud acrítica, ni tampoco es una sugerencia para no crecer ni madurar en conocimiento, fe y amor. El niño simboliza aquí tres cosas principalmente: humildad, sencillez y receptividad a los valores del Reino que Jesús anuncia en su vida pública, pero que después sellará, afirmará e inaugurará cabalmente en su pasión, muerte y resurrección.
La lectura más "fácil" y "cómoda" de encontrar en este pasaje, es la de corte moral, y pareciera venir al dedillo como una invectiva contra los escándalos, tal como esa palabra se entiende hoy, como un gran griterío y desorden violento de murmuraciones y reprobaciones (la palabra griega para "tropiezo" u "obstáculo" es skandálon), especialmente los escándalos de pederastia o cualesquiera otros malos ejemplos y motivos de confusión para los fieles menos avanzados, por parte de sus guías en la fe, ya se trate de clérigos o laicos. E incluso, parecería poner en boca de Jesús la declaratoria de una pena capital para los culpables.
Sin embargo --aunque Jesús defendió de manera resuelta, pública y positiva a los niños durante su ministerio--, Jesús mismo no abandona el tono simbólico en su enseñanza, lo mismo al tomar a un niño como ejemplo, que al señalar la pena simbólica.
La enseñanza es más profunda y comprometedora: 'Tú --creyente--, eres ese mismo niño, ése es tu modelo de cómo ser un ciudadano del Reino; no puedes confundir, obstaculizar ni matar a ése niño interior que está comenzando a descubrirse en ti...' De hecho, éste niño que establece Jesús aquí, es el germen del Nuevo Ser Humano", el "Nuevo Adán" del que después hablará extensamente San Pablo.
'Si tú --creyente-- das ocasión de tropiezo u obstáculo a ese niño interior que está gestándose en ti --vale decir: al Cristo interno que vive en ti--, tú mismo te estás aplicando la pena simbólica: el descenso a las aguas del caos (un Bautismo frustrado), acompañado de la piedra que no supiste trabajar ni tallar para la edificación del Reino.' La piedra que --según otro pasaje que refiere al Salmo 119-- "desecharon los edificadores" y que "cae" sobre quienes la han desechado. No en balde se habla en este pasaje de una piedra de trabajo, pero del trabajo de molienda de un asno, no de la labor constructiva de un ser humano.
Nuestro Señor --entonces--, nos propone una lectura de este ejemplo, en los términos de una parábola sumamente práctica, y en términos de la propia iniciación cristiana: no nos basta una lectura moralista; de hecho, como siempre--, debemos ubicar la moral o el establecimiento de una ética cristiana, no en el primer nivel de interpretación de la Sagrada Escritura, sino sólo hasta después de haber explorado la dimensión profunda del misterio de Cristo.
U.I.O.G.D.
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martes, 15 de junio de 2010

Los Anglicanos y el Aborto...
Pbro. Miguel Zavala-Múgica+ *


No estoy seguro de que alguna provincia de la Comunión Anglicana se haya pronunciado oficialmente acerca de este asunto tan delicado y controvertido; sin embargo, creo que el peor error que podríamos cometer los miembros de cualquier Iglesia, sería adoptar posturas dogmáticas --como de "callejón sin salida"-- tomadas desde el miedo y el autoritarismo.
Menos aún deberíamos asumirnos como jueces de la conciencia de las personas o de la reflexión de la sociedad y las comunidades científica y académica, y --peor todavía-- suponer que un reducido grupo de personas en un sínodo, o en un conjunto de clérigos o laicos, tengamos la suficiente ciencia y criterio como para "dictar sentencias" en un asunto tan amplio y tan lleno de agudas aristas.
De manera que mi propuesta aquí sería --principalmente-- aportar algunas pistas de discernimiento, algunos ejemplos de cuestionamientos que deberíamos plantearnos al momento de sentarnos a discernir un asunto que --ciertamente-- a todos nos importa y atañe de un modo u otro, pero que no podemos --como ya dije--: "fallar" o "sentenciar" como si fuésemos dueños de una pretendida verdad absoluta. Somos siervos del Espíritu Santo, no sus captores ni sus controladores.
Mi párrafo anterior presupone que los anglicanos no tenemos más opción que la obligación de discernir y ofrecer --no un posicionamiento tajante--, sino un conjunto de reflexiones teológicas y pastorales, he aquí las que puedo proponer desde mi propia reflexión como creyente, como sacerdote y como persona pensante y preocupada.
Albergo la esperanza de que este texto --en su pobreza y reconocida ignorancia-- sirva a mis hermanos sacerdotes y obispos para instrumentar sus propios diálogos y para animarse a crear cursos para el clero y los agentes laicos de pastoral, donde se busque la ayuda de médicos y filósofos seculares e imparciales.
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Diez propuestas de reflexión cristiana en torno al Aborto
1. La Iglesia --puesto que es familia, comunidad y compañerismo y no una "empresa" que cuide ávidamente sus negocios, ni un "club" que acolite la comodidad de sus miembros, ni un "tribunal" que juzgue y condene a su sazón-- tiene la primordial obligación de ESCUCHAR con respeto --y sin efectuar juicios por adelantado--, las experiencias, pensamientos y sentimientos de las mujeres respecto de su propia vivencia de la sexualidad como tales, y muy particularmente de aquellas que han tenido que enfrentar el aborto como opción elegida de cara a la terrible experiencia de haber sido violadas.
A este respecto, la Iglesia tiene que preocuparse solícitamente por distinguir quiénes y por qué razones desean abortar (o ya han efectuado un aborto) en cada caso en que puede aportar su entendimiento de la Palabra de Dios, y brindar --lo mismo a mujeres que a hombres--, su atención, su apoyo y acompañamiento.
El aborto --tomado como opción de planificación familiar, toda vez que existen otros recursos--, me parece inadecuado y éticamente condenable.
2. En segundo lugar, la Iglesia debe disponer adecuadamente de los recursos de la Sagrada Escritura y de la Tradición, de manera analítica y racional, tomando en cuenta que las condiciones históricas y sociales son muy diferentes en nuestros días respecto de los siglos en que los documentos de la Biblia fueron elaborados --en tanto que reflejan una historia-- así como del desarrollo de la historia misma de la Iglesia.
En este punto, el diálogo con el magisterio de la Comunidad Israelita es esencial para conocer la experiencia de su discernimiento de la Escritura en la formación de la ética judía.
El diálogo ecuménico e interreligioso --como bien sabemos-- enriquece la búsqueda de la Iglesia y le permite participar de la forma misteriosa, pero eficaz, en que el Espíritu Santo se expresa en otras comunidades de fe.
3. La Iglesia --humildemente sabedora de que cuenta con el amor y la ayuda de Dios--, debe por ello mismo mantenerse consciente de sus limitaciones como comunidad humana, y --por lo tanto--, ha de prestar oídos atentos y respetuosos a las comunidades científica y académica --especialmente en los campos de la biología y la medicina, la filosofía, la ética y la axiología.
4. Al respecto de la ciencia, una buena pregunta que me parece que cabe hacer, no es tanto aquella usual de cuándo comienza a haber vida en el proceso de gestación, sino cuándo es científicamente posible establecer que un ser humano está formado, y qué sistemas y órganos deberían estar ya formados y funcionando para poder dar por sentado que un individuo gestante es capaz de percibir y reaccionar a estímulos externos, particularmente el dolor.
La capacidad del producto para sentir dolor --en cualquiera de sus fases--, me parece que es un elemento que se opone éticamente a la ejecución de un aborto, pues al ser sensible el embrión, opino que le condicionaría positivamente para ser ya una Persona humana.
5. Al escuchar la aportación de la Filosofía secular, debe prestarse especial atención a la elaboración de una definición lo más completa posible de lo que es la Persona Humana, y --en esta forma-- determinar cuándo el producto de la concepción --en cualquiera de las fases de la gestación-- puede ser definido como una Persona.
6. En la elaboración de una definición integral de Persona Humana, la tarea de la Teología sistemática es, asimismo, ardua, ya que debe explorar la Sagrada Escritura y la Tradición (retomando el punto 2. ). En este trabajo, un magisterio teológico competente debe asesorar a los obispos en su tarea --como maestros de la fe-- de exponer una antropología que clarifique los conceptos de alma y espíritu.
7. A este respecto, me parece esencial reflexionar sobre cuándo --durante la gestación--, es posible establecer que el alma y/o el espíritu se hacen presentes, constituyendo así a la Persona en cuanto tal. Por supuesto, no se trata de una cuestión sencilla, puesto que la Sagrada Escritura --especialmente en el Antiguo Testamento--, así como algunas doctrinas teológicas clásicas, brindan elementos que llevan a la conclusión de que no habría alma ni espíritu desde el principio de la gestación, sino hasta el momento del nacimiento. Esto choca con otras interpretacionas --clásicas también-- que declaran que Dios crea el alma de modo inmediato a la concepción.
8. Personalmente, no concuerdo con ninguna de las interpretaciones anteriores, y --como he ido mostrando--, me declaro partidario de la idea de que no existen momentos específicamente determinantes para establecer la condición de Persona del producto gestante, sino que esto ocurre a lo largo de un proceso complejo, pero del que sí podríamos formarnos una idea clara.
9. Sin embargo --aunque cualquier conclusión debería tomarse con extremo cuidado--, me parece que las conclusiones científicas son determinantes para establecer la eticidad del aborto en específicos tiempos y formas, como ya algunas legislaciones civiles han tomado la iniciativa de establecer.
10. No puede dejar de tomarse en consideración que ciertas propagandas "ultra-conservadoras", manipulan la información concerniente a todo este asunto. En algunas poblaciones (de México y otros países), lucen enormes anuncios espectaculares con imágenes de cadáveres infantiles que se pretenden derivadas de abortos; y algunas iglesias quisieran tomar el lugar del sector médico para brindar una supuesta información concerniente al aborto que --a mi modo de ver--, luce más como una mera propaganda para infundir miedo, que como auténtica información médica acerca del proceso de gestación intrauterina.
Con mis mejores deseos para una reflexión serena y provechosa.
* El Padre Miguel Zavala-Múgica es Vicario (titular) de la Iglesia de San Juan Apóstol, en Ensenada, Baja California, y presbítero de la Diócesis del Occidente, en la Iglesia Anglicana de México.
U.I.O.G.D.
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sábado, 12 de junio de 2010

Anglicanos y "milagros" eucarísticos.


Miguel Zavala-Múgica+
Hace tiempo que recibo --de tanto en tanto-- un archivo PowerPoint acerca de "milagros" eucarísticos en los que se supone se "comprueba" la Real Presencia de Nuestro Señor en la Eucaristía: que si hostias que se transmutan en tejido humano, que si vino que se licua en tejido hemático... y que si además viene la NASA --o "la ciencia"-- y lo "comprueba", y que, según eso, "ahora sí hay que creer..." .
Nuestra propuesta diferente como anglicanos, no está tanto en lo que creemos, sino en la actitud madura y razonante --a la vez que abierta al misticismo y la espiritualidad--, que buscamos tener al aproximarnos a las convicciones de nuestra fe común: cristiana y católica.

¿Qué es la Eucaristía?

La Eucaristía es --ante todo--, la celebración de acción de gracias por la Gracia, de ahí el origen de su noimbre en griego: evjaristeía -- "buena gracia": en ella damos gracias (en minúscula y en plural) a Dios, por La Gracia (en mayúscula y singular) que Dios nos brinda y regala al hacerse humano para compartir también, con nosotros, su divinidad.
La Eucaristía es --también-- un resumen celebrativo y simbólico de toda la Historia de Nuestra Salvación, enfocada en el triple Misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección del Maestro, es decir: de Nuestro Señor Jesucristo.
En la Eucaristía se resume de un modo sacramental y místico la Historia de Salvación anterior a Jesús, pero también celebramos nuestro presente como comunidad cristiana; celebramos, asimismo, nuestra comunión con vivos y difuntos, y anticipamos su Segunda Venida y la fiesta eterna en la casa del Padre: por eso decimos que es el "banquete escatológico"; porque anticipa lo que ha de ocurrir al final de la historia y en la plenitud del Reino.
Jesús no tan sólo instituyó la Eucaristía en la Última Cena, sino que se pasó la vida instituyéndola cada vez que comia con prostitutas, publicanos y pecadores --esto es--, cada vez que se hacía presente, conviviendo con el ser humano y nos hacía disfrutar la presencia de Dios-con-nosotros (Emanuel).

Presencia Real de Cristo...

Los anglicanos creemos en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía; sin embargo, "Real" no significa --en modo alguno-- "física"; no hay por qué buscar el modo de tal presencia; por eso, los supuestos "milagros" relacionados a la Eucaristía, lo único que hacen es levantar una cortina de humo basada en fenómenos de sangre, que --con todo respeto para los que creen en ellos-- más parecen imágenes de nota roja, para distraer nuestra atención de lo que realmente importa.
La Presencia Real de Cristo es Espiritual; mas no quiere ello decir que sea una presencia meramente metafórica o emblemática (como quizá propongan algunas iglesias evangélicas). La Presencia Real de Cristo en la Eucaristía se llama "Espiritual" (con "E" mayúscula) porque es motivada y activada por el Espíritu Santo: por eso muchos teólogos la llaman "pneumática": porque la ocasiona e impulsa el Pnevma 'Ágion, el Ruaj ha-Kadosh: el Espíritu Santo.


Presencia alegre, viva y eficaz.

Entonces, antes que buscar la Presencia Real de Cristo --de manera localista-- en el trozo de pan que partimos y el trago de vino que bendecimos, primero que nada hay que buscarla en la reunión misma de los hermanos. La Eucaristía es --antes que nada--, la reunión, el encuentro feliz y comprometido de los cristianos con objeto de 1. leer y responder a la Palabra de Dios y 2. partir el Pan y bendecir la Copa.


La Presencia real, viva y eficaz de Cristo, comienza por el encuentro de la comunidad cristiana que le celebra. (Congregación de San Esteban: Río Bravo, Tamaulipas, Diócesis del Norte de México, Iglesia Anglicana)


De esta Presencia Real, viva y eficaz de Cristo en la comunidad, viene la convicción de su Presencia en las especies eucarísticas. Pero justo es por eso que los anglicanos no damos adoración alguna a las especies eucarísticas; ni tampoco los ortodoxos lo hacen!, para que no se piense que esto es una argumentación desde el protestantismo.
Adorar el pan y el vino consagrados para la comunión, sugiere encarcelar la Gracia, cosificar el Espíritu Santo y remitir la realidad y el ministerio eucarístico de la Iglesia a únicamente el altar y el sagrario. Es cierto que los anglicanos reservamos con reverencia las especies o elementos consagrados, pero no es menos cierto que los destinamos para la comunión de los enfermos, encarcelados o personas de cualquier modo impedidas para asistir a la eucaristía parroquial.
De ahí que se sugiera que --en el diseño de un templo anglicano--, el sagrario no compita con el altar, colocándolo ostentosamente en el mismo plano, sino --bello y discreto-- a un lado (tradicionalmente al lado litúrgico Norte --izquierda mirando de frente--, de la Santa Mesa), iluminado con la luz perpetua o "lámpara del Santísimo".
Ya es bastante que algunos fieles católicos romanos publiquen sus historias de milagros de sangre licuada y otros sucesos paranormales, como para que los anglicanos nos sintamos atraídos por esa clase de "comprobaciones" y las promovamos. Estos fenómenos podrán ser muy ciertos e interesantes en el plano parapsicológico (¡por supuesto!, y siempre que no se trate de un fraude); pero su condición de milagros promovidos por la Gracia de Dios es cuestionable, amén de que no tienen por qué ser el eje de la fe de un cristiano que razona sus convicciones religiosas.
Esta clase de supuestas "pruebas" de la verdad eucarística, en vez de fortalecer la fe, atizan el incendio del fanatismo (que no es fe, sino fideísmo). Lo que se cree por fe, no requiere de pruebas, porque la fe no compite con la ciencia: cada cosa va en su sitio.
Sugiero buscar otros estímulos a la fe eucarística: como meditaciones sobre textos de la Sagrada Escritura como aquellos que hablan de Jesús aceptando --a la mesa--, la hospitalidad de personas consideradas pecadoras, como Zaqueo, o la mujer llamada "de mala vida", o publicar fotos y videos de nuestras congregaciones durante la Eucaristía y la convivencia al final de ella, o bien, emprender alguna obra social que lleve alimento a los hambrientos o --mejor aún--, que enseñe y apoye la labor en pro de personas humildes en busca de trabajo.



La Presencia Real de Cristo en la Eucaristía de la comunidad, se entiende también en la inclusión --en una misma familia--, de muchos hermanos que son diferentes entre sí: Aquí, la congregación de El Espíritu Santo, en Tlalpan, México, D.F. (2004), en una eucaristía especial con personas homosexuales, sus padres y familiares.

Pienso que estas últimas, son extensiones válidas de la Eucaristía, y auténticas experiencias de la Presencia Real, viva y eficaz no sólo en su Cuerpo Sacramental, sino en su Cuerpo Místico, que somos nosotros, los miembros de la Iglesia.


U.I.O.G.D.
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miércoles, 9 de diciembre de 2009

ELECCIÓN EN
LOS ANGELES
¿Pecado?
¿Atrevimiento?
La elección de la Revda. Mary Glasspool como Obispa Sufragánea en la Diócesis anglicana de Los Angeles.
Pbro. Miguel Zavala-Múgica+




Referencia oficial de la Diócesis de Los Angeles: http://episcopalnews.ladiocese.org/dfc/newsdetail_2/109




Mary Glasspool (55, hasta ahora residente en la Diócesis de Maryland) -una sacerdote abiertamente homosexual (lésbica)-, ha sido elegida como Obispa Sufragánea, en Los Angeles, cargo en el que sucede a Charles Talton, quien, con Sergio Carranza (Obispo Auxiliar para Ministerio Hispano), se jubilará en breve. No es la Iglesia Episcopal (como provincia) como algunos entienden, el cuerpo que ha elegido a la Revda. Glasspool, sino la Diócesis de los Angeles, ya que no se trata de la elección de un(a) Primado(a) , sino de una elección local.
Algunos laicos inquietos por esta noticia, preguntan y quieren saber más. Voy a intentar responder como pastor y maestro en la fe (misión de cualquier sacerdote), tratando de ser fiel a mi opinión, pero también a la forma en que ha ido perfilando su magisterio nuestra Iglesia, y a la manera en que el pueblo de Dios ha ido caminando. No necesito recordar -pero lo hago-, que lo que yo enseño aquí no es voz oficial de la Iglesia Anglicana de México, pero tampoco ambas cosas están opuestas, ni nuestra Iglesia funciona a base de censuras ni persecuciones (que quizá haya en otras).
Un poco de antecedentes de la Sagrada Escritura
La homosexualidad se ha visto como un pecado a lo largo de muchos siglos, pero esto se debe principalmente a dos razones: 1. Muchas costumbres y principios éticos o morales, e incluso tabúes sobre sexualidad originados en la cultura (en otras palabras, en la economía y las relaciones sociales de distribución del trabajo), se quisieran justificar después con la Biblia (o con otros libros sagrados). 2. No se aplica un discernimiento justo sobre los textos bíblicos que hablan de ella.
Hay mucha literatura científica -por una parte-, y cristiana -por otra-, que muestra una perspectiva más serena sobre este asunto. Por el lado anglicano, tenemos libros del Obispo John Spong (estadounidense), por la parte católica romana están el Padre Marciano Vidal (español) y Marc Oraison (francés).
Habría que recordar que la homosexualidad no sólo implica el acto genital de las relaciones íntimas sexuales, sino también el compromiso humano, la compañía, el estar juntos "en las buenas y en las malas"; y para nada hay que mezclar nada de eso con ninguna forma de abuso o acoso sexual, nada tiene qué ver lo uno con lo otro, y una persona abusiva o predadora puede ser -lo mismo- homosexual que heterosexual, así como personas decentes las hay de una orientación como de otra.
Los textos del Antiguo Testamento sobre la homosexualidad, no pueden "beberse" así nomás, "a lo fundamentalista", hay que desentrañar la Palabra de Dios contenida en ellos, en un entramado de palabras humanas, cultura y folklor humanos arraigados en la historia del momento. Nadie apedrearíamos hoy a una persona pillada en adulterio; nadie --en su sano juicio--, justificaría hoy la esclavitud: ¡las Iglesias si que lo han hecho a lo largo de siglos, y han pecado grave, gavísimamente de ello, y poco se le ha reprochado la vida y la sangre, la horrenda desesperación y lágrimas de tantas personas vilmente cazadas, compradas, vendidas, abusadas y maltratadas con su bendición o con su cómplice silencio! Uf..., pero el tema homosexual --que hoy en día es asunto más de vida personal que de otra cosa... cómo les duele. Nadie -además-, repudiaría hoy a su mujer judicialmente escupiéndola en la cara... Bueno, pues todo eso está en la Biblia, y galanamente lo hemos DISCERNIDO, colado y echado a un lado, como cosas de la época --¿cómo?, ¡pues usando sentido común!... conque, ¿por qué no aplicar razonamientos análogos con la homosexualidad?
Algunas epístolas, antes presuntamente de San Pablo (Efesios, Hebreos...) han sido exitosamente catalogadas como pseudo-paulinas, o no-paulinas, y han quedado claras varias interpolaciones (como la que, en I Cor. habla contra las mujeres). Pero aún comprobando la autenticidad paulina, hay que tener en cuenta dos cosas:
1. San Pablo no sienta precedente por encima del Evangelio; tan sólo hay que ver que la Iglesia siempre nos hace escuchar el Evangelio de pie, a diferencia del resto de la Escritura, lo cual evidencia la mayor jerarquía de éste por sobre Pablo. Pablo comenta a Cristo, y no Cristo a Pablo.
2. En todo caso, las costumbres que Pablo condena habría que situarlas en el contexto del abuso de los amos contra sus esclavos, y del desenfreno sexual que se deslinda del compromiso humano. Pablo no critica a una pareja de personas homosexuales que --independientemente de sus prácticas íntimas, vivan en fidelidad, caridad y se apoyen y protejan mutuamente en la salud como en la enfermedad, en la riqueza como en la pobreza.


Nuestro Señor Jesucristo no nos dejó doctrina ni enseñanza alguna específica sobre la homosexualidad; su enseñanza suprema sobre el amor, la fe y la buena voluntad, trascienden completamente los detalles casuísticos. ¿Qué diría Jesús de dos hombres o dos mujeres homosexuales que permanecieran juntos cuidándose uno a otro en un cáncer de pulmón, fortaleciéndose en la muerte de la madre o el padre del otro?; habiendo caridad y buena fe, ¿qué más da la privacía de las relaciones sexuales? El punto allí es la caridad, el amor oblativo, que se conecta con la actitud de Nuestro Señor en su santísima vida y en su bendita muerte por nosotros.
Algunos biblistas (pocos, ciertamente), han presentado indicios (quizá no del todo suficientes, también es cierto) -basados en la crítica literaria y la filología-, de que el pasaje lucano de la curación del siervo del centurión, bien pudiera ser un caso en el que el militar romano hubiera adoptado como pareja a un miembro de su servidumbre. Esto explicaría entre otros motivos, la profunda humildad del soldado al sentirse indigno de hacer pasar al Señor a su casa, por no hacerle blanco de críticas, tanto por entrar en una casa pagana, como por sanar a su pareja (si aceptáramos eso último como cierto). En todo caso, Nuestro Señor alaba la fe de este hombre y le bendice con su milagro de sanidad.
Y la actitud de Jesús con las mujeres, los niños, los extranjeros-paganos, y otras personas consideradas "impuras", que pueden ser equiparables a la homosexualidad, muestran que --en Jesús--, la Gracia quiebra y rompe con la Ley, pues él la ha cumplido toda en la Cruz. Nuestro Señor Jesucristo no echa fuera a nadie, no rechazó a nadie, a todos acogió, bendijo y amó. Sus palabras referidas a la "mujer de mala vida" que perfumara sus divinos pies con carísima esencia de nardos, aplican para mil casos: "Sus muchos pecados le son perdonados por cuanto ha amado mucho..." De aquí que --ante la certeza de nuestros múltiples pecados--, más pese ante el Divino Juez el que ciertamente hayamos amado decisivamente, comprometidamente... ¡pero amado de verdad!, no mero romance... sino amor responsable y oblativo.
El mismo Señor resumió la Ley en amar a Dios y al prójimo, y nos dejó un solo mandamiento inescapable y de todo punto obligatorio: "Amaos los unos a los otros, como YO os he amado..." Y contra caridad no hay precepto.
Lo que sí queda muy constatado y cierto, es que ciertamente sí condenó Jesús la venalidad, la falsa piedad, la hipocresía, y la soberbia (como la del fariseo de San Lucas 18), y a buen seguro que esas duras y enérgicas condenas suyas le merecieron el odio, la envidia y el rencor de "piadosos" y clericales falsos pastores pseudo-defensores de la Ley. Eso, ¡eso!, eventualmente le condujo a su Pasión y Muerte. Por eso San Juan --en el prólogo de su Evangelio dice: "...la Ley nos fue dada por medio de Moisés, mas la Gracia y la Verdad, es por Jesucristo que nos han venido."
Tanto Jesús como Pablo, repiten que cualesquiera relaciones humanas de este mundo (amos-esclavos, judíos-griegos, hombres-mujeres, una mujer que enviuda de sucesivos maridos, etc.), se ven supeditadas al amor sin barreras que es condición fundamental de la nueva edad y el nuevo mundo del Reino de Dios que Jesús ha venido a proclamar, y anunciar hasta el testimonio mismo de su sangre que sella ese Nuevo Pacto, y de su resurrección que le exalta, y el Don del Espíritu Santo que le sella y confirma. Luego de esto, no me resta mucho por decir, en verdad...


Antecedentes pastorales de la
Iglesia ante la homosexualidad
La Iglesia ha tenido siempre un clero homosexual -se quiera o no reconocer: buenos y malos, piadosos e hipócritas; el día que estos vayan a juicio, dudo que Dios les pregunte por su orientación... el juicio versará sobre su sinceridad, veracidad, buena fe, caridad, piedad, misericordia. Negarse el propio reconocimiento de la condición sexual o v
erse perseguido por ella, da lugar a cosas peores: hipocresía, traumas psicológicos, ocultamientos, extorsiones, tráfico de influencias, venganzas, luchas de poder y demás porquerías.
En muchos países, la sociedad ha reconocido que la homosexualidad es un elemento de la vida de las personas que no interfiere -por sí solo- en la integridad ética, ni en la eficacia laboral, ni en la idoneidad de las personas para vivir una vida religiosa a plenitud (incluido el ministerio ordenado), como no lo hacen la raza, la etnia, el coeficiente intelectual, ni otras
condiciones inherentes a las personas. Los estudios, la oportunidad de formarse una idea más plural y amplia del mundo, permiten --en los mejores casos-- que una sociedad se libere --no digo yo de Dios, ni de una fe---, pero sí del control de un grupo cerrado de clérigos.
En algunas (quizá muchas) diócesis y parroquias de algunos países, se ha intentado, al menos permitir que las personas del mismo sexo que viven juntas (independientemente de preguntarles si son sexualmente activas entre sí), reciban la bendición de Dios para sus vidas. Que eso sea un matrimonio o no, o que sea equiparable a un matrimonio, en principio parece obvio que no; la clase de bendición que haya (o no) que brindar a estas parejas, así como la adopción de hijos por parejas homosexuales, son temas que --a fe mía--, no debieran sólo afirmarse ni sólo negarse a rajatabla en la Iglesia, sino dialogarse y estudiarse.
Es claro que cada persona tenemos ideas diferentes al respecto, pero decidir estas cosas en la Iglesia, depende de un PROCESO en el que TODOS tenemos que aprender a ESCUCHARNOS, y a brindar nuestro testimonio personal, evitando mezclarlo con las condenas y antipatías que los unos podemos tener en contra de los otros: de otro modo, nadie --ni conservadores ni liberales-- llegamos a ningún lado, y en todos los casos, la que pierde es la Comunidad Cristiana.


La abigarrada mitología sobre las parejas homosexuales, las identifica sólo como "amoríos irresponsables" o "besos y romances furtivos": Más allá de esas apreciaciones parciales, está el compromiso de tantas parejas que -lo mismo que un matrimonio u otras formas de relaciones humanas-, se ayudan y apoyan durante toda la vida aún en momentos álgidos de dolor y angustia, de pérdida y de muerte. Si eso no es amor y compromiso, ¿¡entonces qué es!?, y ciertamente, el Amor es de Dios. Dios mismo es Amor.


Conferencia de Lambeth / Convención General de la Iglesia Episcopal
La Conferencia de Lambeth consiste en una reunión, cada diez años, de todos los obispos anglicanos con jurisdicción; junto con la Reunión de Primados, el Consejo Consultivo Anglicano y la persona del Arzobispo de Canterbury, es uno de los cuatro instrumentos de unidad de la Comunión Anglicana. Ninguno de los cuatro instrumentos de unidad tiene un carácter prescriptivo, ni legislativo, ni --por ende--, obligatorio para todas las iglesias de la Comunión; en cambio, su carácter es consultivo, fraternal y complementario: sus decisiones, documentos, declaraciones, etc. son -eso sí-, referentes autorizados y auxiliares.
He aquí un elemento toral que diferencia al anglicanismo del catolicismo-romano tal como les conocemos: la Comunión Anglicana no constituye un cuerpo monolítico, sino flexible; ni su guía mundial es potestativa, sino pastoral: no hay sujeciones ni sometimientos, sino interdependencia, autonomía y comunión en la diversidad. Y aunque les pese a los que intentan definirnos: NO SOMOS UNA CONFESIÓN NI UNA IGLESIA CONFESIONAL. No tenemos más confesión de fe que los Credos católicos. Los famosos 39 artículos lo son "de religión" y no "de fe", es decir: son un posicionamiento teológico local, temporal, sujeto a reformas en su lenguaje y punto de vista, y que nosotros mismos reconocemos que NO ES fruto de un Concilio Ecuménico, por ende, no tienen autoridad universal. A ver si eso de una buena vez lo consideran algunos críticos de dentro y de fuera de nuestra familia eclesial.
Sucesivas Conferencias de Lambeth han pedido que se detengan las ordenaciones de personas activa y reconocidamente homosexuales (hombres y/o mujeres); pero ya comenté el carácter consultivo que reviste una Conferencia de Lambeth. En cambio, la célula matriz de la Iglesia Católica (entiéndase, no sólo la Romana, sino la TOTALIDAD de la Santa Iglesia Católica de Cristo), es la diócesis: un obispo con su presbiterio, diaconado y fieles laicos, en torno a la mesa eucarística. Un grupo de al menos tres diócesis conforma una iglesia nacional o regional, que acepta eventualmente, ser parte de..., entrar en comunión con... otras Iglesias (con diversos títulos: Iglesia del País de..., Iglesia Episcopal de..., Iglesia Anglicana de..., etc.) que se agrupan bajo la familia Anglicana.

Obispos anglicanos durante la Conferencia de Lambeth de 2008. Este organismo es uno de los instrumentos de unidad de la Comunión Anglicana, su autoridad es consultiva y no jurisdiccional. En la foto, la fila correspondiente a los Primados, y en ella se distinguen -de derecha a izquierda-: 4o. Martín Barahona (El Salvador, Primado de Centroamérica); 9o. Carlos Touché (México, Primado de México); 11o. Rowan Williams (Canterbury, Primado de Toda Inglaterra y de la Comunión Anglicana) y 12o. Katarine Jefferts Schori (Primada de EU).

Una Iglesia así organizada, tiene cuerpos e instrumentos gubernativos y legislativos propios (Cánones, versión del Libro de Oración etc.), que SÍ son obligatorios, justamente porque son acuerdos consensuados, mínimos para el orden en una iglesia. Algunas iglesias o provincias anglicanas aplican la Escritura de un modo que excluye el balance analítico con los otros dos elementos de: Tradición y Razón, que son básicos en una teología realmente anglicana, incluso si invocamos la autoridad del padre de la teología anglicana: Richard Hooker (teólogo isabelino del siglo XVI).
La Biblia no sería la Biblia, sin el proceso de que los testimonios que contiene, hubiesen pasado antes por ser Tradición y Experiencia vivencial (lo que el lenguaje clásico anglicano llamaba: "Razón") de personas reales, con problemas reales. Dios no dictó la Biblia, su inspiración palpita a través de las historias humanas: de amores, crímenes, experiencias de liberación, solidaridad, desolación, horror, guerra, desesperación y esperanza. El Espíritu Santo nos habla aún através de la forma como el ser humano lo ha entendido. Los asuntos sobre sexualidad -vistos desde un análisis fundamentalista "a rajatabla"-, resultarían (como les resultan a tantas mentes encasilladas en la letra bíblica), como asuntos sucios, impuros, vulgares y ajenos a Dios. Esa visión NO es equilibrada, y NO es anglicana.
Conclusiones.
Intencionalmente he evadido pronunciarme sobre el asunto histórico y eclesiástico referente a la Revda. Mary Glasspool, recién elegida Obispa Sufragánea en la Diócesis de Los Angeles: eso es trabajo de su propia diócesis y de los obispos y comités permanentes diocesanos que tienen aún que confirmar su elección.
Como siempre, hablo como lo que soy, un presbítero en comunión con mi Obispo y con mi Iglesia y sus demás obispos, clérigos y laicos; pero también como un teólogo y estudioso de la Sagrada Escritura, en disfrute de la libertad que nuestra Iglesia respeta en todos sus miembros, de mostrar su enfoque de la fe y de la vida cristianas. Así que sostengo mis opiniones, pero NO soy la voz oficial de nadie, eso no es mi trabajo, hay otras personas a quienes sí se les ha confiado autoridad al respecto.
La Diócesis de Los Angeles ha hecho uso del levantamiento de la prohibición de ordenar a personas homosexuales abiertamente declaradas, que ha promulgado la Iglesia Epsicopal en los EEUU a través de su Convención General. Eso es VOZ del pueblo de Dios en una Iglesia en una cuestión consensuada, balanceada, pensada y analizada con mucho cuidado -como es el uso de la Iglesia Episcopal-, de ningún modo es una decisión tomada "a tontas y a locas" por un grupo irresponsable, ni por una camarilla de "notables".
Ninguna persona decente debería hacerse imaginaciones tontas sobre la vida personal y privada de ninguna persona. La Diócesis de Los Angeles ha elegido a Mary Glasspool -al igual que a la Revda. Diane Jardine Bruce (53) -la otra sufragánea electa-, tomando en cuenta su perfil psicológico, médico, espiritual, sus capacidades profesionales y pastorales, y de ninguna manera imaginándose tonterías sobre cómo vive su vida personal esta dama. Ella ha tenido la suficiente madurez para brindar sus datos generales y someterse a los requisitos que una Iglesia madura pide.
En las decisiones de la Iglesia Episcopal participan representantes de TODOS los estamentos o niveles en los que vive y se expresa la comunidad cristiana: clérigos, laicos, hombres, mujeres, casados, solteros, viejos, jóvenes, homosexuales, heterosexuales, etc. etc. Pasa que a veces, algunos están más acostumbrados o bien a pastores televisivos escandalosos, que manosean la Biblia como cosa suya, o a camarillas de obispos u otros ministros que creen que pueden secuestrarse al Espíritu Santo, y se arrogan el derecho de pensar por los demás...
No, señor, acá la historia no va así, eso que hoy se pretende criticar es la Iglesia Episcopal, y -a Dios gracias-, esa es la Iglesia Madre de la Iglesia Anglicana de México. Y eso pesa y pisa fuerte. De lo que sí -líbrenos Dios a todos-, es de manejar estas cosas con bulla cirquera, sedienta de burdo histrionismo: eso ya nos ha pasado a nivel internacional, y no sería manera de llevar estas cosas con dignidad. Si cada iglesia afirma o niega (lo que pienso que es derecho de Dios) a elegir a las personas homosexuales -como a otras-, para asociarlas a la obra de redención en el ministerio ordenado, es trabajo suyo consensuarlo en sus convenciones o sínodos. Equivocadas o no sus decisiones, Dios siempre nos acompañará para que en todo haya caridad: eso se llama indefectibilidad de la Iglesia, y la teología anglicana lo propone como recurso a la idea romana de la "infalibilidad".
Lo importante -en fin-, no es tanto, tanto, el pronunciamiento a favor o en contra (cosa que les apura mucho a los que hacen de esto un pleito de poder y politiquería, ya sean liberales o conservadores), sino el que podamos razonar nuestra fe y vida cristiana -como he dicho-, sin precedernos con ataques, sino escuchándonos con paciencia y caridad.




U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado"





lunes, 30 de noviembre de 2009

La Mujer en la Iglesia
Una breve exploración por la Biblia,
la liturgia y las actitudes culturales.
Pbro. Miguel Zavala-Múgica+
Hace poco hemos visto y oído magníficos ejemplos de la liturgia y la espiritualidad de la Iglesia Ortodoxa, analizando el significado del Himno de los Querubines y un vídeo del mismo.
Un detalle que para otros puede pasar desapercibido, no lo pasó para nuestra hermana y amiga Anita Del Águila, de la Diócesis de Cuernavaca: “¿Por qué hombres y mujeres en el Templo están sentados por separado?” Bueno, es que –en realidad-, tampoco están sentados, sino de pie; el culto en las iglesias orientales es de pie, y prácticamente no hay sitio en donde sentarse, salvo algunas sillas o bancas para los ancianos, las mujeres embarazadas y los enfermos; aún cuando esto ha cambiado mucho en las iglesias ortodoxas y otras orientales en Occidente.

ARRIBA, DERECHA:
Jesús sana a la Mujer con flujo de sangre:
Grabado al acero . Pintor.- B. West;
Grabador.- W. Holl.
Fisher, Son & Cº Londres y París, 1850.
16,2 cm X 11,4 cm.



Pero volvamos a la pregunta:
¿por qué separar hombres y mujeres en las iglesias?
Muchas iglesias –aunque cristianas, inconsciente, subconsciente, o convenencieramente, mantenemos de modo selectivo, algunas ideas del Antiguo Testamento que a veces ya ni los propios judíos estilan. Dado el estatuto de impureza legal de las mujeres en el judaísmo a causa de la sangre (por la menstruación, etc.), en general la mujer es --en el judaísmo ortodoxo--, considerada “impura”. (Véase el Libro del Levítico, todo el capitulo 15, pero especialmente los versículos 19 a 33).
Los cristianos ortodoxos –parte de cuya ceremonia eucarística hemos visto en el vídeo-, conservan muchas cosas de ese tipo, de hecho, una mujer ortodoxa “sabe” que no debe comulgar si está en los días de su periodo. Me frustra hablar de estas cosas que considero indignas, sin embargo, entiendo bien que hay que respetar la mentalidad y los procesos de madurez de las personas.
De hecho, la idea iba más lejos en la antigüedad cristiana, había que separar a las mujeres para evitar la “distracción” de los hombres en la iglesia (¡tan inmaduros los pobres!), de aquí viene que Santa Sofía de Constantinopla, y muchas iglesias construidas durante el periodo del Imperio Bizantino (sobre todo en el siglo VI), en lo que hoy es Turquía, en Siria, Grecia, los Balcanes y algunas partes de Italia, tengan un matronio o gineceo (= "lugar para mujeres"), que es una galería (una especie de "mezanine", o como los coros altos de las iglesias que conocemos en México, sólo que corrido por todo lo largo del templo).
Vistas del gineceo o matronio de Santa Sofía:
En la primera imagen, vemos dos columnatas, una a cada lado de la nave del templo, éstas sostienen la galería que se llama en griego: gynaikaios ("gineceo"), y en latín: matronium. En el plano del corte longitudinal que sigue, podemos apreciarlo con mayor cleridad estructural; y en la tercera imagen, los rayos del sol inundan una parte del gineceo ubicado bajo una exedra o media cúpula. Los tondos con inscripciones del Corán en lengua y escritura árabe son, desde luego, testimonios no del cristianismo ortodoxo, sino de la época de la dominación musulmana turca, posterior a 1453.

















Las iglesias anglicanas y protestantes del periodo georgiano (fines del XVIII y principios del XIX, conservaban esa galería alta, pero la usaban para amontonar allí a los pobres o a los negros y a otras “gentes despreciables” que no tenían derecho a adorar a Dios parejo con la “gente decente”... linda costumbre, ¡verdad?, como que un tipo de discriminación jamás viene sólo, sino que siempre implica otros más.
Hasta antes del Concilio Vaticano II, en la Iglesia Católica Romana, también se observaba la costumbre de separar mujeres y hombres. Basta preguntar a cualquier persona que pase los 70 años, si se acuerda que las mujeres se sentaban “del lado de la Epístola”, y los hombres “del lado del Evangelio”, es decir: al lado correspondiente al que el mismo sacerdote leía esas lecciones –no de cara al pueblo en el atril o en el ambón, sino en el mismo altar, de espaldas al pueblo, en latín, y sólo cambiando de lado el Misal donde éstas venían impresas (¡qué creativo!, ¿verdad?).
Los anglicanos también le hemos entrado
al juego machista y destructivo.
Otras formas de discriminación: Los anglicanos no nos quedamos atrás; apenas en 1979 quedó abolido el uso del Libro de Oración de 1928 que contenía la ceremonia de The Churching of a Woman... , esto es: la "Introducción en la Iglesia de una Mujer después de haber dado a luz". Esta ceremonia, supuestamente se basaba en el hecho de que la Siempre Bendita Virgen acudió, a sus cuarenta días de alumbramiento-, al Templo de Jerusalén a la ceremonia de Presentación del Niño Jesús, y a la suya propia de “purificación” (San Lucas 2: 22-24 y siguientes), en cumplimiento de la ley del Antiguo Testamento (Levítico 12: 1-8). Por cierto que la Iglesia Ortodoxa –y otras orientales-, conservan en sus eucologios o sacramentarios, ceremonias análogas.


"Esta" es mi vocación": La Revda. Gladys Elisa Vásquez -ecuatoriana, anteriormente miembro del clero de la Diócesis del Sureste de México, y hoy nuevamente en su tierra natal. La mujer tiene un llamado al sacerdocio, de lo cual Gladys ha sentado un precedente realizándose como clériga. El Obispo Luis Fernando Ruiz -de la Diócesis del Ecuador Central-, ha comentado que la verdadera unidad entre las iglesias "llegará cuando se acepte la igualdad de género." Foto: http://www.metrohoy.com.ec/2495-la-unidad-de-las-iglesias-no-sera-posible-sin-ellas.html


Pero no basta: en plena Conferencia de Lambeth 2008 –uno de los instrumentos de unidad de la Comunión Anglicana que consiste en una reunión de los obispos cada diez años-, las esposas y cónyuges varones de los obispos y obispas, han dado testimonio –en el proceso de diálogo denominado Indaba-, de la presencia de violencia intrafamiliar de parte de algunos sacerdotes y obispos anglicanos. Son dos noticias: la mala, que hay violencia y machismo incluso en el clero (especialmente entre algunos que más se preocupan de la “moralidad”), y la buena, que esta familia eclesial anglicana sabe que el diálogo abierto y dinámico es la base para enfrentar y resolver nuestros problemas.
Vamos pensándole: cuando en la Iglesia (anglicana) la gente suspira por la edición del Libro de Oración Común de 1928, ¿qué es lo que tienen en “su-cabecita”...?: o bien no conocen todo el contenido de esa liturgia, o ignoran lo que significa y contiene aún ese libro, o bien, sí lo saben y quieren regresar a ese horroroso estado mental y situacional de cosas donde la condición femenina es considerada algo: imperfecto, sucio, bajo, pecaminoso, y el hecho de menstruar o haber dado a luz hace impura a una mujer, cuando –bajo otro análisis-, habría que considerarlo signo de fecundidad, amor y vida… Figuraos nomás, mis hermanos: impura por 40 días si habías dado a luz un varón, y ¡por 80...!, si había sido una niña. Y además, el sacrificio del cordero o las tórtolas se hacía ¡por el pecado…! del flujo de sangre… un texto así no puede uno tragarlo de manera fundamentalista, sin discernimiento, sin análisis. (Favor de volver a revisar Levítico 12: 1-8).
El hecho de que la Biblia contenga cosas como ésa, no significa que haya que seguirlas, porque la Biblia no es ni ha de ser manual de moral; y hay que acordarse que en la Iglesia debemos balancear tres cosas: la Escritura, la Tradición, y la Experiencia de las personas del pueblo de Dios. Dicho de otra manera, que los vehículos de la Palabra de Dios son –en la Iglesia- al menos estos tres: Biblia Tradición, Experiencia del Pueblo de Dios. La propia Biblia es un ejemplo de esta dinámica, y de que lo que se dijo de un modo en una época, luego se superó en otro –en el mejor de los casos, en el amor.


"Con sólo tocar el borde de su manto, me salvaré..."

Nuestro Señor Jesucristo nos dio una muestra de su actitud liberadora (sí: dije “liberadora”) ante la Mujer, precisamente en el caso de aquella señora (San Lucas 8: 42b—48) que padecía un tremendo flujo de sangre (de esos previstos en Levítico 12), y que se le acercó queriendo tocarle siquiera el manto, ¿por qué el manto?, pues porque bien sabía la pobre que –de haberse acercado de frente-, habría sido muy probablemente rechazada con escándalo y violencia como impura y atrevida a tocar a un santo rabino y maestro de la Ley. Creo que basta leer el bellísimo pasaje evangélico para considerar la actitud compasiva, abierta y de franca comunión de Jesús hacia esta –ciertamente atrevida-, y valiente mujer.
Cuando leo: “La mujer, al ver que no podía esconderse, fue temblando a arrodillarse a los pies de Jesús…”, pienso en la desesperación de tantas mujeres que quisieran ocultarse, cubrirse la cara, aniquilarse a sí mismas, con tal de no seguir sufriendo el trato estúpido, “troglodita”, grosero y cruel que tantas estructuras machistas –como modelos familiares, modelos de sociedad, estado e iglesia, e incluso otras mujeres o bien cegadas y alienadas o sencillamente convenencieras-, les han dado.
San Pablo dice que “...en Cristo no hay: judío ni griego, esclavo ni libre, ni hombre ni mujer...” (Gálatas 3: 27 y 28), él no está negando las diferencias que nos enriquecen, sino declarando que las discriminaciones, maltratos y odios entre personas diferentes por sexo, raza, religión, clase social, etc., deben desaparecer cuando de veras has abrazado a Cristo y has elegido “seguirle y obedecerle como tu Señor”.
Hace unos días, otros amables amigos: la Dra. Celina Vázquez-Parada y su esposo el Dr. Wolfgang Vogt –catedráticos de la Universidad de Guadalajara-, me invitaron a exponer, como se nos ha hecho costumbre, la historia y las características de la Iglesia Anglicana y de la Iglesia Ortodoxa (esto último, a falta de una persona cristiana ortodoxa calificada que pueda hacerlo regularmente en esta ciudad). Hablando sobre la problemática del status de la Mujer en la Iglesia y en la sociedad, y de la cuestión homosexual en la religión –y a propósito de los problemas al interior de la Comunión Anglicana, la Dra. Vázquez-Parada señalaba que el problema de fondo es la situación de la mujer; yo, a mi vez, señalaba que parte esencial de la causa del rechazo hacia las personas homosexuales consiste en la falsa creencia machista de que el hombre homosexual sea un varón que ha abdicado o renunciado a su status (“honorable” y “superior”) de masculinidad y adoptado un papel “inferior”, el femenino, he ahí dos problemas: adoptar esa creencia simplista y falsa (por incompleta) sobre la homosexualidad, y ponerle como base una creencia igualmente falsa y todavía más inicua y destructiva: la inferioridad, impureza, suciedad, debilidad, etc. de la condición femenina.
Anita Del Águila nos envía un hermoso vídeo sobre la belleza del rostro femenino en el arte. Se comenta que ha sido visto por más de 5.3 millones de visitantes en You Tube y ha causado más de diez mil comentarios en dos meses. Creo que sería aún más hermoso si –a los jóvenes rostros de mujeres blancas-caucásicas- se añadieran otras asiáticas, indígenas americanas, negras, australes, y no sólo jóvenes, sino también ancianas, y también el rostro de mujeres humildes y pobres. Aquí va el enlace: http://www.artgallery.lu/digitalart/women_in_art.html, gracias Anita, por el envío, y por detenerte en detalles que nos ayudan a razonar tantas cosas importantes en nuestra fe y nuestra vida de creyentes.



U.I.O.G.D.
“…Para que en todas las cosas sea Dios glorificado”

Bono: "La Iglesia me condena
por ser socialista y no
a Pinochet por ser un asesino"
El presidente del Congreso critica a la Iglesia en su propia casa: en la clausura del X Congreso de Escuelas Católicas.



http://www.publico.es/espana/273703/bono/iglesia/condena/socialista/pinochet/asesino?pagCom=2





E
l presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, pidió hoy a la Conferencia Episcopal Española que no le condene "por ser socialista", ya que no es un asesino y tiene "la conciencia tranquila", al tiempo que constató que
"Pinochet era un asesino desalmado al que se le dio la comunión de manera vergonzosa".
ARRIBA: José Bono. Foto: http://www.mde.es/Curriculums?accion=1&id_nodo=4151&id=84

Bono se pronunció así al ser preguntado por las declaraciones del secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, que aseguró que el político católico que vote a favor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo tendrá que confesarse y rectificar públicamente si quiere volver a comulgar.
"Llevo 40 años afiliado al PSOE y no he ocultado que soy cristiano, que quiero acomodar mi vida al Evangelio de Jesús, y lógicamente me duele la declaración que ha hecho la Conferencia Episcopal Española", dijo Bono, quien aseveró que esta situación le "entristece, aunque tenga la conciencia tranquila."
"Me agradaría que reflexionaran y que no me condenaran por ser socialista, no vaya a ser que si yo no fuera socialista aunque hubiera actuado del mismo modo no me hubieran condenado, como ocurrió durante los ocho años que gobernó el PP", señaló Bono, quien recordó que, en ese periodo, se "aplicó la ley del aborto, que es mucho peor que la que ahora puede aprobarse", puesto que "que ha consentido más de 115.000 abortos cada año, que hasta el Consejo de Estado ha hablado de paraíso del aborto libre".
"Y yo no he oído a los que ahora me condenan que hicieran condenas similares",
destacó el ex presidente de Castilla-La Mancha, quien reconoció, "con tristeza", cómo le "califican de pecador público" sin ser "un asesino", mientras que "Pinochet era un asesino desalmado al que se le dio la comunión de manera vergonzosa". "Eso lo tengo que decir porque me da una tristeza muy grande", ratificó.
Tras clausurar el X Congreso de Escuelas Católicas que se celebró en Toledo, José Bono explicó que él ha votado "lo que creo que es mejor para reducir el número de abortos, he recibido por otra parte la solidaridad de muchos religiosos, de muchas otras personas de iglesia, en la que quiero seguir estando y por tanto no voy a buscar el conflicto ni el escándalo".
U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."








domingo, 29 de noviembre de 2009

Algo de liturgia y mística:
El Himno de los Querubines.





Con la versión bizantina de Theodóros Vasilikós
y la del Monasterio francés de Cantauque.


Padre Miguel Zavala-Múgica+

Mientras lees, abre este enlace aun vídeo que también puedes hallar más abajo en este mismo artículo: http://www.youtube.com/watch?v=AptfaqIHz2c



En la antigua Liturgia de San Juan Crisóstomo –la más usual manera de celebrar la Eucaristía, según el medieval Rito Bizantino o “rito griego”, característico de la Iglesia Ortodoxa-, existe un himno que da marco a una ceremonia llamada (Megálë E’ísoodos) la Gran Entrada. En ella, los ministros -presbíteros y diáconos-, llevan solemnemente, al altar, entre humo de fragante incienso y acólitos que portan cirios y pendones (hexaptérigos) los dones de pan y vino que han de ser consagrados.
El himno llamado Jerubikón (“Querúbico”) o “de los Querubines” es brevísimo, pero se canta larga y acompasadamente mientras se forma y avanza la procesión, como mostrando el hecho de que encierra -en sus palabras-, toda la teología mística del Oriente Cristiano. Algunos himnógrafos occidentales lo han traducido y parafraseado para introducirlo entre la himnodia anglicana, luterana y católica romana (latina), y -en el propio Oriente-, existen bellísimas versiones rusas, árabes, armenias, georgianas, ucranianas y siro-jacobitas.
He aquí el original griego, seguido de mi traducción castellana:

O’i tá jeroubeím mystikoós e'ikonízontes
--kaí të zoopoioó Triádi tón Triságion 'Ýmnon prosádontes--,
pásan tën biotikën 'apóthómetha mérimnan...
'Os ton Basiléa ton 'ólon 'ypodexómenoi,
tais 'aggelikaís 'aorátoos doryforoúmenon táxesin:
'Allëlouïa!, 'Allëlöuïa!, 'Allëlouïa!
.............................................................

"Los que místicamente somos íconos de los querubines
"--y a la vivificante Trinidad, cantamos el himno Tres veces Santo--,
"todo afán material desechemos...
"Para recibir al Soberano del Todo,
"por angélicas huestes, invisiblemente escoltado:
"¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!"

El afán del creyente cristiano -en la mística oriental, y en algunas escuelas occidentales-, es “incendiarse en una llama perpetua”, y alcanzar el estado espiritual de la 'apátheía (sin pasiones), verse libre de toda pasión, deseo, necesidad e inquietud, para consumirse sin extinguirse en la llama divina, como la zarza ardiente del Sinaí.
Quienes creen que esto es puro egoísmo, podrían meditar las palabras de un místico griego del siglo XIII --San Gregorio Palamás- que explica así los efectos de la Gracia sobrenatural del Bautismo:
“Una vez iluminado, alcanza el ser humano las cumbres eternas, y ya aquí -en la tierra-, todo él se hace milagro; permaneciendo en la tierra -como un ángel-, conduce hacia Dios a toda creatura...”
Qué bien completan estas palabras el mensaje del Himno Querúbico, y qué insigne parentesco -aunque con otras implicaciones-, tienen estas palabras con las de aquel mantram del Budismo Zen: “Los seres que sienten son innumerables, yo prometo salvarlos a todos...”
Esos querubines no son sólo del mundo celestial, sino que somos aquellos seres humanos que quisiéramos ser –como ellos-, “llamas de amor vivas”, humanos transformados por la acción de la Gracia, y que, con la Gracia, transformemos este mundo en un Edén, para que 'como es arriba, así sea abajo' , para que “venga su Reino...”, para que todas las cosas sean, como el Señor nos enseñó a decir: “...como en el cielo, así en la tierra”.

'E Synáxis toon 'asomátoon: Ícono tradicional que representa el misterio interpretado en el Himno de los Querubines; el ícono se llama: 'E Synáxis toon Asoomátoon (“La Congregación de los Incorpóreos”), y representa a Nuestro Señor Jesucristo, no digamos en su “real”, sino en su Regia Presencia eucarística, escoltado por las angélicas huestes espirituales.

Ahora bien: ¿qué son los querubines?

La idea oriental y mística de lo que es un querubín, es algo muy distinto de la concepción occidental. En Occidente, el arte y la visión popular concuerdan en que los querubines son unos divertidos angelitos regordetes y sonrientes, riendo y jugando cabe la majestad del Eterno o la de la Siempre Bendita Virgen.

Jerub (singular) / jerubím (plural) es una palabra hebrea que designa a una categoría de seres angélicos, espirituales y celestiales que forman parte de las huestes del Dios único de Israel. Estos seres espirituales, en las culturas: hitita, cananea, y las de Mesopotamia (como Babilonia, Asiria o Persia), eran representados en el arte oficial como verdaderos monstruos terribles, zoomorfos, con cabeza humana y cuerpos mixtos de león, toro y alas de águila.

Los serafines (saraf / serafim), son otro tanto, aunque éstos son representados como llamas de fuego, aunque no menos representativos de las ideas de fuerza, poder y ligereza.

Este conjunto de ideas -no la de los angelitos regordetes, que tiene sus propias razones-, es la que va contenida en los textos bíblicos que hablan de querubines y serafines (jerubím / serafim), como Génesis 3: 24, donde Dios pone un querube con flamígera espada, al cuidado del Árbol de la Vida; o bien Éxodo 25: 18-22 donde se mencionan los querubines que custodian el Arca de la Alianza. Y en los dos libros de Samuel y de Los Reyes, se mencionan los querubines como parte de la imaginería o iconografía de Israel (menuda bronca para los que insisten en un iconoclasmo protestante absoluto, con perdón... eh).

El Profeta Ezequiel, en los capítulos 10 y 41, hace una descripción del carro de Dios, de la movilización de la majestad trascendente de Dios con su pueblo exiliado; en este carro, son esenciales querubines y serafines, según la descripción que anteriormente he dado; y en el Salmo 18:10 se presenta la metáfora de Yahvéh “montando sobre un querubín y volando sobre él”.

La descripción de la adoración celestial en el libro del Apocalipsis, en mucho depende de Ezequiel y del Libro del Profeta Isaías, donde el profeta describe a querubines y serafines zoomorfos que se gritan unos a otros:


“¡Santo, Santo, Santo! ¡Yahvéh Tsebaot!
Llenos están cielos y tierra de tu gloria. ¡Hosanná en las alturas!”

La Iglesia ha combinado ese Hosanná con las exclamaciones del Salmo 119 y de la multitud a Jesús, en su entrada a Jerusalén: “¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!, ¡Hosanná en las alturas!” (San Mateo 21: 9), para componer el Himno que llamamos Sanctus y al que se hace referencia en el Himno de los Querubines como tón Triságion 'ýmnon (“...la alabanza tres veces santa”). Este himno se canta justo antes de la plegaria de consagración del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Cuentan que Voltaire, el filósofo enciclopedista del siglo XVIII, se echó a reír estrepitosamente cuando conoció esta diferencia entre el concepto original de los querubines y la idea occidental. Aún así, en el misticismo cristiano, las personas buscan hacerse, incendiarse espiritualmente como los querubines y serafines: "todo llama", "todo fuego"...

Un enlace para oír esta música.
En este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=AptfaqIHz2c, va el mismo Himno Querúbico, cantado según la forma griega bizantina más tradicional, muy probablemente, tal como se oía en los días del Imperio Romano de Oriente.

Himno de los Querubines
cantado por
Theodóros Vasilikós y sus coreutas.


El psáltis (cantor) que lo entona, y compositor de ésta particular versión, es el Maestro Theodóros Vasilikós -aquí en un vídeo, creo que de los años 70s-, músico y musicólogo laico ortodoxo, famoso por su erudición sobre la liturgia y el canto bizantinos. Vasilikós -como Sakelarídis y otros músicos litúrgicos griegos y chipriotas-, muestra que este tipo de música religiosa, no es un género muerto ni enterrado, sino bien vivo y vibrante.

U.I.O.G.D.
"...Para que en todas las cosas sea Dios glorificado."