miércoles, 10 de septiembre de 2008

CONTINUANDO EN EL MES DE LA CREACIÓN...

Adán y Eva

Wikipedia: La Enciclopedia Libre

Traducido y aumentado por el
Pbro. Miguel Zavala-Múgica+

Alberto Durero: Adán y Eva, 1507.

Adán: (Hebreo: אָדָם, 'Ādām, de adamáh: "tierra"; "humano"; "humanidad"; Árabe: آدم‎, 'Ādam) y Eva: (Hebreo: חַוָּה, Hawwā, "la viviente"; Árabe: حواء‎, Hawwāh) fueron, conforme a los libros de la Toráh, en la Biblia, y a otros libros de la Biblia (como la Carta a los Romanos, en el Nuevo Testamento) y el Corán, el primer hombre y la primera mujer creados por el Dios único de las tres grandes religiones monoteístas.
Adán y Eva aparecen en muchos libros además del Génesis, como el Corán, la Vida de Adán y Eva, el Talmud, y textos gnósticos. La tradición judía hace ocasionalmente referencia a otras esposas de Adán. Pablo de Tarso presenta a Jesucristo como el "Nuevo Adán" quien trae vida, en lugar de la muerte que había traído el "viejo Adán". La serpiente del Huerto del Edén en la teología cristiana, representa a Satanás, y la Caída (comer del fruto prohibido) establece el Pecado Original. Los musulmanes reconocen a Adán como el primero de los profetas.
Narrativa:
La historia bíblica de Adán y Eva se relata en el libro del Génesis (Gn.), en los capítulos 1, 2 y 3 con nalgunos elementos adicionales en los capítulos 4 y 5. En Gn. 1 Dios crea a los humanos como: "hombre y mujer", a imagen suya, y les otorga dominio sobre todos los seres vivientes que Él ha creado, y les manda "ser fecundos y multiplicarse".
Gn. 2 se abre con el relato de Dios modelando al ser humano del barro de la tierra y soplando aliento de vida por sus narices. Dios planta un huerto (Jardín de Edén) y coloca al hombre allí, "para que lo labre y conserve", permitiéndole comer de todos los árboles del jardín, excepto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, "...porque el día que comieres de él, morirás de seguro". Dios crea los animales, intentando hallar una ayuda idónea para el hombre; pero ninguno de los animales resulta satisfactorio, de modo que Dios hace caer al hombre en un sueño profundo, y de su costilla crea una mujer. El hombre da a su pareja el nombre de "mujer" (en hebreo isháh), "porque del hombre ha sido tomada" (en hebreo: ish); curiosamente, lo hace únicamente cuando ha ocurrido la Caída. "Por ello dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer..." Gn. 2 concluye con la nota de que el hombre y la mujer estaban desnudos, pero no se avergonzaban.
Gn. 3 presenta a la Serpiente, como: "la más astuta de todas las bestias del campo". La Serpiente tienta a la mujer para que coma del Árbol del Conocimiento, diciéndole que no habría de morir; ella sucumbe, y da del fruto al hombre, quien come también, "...y se les abrieron a entrambos los ojos." Conscientes ahora de su desnudez, se fabrican cubiertas de hojas de higuera, y se esconden de la mirada de Dios, quien --percibiendo que ellos han roto su mandato--, les maldice con el trabajo duro para ganarse la vida, y el parto doloroso de los hijos, y les expulsa de su Jardín, colocando a un querubín (Jerub = o monstruo babilonio) para que corte el paso al Árbol de la Vida, "...no sea que extendiendo su mano, ...coma y así viva para siempre".



"Matrimonio" de Adán y Eva: con Dios mismo como ministrante, revestido del atuendo del
Sumo Sacerdote hebreo.
Gn. 4 y 5 muestra la historia de la familia de Adán y Eva luego que éstos abandonaron el Jardín: tuvieron tres hijos: Caín, Abel y Seth, así como otros hijos e hijas, y de Adán se dice que vivió 930 años. (A la mujer se le da el nombre de Eva en los versículos finales de Gn. 3, "por ser la madre de todos los vivientes"; Adán se convierte en un nombre propio y deja de ser la denominación genérica del ser humano cuando el artículo definido hebreo ha, inicialmente usado, se deja a un lado cambiando así la denominación ha-adam (= "el humano"), por simplemente: Adam).

Comentarios al texto bíblico:
"Hagamos al ser humano..." (Gn. 1:26):
El plural "hagamos" (y"nuestra" en la frase "a nuestra imagen") se entiende en la tradición sinagogal y eclesiástica -merced a la interpretación rabínica y de los Padres de la Iglesia-, como Dios dirigiéndose a sus ángeles, o como un diálogo entre las personas de la Trinidad, o como el uso de un "plural mayestático" (como en: "Nos, por la Gracia de Dios..." etc.). Los estudios más recientes señalan que -más bien-, se trata de la forma común como en el Próximo Oriente Antiguo se conceptuaba y expresaba a un Dios supremo (mencionado en Gn. 1 por el sustantivo genérico Elohim = Dios, que es, ya de suyo, una forma plural, más bien que el nombre personal de Yahwéh) rodeado por una corte divina, los "hijos de Dios" o "de los dioses" (en hebreo b'nei elohim) [1].
"Humano" (Gn. 1: 26-27):
Aunque la palabra "humano" está en singular, cuando en el texto se usa este pronombre, se refrenda con el pronombre "ellos", o con formas verbales en tercera persona de plural, indicando así que la palabra es usada genéricamente para abarcar "hombre y mujer", así pues, entenderlo en el sentido de "humanidad" o "seres humanos" no está fuera de lugar [2].
"...A nuestra imagen" (Gn. 1: 26-27):
La frase imagen de Dios ha tenido muchas interpretaciones, si bien se entiende que se trata de algo más que de un simple anthropomorfismo. Es sabido que en cualquier lugar del Próximo Oriente Antiguo, los reyes eran llamados "imagen del dios", para significar que regían por mandato divino y como personificación del dios local: la frase puede -por lo tanto-, indicar que la humanidad es la lugarteniente de Dios en la tierra [3].
"...alma viviente" (Gn. 2:7):
Dios alienta en las narices del ser humano, y éste viene a ser néfesh hayyáh. La traducción más antigua de esta frase fue: "alma viviente" la cual es ahora reputada como incorrecta: "nefesh" significa algo similar a la palabra española "ser", en el sentido de una entidad corpórea capaz de vivir; el concepto de "alma" en el sentido que lo usamos en la actualidad (como una entidad incorpórea o espiritual), es griego, y no existió en el pensamiento hebreo sino hasta alrededor del siglo II a.C., cuando ya se había dado una comuniacción entre el pensamiento hebreo y el pensamiento helenístico, y la idea de la resurrección corporal había ganado popularidad entre los judíos [4].
"...el Árbol del Conocimiento del bien y del mal" (Gn. 2:9):
El énfasis de la palabra hebrea ráh en esta frase, no es el de un concepto moral (“el Mal”); sino que es parte de la expresión idiomática hebrea tov wa-ràh, “bien y mal”, que denota la realidad como una totalidad "el todo"; de modo que Adán y Eva llegan a ser "conocedores de el todo" [5].
"...seguramente morirás" (Gn. 2:16-17):
Se advierte a Adán que, si comiere del fruto prohibido, la consecuencia será: moth tamuth, indicando así, enfáticamente, el hecho de la muerte. Puesto que Adán -de hecho-, no muere de modo inmediato al comer el fruto, algunos exégetas han argumentado que la frase ha de entenderse como "eventualmente has de morir", dando a entender así que Adán y Eva habrían sido inmortales en el Edén, pero habrían perdido tal inmortalidad al comer del fruto. Sin embargo, la gramática del texto no apoya una lectura así, ni tampoco la narrativa: Adán y Eva son expulsados del Huerto para que no acaben comiendo del segundo árbol, el Árbol de la Vida, logrando así la inmortalidad. (Gn. 3:22) [6]. De modo que será tarea de la teología analizar ulteriormente si la muerte -en tanto que realidad meramente física y biológica-, era ya parte del plan de Dios para la humanidad, y qué clase de muerte es a la que se han condenado los seres humanos al comer del Árbol del Conocimiento.
"...una costilla" (Gn. 2:21-24):
La palabra hebrea tselà' puede significar "costado", "cámara", "costilla", o "rayo". La lectura tradicional de "costilla" ha sido recientemente cuestionada por los estudiosos bíblicos, quienes sugieren que debe ser traducida como: "costado" lo cual permite apoyar -con elementos textuales-, la idea de que, dentro de la humanidad, la mujer es igual y de igual dignidad que el hombre, y no su subordinada [7].


Tradiciones Abrahámicas posteriores.
Tradiciones judías.
En los Oráculos Sibilinos, el nombre de Adán está explicado como un notaricón o especie de acróstico de significado esotérico para ser interpretado de acuerdo a principios similares a los de la Guematriá, en la Cábala Judía (véase también Cábala), compuesto por las iniciales hebreas de los cuatro rumbos del universo (pero según sus nombres en griego) anatolé (oriente), dýsis (occidente), 'árktos (norte), y mesembría (sur). Los judíos tienen su propia interpretación acróstica del nombre de Adán. En el siglo II a.C., Rabí Yojanán empleó la técnica griega del notaricón para explicar el nombre de אָדָם como iniciales de las palabras: 'áfer, dam, y maráh: polvo, sangre, y amargura.
Conforme a la Toráh (Gn. 2:7), Adán fue formado por Dios "del barro de la tierra"; en el Talmud (Tratado Sanhedrín 38b) en los primeros siglos de la Era Común, Adán es -más específicamente descrito como un ser que inicialmente fue una especie de Golem modelado de lodo o arcilla. En la Toráh se describe a Dios Gn. 1:26, soplando el aliento de vida en las fosas nasales del primer ser humano, y así es como corrientemente se interpreta en los círculos Judeo-Cristianos, que Dios infundió vida de modo inmediato en el primer ser humano.
En este punto, la Toráh describe cómo Dios hizo caer en un sopor profundo a Adán, quitando parte de su cuerpo, normalmente interpretado como una costilla (aunque una traducción literal no específica, puede referirse al sentido de "costado"). En una ocasión, una matrona preguntó a Rabí José (Talmud), "¿Por qué Dios le robó a Adán una costilla?" "¿Robar?" --replicó el Sabio. "Si alguien te sacara de tu casa una onza de plata, dejándote a cambio una libra de oro, no te estaría robando." "Pero..." --insistió la matrona, "¿Qué necesidad había de que lo hiciera en secreto?" --"Eso fue seguramente lo mejor..." replicó Rabí José, "...para presentar a Eva ante Adán cuando estuviese suficientemente presentable, y cuando no fuera visible ni una traza de los efectos de la operación" [1].

Adán después de la Caída:
Fresco del monasterio de Cantauque, Provenza, sur de Francia.

Aún en tiempos antiguos era notoria la presencia de dos diferentes relatos sobre Adán y Eva en el Génesis, lo cual se abordaba con curiosidad. En el primer relato (denominado Documento J, o Yahvista y que parece ser una tradición del Reino del Sur o Judá, en tiempos de la monarquía israelita) , se dice que Dios "creó al ser humano: hombre y mujer los creó", lo cual ha permitido suponer a los críticos bíblicos que el texto habla de una creación simultánea, mientras que el segundo relato (Documento E o Elohista, tradición del Reino del Norte o Israel), declara que Dios creó a Eva de una costilla de Adán para resolver la soledad de éste. En aras de resolver la aparente discrepancia, los rabinos medievales sugirieron que Eva y la mujer del primer relato, eran dos individuos diferentes. La primera mujer, identificada por el Midrash ( = "comentario") como Lilith, una figura muchísimas veces descrita en la literatura rabínica como un demonio nocturno.

La palabra hebrea liyliyth puede significar también "ulular de búho", según la traducción de la Biblia inglesa King James de Isaías 34: 14, aunque algunos estudiosos bíblicos lo toman como referencia a la misma entidad demoníaca mencionada en el Talmud. También en el Talmud, Lilith es identificada como la madre de estas creaturas. De estos demonios se decía que hacían presa de los bebés varones judíos recién nacidos antes de que fueran circuncidados, lo cual dio lugar al uso supersticioso de amuletos protectores al cuello de los recién nacidos. Las tradiciones en el Midrash concernientes a Lilith, y a su apetito sexual, han sido comparadas con rasgos de la mitología sumeria concernientes al demonio denominado Ki-sikil-lil-la-ke, por estudiosos que han postulado una interpretación intermedia proveniente de la cultura akkadia y de su folclor. Según la etimología akkadia, la porción lil-la-ke del nombre de este demonio, sería una corrupción dela palabra lîlîtu, un demonio femenino de la tormenta, originado también en la cultura sumeria.

No obstante, debe notarse que la Toráh no hace mención alguna de ninguna otra cónyuge de Adán que no sea Eva. Muchos estudiosos ven la declaración "hombre y mujer los creó" como una declaración resumida, que se describe en detalle en el siguiente pasaje. Tal forma de expresión es un recurso de expresión literaria (o bien: herramienta literaria) propia de los antiguos textos hebreos. Esta técnica puede verse claramente en la declaración resumida de Gn. 1:1 y que se amplía magníficamente en los versículos subsiguientes.

Otra tradición judía —igualmente empleada para explicar la frase: "hombre y mujer los creó", es que Dios originalmente habría creado al Adâm como un ser hermafrodita (Midrash Rabbáh sobre el Génesis VIII:1), de modo que tanto corpórea como espiritualmente era igualmente masculino y femenino. Dios decidió que "...no es bueno para [el Adam] estar solo", y creó los seres diferenciados de Adán y Eva, creando así la idea de dos personas reuniéndose para efectuar una unión de dos espíritus separados.

El Génesis no dice por cuanto tiempo Adán y Eva estuvieron en el Jardín de Edén, pero el extracanónico Libro de los Jubileos declara que fueron expulsados de él en la luna nueva del cuerto mes del octavo año de la Creación (Jubileos 3: 33); otras fuentes judías aseguran que fue un período de menos de un día. Poco después de su expulsión, Eva parió a su primogénito, y poco después a su segundo hijo —Cain y Abel, respectivamente.

Muerte de Adán: Piero della Francesca (1452-1466).
Después que Caín asesinara a Abel, y fuera condenado a vagar, Adán y Eva engendraron un tercer hijo llamado Seth, quien, junto con Caín, dio origen a las dos líneas de generaciones de Adán. Como nota marginal, vale la pena señalar que cuando Caín fue desterrado por asesinar a Abel, Caín expresa su temor de que el castigo de Dios al exiliarlo, es "demasiado grande para sobrellevarlo" y que "deberá evitar la presencia (de Dios) y convertirse en un exiliado sin descanso sobre la tierra", y que "cualquiera que me encuentre me matará" (Gn. 4: 3) lo cual sugiere la existencia de otras personas anteriores o simultáneas, pero -en todo caso-, aparte de la línea de Caín. Parece que esto se debe a que el relato sobre Caín y Abel es de una fuente completamente diferente a los de Adán y Eva, y se tomó de una saga sobre el origen del grupo étnico cananeo de los quenitas o cainitas, y se hilvanó, sin demasiado "maquillaje" para formar una secuencia completa.
Según la Biblia, Adán finalmente murió a la edad de 930 años, a lo cual se sigue la tradición folclórica judía de que él -junto con Eva-, se encuentra sepultado en la llamada "Tumba de los Patriarcas", en la Cueva de Majpeláh, en Hebrón.
Tradiciones cristianas.

La historia de Adán y Eva, sentó la base para la doctrina del Pecado Original: "...Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y la muerte mediante el pecado, de modo que la muerte se extendió a todos los humanos, por cuanto todos pecaron", dice Pablo de Tarso en su Epístola a los Romanos, escrita en griego hacia el 58 d.C. [8]. Sin embargo, Gn. 3 no usa la palabra "pecado", y Gn. 3:24 deja claro que Adán y Eva fueron expulsados "..no sea que -extendiendo su mano-, tome también del Árbol de la Vida y coma, y viva para siempre". San Agustín de Hipona (354-430), trabajando ya ni siquiera con el original en griego de la Carta a los Romanos, sino con una traducción latina de ésta que circulaba en el Norte de África (Vetus Latina), entendió que San Pablo había dicho que el pecado de Adán era hereditario: "la Muerte pasó a... (es decir: "se extendió a...) todos los hombres, por causa de Adán (en quien) todos pecaron" [9]. Así entendida, la idea del Pecado Original, el concepto de que el ser humano nace en condición de pecaminosidad, y que debe esperar redención, se convirtió en la piedra angular de la tradición teológica cristiana, primeramente en las Iglesias Occidentales (de habla latina y ritos occidentales, como: Roma, África del Norte, España, las Galias y otras), pero no es compartida por el Judaísmo, ni por las Iglesias Ortodoxas ni otras Orientales [10], ni tampoco por las Iglesias Protestantes posteriores a la Reforma del siglo XVI, como las Iglesias Congregacionales, ni -por razones muy diferentes-, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones).

Adán, Eva, y una Serpiente misteriosamente femenina (frecuentemente identificada como Lilith), forman un animado grupo escultórico cargado de teología y pejuicios machistas a la entrada de la Catedral de Nôtre Dame de París: El arte cristiano medieval, representa muy frecuentemente a la Serpiente del Edén como una mujer, enfatizando así el carácter seductor de la Serpiente, tanto como su identificación de género con Eva. Varios primitivos Padres de la Iglesia, como Clemente de Alejandría y Eusebio de Cesarea, interpretaron la palabra hebrea Hava no sólo como el nombre propio de Eva, sino aspirando la "h" inicial para dar lugar a su interpretación como: "serpiente femenina".


De hecho, las ideas de Agustín sobre el Pecado Original y sobre cómo la Gracia de Dios funciona como remedio al Pecado, se enfrentaron -en su propia época-, con las ideas teológicas del monje británico Pelagio (Pelagianismo), y con un directo opositor: San Vicente de Lérins, monje de las islas de Lérins al norte de Francia, quien escribió cuatro cuadernos (Commonitoria), de los cuales sólo sobrevive uno (Commonitorium), donde ataca a Agustín como predicador de novedades que sobrepasan la norma católica de lo que ha sido creído como Fe Cristiana: "por todos, siempre y en todas partes".
El Cristianismo Occidental, a saber: la Iglesia Católica Romana y las Iglesias de la Reforma del siglo XVI, con Martín Lutero (quien alguna vez fuera monje agustino), y Juan Calvino a la cabeza, estructuraron sus teologías sobre una fuerte base moralista agustiniana. Es así como -a lo largo de los siglos-, un compacto sistema de creencias cristianas se desarrolló a partir de la historia de Adán y Eva. El Bautismo vino a entenderse primordialmente como un medio para lavar la manchs de una culpa hereditaria que -catastróficamente-, se concentró en una especie de obsesión en contra de la sexualidad humana, conectando toda clase de placer con ideas de pecado, todo lo cual acusa la influencia neoplatónica en la teología de San Agustín.
Por si todo esto fuera poco, la Serpiente que tentó a Eva, llegó eventualmente a interpretarse como un símbolo de Satán (figura que apenas se va definiendo en la literatura bíblica en escritos tan tardíos como el Libro de Job), o bien, que Satán usaba a la Serpiente como su vocera, aun cuando no haya ni rastro de tal identificación en toda la Toráh.
Mientras la tradición judía apuesta por un literalismo que le permite profundizar en las variables interpretativas del texto mismo, las interpretaciones cristianas de la Escritura, fercuentemente están sazonadas con abundantes ingredientes de fundamentalismo, es decir, de doctrinas elaboradas al calor de disputas filosóficas y de política eclesiástica ajenas al texto en cuanto tal. Puesto que Eva había tentado a Adán a comer del fruto fatal, varios primitivos Padres de la Iglesia sostuvieron que ella (y en su persona las subsecuentes mujeres de toda la historia) había sido la primera pecadora formal, y responsable material de la "Caída". "Sois la puerta del diablo...", galanterías como ésta podían oírse en boca de teólogos tan radicales como Tertuliano (por cierto, compatriota norafricano de San Agustín) dirigidos a su auditorio femenino, tan tempranamente como en el siglo II, amén de las explicaciones sobre cómo las mujeres habrían sido las consecuentes responsables de los sufrimientos y la muerte de Cristo: "A cuenta de vuestro desierto-, hasta el Hijo de Dios tuvo que morir" [11]. En 1486 los Dominicos Kramer y Sprengler emplearon similares tratamientos para justificar su Mallaeus Maleficarum ("Martillo de Brujas") que condujo a tres siglos de la peor estupidez machista, con la cacería de supuestas "brujas" y verdadero hostigamiento de mujeres de todas las edades -generalmente humildes y pobres, a manos de clérigos histéricos, lo mismo protestantes que católicos romanos.
Muy en otro orden de ideas, la tradición Ortodoxa -o del Oriente Cristiano-, sostiene que la espada flamígera a la entrada del Paraíso para evitar el retorno de la humanidad al Jardín del Edén, fue del todo abolida una vez que Dios se encarnó y se hizo humano en la persona de Jesús. Los íconos bizantinos de la Anástasis (Resurrección), representan a un Cristo enérgico -Nuevo Adán-, que desciende al Hades para sacar de sus tumbas a unos envejecidos Adán y Eva, a quienes toma fuertemente por las muñecas para obligarlos a salir de su postración. La liturgia del Viernes Santo -que en el Catolicismo Romano español y latinoamericano suele enfatizar la sangre y los tormentos de Cristo, es -en las liturgias orientales-, una continua insistencia en que Cristo ha venido a rescatar a Adán y a Eva:

"Madre mía no llores; muero por mi propia voluntad, por rescatar a Eva y a Adán..." (Uno de los versos de la 3a. Stasis de la Liturgia del Epitáfios Thrinos)

Tradiciones gnósticas y maniqueas.
(1) El Cristianismo gnóstico tiene dos únicos textos que contienen historias de Adán y Eva: el texto de Nag Hamadi conocido como Apocalipsis de Adán y el del Testamento de Adán. El concepto focal es la creación de Adán como Protánthropos –o ser humano original.
(2) La secta gnóstica maniquea creía que el Protoánthropos era el Anima Mundi, o "alma del mundo", enviada a luchar contra las fuerzas de las tinieblas. La "Caída" significa que el ser humano primordial -habiendo sido enviado al mal y engullido por la oscuridad-, con el universo como un todo adviniendo a la existencia, significa el envío del Adam primordial desde la oscuridad. El sexo entre Adán y Eva era considerrado como la manera en la que las tinieblas vencían a la luz.
"Mani dijo: 'Entonces vino Jesús y le habló al que había nacido, que era Adán y... le hizo temer a Eva, mostrándole cómo suprimir (el deseo) por ella, y le prohibió aproximarse a ella… Entonces, aquel arjón (masculino) regresó a su hija, que era Eva, y lujuriosamente tuvo relaciones con ella. Él engendró de ella un hijo, deforme en su estructura, y en posesión de una complexión roja, y su nombre era Caín, 'el rojo' " [12]
(3) Otra tradición gnóstica sostiene que Adán y Eva fueron creados para ayudar a vencer a Satán. La serpiente, en vez de identificarse con Satán, es considerada como héroe por la secta ofita.
(4) Todavía otros gnósticos creen que la caída de Satán -no obstante-, vino después de la creación de la humanidad. De manera análoga a la tradición islámica, esta historia cuenta que Satán se rehusó a inclinarse ante Adán. (Como resultado de su exclusivo amor por Dios, Satán siente que el inclinarse ante la humanidad, sería una forma de idolatría.) Tal negativa llevó a la caída de Satán, registrada en obras como el Libro de Enoc.
Tradiciones musulmanas.
Véase también: Adán (como profeta del Islam)

El Corán habla de آدم ('Ādam) en los pasajes: suráh al-Baqara (2): 30-39, al-A'raf (7): 11-25, al-Hijr (15) : 26-44, al-Isra (17) :61-65, Ta-Ha (20): 115-124, and Sad (38) : 71-85.

Los ángeles en la creación de Adán.

El antiguo comentarista musulmán Muhammad ibn Jarir al-Tabari añade una cantidad de detalles de la Toráh, basados en el hadith así como en tradiciones judías específicas (las así llamadas isra'iliyat) [13]. Tabari registra que cuando llegó el momento de crear a Adán, Dios envió a los arcángeles Gabriel (Yibril), y Miguel (Mija'il), a traer arcilla de la tierra; pero la tierra se quejó diciendo: --"Me refugio de vosotros en Dios, si acaso hubiéreis venido a afectarme o deformarme", de modo que los arcángeles regresaron con las manos vacías. Tabari continúa diciendo que Dios respondió entonces enviando al Ángel de la Muerte, quien, entonces, tomó arcilla de todas las regiones, lo cual explica la variopinta apariencia de la diversidad racial de la humanidad.

Conforme al relato de Tabari, luego de recibir el aliento de Dios, Adán permaneció como un cuerpo seco durante cuarenta días; luego de los cuales, gradualmente fue llenándose de vida, desde la cabeza, y hacia abajo, parte por parte, estornudando al fin, al completarse el proceso de vivificación; sus primeras palabras habrían sido: "Toda alaabnza sea a Dios, Señor de todos los seres". Al igual que en el relato del Génesis, a Adán --en esta tradición musulmana--, como primer ser humano, le es otorgado todo dominio sobre toda creatura, a las cuales recibe el encargo de otorgar un nombre. En tanto que Adán es una de las personas a quienes Dios ha hablado directamente, Adán es considerado, en la tradición musulmana, como un profeta del Islam.
Adán y Satanás en el Islam.

Adán desempeña un importante papel dentro de la teología musulmana en lo concerniente a la causa por la que se dice que Satanás (el Shaytán) cayó de la Gracia de Dios, esta tradición no se encuentra registrada en la Toráh, pero sí en una pieza de literatura apócrifa del Antiguo Testamento, el Libro de Enoc que -sin embargo-, si es considerado como canónico en las Iglesias Orientales Ortodoxas (esto es: no la Iglesia Ortodoxa, sino otras como la etíope o la nestoriana). Cuando Dios anuncia su intención de crear al ser humano, algunos de los ángeles expresan consternación, cuestionando los motivos de Dios para crear a un ser con la capacidad para decidirse por el mal y cometerlo. El hecho de enseñarle "los nombres" a Adán, trtanquiliza a los ángeles en cuanto a las capacidades de éste, si bien los comentaristas no hallan acuerdo acerca de cuáles nombres en particular se trata; varias teorías apuntan hacia diferentes cosas: unas, acerca de los nombres de los animales; otras, acerca de los nombres de las cosas animadas e inanimadas; o bien los nombres de los ángeles; o los nombres de los propios descendientes de Adán, o incluso todos los Nombres de Dios.

Dios ordena a los ángeles inclinarse ante Adán, creado a imagen y semejanza suya; pero el Shaytán --Iblis en el Islam, era un Dyinn ("genio" o ángel) que dijo: "¿Por qué tengo que inclinarme ente el ser humano, estando yo mismo hecho de un fuego purísimo?"), se rehúsa debido a su orgullo, por lo cual es, sumariamente expulsado de los cielos. Los movimientos liberales dentro del Islam han visualizado el mandamiento de Dios de que los ángeles se inclinaran ante Adán, como una exaltación de la humanidad, y como una manera de apoyar, desde el Corán, la defensa de los derechos humanos, otros lo enfocan como una manera de mostrarle al propio Adán que el pero enemigo de los seres humanos sobre la tierra es su propio ego [14].
Las versiones más populares sobre la caída del Shaytán existen también en obras tales como las de Tabari, y el comentarista Shia al-Qummi. En estas explicaciones, Iblis es enviado en contra del jinn, o "genio" que había causado la ira de Dios. En tales versiones, donde satanás lucha del lado de Dios, más bien que en su propio beneficio, es el orgullo y la soberbia resultantes de su victoria lo que acaba con su expulsión, puesto que el orgullo es visto como un pecado. Las tradiciones musulmanas posteriores señalan que, con ira vengativa, Iblis promete a Dios que comandará a tantos seres humanos como le sea posible, a lo cual Dios replica que eso será elección del criterio de cada ser humano --quiénes decidan seguir a Satanás, y quiénes a Dios.
Eva aparece en el Corán como la esposa de Adán, y la tradición islámica se refiere a ella con un nombre etimológicamente similar: حواء (Hawwā'). De hecho, aunque no se relata la creación en el Corán, Tabari depende del relato bíblico de la creación, al declarar que Eva fue así nombrada por haber sido creada a partir de un ser viviente (su nombre significa: "la viviente"). La Toráh da otra etimología para "mujer", el equivalente hebreo (ish/isháh), señalando que "...será llamada mujer (isháh), por que del varón (ish) ha sido tomada". La etimología es reputada como artificial por modrnos lingüistas. El Corán culpa por parejo tanto a Adán como a Eva, por haber comido del fruto prohibido, cuyo castigo consistió en ser expulsados del cielo y enviados a la tierra. De aquí que -sorprendentemente-, los comentaristas musulmanes nieguen que este texto pueda servir de base para establecer la inferioridad intrínseca de la mujer. El concepto de Pecado Original tampoco existe en el Islam. Adán y Eva fueron perdonados inmediatamente que se arrepintieron de su pecado en la tierra.
Al-Qummi registra la opinión de que el edén no era enteramente un "paraíso terrenal", de modo que, habiendo sido enviados a la tierra, Adán y eva llegaron primeramente a los picos de las montañas cercanas a La Mecca; Adán a Safa, y Eva a Marwa. En esta tradición musulmana, Adán permaneció llorando cuarenta días, hasta que se arrepintió; en tal punto, Dios le compensó enviándole a la Kaaba, y enseñándole así el Hajj, o peregrinación a La Meca, como vehículo de perdón de pecados. El Corán, igualmente habla de los dos hijos de Adán y Eva (Qabil y Habil = Caín y Abel.
En cierto folclor local, se dice de Eva que fue sepultada en la llamada "Tumba de Eva" en Yeddáh, KSA y -según otras tradiciones musulmanas-, Adán está sepultado detrás del sitio de la Kaaba en La Mecca.
Influencia artística y cultural.

Es posible que los primeros artistas del Renacimiento emplearan el tema de Adán y Eva como un recurso para representar desnudos femeninos y maculinos sin temor a reprimendas por parte de la Iglesia. Posteriormente, la desnudez comenzó a cubrirse con recursos artísticos tomados, generalmente, de la propia Escritura, de modo que comenzaron a agregarse hojas de higuera a pinturas y esculturas elaboradas anteriormente, para cubrirse los genitales. La elección de la higuera parece haber sido el resultado de tradiciones culturales de la cuenca del Mediterráneo sobre la identidad del no-identificado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal; sin embargo, las hojas de higuera son efectivamente mencionadas como material de los ceñidores con los que Adán y Eva cubrieron su desnudez.

Adán y Eva: Lucas Cranach el Viejo; pintor de Lutero y de la Reforma.

Otro asunto artístico y teológico a un tiempo, era si Adán y Eva tenían o no que ser representados con ombligos (teoría del 'onfalós u "ombligo del mundo"). Puesto que las Escrituras sugueren que fueron creados adultos, y no se habla nada de ningún desarrollo uterino ni de Adán ni de Eva, no tendrían porque exhibirse con la cicatriz umbilical propia de todos los nacidos. No obstante, las pinturas de Adán y Eva sin ombligos, solían lucir antinaturales.

John Milton es el autor inglés de El Paraíso Perdido; es éste un famosísimo poema épico del siglo XVII, escrito en verso, que explora la historia Adán y Eva con gran detalle.

Notas:

1. ^ H. Orlinski's Notes to the NJPS Torah, at blogspot "Voice of Iyov"
2. ^ H. Orlinski's Notes to the NJPS Torah, at blogspot "Voice of Iyov"
3. ^ H. Orlinski's Notes to the NJPS Torah, at blogspot "Voice of Iyov"
4. ^ http://voiceofiyov.blogspot.com/search/label/Torah Notas de H. Orlinski a la Toráh NJPS, en el blogspot "Voice of Iyov"
5. ^ http://voiceofiyov.blogspot.com/search/label/Torah (ibíd).
6. ^ http://voiceofiyov.blogspot.com/search/label/Torah (ibídem).

7. ^ Para los significados que pudiere tener la palabra hebrea tseláh, véase: Strong's H6763. Para la lectura "costado" en lugar de la tradicional: "costilla", véase: Reisenberger, Azila Talit. "The creation of Adam...." en Judaism: A Quarterly Journal of Jewish Life and Thought, 9/22/1993 (accessed 03-05-2008).
8. ^ Romans 5:12
9. ^ Para una breve revsión, véase: Robin Lane Fox, "The Unauthorized Version", 1991, pp15-27 passim
10. ^ Orthodox beliefs
11. ^ Tertullian, "De Cultu Feminarum", Book I Chapter I, Modesty in Apparel Becoming to Women in Memory of the Introduction of Sin Through a Woman (in "The Ante-Nicene Fathers")
12. ^ Manichaean beliefs
13. ^ On The Transmitters Of Isra'iliyyat
14. ^ Javed Ahmed Ghamidi, Mizan, Lahore: Dar al-Ishraq, 2001.

Referencias.

1. Mahmoud Ayoub, The Qur'an and its Interpreters, SUNY: Albany, 1984.
2. Raphael Patai, The Jewish Alchemists, Princeton University Press, 1994.
Fazale Rana and Ross, Hugh, Who Was Adam: A Creation Model Approach to the Origin of Man, 2005, ISBN 1-57683-577-4
Sibylline Oracles, III; 24-6. This Greek acrostic also appears in 2 Enoch 30:13.
David Rohl, Legend: The Genesis of Civilisation, 1998
Bryan Sykes, The Seven Daughters of Eve
C.S. Lewis, The Lion, The Witch and the Wardrobe
Adam Mackie, The Importance of being Adam - Alexo 1997 (only 2000 copies published)
Robin Lane Fox, The Unauthorized Version, Penguin, 1991 (no ISBN available)
Also known the life saver or friend when you find them in the game, "Bioshock".

Véase también:

Wikiquote contiene una colección de citas referentes a: Adam and Eve
Adam and Eve enWiktionary, the free dictionary.
Wikimedia Commons has media related to:
Adam and Eve
Adam and Eve (Mormonism)
Ask and Embla
Conflict of Adam and Eve with Satan
Creation myth
Garden of Eden
Generations of Adam
Mitochondrial Eve
Pre-Adamite
Biblical narratives and the Qur'an
Tree of Life
Tree of Knowledge of Good and Evil
Y-chromosomal Adam
The Holy Bible

Enlaces externos:

Bible Genealogy
First Human Beings (Library of Congress)
The Story of Lilith in The Alphabet of Ben Sira
Islamic view of the fall of Adam (audio)
70 classical images of Adam and Eve

Redirigido desde:

"http://en.wikipedia.org/wiki/Adam_and_Eve

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