miércoles, 30 de julio de 2008

SONETO
Es la riqueza y entre pajas nace;
es la justicia, y entre reos muere;
es fuerza suma y ruega a quien le hiere;
es vida eterna y sucumbir le place.
No hay pecho atribulado que Él no abrace,
no hay alma rezagada a quien no espere,
no hay virtud que en su ser no reverbere,
no hay contrición que su bondad rechace.
Perlas le brinda el mar; la tierra, flores;
la aurora, bellas nubes purpurinas;
los astros inmortales resplandores;
tersa alfombra las aguas cristalinas;
música los gentiles ruiseñores,
y el hombre hiel y cruz, clavos y espinas.

(Alejandro Nieto)

Icono de Vladimir Grigorenko, s.XX.


Editado como himno para la Oración de la Mañana --Sábado de la IV Semana del Salterio--, en Mariano Palacios González, OSB et al. Oración Litúrgica del Pueblo de Dios, Ed. Difusora del Libro "Tepeyac", México, 1974.

U.I.O.G.D.

martes, 29 de julio de 2008

El Jardín de la Cábala:
¡Nuevo libro de
Angelina Muñiz-Huberman!
Miguel Zavala-Múgica
Me da un gusto enorme saber de la publicación de una nueva creación de mi maestra Angelina Muñiz-Huberman. Lo que me apena un poco es que no se mencione entre su obra, el libro Las Raíces y las Ramas: Fuentes y derivaciones de la Cábala hispano-hebrea, no sé -¿quizá porque no es una novela ni un poemario?-, esta obra es historia..., historia de la Cábala, de gran ayuda para lavarles los ojos a algunos que oyen esa palabra y se imaginan manuales de "brujería judía", como si tal cosa existiera...
Al lado de La Lengua Florida -ambos publicados en México por el Fondo de Cultura Económica-, Las Raíces y las Ramas es uno de los textos con que la Doctora Muñiz ha introducido el interés por la cultura y la mística sefaradí en la literatura mexicana.
A continuación, tres artículos para conocer a la Doctora Muñiz y su nuevo libro: El Jardín de la Cábala.
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El Jardín de la Cábala
Yvan Valasse
MÉXICO, D.F., 28 de julio (apro). –
En El Jardín de la Cábala, Angelina Muñiz-Huberman nos invita a ser cómplices de los sabios judíos. El milagro, lo fantástico, el misticismo y lo cotidiano, son algunos de los protagonistas de estos relatos. El volumen es editado por primera vez por el Centro Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través de las ediciones “El Guardagujas Cuento”. Contiene 45 cuentos que, como el título lo indica, relatan historias relacionadas con la Cábala y la religión judía, a través de elementos directamente vinculados --o no-- con estos temas. Angelina Muñiz-Huberman nació en Hyères, en el sur de Francia, en 1936, y llegó a México en 1942. Es poeta, narradora y ensayista. A lo largo de su carrera literaria y académica ha recibido numerosas distinciones, entre las que destacan el Premio Xavier Villaurrutia, por Huerto Cerrado, Huerto Sellado y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, por Dulcinea Encantada. A continuación se presenta una parte del cuento La Letra Eme del Diccionario:
“¿Qué hacer ante un diccionario? ¿Por dónde abrirlo? ¿Cómo utilizarlo? Un diccionario es un libro especial. Un libro que se abre muchas veces, pero que nunca se acaba de leer. Un libro de gran orden que se lee en desorden. Un libro de gran volumen y peso que, aunque lleva a muchos lados, no se lleva a ningún lado. Un libro imprescindible que se consulta brevemente. Que tomó años y años para ser terminado y que el lector lo hojea en un par de minutos. Un libro lleno de todas las palabras para sólo buscar una. Un libro de sabiduría sí, pero ejemplo de la fragmentación y de la dispersión. Un libro que ha deshecho el orden natural de este mundo para rehacerlo en un orden arbitrario, llamado alfabético. Un libro a prueba de paciencia y conocimiento. Un libro lógico, carente de imaginación, pero que desata la imaginación. Un libro eterno que nunca será terminado de leer. Un libro sin principio ni fin. Un libro entre el sueño y la realidad. Un libro sin tiempo. Un libro sin ideas. Un libro sin pasiones. Un libro a secas. Un libro, libro.
“Pero, qué libro. Entre el azar y la necesidad, se abre por cualquier página y esa página es la primordial. Un secreto y modesto libro, sin aspiraciones, sin pretensiones, pero siempre al alcance de la mano. Un libro dogmático, al cual nos acogemos a ciegas: nadie negaría un dato de un diccionario. Un libro de autoridades que, entre todas las
palabras, tiene la última palabra. Tan importante que sin él no podríamos leer,
ni aumentaríamos nuestro conocimiento, ni aclararíamos nuestras dudas. Después
de todo, es un libro iluminador.
“Si hojeamos el diccionario podemos detenernos en la letra eme. Letra, que sí mayúscula, aparece muy bien afianzada sobre dos columnas y un remate angular. Letra que se remonta a su muy lejano origen semita: la letra mem en hebreo se relaciona con la palabra mayim que significa agua y que en su grafía minúscula recuerda las olas del mar. Resulta interesante que esa letra inicial, en nuestra herencia, lo sea también de la palabra mar. Y sí vamos a esas, en efecto, en el volumen `eme` hay la mar de información.
“La letra eme es dadora de vida: primera palabra que se pronuncia: ma-má: también en hebreo: ima. Fonéticamente es una consonante bilabial, sonora, oclusiva y nasal. Se pronuncia entre los labios y es como un beso vibrante.”
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Reconocimientos
Premio
Sor Juana
Inés de la Cruz.
1993. Angelina Muñiz-Huberman(México, 1936)
Dulcinea encantada es la novela con la que la mexicana Angelina Muñiz-Huberman resultó ganadora en 1993 del Premio Sor Juana Inés de la Cruz de novela escrita por mujeres, que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Angelina Muñiz-Huberman es hija de padres españoles que al estallar la guerra civil española se trasladaron a Hyères, Francia, donde nació en 1936. Luego se fueron a Cuba y allí permanecieron algún tiempo para, finalmente, llegar a México donde se naturalizó en 1942. Angelina Muñiz obtuvo el doctorado en Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en Lenguas Romances en la Universidad de Pennsylvania; y realizó cursos de filología y literatura en El Colegio de México. Es autora de una extensa obra narrativa, poética y ensayística, y es la introductora de la novela neohistórica y de la mística sefardí en la literatura mexicana. A lo largo de su carrera, Angelina Muñiz-Huberman ha recibido diversos premios, entre ellos el Premio Xavier Villaurrutia 1985 por Huerto cerrado, huerto sellado, el Premio de Literatura Magda Donato 1972 por Morada interior, el Premio Internacional de Literatura Judía Fernando Jeno 1988 por De magias y prodigios; la Medalla de Jerusalén 1975 y el Premio de Poesía José Fuentes Mares 1997 por La memoria del aire. De su extensa obra publicada son de destacar las novelas: Morada interior (1972), Tierra adentro (1977), La guerra del unicornio (1983), Hacia Malinalco (1986); los libros de cuentos: Huerto cerrado, huerto sellado (1985), De magias y prodigios (1987), Los brazos necesitan almohadas (1991), Serpientes y escaleras (1991); y los poemarios: El mundo de la mujer (1967), Vilano al viento (1982), El ojo de la creación (1992). También ha escrito ensayos y ha hecho traducciones.
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Entrevista con
Angelina Muñiz-Huberman
Jorge Luis Herrera
Hija de exiliados republicanos españoles, Angelina Muñiz-Huberman (1936) nació en Hyères, Francia. Llegó a México en 1942 y desde entonces fijó su residencia en este país. Es narradora, ensayista y poeta. Ha sido galardonada con importantes premios como el Xavier Villaurrutia, el José Fuentes Mares y el Premio Internacional de Novela Sor Juana Inés de la Cruz. Es autora de una obra cuantiosa, destacan: Morada interior , La lengua florida , Las confidentes, El mercader de Tudela, La sal en el rostro, Dulcinea encantada, Areúsa en los conciertos, Castillos en la tierra y Molinos sin viento ; los dos últimos forman parte de una trilogía en proceso, denominada por la escritora, como seudomemorias, género de su invención y del cual habla en esta entrevista.
Angelina Muñiz-Huberman, ¿en qué época de su vida comenzó a escribir?
En la infancia. Tengo varios antecedentes literarios en mi familia, entre ellos Manuel Bretón de los Herreros, escritor español del siglo XIX. Mi padre fue periodista, curiosamente se opuso a que yo escribiera, decía que era confusa; nunca leyó mis libros. Por otro lado, mi madre me impulsó, de ella heredé la afición a la lectura, a la escritura y a contar historias. Después conocí a Alberto, mi esposo, quien también me apoyó y me animó a publicar.
¿De dónde surge su necesidad por contar historias?
Durante la Guerra Civil Española mis padres apoyaban a la República y tuvieron que salir de España. Primero se fueron a casa de unos tíos, al sur de Francia, donde nací; luego a Cuba y, por último, arribamos a México. Durante nuestro exilio mi madre me platicaba los orígenes de la familia. Recuerdo que me decía: “eso es para que algún día escribas estas historias.” Yo replicaba: “voy a escribir sobre otras cosas”; de hecho, escribí estas historias mucho tiempo después, en Las confidentes (1997). Tratar de mantener vivos los recuerdos, los orígenes y las genealogías es común entre los exiliados.
¿Cuál fue su principal intención al escribir Molinos sin viento?
Forma parte de una trilogía de libros, se pueden leer de manera independiente o seguida. El primero es Castillos en la tierra, el segundo Molinos sin viento, y el último, que apenas estoy escribiendo, se llamará La pluma en la mano. Pensando que moriré pronto, recogí diversos aspectos de mi infancia, época que resume el futuro de cualquier ser humano, con el deseo de reafirmarme ante la vida. Pretendía explicar cómo se formó la identidad y personalidad de Alberina, la protagonista.
Molinos sin viento es un título paradójico...
Así es. La imagen de un molino nos remite de inmediato al elemento viento, un molino sin viento se destruiría por no servir de nada. La inutilidad es una idea ligada a la existencia, pero al mismo tiempo, permanece siempre el deseo de vivir útilmente. Jugué con la imagen de un molino sin viento, pero que está expectante. Es una situación vital. Sin el viento las semillas no volarían al terreno adonde van a fructificar. Ante la fragilidad del exiliado, por vivir en el aire, es necesario combinar los cuatro elementos. Las características del viento son similares a las de la palabra, mueven y transforman muchas cosas, aunque nada más son audibles. El viento es contradictorio en apariencia, se cree que por estar en movimiento constante no tiene memoria, pero sí la tiene, regresa a los mismos lugares, según la época del año. Parte del propósito de las seudomemorias es rescatar lo acumulado en mi memoria y que he comenzado a olvidar. El escritor inventa; generalmente se cree que la información se extrae de la memoria y de la realidad, pero no, es una invención, se escribe en el límite de lo real y lo imaginario.
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U.I.O.G.D.

domingo, 27 de julio de 2008

Lambeth bajo la mirada del
Obispo de Arizona.

Read it in English at:

http://www.lambethdaily.blogspot.com/

Vea los videos en la dirección anotada arriba...

Traducción: Pbro. Miguel Zavala-Múgica+, Diócesis del Occidente de México.

Domingo, 27 de julio, 2008
Día 10--Descanso Sabático

El domingo fue día de descanso. Desayunamos tarde y fuimos a los autobuses para salir a la Catedral para el servicio de las 11: 00 a.m. realmente pocos obispos asistieron, hubieron algunos, pero no todos. Celebró el Arzobispo, y predicó el Deán. Antes del servicio, tuvimos como una hora para dar una vuelta por la cripta y los claustros: muy pacífico y relajante. Después del servicio, el Deán dispuso una excelente barbacoa para unas 500 personas en las inmediaciones de la Catedral. La comida estuvo rica (particularmente me encantaron las fresas con crema del postre), pero había mucho calor y humedad, y la gente se dedicó a buscar sombras donde guarecerse, mejor que convivir unos con otros.

Pasamos la tarde caminando por el pueblo. Nuestra primera parada fue para una excursión fuera de la ciudad -como a una media milla-, a la Iglesia de San Martín. Es la iglesia más antigua que se haya mantenido en uso continuo en la Gran Bretaña; ya estaba en uso cuando San Agustín llegó a Inglaterra en el 596; he estado allí antes, y siento su encanto, su tamaño y simplicidad como un agradable contraste con el esplendor de la catedral. Ha sido reedificada muchas veces, pero en el video señalo algunas partes un muro de la iglesia original en esa vista. Marty Burnett (Obispo de Nebraska) y Mark Lawrence (Obispo de Carolina del Sur), se nos unieron a Laura y a mí.

El guardián de la iglesia abrió el templo sólo para nosotros, y justo antes, dejamos a un grupo de jóvenes que llegaban para un Bautismo. Me pregunto cuántos bautismos se habrán celebrado aquí en 1400 años. Después de una larga escala de recuperación en el Starbuck's (¡con aire acondicionado!), donde leímos la excelente entrevista del London Times conGene Robinson
(http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/faith/article4405816.ece -- ¡ALTAMENTE RECOMENDABLE!), nos reunimos con varios de los obispos y cónyuges de nuestro grupo para la cena. Fuimos al Café Belge, notable por las cincuenta diversas formas como sirven los mejillones, uno de los platillos favoritos de Laura.

Acabamos de regresar del recorrido de una cálida tarde alrededor del pueblo, y estamos listos para ir a dormir. ¡A causa del calor, estamos realmente contentos de haber pasado a Woolworth a comprar un par de abanicos al regreso a St. Alban's! Puesto que no ha habido hoy sesiones de trabajo, no hay mucho qué reportar acerca del desarrollo de la Conferencia. Me siento mucho más optimista de que -cuando esto termine-, tengamos alguna declaración significativa qué pronunciar; algunos de mis amigos no lo sienten tanto. Los próximos dos días van a ser muy importantes. Mientras tanto, qué bueno ha sido tomarnos este respiro.

Sábado, 26 de julio, 2008
Día Nueve--¡Sonríe y Canta!

Son dignos de notarse dos eventos principales de hoy. Primeramente, nos tomamos la foto de grupo. Se necesitó una hora para reunir a los setecientos obispos en un graderío; estar allí parados en medio del calor, no fue nada placentero, pero afortunadamente la libramos sin faltar ninguno.

En segundo lugar, la Iglesia de los Estados Unidos ha tenido ya su oportunidad de dirigir el culto en la Oración Vespertina de hoy. El servicio fue una vívida mezcla de música americana, con el atractivo del coro de Obispos y cónyuges. La música combinaba perfecto con la carpa donde nos hemos estado reuniendo. Tristemente, hacía tanto calor esta tarde (y peor en una carpa sin ventanas), que la gente permaneció fuera.

El ambiente humano de hoy ha sido bueno. El proceso indaba, que por un momento pareció zozobrar, ha vuelto a responder mejor a nuestras necesidades, y las reuniones van mejor. Luego del culto de la noche, Rowan Williams comentó que el comité de planeación ha decidido no cambiar la agenda de la próxima semana --idea que había andado flotando. Indicó también, que podríamos esperar contar con alguna clase de documento al final de la jornada, y que sería algo más que simplemente: -"Nos reunimos, la pasamos muy a gusto; tenemos muchas diferencias aún por resolver." Debemos esperar algo mucho más sustancial y "profético" basado en la retroalimentación que hemos estado dando a los planificadores. Supongo que se trata de buenas noticias.

Mañana es día de descanso. El único evento planeado es el culto dominical. Podemos escoger dónde acudir, y hemos optado por la catedral y su gloriosa música. El Deán ofrecerá algo de comer pra quienes asistan. Y quizá vayamos al pueblo a caminar un rato, si es que no hace mucho calor. Laura dice que ha habido una comunicación profunda y fuerte en su grupo. Algunas de las cónyuges han sufrido terriblemente, especialmente en África. Los relatos sobre las torturas, violaciones y genocidio que han tenido que soportar, se han vuelto tan intensas el día de hoy, que el grupo ha tenido que hacer un alto. Ha sido demasiaso lo que han tenido que escuchar de una sola sentada. Esto es algo que, ciertamente, pone en perspectiva nuestras vulnerabilidades.

U.I.O.G.D.

Julio 27, 2008

Entrevista: El Rev. Gene Robinson

El obispo homosexual americano que ha causado revuelo en la Iglesia de Inglaterra no se echa para atrás.

Rosie Millard





Read it in English:



Traducción selección y pies de foto: Miguel Zavala-Múgica+
La Foto de Robinson es dela Agencia AP y la foto del Arzobispo Williams es material del art. en inglés sobre él en Wikipedia.



(Arriba: izq.: Gene Robinson, Obispo de New Hampshire, der.: Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury).


El primer obispo abiertamente homosexual, me saluda en un pequeño parque detrás del aula deportiva en la Universidad de Kent.
–...Aunque -comento al Rev. Gene Robinson, Obispo de New Hampshire, más bien debimos habernos encontrado allá abajo, en la Catedral de Canterbury, quizá en el punto donde Thomas Becket fuera martirizado.

Ríe estrepitosamente: “No me siento mártir; pero por un accidente histórico siento que soy algo parecido a un símbolo.”

Y de veras que lo es, y para algunos, un símbolo bastante incómodo. Único entre ochocientos prelados anglicanos en no haber sido invitado por el Arzobispo de Canterbury a la Conferencia de Lambeth, en la Universidad de Kent, Robinson decidió que iría de cualquier modo. Más de doscientos obispos africanos y asiáticos, están boicoteando la Conferencia como protesta –no tan sólo porque deseen que Robinson se mantenga fuera, sino también porque los obispos estadounidenses que le han consagrado, están presentes. Claramente, hasta respirar el mismo aire con un obispo que alguna vez haya estrechado la mano de un obispo gay, resulta ofensivo para cierta gente.

La presencia de Robinson no ha echado a perder la fiesta tanto como el ruidoso escándalo multimediático en torno a ella. Todo lo demás en la agenda ha sido puesto en segundo plano: si la Iglesia Anglicana puede o no tolerar a los clérigos gays, es prácticamente la única cosa de la que cualquiera ha querido discutir desde que comenzó esta semana el santo sarao –que tiene lugar una vez cada década. Y Robinson –pequeño él, ajustado y envuelto en su púrpura camisa clerical– ha sido el des-invitado con quien todo el mundo (excepción hecha de los obispos) quisiera encontrarse.

--“Es una pena que haya yo elegido dejar de fumar precisamente esta semana,” dice, dándole una grata bocanada a un Marlboro. No creo que ni él hubiera podido aventurar qué se siente ser el blanco del veneno de un nutrido grupo global de prelados (el Arzobispo de Nigeria ha descrito a los gays como menos que perros; el Arzobispo de Kenya ha dicho: “evidentemente, el demonio ha entrado en la Iglesia").

¿Habrá tenido razón el Obispo estadunidense para venir? Seguramente que llegar sin haber sido invitado y celebrar un servicio al aire libre, la semana pasada, para anglicanos lésbicas, gays, bisexuales y transexuales fuera de la Catedral –justo cuando el Arzobispo de Canterbury se hallaba dentro diciendo que: “La unidad en la diversidad es la preciada tradición anglicana”, fue un poquito provocador. Incluso infantil --dirán algunos.

--“Yo hice un voto -como hacemos todos los obispos-, de participar en los concilios de la Iglesia”, dice Robinson. “Sólo estoy cumpliendo mi voto.” ¿Qué pasa entonces con los votos de los 230 obispos boicoteadores? ¿Usted les ha echado a perder la Conferencia? --“Yo no puedo controlar sus decisiones,” dice. “Fueron ellos quienes demandaron que no fuese yo invitado a la mesa, y el Arzobispo de Canterbury accedió a sus exigencias –y tal parece que no es suficiente. Hasta los obispos que me consagraron son considerados ofensivos.

“Mi percepción es que si el Arzobispo no hubiera invitado a la Iglesia estadunidense en bloque, estos obispos [inconformes] de todos modos no estarían allí. Los tiranos jamás se sacian.”
¿De veras Rowan Williams -líder de la comunidad anglicana global-, está siendo tiranizado? “Yo creo que sí. Creo que la mayor parte del mundo percibe esto como una tiranización.”
¿Qué piensa Usted del liderazgo de Williams? --“Está él en un oficio casi imposible de realizar. Y creo que, al tratar de satisfacer algunas de las demandas que le hacen, las cosas se han puesto peor; no quedarán satisfechos con menos que una total victoria, y lo que me pregunto es cuándo lo va entender.”


Rowan Williams: Un oficio casi imposible de realizar.



Robinson, de 61 años, dice que siempre supo que era gay: --“Desde los trece años aprendí a pasar censura sobre cada palabra que fuera yo a decir -la gente gay hace esto todo el tiempo.” Así, estuvo casado con una mujer durante trece años, intentando lo que el denomina el método de suprimir “de blanco” su auténtica sexualidad.

“Crecí en una época en la que no había modelos a seguir: ser gay o lesbiana, era ser un fracaso. Oh, compartí el hecho de que me atraían los hombres a las dos semanas de haber conocido a [mi ex-esposa] Isabella. Todas mis verdaderas relaciones románticas anteriores a ella habían sido con hombres. Me sentía listo para una relación con ella, pero aún no estaba seguro sobre el matrimonio. Isabella me aseguró que enfrentaríamos esto juntos. Y así lo hicimos trece años después.”


Para esta época, ya habían tenido dos hijas: Jamie, que entonces tenía 8 años, and Ella, de 4. Después que Robinson le leyó Jamie un libro gay para niños acerca de dos hombres que viven juntos , ella le dijo: “Espero que encuentres un novio, papi.” Luego del divorcio, Isabella volvió a casarse y Robinson conoció a su compañero, Mark Andrew. Pareció entonces que había pocos problemas, si es que había algunos: a sus hijas les ha gustado tener “tres papás”, según el obispo, y pasan muy contentas cada fin de semana con él y Andrew.

Parece, también, que hasta las más estrictas matronas de Nueva inglaterra, en su diócesis de New Hampshire, le han acogido en su generoso regazo. Él y Andrew celebraron su unión civil en su propia iglesia, apenas hace seis semanas ante una complacida congregación. Con tal clase de apoyos de parte de su gente, no es difícil ver por qué Robinson siente que puede caminar confiado por el campus de la Universidad de Kent. Los jóvenes especialmente, parecen recibirle cálidamente. “Rara vez he conocido a una persona, por debajo de los treinta años, que pueda entender qué significa todo esto”, dice. “Todos ellos tienen amigos gays y lesbianas: ¿a qué tanto escándalo?; y las quejumbres hacen que la Iglesia luzca deseperanzadoramente irrelevante.”
Y de verdad que esto hace que la famosa reputación tolerante de la Iglesia de Inglaterra parezca más bien dudosa. En tanto que los anglicanos de New Hampshire aparentemente han celebrado la unión civil de su obispo sin siquiera despeinarse, la Iglesia de Inglaterra está aún nerviosa de que parezca siquiera que apoya la ordenación de cualquier persona homosexual. A Robinson se le ha permitido reunirse con Williams sólo una vez –hace como tres años. En comparación, Robinson ha tenido tres encuentros privados con Barack Obama, el candidato presidencial estadunidense.

“Tuve un encuentro largamente esperado con el Arzobispo, pero no estaba nada deseoso de recibirme,” dice Robinson. A fin de cuentas, la reunión se mantuvo en tal secrecía, que no se le notificó ni el lugar de la cita hasta casi el último minuto.

¿Estamos más prejuiciados por estos rumbos? --“Yo diría que están ustedes tan lejanos de este asunto como nosotros lo estamos, sólo que ustedes no querrán admitirlo,” --dice. “Tienen ustedes muchos clérigos gays, muchos clérigos que viven en uniones gays, parejas gays en las cuales ambos son clérigos; los obispos lo saben; sus congregaciones lo saben. ¿pero puede usted lograr que alguien hable del tema? Ah, no... Me parece que esto es como cosa de la época victoriana.”

Irrelevante, fuera de contacto con la sociedad, temerosa... no hay descripción que pueda ser más dañina para una iglesia con una membresía decreciente, que está fallando significativamente en atraer a nuevas generaciones. Robinson dice que Williams lo sabe, y es por ello, una de las razones por las que está contento de ser 'una espina en las costillas del Anglicanismo': “Simplemente no quiero dejar que estos muchachones se reúnan sin que se les recuerde que en todas y cada una de sus iglesias -no importa en que país esté-, todos ellos tienen personas gays y lesbianas.”

Quizá sea esto justamente lo que la Iglesia Anglicana necesita: un auto-publicista natural que se sienta igualmente cómodo disfrutando del arte de Sir Ian McKellan, el actor gay, que hablando de la Biblia. Robinson se ve feliz de aceptar el hábito de misionero: “Creo que la compulsión norteamericana a hablar abiertamente de todo, es una gran fortaleza, así como una gran debilidad. Parecemos innecesariamente impetuosos, pero me encanta que seamos así. Me siento llamado a ser tan abierto como sea posible sobre mi vida de modo que los jóvenes lesbianas y gays entiendan que pueden llegar a tener maravillosas relaciones, ser mamás y papás y [lograr] auténtica distinción para sí mismos en su profesión. ¿Acaso alguien se cree que si me atropellara uno de estos maravillosos autobuses de dos pisos que ustedes tienen, este asunto se va a acabar? Esto es lo que es más de destacar de la declaración del Arzobispo del Sudán esta semana: que si yo renunciara la Iglesia podría quedarse como estaba.”

Se ríe: “Hay gente muy fiel, gays y lesbianas en toda esta Iglesia, que están listos a servir como obispos. Así que si mañana me borro de la faz del planeta, esto no va a parar.”
De conformidad, quizá, con cierto arquetipo, a Robinson le encanta cocinar, mantiene una casa inmaculadamente limpia con Andrew, habla abiertamente acerca de haberse hecho la prueba de VIH y tiene montones de amigas mujeres que hablan con él de sus problemas. Pero es también un hombre de Iglesia, que habla de haber salvado su vida gracias a la Biblia. Es claro que tiene una fe profunda: al romper la aurora de cada día de esta semana, ha asistido a un monasterio en Canterbury a orar con religiosos franciscanos.

Ok. Entonces, si Usted cree que la Biblia es la Palabra de Dios, ¿qué hay con todo ese material que en las Escrituras prohibe las uniones del mismo sexo? “Las Escrituras fueron escritas en tiempos patriarcales,” -dice, “épocas de esclavitud, de poligamia. Y si te vas por una lectura literalista, te vas a meter en problemas. Las mujeres usan sombreros en la iglesia, por ejemplo, porque San Pablo dijo que tenías que mantener la cabeza cubierta... y de paso, también, la boca cerrada.
“Nos hallamos alegando acerca de la Escritura en sí, y no del Dios al que ella apunta. Tengo que preguntar, mientras que hay jóvenes que se acuchillan por todo Londres, y mientras más de mil millones de personas tratan de subsistir con menos de un dólar al día, ¿por qué la Iglesia se está desgarrando con este asunto de la sexualidad? Es un desperdicio de nuestro tiempo y energía.”

¿No se preocupa (Robinson) de que su presencia pueda llevar a que los obispos boicoteadores hagan algo permanentemente destructivo? Ha habido ya rumores acerca de una iglesia “herida”. ¿No está simplemente echándole leña al fuego de un cisma? “Si alguien elige sentirse herido, esa es responsabilidad suya,” --dice. “Yo no intento treparme al púlpito y arrebatarle el micrófono al Arzobispo de Canterbury.”

No, pero tampoco está callado. Robinson ha estado sacándole provecho a su estatus de excluído en Canterbury, efectuando “noches abiertas” en las que espera hacer conversiones. La próxima “Conversación con el Obispo Gene Robinson” será la noche del miércoles. Será un acontecimiento al margen, y en los márgenes es precisamente donde quiere estar, indicando sutilmente que su campo es donde está el auténtico cristianismo.

--“Jesús pasó la mayor parte de su tiempo con marginados y bien podría haber estado más interesada esta gente marginal y excluída,” --dice. Así que hasta tiene a Jesús de su lado.





U.I.O.G.D.
El mundo entero en
un rayo de sol...
La Visión de San Benito

…Capítulo 35

Del mundo entero reunido ante sus ojos, y del alma de Germán, Obispo de Capua.

En otra ocasión, Servando, diácono y abad del monasterio que Liberio, antiguo patricio (1), había fundado en la región de Campania, fue a visitar a Benito, según su costumbre. Efectivamente, frecuentaba su monasterio; y como él estaba también lleno de buena doctrina y de gracia celestial, se intercambiaban dulces palabras de vida, y suspirando pregustaban ya el suave alimento de la patria celestial.

Visión de San Benito: Miniatura incluida en la inicial G (Gaudeamus omnes in Domino), de un Gradual de 1684 en la Biblioteca Capitular del monasterio de Einsiedeln.


Habiendo llegado la hora de entregarse al descanso, el venerable Benito subió a su celda, situada en la parte superior de una torre y el diácono Servando se quedó en la parte inferior. Una escalera comunicaba un piso con otro. Frente a la misma torre había una habitación amplia donde descansaban los discípulos de ambos.

El hombre de Dios, Benito, mientras los monjes dormían aún, se anticipó a la hora de las vigilias nocturnas y se quedó de pie junto a la ventana orando a Dios todopoderoso. De pronto, en aquella intempestiva hora nocturna vio difundirse una luz desde lo alto, que ahuyentó las tinieblas de la noche. Aquella luz en medio de la oscuridad brillaba con tanto resplandor, que su claridad superaba con creces a la luz del día.

En esta visión se siguió algo en extremo maravilloso, ya que según él mismo contó luego, apareció ante sus ojos el mundo entero, como recogido en un rayo de sol. Y mientras el venerable abad fijaba sus pupilas en el resplandor de aquella luz tan brillante, vio cómo el alma de Germán, obispo de Capua, era llevada al cielo por los ángeles en una bola de fuego (2).

Entonces, queriendo tener un testigo de tamaña maravilla, llamó al diácono Servando repitiendo dos o tres veces su nombre a grandes voces.

Asustado por aquel grito, insólito en el hombre de Dios, subió y miró, pero no vio más que una pequeña centella de aquella luz. Y como Servando quedara atónito ante este prodigio tan grande, el hombre de Dios le contó detalladamente todo lo que había sucedido. En seguida dio aviso al piadoso varón Teoprobo, de la villa de Casino, para que aquella misma noche enviara un mensajero a la ciudad de Capua, con el fin de informarse de cómo estaba el obispo Germán, e informándose minuciosamente supo que su óbito había acaecido en el mismo instante en que el hombre de Dios había visto subir su alma al cielo.

PEDRO.- ¡Cosa sobremanera admirable y de todo punto inaudita! Pero eso que has dicho: de que ante sus ojos apareció el mundo como recogido en un rayo de sol, no puedo imaginármelo, porque jamás he tenido semejante experiencia. Pues ¿cómo es posible que el mundo entero pueda ser visto por un hombre?

GREGORIO.- Fíjate bien, Pedro, en lo que voy a decirte. Para el alma que ve al Creador, pequeña es toda criatura (3). Puesto que por poca que sea la luz que reciba del Creador, le parece exiguo todo lo creado. Porque la claridad de la contemplación interior amplifica la visión íntima del alma y tanto se dilata en Dios, que se hace superior al mundo; incluso el alma del vidente se levanta sobre sí, pues en la luz de Dios se eleva y se agranda interiormente. Y cuando así elevada mira lo que queda debajo de ella, entiende cuán pequeño es lo que antes, estando en sí, no podía comprender. El hombre de Dios, pues, contemplando el globo de fuego vio también a los ángeles que subían al cielo, cosa que ciertamente no pudo ver sino en la luz de Dios. ¿Qué hay de extraño, pues, que viera el mundo reunido en su presencia, el que elevado por la luz del espíritu salió del mundo? Y al decir que el mundo quedó recogido ante sus ojos, no quiero decir que el cielo y la tierra redujeran su tamaño, sino que, dilatado y arrebatado en Dios el espíritu del vidente, pudo ver sin dificultad todo lo que estaba por debajo de Dios. Pues a esta luz que brillaba ante sus ojos, correspondía una luz interior en su alma, que arrebatando el espíritu del vidente en las cosas celestiales, le mostró cuán pequeñas son todas las cosas terrenas.

PEDRO.- Veo que me ha sido de gran utilidad el no haber entendido lo que dijiste antes, pues gracias a mi lentitud en comprender, tu explicación ha sido mucho más completa. Pero ahora que ya me has explicado estas cosas con tanta claridad, te ruego que vuelvas a tomar el hilo de la narración.


Visión de San Benito: ca.1360 Giovanni del Biondo (fl.1356-1392). Temple sobre madera. Galería de Arte de Ontario. (PMA: J99.1089).


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(1) Fue prefecto de las Galias desde cerca del 515 hasta el 533, estuvo casado con Agrestia y fue un excelente cristiano. Construyó la basílica de Orange, en cuya dedicación se celebró el II Concilio de Orange (529). Murió hacia el 554. El monasterio fundado por él, parece que fue el de San Sebastián d’Alatri. San Gregorio, Epist. IX, 162.

(2) Era ya Obispo de Capua en el 519. Murió a fines del 540 o a principios del 541, puesto que su sucesor fue consagrado el 23 de febrero de 541; Corpus Inscriptionum Latinarum X, 1-2, 4503.

(3) Este capítulo abrió una controversia que duró desde el siglo XII al XVIII, sobre si San Benito vio la esencia divina o no. Se han dado diversas explicaciones del hecho, pero pienso que San Gregorio no pretende con este relato demostrar que San Benito vio la esencia divina –cosa imposible en esta vida, para el santo doctor-, sino que, dando como un hecho implícito que San benito vio al Creador per aenigma et speculum, , quiere explicar sencillamente que el santo fue elevado en un rapto místico hasta la contemplación de los atributos de Dios; que llegó a la cumbre de la contemplación y de la santidad, y que estaba tan desasido de todo lo mundano, y tan espiritualizado, que sólo le faltaba la liberación del cuerpo para penetrar en la visión de la esencia divina.

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San Gregorio Magno, San Benito de Nursia.
Edición de: De Vita et Miraculis Patrum Italicorum et de aeternitate animarum
(Conocido como Libro de los Diálogos, II Volumen). Versión con introducción y notas, de Ernesto Zaragoza Pascual, OSB. Ed. Lumen, Col. Ichthys, Buenos Aires Argentina, 1989, 153 pp.


U.I.O.G.D.

sábado, 26 de julio de 2008

Reflexión sobre “Misterios Mayores y Menores” de
Arthur E. Waite, respecto de la
Iniciación Cristiana.
Pbro. Miguel Zavala Múgica+
(Se sugiere leer el texto Misterios Menores y Mayores, de Arthur Waite, que aparece inmediatamente debajo de este artículo).



Waite aborda el asunto de los Misterios de Eleusis (denominación que abarca dos clases de Misterios, los mayores, celebrados en Agra, y los menores, en la propia Eleusis. Una clase de ritos y ceremonias celebrados localmente en Atenas, en la Grecia antigua.
Para Waite, el interés fundamental está en derivar este estudio hacia su explicación del simbolismo y los rituales de la Francmasonería, que se concibe a sí misma como continuadora del Esoterismo de la tradición occidental, sin embargo, esto es interesante para los cristianos así como para los estudiosos del comparativismo religioso, porque –en el siglo I d.C.-, las religiones de misterio (o religiones mistéricas), fueron el caldo de cultivo del Cristianismo, el cual acabó por recibir en su seno muchas prácticas y conceptos aportados por estos sistemas de creencias, dado que la popularidad de estos misterios continuó hasta muy entrada la Era Cristiana.


Como en estas vesperales luces del Mediterráneo libanés: La Epopteía es la visión superior de uno mismo y de la realidad, objetivo espiritual de los Misterios de Eleusis, contemplación "del mundo, como condensado en un destello de sol", entre tinieblas. (FOTO: Sharif Bujanda).


Religiones mistéricas.
En las últimas centurias anteriores a la Era Cristiana, la afluencia de culturas del Oriente (Asia Menor, Egipto, Babilonia, etc.) hacia la Hélade (Grecia), y lo que vino a ser, después, el Imperio Romano, se hizo muy rica y variada, dado el tráfico comercial y militar hacia uno y otro lado del mundo conocido.
Así, algunas que en Oriente eran religiones populares y abiertas a todo el pueblo, al llegar a Grecia y el Imperio Romano, se convertían en asunto de unos cuantos –especie de clubes filosóficos y/o religiosos-, y convivían así con los cultos y religiones oficiales en Occidente. Se trataba de religiones personales, individualistas –exactamente como lo son ahora muchos cultos y religiones de la New Age-, alejadas, aunque no necesariamente contrapuestas al corporativismo o al carácter cívico de las religiones dominantes. A los adeptos a los misterios, rara vez se les exigió (como sí pasaba con el Judaísmo y el Cristianismo) que abjuraran o se alejaran de sus religiones familiares o convencionales.
Técnicamente, estaba prohibido que los ciudadanos romanos participaran en cultos de misterio, puesto que se les exigía la lealtad cívica y religiosa a la religión de Roma; quizá ello halla ayudado a que los festejos públicos –con frecuencia desenfrenados y lascivos-, asociados con estos cultos, haya sido –únicamente en algunos casos-, la manera como muchas de estas religiones llegaran a Roma. Es el caso de Baal-Hadad, Atargatis (ambos, deidades sirias o arameas), o el culto de Mâ , una diosa madre oriunda de Capadocia que más tarde compartiría elementos con la Cibeles, de Frigia, también una diosa madre muy importante.
Podemos comparar esto con los festejos sociales, rodeados de alcohol, vendimias comerciales, prostitución y delincuencia, que eventualmente se desarrollan en torno a las fiestas de algún santo cristiano… ni el mundo ni la humanidad han cambiado gran cosa.
Cuando en la Carta a los Efesios, el autor dice: “…un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos…”, postula la unicidad de opciones del Cristianismo, teniendo en cuenta su contraposición al clima religioso de la época, que permitía una multiplicidad de kýrioi (“señores”), theoí (“dioses”), e iniciaciones (baptísmata).
Vestigios de elementos mistéricos en las liturgias cristianas más antiguas.
Sin embargo, el Cristianismo fue parte –al menos en sus primeros dos siglos-, de aquel mosaico de religiones mistéricas, e incorporó en sí mismo, muchos ritos y ceremonias que caracterizaban a aquéllas. Muchos elementos de las liturgias más antiguas así lo demuestran, como veremos entre las ceremonias del Bautismo, pero también en algunas ceremonias durante la Eucaristía; por ejemplo, la no admisión de los no-bautizados (no-iniciados) a la comunión. En las liturgias ambrosiana y bizantina hay ritos para la exclusión de los no-bautizados después de la instrucción (hoy diríamos: Liturgia de la Palabra) y antes del sacramento o misterio, propiamente dicho, (hoy diríamos, la consagración, o la Liturgia de Comunión).
Rito ambrosiano, en latín (Milán, Italia):
Catechumeni recedant… iudaei, heretici,
pagani…
et omnes cuius cura non est, recedant!
“¡Salgan los catecúmenos…! ¡judíos, herejes, paganos…
y todos aquellos que no tengan asunto , salgan!”

Rito bizantino, en griego:

Oì kathêjouménoi, proélthete! …
’´Osoi kathêjouménoi proélthete!

“¡Catecúmenos, salid!...
¡Todos los catecúmenos salid!”
También podemos ver que en el Cristianismo primitivo –como en las religiones mistéricas-, existía una disciplina de arcano; esto es: no divulgar lo que se había aprendido o conocido, un ejemplo claro está en el koinonikón o himno de comunión de la liturgia bizantina de San Juan Crisóstomo:

Toû deìpnou soû toû mystikoû,
sýmeron Yié Theoû,
koinonòn mé parálabai,
’où mê gàr toîs ’éjthrois soû
toû mystêrion ‘ypò,
’où fýlima soì dôso
-katapér ‘o ’Ioûdas,
’àl’os ‘o lystês ‘omologó soì:
--“Mnêsthiti moû, Kýrie,
’en tê Basileía soû!”
“Mnêsthiti moû, ‘Ágie,
’ótan ’èltheis
’en tê Basileía soû!”
“Mnêsthiti moû, Déspota,
’ótan ’èltheis
’en tê Basileía soû!”
……………………………………..

“A tu banquete místico,
hoy –oh Hijo de Dios-,
admíteme como partícipe,
Pues a tus enemigos
No revelaré tu misterio;
Ni te daré un beso,
como lo hizo Judas.
Sino –como el ladrón te confesaré:
--‘¡Acuérdate de mí, Señor,
en tu Reino!
¡Acuérdate de mí, Santo,
cuando vengas en tu Reino!”
¡Acuérdate de mí, mi Amo,
cuando vengas en tu Reino!’ ”
El nuevo nacimiento.
Volviendo al tema de las religiones mistéricas, es interesante subrayar que se trata –en general-, de religiones de fertilidad, que implican un mito de muerte y resurrección, y representan el ciclo anual de la naturaleza (como en las religiones de los países orientales de donde procedían); esta base común a muchísimas religiones primitivas, permitió la facilidad en compartir ritos y ceremonias entre estas religiones –el Cristianismo incluido-, como resulta evidente en el esquema del ciclo litúrgico y en el profundo sentido mítico que subyace a los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía.
Waite se pregunta si los Misterios de Eleusis habrán incluido acaso la revelación de la doctrina de un Dios único, la “caída” del ser humano, su inmortalidad y el modo de “retornar” a Dios. Menciona también los grados iniciáticos de: Mysta (místico) y Epopta (vidente).
La tradición monástica –tanto latina como bizantina-, heredará el tener un sistema de grados de diversas escuelas de misterios –como los de Eleusis. El contacto entre estos misterios y el Cristianismo está documentado –como señala Waite-, en el escritor cristiano del siglo II: Tertuliano, quien habla de la gradación y de los años que había que pasar el iniciado en un nivel, para poder pasar a otro.
Cuando Waite habla de “lustración”, se refiere al baño de regeneración (o “nuevo nacimiento”) que se ejecutaba en los Misterios Eleusinos, lo mismo que en otras muchas escuelas de misterios. El título “baño de la regeneración”, hasta hoy, sigue siendo la referencia aprobada al Bautismo Cristiano en la Iglesia. El ayuno solía ser parte –también-, de la misma preparación catecumenal al Bautismo, y de la disciplina de arcano hemos hablado ya.
El rito de ablución (inmersión, creo que sería más correcto), en agua salada de mar, se vio sustituido –durante siglos-, por la adición de sal al agua que había de consagrarse para el Bautismo, lo cual hace sentido también con el trasfondo hebreo de la Cristiandad, se recordamos que el agua representa el mar caótico precio a la Creación. El ceremonial del fuego, se concretó a la entrega al neófito, de la candela encendida (en el Cirio Pascual, ya en la Edad Media). Dice Waite: “se supone que las llamas de ciertas antorchas –que eran pasadas de mano en mano–, purificaban al grupo o cohorte de postulantes”. Esto recuerda la manera en que la luz del Cirio Pascual se transmite desde el Cirio, hacia todos los congregantes, en la Vigilia de Pascua.
El ex ópere operato y la decisión personal.
Al decir que: “No había nada ex opere operato”, Waite (como hace Oswald Wirth –otro teórico esoterista francmasón-, en su obra La Iniciación Masónica) se refiere a una expresión latina usada en la Iglesia medieval para referirse a la eficacia inmediata de los ritos y ceremonias sobre la persona que los recibe (recipendiario), doctrina muy discutida y cuestionada en la Iglesia Católica Romana después del Concilio Vaticano II, y desde luego, ausente del Protestantismo. Las Iglesias Anglicanas –fieles a su tradición de via media (muchas veces acusada de ambigua)-, y los sectores más liberales de la Iglesia Católica Romana, guardan una idea balanceada de los sacramentos como signos eficaces per se, en tanto que testimonian la Gracia o voluntad y disposición salvífica de Dios, pero que obligan al creyente a trabajar su propia respuesta a la Gracia. Cierta línea de tradición de la Iglesia Ortodoxa –en algunos Padres Orientales-, llega a señalar que un Bautismo recibido, pero no trabajado por el creyente, queda nulo.
Waite afirma que, para Platón las ceremonias de purificación –en los Misterios de Eleusis-, liberaban de culpa y consecuencias de crímenes, en esta vida y en la otra; añade que las comprendía sacramentalmente (signo exterior de una gracia interior), lo cual es correcto, pero sigue diciendo que “del mismo modo en que se entiende el sacramento de la confesión en la Iglesia Latina –supeditado a la adecuada disposición del penitente y a que haya vuelto su corazón hacia Dios…” Es posible, pero más bien habría que conectarlo directamente con el Bautismo, cuyo lavamiento de pecados queda atestiguado por San Cirilo de Jerusalén en sus Catequesis Mistagógicas o “guías de conducción a los misterios” (¡hasta el nombre resulta análogo a las escuelas mistéricas!), recuérdese que el Bautismo de creyentes (adultos) –quienes tenían que tomar una decisión ante la perspectiva de ser bautizados-, era la norma en la Iglesia Cristiana, aún hasta muy entrado el siglo VII.
Dice Waite que Aristóteles señala que la iniciación no era una enseñanza concreta doctrinal, sino un aprendizaje simbólico por impacto dirigido al entendimiento y a las emociones. ¿Cabría preguntarnos si el Cristianismo gozó de esta cualidad alegórica y simbólica en sus inicios? Parece que sí –a juzgar por el tipo de imágenes usadas en sus primeros tiempos: los graffiti de las catacumbas que representan conceptos, y no a personas propiamente dichas –por ejemplo Noé en el arca no es “Noé”, sino la salvación en la Iglesia, la madre con el niño –tomada de la Virgen María-, más que ser ésta, es la maternidad de la Iglesia respecto de los creyentes (¿la maternidad de Dios, acaso?). La de las catacumbas es una Cristiandad simbólica y pre-dogmática; la Iglesia posterior al Concilio de Nicea (325 d.C.), se define a través de dogmas que se ve obligada a establecer para definir ciertos enfoques doctrinales.
Iluminación o epopteía.
Muestra Waite que, en la iniciación mayor se presentan a la contemplación de los epoptas, mitos más complicados y ajenos a la religión pública, que proporcionaban un mayor conocimiento de la naturaleza interior de los dioses. Epopteía significa una “visión superior” (’epì = “sobre” / ’ópsis = “visión”), autopsía, es la observación de sí mismo (’autòs = “uno mismo” / ’ópsis). De los epoptas se decía que contemplaban a los dioses en su misma esencia.
Con frecuencia la acusación que se hace al Gnosticismo desde el Cristianismo tradicional ortodoxo, es el establecimiento de doctrinas públicas y de misterios reservados a los más conocedores o avanzados. Sin embargo, el propio Jesús hablaba en parábolas a la multitud y reservaba las explicaciones más complejas a sus discípulos, en enseñanza privada. No se trata tanto de una discriminación de personas, sino de una distinción lógica y natural de grados de avance en el conocimiento y el crecimiento espiritual.
Waite usa los términos tó ’on (en griego: “el ser”), y los términos latinos: entia y essentia para hablar del ser y la esencia, ésta no puede verse ‘cara a cara’, como a una persona, pero se trataba de representar –con esas palabras-, el paso de una ceguedad a la contemplación de una iluminación, que aquí la explicación de que al Hades o reino de la muerte, se le represente como una oscuridad profunda, mientras Zeus como fuego amorfo (la luz misma), se trata de lo que los místicos cristianos primitivos llamarían: fylokalía, la “contemplación de la belleza”.
Citando Waite a Apuleyo: “Vi al sol brillar en las altas horas de la noche con un esplendor luminoso”; ¿quién no recuerda aquí las palabras de San Juan en el prólogo de su Evangelio: “La Luz en las tinieblas resplandece”. No puedo menos que recordar el relato de San Gregorio Magno en el II Libro de los Diálogos, acerca de la visión de San Benito en la que éste contemplara el mundo entero “como condensado en un rayo de sol…” Benito también –en lo más oscuro de la noche-, contempla toda la enorme pequeñez del mundo, reducida a un purísimo rayo de luz de un fuego amorfo.
El Bautismo tiene su propio nexo con Jesucristo y su obra de salvación en el mundo; pero la experiencia de iluminación, en particular el alcanzar un nivel de contemplación de sí mismo y de la realidad como condensada en la pureza y la simplicidad de la luz, es algo a lo que está llamada la universa humanidad, desde sus diferentes ámbitos de vida.


U.I.O.G.D.
Misterios Menores y Mayores
Arthur Waite.
Para quienes se preocupan por profundizar en los lazos que unen al cristianismo con otras tradiciones religiosas y filosóficas, aquí hay un escrito muy culto e interesante sobre las religiones mistéricas en el mundo helenístico, que bien pueden mostrarnos el universo de ideas entre el cual nació el cristianismo. Este es un texto NO-religioso, tomado de un enlace de filosofía hermética (tampoco religioso), que recomendamos a los interesados:
http://www.geocities.com/antologia_hermes/095misterios.htm
Este texto (traducido aquí a partir de la edición de Wings Books, Random House, New York 1996) forma parte del acápite "Eleusinian Mysteries" de la obra A New Encyclopædia of Freemasonry, de Arthur E. Waite, destacado masón estadounidense (1857-1942). Una reseña de esta última puede leerse en:
(Traducción: Marc García).

He dado a entender que se celebraban Misterios Menores y Mayores en Eleusis, y ya que es obvio que los primeros eran en cierto sentido una introducción a los segundos, parece razonable suponer que juntos formaban una unidad, del mismo modo que el grado de Novicio en la alta Orden de Caballería conducía al título de Caballero y estaba incompleto sin él. No obstante, M. Ouvaroff, un escritor francés de principios del siglo diecinueve, afirmó como puntos altamente probables 1) que los Misterios Mayores eran completamente distintos de los Menores; 2) que no hay ninguna prueba de que todos los Mystae pudieran convertirse en Epoptae; 3) que si hubiese sido posible tal progreso indiscriminado, los Misterios Mayores habrían sido traicionados casi con certeza; 4) que había un principio de selección en el trabajo y un muro divisorio en forma de una doctrina doble; 5) que los Misterios Menores no enseñaban nada en conflicto directo con el politeísmo, pero que 6) los Misterios que venían a continuación impartían nociones justas con respecto a la Divinidad, la caída del hombre, su inmortalidad y el modo de retornar a Dios; 7) que –de acuerdo con Galeno–, los hierofantes entregaban ciertos libros secretos a los Epoptas que sólo ellos podían leer.
La hipótesis de Ouvaroff acerca de una puerta sellada entre los dos Ritos y de su apertura sólo a aquellos que eran favorecidos por una elección especial no está sostenida por ninguna evidencia. Unos veinticinco años antes, el Barón de Sainte-Croix afirmaba que la difusión del Cristianismo en Grecia hizo que los Guardianes de Eleusis fueran mucho más cuidadosos con las admisiones a los Misterios Mayores, y esta es la razón por la que –de acuerdo con Tertuliano–, había un intervalo de cinco años entre ambos Ritos, mientras que al parecer en los tiempos antiguos, según el testimonio autorizado de Plutarco, un Mysta podía convertirse en un Epopta un año después de su iniciación.
Preliminares de la Iniciación y la Elevación.
Habiendo visto como la Suggestive Enquiry interpreta las lustraciones de los Misterios y las experiencias trascendentales que se supone que seguían a continuación, hemos de explicar que los Candidatos a los Misterios Menores eran requeridos para bañarse en el río Iliso, tras lo cual el Dadoûjos, oficiante de la ceremonia, hacía que colocasen sus pies sobre las pieles de las víctimas que habían sido sacrificadas a Júpiter. Se trataba, pues, de una observancia simbólica sin una eficacia inherente. La lustración estaba precedida de un ayuno y continuaba con una promesa solemne de secreto. El Candidato a los Misterios Mayores también se preparaba con un ayuno, con un Rito de Ablución en el agua salada del mar, y finalmente, con el fuego; se supone que las llamas de ciertas antorchas –que eran pasadas de mano en mano–, purificaban al grupo o cohorte de postulantes. Éste era nuevamente un procedimiento convencional, al igual que la continencia sexual impuesta en ambos casos antes de la participación en los Ritos. No había nada ex opere operato, aunque hay que entender que la impresión que produjo en los espíritus de Platón o Proclo debió diferir genéricamente de lo que experimentó Alcibíades. Mientras que este último compuso una burla vergonzosa de los secretos procedimientos en estado de embriaguez durante una orgía, Platón afirma que las ceremonias de purificación liberaban a quienes pasaban por ellas de la culpa y las consecuencias de los crímenes, no sólo en la vida terrenal sino también tras la muerte. Por tanto, Platón las comprendió sacramentalmente, como el signo exterior de una gracia interior, o del mismo modo en que se entiende el sacramento de la confesión en la Iglesia Latina –supeditado a la adecuada disposición del penitente y a que haya vuelto su corazón hacia Dios–. Decir otra cosa es desvariar.
Los Ritos de Agra.
Los Misterios Menores tenían lugar en Agra, en las orillas del Iliso, y los Mayores, en Eleusis mismo, al lado del mar. Un comentario curioso acerca de las especulaciones de Ouvaroff es que en los recuerdos del pasado, en términos comparativos, hay bastantes menciones a aquellos Ritos que su hipótesis supone haber estado protegidos por un muro de doble doctrina y una ley estricta de selección, mientras que no hay prácticamente nada sobre el proceder de los Ritos introductorios. Obviamente, éstos eran de una modalidad preparatoria en relación con aquellos que venían a continuación, y de ahí que se los haya descrito en términos que sugieren que sólo implicaban ceremonias de purificación. Hemos visto, no obstante, que los Misterios Mayores estaban precedidos por purificaciones de un tipo mucho más elaborado. Cualesquiera que fuesen las distinciones entre unas y otras, todas estaban ligadas por el nexo de la Leyenda Eleusina, la cual estaba distribuida de manera tal que los Misterios Menores representaban el retorno de Perséfone a la tierra mientras que los Misterios Mayores reflejaban su descenso a las regiones infernales y su experiencia en ellas.
Según Clemente de Alejandría, los primeros constituyeron los cimientos de las doctrinas ocultas y su superestructura fue erigida mediante los segundos. Se ha supuesto que la base de los Misterios tenía que ver con la necesidad de la virtud frente a una Providencia Divina vista como algo situado por encima de la especie de 'esquema de provisión' que podría connotar el mito general del Panteón griego. También se ha dicho que las representaciones de los Misterios Menores estaban diseñadas con el fin de exhibir la condición de un alma impura investida de un cuerpo terrestre “e inmersa en una naturaleza material”. Hasta aquí, en tal caso, eran una instrucción moral, una recomendación de la vida de la razón en oposición a la vida de los simples sentidos y sus apetitos. De acuerdo con Warburton, “no se pretendía exigir al iniciado nada difícil que no se le ayudase a realizar”. Había sacrificios a Deméter y Perséfone, y parece que los neófitos recibían instrucciones que estaban destinadas a ser desarrolladas más completamente en el estadio siguiente. Pueden haber tenido que ver con esa “renovación de vida y nuevo nacimiento en el hombre” que –según Müller– estaba implícita en la leyenda de Perséfone, quien personificaba originalmente “la desaparición y el retorno de la vida vegetal en la sucesión de las estaciones” pero se convirtió en la reina de los muertos o de aquellos que eran introducidos en la tierra y regresaban de su interior. Las representaciones de Agra concluían con la entronización de los Candidatos y la celebración de una danza ritual a su alrededor, según el Barón de Sainte-Croix –aunque la autoridad es Dion Crisóstomo, cuya referencia directa eran, no obstante, los Misterios de Samotracia, y en particular, su escena final.
Los Misterios Mayores.
Los Misterios Menores y los Mayores eran precedidos y sucedidos por una tregua por parte de aquellos que estaban en guerra: se dice que era proclamada en todas las ciudades y que era aceptada y observada por todos. En una palabra, la Hélade externa era puesta en un estado de reposo simbólico que podía dar lugar a las actividades sacramentales de la Hélade mística escondidas en el corazón de su religión. Los Festivales de los Misterios Mayores comprendían un periodo de nueve días sin incluir los Juegos Eleusinos, que naturalmente no formaban parte de los Ritos y se celebraban a intervalos establecidos –aparentemente, cada tercero y quinto año–. Sólo puedo hablar del proceder ceremonial sucintamente.
1) El Primer Día estaba dedicado a las Purificaciones Rituales, y los Candidatos eran reunidos fuera del Templo.
2) El Segundo Día era el de la inmersión en las aguas limpiadoras del mar, en el periodo de luna llena o cerca de él; era contemplado como un Rito de Regeneración, y deduzco que es por ello que los participantes en los Misterios de Eleusis eran llamados Hijos Regenerados de la Luna.
3) El Tercer Día era el del Ayuno Negro del Rito, y –según Plutarco–, era también un día de luto y de observancia ceremonial triste. Proclo dice que esta observancia conmemoraba las lágrimas de Ceres y Proserpina. Además estaba consagrado a la continencia, y encontramos vagas alusiones a un ceremonial del pastos o lecho místico que presumiblemente involucraba alguna prueba de mérito a tal respecto: simbolizaba la resistencia de Proserpina en su noche de bodas en el Hades. Finalmente, cada Candidato sacrificaba un cerdo joven que había sido purificado el día anterior en las aguas del océano.
4) El Cuarto Día era de procesiones, y se infiere de los comentaristas de Aristófanes que también se realizaban danzas místicas en un prado cubierto de flores.
5) El Quinto Día estaba marcado por la ceremonia de las antorchas que ha sido mencionada en relación con el simbolismo de la purificación por el fuego. Los portadores de las antorchas eran, de manera más especial, los Candidatos, quienes entraban en el Templo de Ceres de dos en dos, y se dice que las llamas difundían un aroma inefable. Durante la ceremonia prevalecía un silencio de veneración puesto que se conmemoraba la búsqueda de Deméter, quien encendió una antorcha en la oscuridad sobre los fuegos del Etna y así buscó a Proserpina.
6) Parece que la procesión de antorchas del Quinto Día era una observancia que se cumplía con luz de día; el Sexto Día, no obstante, estaba consagrado a Yaco y se portaban antorchas en la oscuridad al traer su estatua de Atenas. Yaco forma parte de los Ritos de Eleusis siendo hijo de Zeus y Perséfone y habiendo asistido a Deméter en su búsqueda. Éste era el festival más popular de todos los que jalonaban el progreso del Rito. De Atenas a Eleusis, la multitud acudía de todas partes para tomar parte en los sacrificios, las libaciones y las danzas que se celebraban en los santuarios del camino. Todo el mundo llevaba coronas de mirto y los diferentes tipos de instrumentos musicales contribuían con su clamor a la procesión. Se advertirá que, pese a la reserva que caracterizaba a los Misterios en sí, no había ninguna con respecto a sus aspectos exteriores; del mismo modo que los Candidatos procedían de las cuatro partes del mundo conocido, resultaba que todo Atenas tomaba parte en la observancia, saludaba a aquéllos cuyas iniciaciones y elevaciones mantenían la conmemoración nacional y combinaba su bienvenida con burlas. No sé a qué hora salía la procesión de la ciudad –probablemente al despuntar el alba–, pero la media noche ya había caído sobre Eleusis antes de que la comitiva llegase allí, de modo que ésta se había convertido horas antes en una gran procesión de antorchas.
7) La Celebración de los Misterios comenzaba durante la sexta noche. Se ordenaba a los profanos e impuros apartarse del recinto, se abría el Templo de Deméter y los Candidatos entraban con la vista cubierta. También eran desnudados y revestidos con prendas de piel. Habiendo la mayor de las oscuridades, en medio de una furia sonora terrorífica, se mostraba a los Mystae la visión del Tártaro y de sus tormentos por medio de una representación; a continuación venía la visión del Elíseo. Se habla de (a) melodías celestes, (b) un cielo despejado, (c) perfumes fragantes y (d) prados floridos poblados por los Elegidos, quienes –como un escritor moderno se ha atrevido a decir– "danzaban y se divertían con juegos inocentes y pasatiempos". Tal era la vida bendita por venir que ofrecía la iniciación en Eleusis –la Better Land de la Sra. Hemans establecida con menor intensidad.
8) No está claro en los registros, pero es probable que la estatua de Yaco fuese transportada de vuelta a Atenas en el Séptimo Día con las mismas observancias. En cualquier caso, los Candidatos –o al menos, los que eran llamados a participar en el último Grado de los Misterios, el de los Epoptae– se quedaban alrededor del recinto del Templo. Entre esta elevación y la anterior pasaban doce meses completos. Tenía lugar en la Séptima Noche, y ha sido descrita por Hipólito –nuestra única y muy tardía autoridad– como el “Sagrado Matrimonio de Zeus y Deméter”. Estas divinidades eran personificadas por el Hierofante y la Alta Sacerdotisa –también llamada Hierophantide–, quienes se dice que se retiraban a la oscuridad durante un periodo que simbolizaba la noche de bodas y retornaban radiantes con esplendor, llevando el Hierofante una espiga de trigo, “el más perfecto misterio de los Epoptae” según Hipólito. Aquél proclamaba al presentarla el nacimiento de un niño sagrado. En una lectura espiritual de ello –de acuerdo con la ciencia de la Mística–, no cabe duda de que se trata de una simbólica muy alta y plena, pero queda como una cuestión abierta saber en qué modo era comprendida por el común de los Adeptos.
9) Los Misterios Menores se repetían en el Octavo Día, según nos informa Filóstrato, en beneficio de los Candidatos retrasados. Ello se justificaba por la leyenda de Asclepio, quien llegó de Epidauro después de la primera celebración siendo ésta repetida en favor suyo.
10) En el Día Noveno no había más observancia ceremonial que las libaciones de vino, el cual era vertido con dos aguamaniles, uno hacia el sol levante y otro hacia el sol poniente; el sacerdote que oficiaba miraba sucesivamente hacia el cielo y la tierra, el padre y la madre de todas las cosas. Esto está dicho con la autoridad de Proclo.
Una Conclusión General.
Estamos ahora en condiciones de enjuiciar la tesis relativa a los Misterios formulada con palabras de gran solemnidad en la Suggestive Enquiry. El místico no era unido a la Naturaleza Divina por medios divinos; no recibía la iluminación divina ni participaba en la substancia de la Deidad; no era liberado espiritualmente por las lustraciones practicadas en los Ritos; no pasaba por una muerte figurativa inducida por un trance magnético o de otro tipo; ni tampoco lo Divino en su interior era asimilado por lo Divino en el universo.
El encanto romántico de la iniciación es una cosa, pero los hechos recordados son otra y muy distinta, desafortunadamente. Si hubiese podido presentarlos como tales o hubiese podido hacerlo confiando en la visión de otro testigo, habría alcanzado antes y más simplemente la meta de mi investigación. Así, resulta que, en vez de una iluminación comunicada directamente por aquellos que estaban iluminados –Adeptos y Epoptas en el sentido trascendente, o “hierofantes resplandecientes con la Deidad”–, 1) los Candidatos de Eleusis eran testigos o bien participaban de una representación dramática que, a grandes rasgos, es comparable a los procedimientos rituales de la Masonería; 2) que, aparentemente, la iniciación y la elevación tenían lugar de forma multitudinaria, y a ellas acudían los filósofos, los estudiantes pobres y la gente común a pie, mientras que los ricos eran trasladados en carros; 3) que allí se ofrecía –pues lo era– una gran y desordenada variedad de visiones objetivas, representaciones escénicas y más cosas; 4) que era asunto del auditorio extraer provecho de ello o no; 5) que la mayoría de los iniciados se marchaban llevando consigo, principalmente, una instrucción ampliada acerca de “un futuro estado de recompensas y castigos” además de los secretos oficiales y de todo lo que podía haber de recuerdo precioso en los discursos de los hierofantes –acerca de lo cual no sabemos nada en absoluto–; 6) que, en palabras de Isócrates, el premio duradero eran “unas expectativas agradables en lo tocante a la muerte y la eternidad”.
Según Aristóteles, los iniciados no aprendían nada en un sentido concreto sino que sólo recibían impresiones, y el alemán Lobeck, presumiblemente en base a esto, ha afirmado que los Misterios de Eleusis eran, en realidad, “asuntos insignificantes”. Pero si preferimos la evidencia de Platón, los Misterios fueron establecidos “para mejorar la crueldad de la raza, exaltar su moral y refinar sus modos”. Por lo tanto, digámoslo de nuevo, los Misterios eran como la Masonería, un sistema de alegorías y símbolos que encubre una enseñanza ética y espiritual cuyo valor final reside en guiar la vida de la doctrina impartida en su seno.
Doctrina de los Misterios.
Permanecen –por encima de todas los cuestiones tratadas-, aquellas cosas que necesariamente se nos escapan porque los memoriales guardan silencio acerca de ellas, recordando las plegarias de los Misterios. ¿Qué eran aquellas frases inscritas en el Petroma o tabla de piedra que son descritas como una lección terrible? ¿Se enseñaba en Eleusis la doctrina de la unidad en Dios más allá de todas las máscaras e imágenes de la mitología griega, tal como Warburton y otros han creído? ¿Era la doctrina secreta, por el contrario, un invento tardío y vago acerca de aquélla, que trataba de leyes y legisladores, del descubrimiento de la agricultura y de la preparación de la siembra y de la cosecha, tal como el Barón de Sainte-Croix concluye? La veneración por los Misterios que muestran los grandes filósofos espirituales impide esta segunda visión, y a partir de las consideraciones hechas anteriormente, es más razonable inferir que la gran representación no estaba desprovista de un gran significado en su contexto de lugar y periodo.
Warburton parece estar más próximo de la verdad que otros que han expresado dudas acerca de sus hallazgos; o bien la Doctrina de la Unidad Divina entró en la filosofía procedente de los Misterios, o bien la filosofía interpretó los Misterios en el sentido de su propia doctrina. La vía media indicada por Lenormant, donde nadie puede hablar con certeza, es quizás la más sabia. “En la iniciación mayor”, dice, “lo que era presentado a la contemplación de los epoptai debía consistir en mitos más complicados y ajenos a la religión pública, mitos a los cuales se atribuía un significado más profundo y que proporcionaban un mayor conocimiento de la naturaleza interior de los dioses. De aquí deriva su nombre, epopteía y, sobre todo el término más significante de autopsia, el cual indica muy claramente que los epoptai tenían fama de contemplar a los dioses cara a cara en su misma esencia”. Naturalmente, es obvio que to 'ón, la entia y la essentiae no se ven cara a cara, pero tiene un significado simbólico que al dios del inframundo se le represente por medio de una gran oscuridad y a Zeus como un fuego sin forma. Así, también el héroe de Apuleyo, testificando acerca de sí mismo, dice: “Vi al sol brillar en las altas horas de la noche con un esplendor luminoso”. Debemos recordar, no obstante, que en un momento avanzado de los Misterios, los Candidatos contemplaban una imagen de Deméter vestida gloriosamente y manifestada en una luz deslumbrante, y que esto es ver “cara a cara” simbólicamente.
FIN
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U.I.O.G.D.