jueves, 14 de agosto de 2008

Bajo tu amparo...

Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos en nuestras
necesidades;
antes bien, líbranos
de todo peligro...
¡Oh Virgen gloriosa y bendita!

Se dice que esta oración copta (cristiana egipcia del siglo III), es la más antigua que se conoce, dedicada a la Madre del Señor.

Icono de la Theotókos: (temple al huevo, sobre madera), Escuela de Salónika, Grecia, s. XIV.




Fresco en la Catacumba de Santa Priscila: Roma s.III, quizá el más antiguo en que se representa a la Madre y al Niño, aunque es posible que representara más bien a la Iglesia-Madre (la comunidad cristiana), que a María.
U.I.O.G.D.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Santa María Virgen
Madre de Nuestro Señor Jesucristo
(15 de agosto: FIESTA MAYOR).
Texto basado en la versión castellana del manual Fiestas Menores y Días de Ayuno, corregido y aumentado por el
Padre Miguel Zavala-Múgica+
Desde sus primeros días, la Iglesia Cristiana rinde honor a María –la Madre de Jesús. Dos evangelios narran el nacimiento de Cristo. El conocido relato de la Natividad, es testimonio de la convicción de la Iglesia del nacimiento virginal. El Evangelio de San Lucas ofrece un vislumbre de la crianza de Jesús en Nazaret, tiempo en que el Niño se hallaba bajo el cuidado de María y la tutoría paternal de José.
Imagen inicial: Nuestra Señora de las Rosas de William Bouguereau, ha. 1854.
Durante el ministerio de Jesús en Galilea, María iba a menudo junto con otras mujeres que seguían y servían –con sus bienes-, a Jesús. En el Calvario se hallaba entre el pequeño grupo de discípulos que velaba junto a la Cruz. Buen resumen de esta vida de María son los versos del canto del himnógrafo hispano Skinner Chávez-Melo:
De la paja al madero fue a su Hijo siempre fiel,
y entre lágrimas y risas, consagró su vida a Él;
hoy celebro su alegría, hoy celebro su dolor:
Madre tierna y abnegada del Divino Salvador.


La Theotókos abraza a su Hijo muerto: De un ícono bordado en un "epitáfios", o imagen usada en Viernes Santo.
Después de la resurrección se hallaba con los Doce en el Aposento Alto, en vigilia y oración, esperando la Venida del Espíritu Santo en Pentecostés.
María fue la persona más cercana a Jesús durante los años de mayor influencia. Las palabras del Magníficat, tanto como su aceptación humilde de la voluntad divina, muestran una semblanza más que accidental con el Padrenuestro y con las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña.
Precisamente el Magníficat o Cántico de María, que aparece en el Evangelio de Lucas (1:46-55), muestra que –si María no hubiera sido quien efectivamente lo pronunciara-, al menos sus revolucionarias palabras son las mismas que cambiaron –de raíz-, vidas como la suya. Uno no puede menos que sorprenderse ante expresiones tan fuertes como…

“…derribó del trono a los poderosos
y exaltó a los humildes,
a los hambrientos colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos”.

“…kathile dynástas apò thrònon,
ke `ypsuse tapinús,
pinóndas enéplisen agathôn,
ke plutúndas exapéstile kenús.”


(texto griego).
Con mala razón –en algunas épocas-, hasta la misma Iglesia ha “sobre-adornado” este himno, haciendo sahumar pomposamente el altar con humo de incienso mientras se canta en el Oficio de Vísperas, como para literalmente crear una “cortina de humo” sobre las inquietantes palabras de aquella humilde muchacha de Nazaret, que tanto comprometen a la Iglesia a ser Familia de Dios en el mundo, a ser la familia de los pobres, y profeta de los oprimidos.
La devoción posterior ha atribuido datos y poderes a María que no tienen sustento en las Sagradas Escrituras, y que suelen desvirtuar el mensaje cristocéntrico del Nuevo Testamento; pero lo que sí podemos creer, es que quien gozó de una relación tan íntima con el Hijo encarnado de Dios en la Tierra, debe tener –entre toda la raza humana-, el lugar de más alto honor en la Vida Eterna de Dios, es decir: el mostrarnos, en su propia persona, lo que podemos llegar a ser cuando seguimos a Jesús como ella lo hizo.
Pero es increíble que –después de oír las palabras del Magníficat-, todavía haya quien pregunte qué cosa especial ha hecho María, si “la única misión que tuvo fue ser madre”; por lo visto no se aquilata que la importancia de ella reside en la calidad de la relación con Cristo que cualquiera puede tener, y eso incluye especialmente a María.
La tradición anglicana ha usado -desde hace más de un siglo-, una paráfrasis del Padre John Mason Neale al Megalynárion –un himno griego que se canta en la liturgia bizantina de la Iglesia Ortodoxa-, que expresa esta fe en palabras bien conocidas:

Más alta que el Querubín, más bella que el Serafín,
canta el tierno “Aleluya”; preces tributa en su honor
la Excelsa Madre del Señor…

(Nuestra Señora de los Ángeles de William Bouguereau, 1854. Una imagen como ésta puede verse aún en la Iglesia Anglicana de El Espíritu Santo, Tlalpan, Diócesis de México).

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Propios de la Bendita Virgen María.

Colecta del Día.
Oh Dios, que escogiste a la Bienaventurada Virgen María como Madre de tu Hijo Encarnado; concédenos que –redimidos por la Sangre de Cristo-, compartamos con ella la gloria de tu Reino Eterno. Por Jesucristo, Nuestro Señor, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre.
Amén.

Lecciones y Salmo.
Isaías 61: 10-11
Salmo 34: 1-9
Gálatas 4: 4-7
San Lucas 1: 46-55

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U.I.O.G.D.
Jonathan Myrick Daniels
Seminarista y Mártir.
(20 de marzo, 1939 – 20 de agosto, 1965)
Traducido y compilado por el
Pbro. Miguel Zavala-Múgica con base en datos de Wikipedia: La Enciclopedia Libre, y en otras fuentes anotadas al calce del artículo.
CONMEMORACIÓN DEL 14 DE AGOSTO
Seminarista anglicano, de la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos, asesinado a los veintiséis años a causa de su trabajo en el Movimiento Americano por los Derechos Civiles. Su muerte fue un elocuente apoyo a la lucha del movimiento por los derechos civiles desde la Iglesia Episcopal. Es recordado y celebrado como mártir en el Anglicanismo Americano [1][2].
Biografía.
Nacido en Keene, New Hampshire, Jonathan Myrick Daniels fue hijo del médico Phillip Brock Daniels (14 de julio, 1904 - diciembre, 1959), cristiano congregacional, y de Constance Weaver (1905-1984). Jonathan se unió a la Iglesia Episcopal cuando ya era un joven, pero había considerado el ministerio ordenado desde sus años de escuela secundaria.
Asistió al Virginia Military Institute luego de graduarse de la Keene High School [3], y allí comenzó a cuestionar su fe, posiblemente porque la muerte de su padre y la larga enfermedad de su hermana ocurrieron al mismo tiempo durante aquel período. Se graduó y fue elegido valedictorian de su clase, y en el otoño de 1961, ingresó a la Universidad de Harvard para estudiar Literatura inglesa. En la primavera de 1962, Daniels asistía a un servicio de Pascua en la Iglesia del Adviento en Boston, cuando sintió desaparecer sus dudas, para ser remplazadas con una renovada convicción de ser llamado a servir a Dios. Poco después, decidió buscar la ordenación; luego de un período de trabajo por problemas financieros familiares, solicitó y fue aceptado en la Episcopal Theological School, en Cambridge, Massachussets, y comenzó los estudios en 1963 esperando graduarse en 1966.
En la lucha por los Derechos Civiles.
En marzo de 1965, Daniels respondió al llamado del Revdo. Dr. Martin Luther King Jr., quien pidió –por televisión-, a los estudiantes de Teología, y al clero, venir a Selma, Alabama a participar en la marcha hacia Montgomery, la capital del estado, a reclamar el derecho de todos los ciudadanos a votar.
Daniels y otros varios seminaristas salieron a Alabama un jueves, con la idea de permanecer por todo el fin de semana, pero Daniels y su amiga Judith Upham, perdieron el autobús de regreso. Obligados a quedarse más tiempo, Daniels y Upham se percataron de lo mal que ellos aparecían ante los activistas locales por los Derechos civiles, al haber planeado estar por unos días. Convencidos de que debían quedarse por más tiempo, ambos regresaron a la escuela justo a tiempo para conseguir el permiso para pasar el resto del semestre en Selma, estudiando por su cuenta para luego regresar al fin del semestre para los exámenes.
La convicción de su vocación se profundizó durante la Oración Vespertina, al cantar el Magníficat o Cántico de María:

"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.” Esa tarde había yo ido a la Oración Vespertina, como de costumbre, y estaba cantando el Magníficat con el especial amor y reverencia que siempre he sentido por el alegre Cántico de María. "Él hace proezas con su brazo...” Conforme continuaba el hermoso himno de la Madre de Dios, de pronto me descubrí particularmente alerta, fluyendo repentinamente hacia el “momento” decisivo, luminoso, lleno del Espíritu que –en retrospectiva-, me hace recordar otros, particularmente uno en la Pascua de hace tres años. Entonces vino: "Derribó del trono a los poderosos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colma de bienes, a los ricos los despide vacíos”. Supe entonces que debía ir a Selma. El Cántico de la Virgen se me haría más y más querido en las semanas por venir.”

Daniels se hospedó con una familia afro-americana del lugar. Durante los meses siguientes, Daniels se consagró a integrar a la Iglesia Episcopal local a grupos de jóvenes afro-americanos, donde normalmente eran admitidos, pero segregados o ignorados. Muchos feligreses resintieron abiertamente su presencia, y pusieron a su párroco “entre la espada y la pared”, (el clérigo era lo suficientemente integracionista como para arriesgar su empleo parroquial dando asiento al grupo de Jonathan tan lejos como pudo, mas no tanto como para satisfacer a Jon).
En mayo, Daniels viajó de regreso a su escuela para sus exámenes semestrales; luego de pasarlos, volvió a Alabama en julio, para continuar su trabajo. Esta vez, contaría con el patrocinio de la Sociedad Episcopal para la Unidad Racial y Cultural. En medio de su nuevo trabajo, Daniels ayudó a elaborar una lista de agencias federales, estatales, y locales que pudieran brindar asistencia a quienes la necesitaran. También impartía tutorías a niños, auxiliaba a los pobres de la localidad, solicitaba ayudas y trabajaba en el registro de votantes.

"Luego de una lluviosa vigilia de una semana, nos encontrábamos aún cara a cara con la policía de Selma. Estaba yo parado en la fila del frente, con los talones hundidos en un charcote. Inmediatamente a mi derecha había estudiantes de secundaria; hacia la derecha, un enjambre de clérigos. Hacia el extremo, mi fila, se deshacía adelante en cierto punto, dirigido por un sacerdote episcopal militante cuyo temperamento (como de costumbre) era en el foco incendiario. Así, me encontré a unos cuantos centímetros de un joven policía. El aire crujía con tensión y abierta hostilidad. Emma Jean --estudiante de segundo año en la secundaria para negros--, me llamó desde atrás. Volteé para tomarle la mano y traerla hacia la fila de adelante, pero ella no vio. Nuevamente me pidió que regresara. Mi determinación se había vuelto infecciosamente salvaje, así que insistí en que se acercara. --¡No me iba a salir! Otra vez le tomé la mano y la jalé. El policía joven dijo: --“La estás arrastrando al charco. Debería darte vergüenza tratar así a una chica.” --“En medio de esta lluvia, hasta se me había olvidado el charco”; le gruñí algo sobre quién tenía la culpa después de todo, con lo cual quise –a un tiempo-, defenderme y justificarme. Nos fulminamos con miradas funestas y ambos miramos a lo lejos. Entonces hubo un momento que rompió la tranquilidad interna: sentí vergüenza –de hecho-, y una especie de renuente amor hacia el joven policía. Me disculpé con Emma Jean, y se me ocurrió disculparme con él y darle las gracias. Aunque él miraba a lo lejos como ignorando, yo ya no estaba seguro de culparlo. Había yo recibido una bendición que no olvidaría. Poco después, los chicos cantaban (la canción), “Yo Amo a…” Uno de mis amigos le preguntó su nombre al joven policía. Se llamaba Charlie. Cuando se la cantamos con su nombre, se ruborizó y luego sonrió con una mezcla verdaderamente sacramental de vergüenza, placer y timidez. Muy pronto el joven policía se veía muy relajado, todos encendimos cigarrillos (en un par de casos, de un fósforo común), y se formaban pequeños grupos de chicos y policías arremolinados para bromear o para hablar cautelosamente sobre
la situación. Fue pues un “shock” ver a través de la fila de los clérigos a sus contrarios, que se miraban a través del aún intacto “muro” en lo que parecía un odio silencioso. ¿Para esa noche, estaría yo libre para arreglar el orden para la Oración Vespertina? Creo que podría yo haber colocado la Confesión General seguida de la Acción de Gracias en General, o quizá del Te Deum..."

El Martirio.
El 13 de agosto de 1965, Daniels –junto con un grupo de 29 protestatarios-, participó en un boicot contra tiendas sólo para blancos, en el pueblo de Fort Deposit, Alabama. Todos los protestatarios fueron arrestados y llevados a prisión en el cercano pueblo de Hayneville. A cinco jóvenes se les puso en libertad al día siguiente; al resto del grupo se le retendría durante seis días; pero todos se rehusaron a aceptar la fianza a menos que se les concediera la misma oportunidad al grupo completo.
A fin de cuentas, el 20 de agosto, los prisioneros fueron liberados --sin transporte de regreso a Fort Deposit. Luego de su liberación, el grupo esperó en un camino cercano a la cárcel. Daniels, junto con otros tres –el sacerdote católico romano blanco Richard F. Morrisroe, y dos activistas negros-, caminaron calle abajo a buscarse unos refrescos en la miscelánea de Varner's, una de las pocas tiendas locales que atendía a personas no-blancas. Allí –arma en mano-, fue a encontrarlos Tom L. Coleman (26 de noviembre, 1910 – 30 de junio de 1997), un ingeniero del departamento estatal de carreteras y diputado especial no asalariado, quien los obligó a salir de la tienda amenazándolos con dispararles.
Luego de una breve confrontación, Coleman le apuntó a un miembro del grupo –Ruby Sales, una jovencita negra de entre dieciséis y diecisiete años. Jonathan la empujó fuera del alcance del arma, recibiendo sobre sí el impacto de la bala asesina. No esta claro si él mismo se colocó entre Tom Coleman y Ruby, pero sí que murió instantáneamente. El Padre Morrisroe –por su parte-, pescó al otro chico negro y salió corriendo con él. Coleman disparó a Morrisroe, hiriéndole en la espalda baja [4].
No mucho antes de su muerte, Jonathan había escrito:

“Le perdí el miedo a la franja negra* cuando comencé a conocer en mis propios huesos y tendones que yo había sido verdaderamente bautizado en la muerte del Señor y en su resurrección, y que –en el único sentido que realmente importa-, estoy realmente muerto, y mi vida está oculta con Cristo en Dios. Empecé a perder mi propia noción de auto-justicia cuando descubrí cuánto de mi propio comportamiento estaba motivado por deseos mundanos, ¡y por el mesianismo egoísta de la liberación Yanqui! El punto es –simplemente –desde luego-, que los motivos de uno normalmente van mezclados, y mejor es que uno lo sepa. Conforme Judy y yo rezábamos el Oficio Diario todos los días, nos hacíamos más y más conscientes de la realidad viva de la invisible “comunión de los santos” –de la querida comunidad en Cambridge --que también estaban rezando el Oficio--, y de los que estaban reunidos en torno a aquel Trono cercano y distante en el cielo-, que mezclaban con los suyos nuestros vacilantes cánticos de oración y alabanza. Con ellos, con negros y blancos, con toda la vida, en Él –cuyo Nombre está sobre todo nombre a quien todas las razas y naciones aclaman, cuyo Nombre es –en sí mismo-, el canto que cumple y “da fin” a todas las canciones, somos indeleblemente, inefablemente UNO.”

*
(Gran parte del suelo del Estado de Alabama es de un color “rojo ladrillo”; a la región donde el suelo es negro se conoce como “la franja negra” (the black belt). Parece que el término no tiene un referente racial, pero en el norte de los Estados Unidos se insiste en que así es).
Hechos posteriores.
Ruby Sales quedó tan traumatizada después del asesinato de Daniels que durante siete meses se vio imposibilitada para hablar apropiadamente. A pesar de las amenazas de muerte y atentados en contra de ella y su familia, se resolvió a testificar en el juicio contra Tom Coleman. Tuvo que enfrentar un jurado compuesto por doce hombres blancos. El asesino de Daniels fue absuelto por ese jurado de doce hombres blancos sobre la base de “defensa propia”. Coleman alegaba que Daniels traía un cuchillo, aun cuando ninguno de los presentes había visto nada de eso. Daniels y sus compañeros, además, acababan de salir de la cárcel, donde habían estado durante una semana, y la policía que había investigado, jamás halló arma alguna.
El curso del juicio condujo a la reforma del procedimiento de segregacionista que se empleaba para organizar jurados en el Estado de Alabama.
El asesinato de un blanco con educación académica, entrenándose para clérigo, que además defendía a una adolescente desarmada, ayudó a poner en choque a la Iglesia Episcopal y a confrontarla con la realidad de la inequidad racial en la que tácitamente había estado participando siempre. La muerte de Jon Daniels ayudó a poner la cuestión de los derechos civiles en el mapa, como un objetivo a lograr para toda la Iglesia, y le recordó a muchos Episcopales blancos y de clase alta, que esta lucha no estaba tan alejada de ellos como se imaginaban.

Ruby Sales -la chica salvada por Jonathan Daniels en 1965-, en su actual ministerio como activista de derechos humanos en SpiritHouse Project.

Ruby Sales se inscribió –posteriormente-, en la Episcopal Theological School en Massachusetts a la que Daniels asistía (hoy Episcopal Divinity School), y ha trabajado como activista y abogada por los derechos humanos en Washington, D.C. y fundó una misión urbana dedicada a Daniels.
Conmemoraciones.
En 1991 –veintiseis años después de su muerte-, Jonathan Myrick Daniels fue canonizado en el Calendario de Conmemoraciones y proclamado mártir de la Iglesia Episcopal. Dado que el 20 de agosto –día de su martirio-, estaba ya ocupado por la conmemoración de Bernardo de Clairvaux, se señaló el 14 de agosto –día de su aprehensión-, como fecha litúrgica conmemorativa.
El Virginia Military Institute creó el premio humanitario Jonathan Daniels en 1998, que ha sido recibido –entre otros-, por el Presidente Jimmy Carter. La Diócesis Episcopal de Alabama y la Diócesis Episcopal de la Costa Central del Golfo organizan una peregrinación anual a Hayneville el August 14, en conmemoración de Jonathan Daniels y otros mártires del movimiento de derechos civiles.
La vida y actividad de Daniels han sido tema del libro Outside Agitator: Jon Daniels and the Civil Rights Movement in Alabama. (1993) del profesor de Historia Charles Eagles, de la Universidad de Mississippi, que ganó el premio Lillian Smith de ese año. Y asimismo de la obra teatral de Lowell Williams presentada por Yellow Taxi Productions de Nashua, New Hampshire, Six Nights in the Black Belt (2007) (“Seis noches en la franja negra”), que hace una crónica de los eventos en torno a la muerte de Daniels, y enfoca la relación entre Daniels y Stokely Carmichael (1941-1998), miembro del entonces llamado Student Nonviolent Coordinating Committee, con quien compartió celda. El interés de Lowell Williams en Daniels fue estimulado por un programa de la New Hampshire Public Radio por Keven Gardner, quien había visto un filme documental sobre Daniels elaborado por Larry Benaquist.
Una de las cinco escuelas elementales de su natal Keene, New Hampshire, lleva su nombre [1].
Referencias
+ http://satucket.com/lectionary/Jonathan_Daniels.htm

+ “Remembering Jonathan Daniels: Part 2”. The Keene Sentinel (2005-08-12). Retrieved on 2008-03-23.

+ Un ícono que representa a Jonathan Daniels, aparece en el sitio web de St Andrew's Episcopal Church of Birmingham, Alabama: http://www.standrews-birmingham.org/

+ “Remembering Jonathan Daniels: Part 1”. The Keene Sentinel (2005-08-11). Retrieved on 2008-03-23.

+ "White Seminarian Slain in Alabama".

+ The Jon Daniels Story, ed. William J Schneider (Morehouse, 1992 ; ISBN: 0819215864 - out of print but may be available used) (orig. publ. 1967)

+ Outside Agitator: Jon Daniels and the Civil Rights Movement in Alabama. (Univ. of North Carolina Pr., 1993; ISBN: 0807844209). Fuera de prensa, pero puede conseguirse como libro usado.
Enlaces externos.

Jonathan Myrick Daniels
Selma, Lord, Selma (movie) on IMDB
Author's web site for Six Nights in the Black Belt
Retrieved from "http://en.wikipedia.org/wiki/Jonathan_Daniels"
The SpiritHouse Project, organización sin fines de lucro, fundada y dirigida por Ruby Sales.
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Propios de la Conmemoración de
Jonathan Myrick Daniels, Mártir
ROJO
Colecta del Día:
O
h Dios de justicia y compasión, que derribas del trono a los poderosos y exaltas a los pobres y afligidos: te damos gracias por tu testigo fiel Jonathan Myrick Daniels, quien -en medio de la injusticia y la violencia-, arriesgó y entregó su vida por otros; y te rogamos que -siguiendo su ejemplo-, no construyamos una paz con opresión; mediante Jesucristo -el Justo-, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R./Amén.

Lectura de la Carta del Apóstol
San Pablo a los Gálatas
(3:22-28).

Hermanos: La Escritura ha aprisionado todas las cosas bajo el poder del pecado, de manera que, lo que ha sido prometido a través de la fe en Jesucristo, pudiera ser entregado a aquellos que creen. Ahora bien, antes que llegara la fe, estábamos prisioneros y cautivos bajo la Ley hasta que la fe fuese revelada. por ello, la Ley ha sido como nuestra nana hasta la llegada de Cristo, de modo que por la Fe fuésemos justificados. Pero ahora que ha llegado la Fe, no estamos ya sujetos a aquella nana, porque -en Cristo Jesús-, son ustedes hijos de Dios mediante la fe. Todos ustedes que han sido sumergidos (bautizados) en Cristo, de Cristo mismo se han vestido. Así que ya no hay judío, ni griego, ni esclavo, ni libre, ni hombre ni mujer; porque todos ustedes son UNO en Cristo Jesús.
Palabra del Señor.
R./ Demos Gracias a Dios.
Salmo 85:7-13
Benedixisti, Domine
8 Escucharé lo que dice el Señor Dios,*
porque anuncia la paz a su pueblo fiel, a los que a Él se vuelven de corazón.

9 Ciertamente, su salvación está cercana a cuantos le respetan,*
para que habite su gloria en nuestra tierra.
10 La misericordia y la verdad se encuentran;*
la justicia y la paz se besan.
11 La verdad brotará de la tierra,*
la justicia mirará desde los cielos.
12 En verdad el SEÑOR concederá prosperidad,*
nuestra tierra disfrutará de su abundancia.
13 La Justicia irá delante de Él,*
la Paz será senda para sus pasos.

+ Santo Evangelio de
Nuestro Señor Jesucristo
según San Lucas
(1:46-55).

En aquel tiempo, María exclamó:
"Proclama mi alma la grandeza del Señor, mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se ha fijado en la humillación de su esclava. Desde ahora, ciertamente que todas las generaciones me llamarán bienaventurada; porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su Nombre es Santo. Su misericordia llega de generación en generación a cuantos le guardan respeto. Ha mostrado la fuerza de su brazo; dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros antepasados, a Abraham y a su descendencia por siempre..."
¡El Evangelio del Señor!
R./ Te alabamos, Cristo Señor.
U.I.O.G.D.

martes, 5 de agosto de 2008

John Mason Neale
Presbítero, teólogo, y traductor.
(07 de agosto, 1866)
Traducción del
Pbro. Miguel
Zavala-Múgica
con recursos de Wikipedia, la enciclopedia libre y los sitios:
John Mason Neale (Londres, 24 de enero, 1818 - 6 de agosto, 1866), fue un teólogo y erudito inglés, compositor de himnos en inglés y traductor al inglés de himnos griegos y latinos de la antigûedad y el medioevo cristianos. Sus padres fueron el Revdo. Cornelius Neale y su esposa Susanna, hija de John Mason Good.
Neale fue educado en Trinity College, Cambridge, donde conoció y fue influido por el Movimiento de Oxford y ayudó a fundar la Cambridge Camden Society (después conocida como la Sociedad Eclesiológica). Pese a haber sido ordenado en 1841, su mala salud le impidió etablecerse en Inglaterra hasta 1846, cuando llegó a ser guardián de Sackville College, una alms-house en East Grinstead, nombramiento que conservó hasta su muerte.
En 1854, Neale fue co-fundador de la Sociedad de Santa Margarita, una orden femenina dentroi de la Iglesia de Inglaterra dedicada al cuidado de enfermos. Muchos anglicanos de su época -como muchos hasta la fecha-, sospechaban de cualquier cosa que sugiriera al Catolicismo Romano. Sólo nueve años antes, John Henry Newman --quien había animado la adopción de prácticas medioevales y de la Iglesia Católica Roma contemporánea dentro de la Iglesia Anglicana--, había acabado uniéndose a esa iglesia.
Estas cosas animaron la sospecha de que cualquier persona como Neale fuese una especie de agente del Vaticano, asignado para destruir la Iglesia Anglicana subvirtiéndola desde dentro. En una ocasión, Neale fue agredido durante el funeral de una de las monjas. De tiempo en tiempo, desordenadas turbas trataron de apedrearlo o de quemarle la casa. Nunca recibió honores ni reconocimientos en Inglaterra, y su doctorado fue otorgado por Trinity College (Connecticut). Sin embargo, su natural bondad eventualmente le ganó la confianza de muchos que se le habían opuesto ferozmente, y la Hermandad de Santa Margarita sobrevivió y prosperó.
Con semejante erudición como la de Neale, sobre la tradición de la Iglesia antigua, y tan feroces y despiadadas persecuciones -muchas veces generadas en infames envidias clericales-, se comprende muy bien el por qué muchos -en nombre de su personal concepto de "identidad anglicana", persigan con pasmosa falta de caridad a quienes aportan a la Identidad Anglicana lo que ellos no quieren, o quisieran, pero no pueden aportar.
Neale era de fuerte tendencia de la high church, y hubo de soportar una fuerte oposición, incluyendo catorce años de inhibición por parte de su Obispo Diocesano. Neale tradujo las Liturgias Orientales al Inglés, y escribió un comentario místico y devocional a los Salmos. Sin embargo, es mejor conocido como himnógrafo y traductor, enriqueciendo la himnodia inglesa con muchos himnos de la antigûedad y el medievo cristianos que tradujo del latín y del griego. Más que ningún otro, él hizo conscientes a las congregaciones de habla inglesa de los siglos de tradición de los himnos latinos, griegos, rusos, y siríacos. Algunas de sus traducciones son los conocidos himnos:
El legado más duradero de Neale --y el más ampliamente conocido--, quizá sea su contribución al repertorio navideño inglés. Son notables: Good Christian Men, Rejoice y su legendaria villancico original Boxing Day y su Good King Wenceslas ("El Buen Rey Wenceslao"). Neale fue responsable de gran parte de la traducción del himno de Adviento O come, O come, Emmanuel, ("Oh ven, oh ven Emmanuel"), basado en las medievales Antífonas O para la semana que precede a la Navidad; así como su canción A Great and Mighty Wonder ("Oh grande maravilla").
Neale publicó también An Introduction to the History of the Holy Eastern Church ("Introducción a la Historia de la Santa Iglesia Oriental" 1850, 2 vols.); History of the so-called Jansenist Church of Holland ("Historia de la así llamada Iglesia Jansenista de Holanda", 1858); Essays on Liturgiology and Church History ("Ensayos de Liturgiología e Historia de la Iglesia", 1863); y muchas otras obras.
John Mason Neale tuvo también su lado humorístico, como se evi­dencia por una broma que una vez le jugó al Padre John Keble, re­lat­ada por el asociado de Neale Ger­ard Moul­trie citada en A. G. Lough, The In­flu­ence of John Ma­son Neale ("La Influencia de John Mason Neale, Lon­don, SPCK 1962, p. 95):

[Neale] fue in­vit­ado por Mr. Ke­ble y el Obispo de Sal­is­bu­ry a ayudarles con su nuevo himnario, por esta razón, hizo una visita a Hurs­ley Par­son­age [residencia de Keble] …[Keble] re­lat­ó que habiendo pasado a otra habitación para buscar unos papeles que había retenido hacía poco tiempo, a su regreso el Dr. Neale le espetó: --“¡¿Por qué Ke­ble?! ¡Creí que me habías dicho que el Año Cristiano era completamente orig­in­al!” --“Así es...”, le respondió aquél, --“cier­tamente que lo es.” --“¿Entonces cómo es esto?” --Y el Dr. Neale le puso enfrente la traducción latina de uno de los himnos de Ke­ble para el día de un Santo. —Creo que para San Lucas. Keble se confesaba sumamente con­fund­ido. Era el texto en inglés lo que él conocía y había creado, como no lo era ciertamente el latino, con una semejanza muy desagradable con su texto, muy lejana de ser fortuita. Pro­testó que jamás había visto este ­“orig­in­al”... ¡No, jamás en toda su vida! etc. etc. Luego de unos minutos, Neale lo tranquilizó reconociendo que él mismo lo acababa de traducir al latín en su au­sencia."


Puesto que Neale murió en la Fiesta de la Transfiguración, se le conmemora en las Iglesias Anglicanas al día siguiente, 07 de agosto. También es conmemorado en el Calendario de los Santos de la Iglesia Evangélica Luterana en América como himnógrafo el 01 de julio, junto con Catherine Winkworth.

Referencias.

John Mason Neale, DD: A Memoir (1907), Eleanor Towle
Memoria de su amigo, Richard Frederick Littledale
Letters of John Mason Neale (1910), selecta y editada por Eleanor Towle.
Para una lista completa de las obras de Neale, véanse el art. en Dictionary of National Biography xl. 145, que incorpora el texto de Encyclopædia Britannica Eleventh Edition, ahora de dominio público.

Enlaces externos.
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U.I.O.G.D.
El Icono de la Transfiguración.

Meditación de Fray Miguel Ángel
Eukaristikós, OCD


Nota Bene:
La siguiente meditación es obra del R. P. Miguel Ángel Pérez, OCD, del Carmelo de México, en la Iglesia Católica Romana. Sustituimos aquí por citas directas de los textos bíblicos, la armonización –mezcla de textos de Lucas y Marcos-, que de él oímos en el audio de esta presentación, que ahora digitalizamos -por primera vez-, en este blog. Los íconos y sus textos explicativos (pies de imagen), son añadidura del Padre Miguel Zavala Múgica, de la Iglesia Anglicana de México.

Textos: San Mateo 17: 1-9;San Marcos 9: 1-9 y San Lucas 9: 28b-36.

“(Jesús) tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él. Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: --‘Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías’;-- no sabiendo lo que decía. Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. Y vino una voz desde la nube, que decía: --‘Este es mi Hijo amado, escúchenlo. Cuando cesó la voz, Jesús se encontró solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.”

(San Lucas 9:28-36)

“…Después, cuando miraron, no vieron a nadie más consigo, sino a Jesús solo. Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de entre los muertos.”

(San Marcos 9: 1-9)

La Transfiguración. Andrei Rubliov, 1405,
Catedral de la Anunciación, Moscú.

Todo el misterio de Cristo, su revelación como Hijo de Dios y como Palabra definitiva del Padre, está en esta imagen de la Transfiguración. Todo el misterio de la Iglesia de Cristo que se revela en su oración, en comunión con el Padre, está expresado en esta imagen Y a la vez, todo el misterio de pasión y gloria, de muerte y de resurrección, está contada –con símbolos y colores-, en este icono.
Jesucristo es también la imagen del orante, del contemplativo, de aquel a quien Jesús invita –como hizo con los apóstoles-, a subir a la montaña con él para orar… En el monte Tabor se revela la gloria de Cristo de la que participan también los discípulos que oran como él y con él. Nos ofrece –con fidelidad plástica-, la narración evangélica de la Transfiguración del Señor, concentrándola en una visión total y dinámica.




La Transfiguración.
Ícono ruso de la Escuela de Novgorod, s. XV, mucho más esquemática, hierática y de líneas severas que las anteriores. Los cuerpos se alargan hasta en una proporción de ocho a nueve veces la cabeza.


Todo se concentra en el episodio que es misterio, poniendo de relieve a los protagonistas del encuentro y a los dos espacios que parecen juntarse: el cielo y la tierra. En lo alto está Jesús, resplandeciente de gloria, con Moisés y Elías, que hablan con él en actitud de adoración. En la parte baja, están los apóstoles con un sentido de terror por lo que pasa, partícipes de la luz que los ciega; hay como una separación entre el cielo y la tierra que, en realidad, no es del todo verdadera. Cristo está en la tierra, pero el Tabor es ya una anticipación de la gloria. Fijemos nuestra mirada en cada uno de los elementos de esta imagen, tratando de identificarlos con la simple mirada del corazón.



La Transfiguración.-
Mosaico del ábside del katholikón o capilla central del Monasterio ortodoxo de Santa Catarina, en el Sinaí, (Edad de oro bizantina: s. VI).
Abundan elementos decorativos exteriores; pero el ícono –en sí-, es simplísimo: sólo figuras sin paisajes. Cristo –envuelto en mandorla azul-, aparece como dentro de una pupila cuyo ojo está figurado por el fondo dorado, enmarcado por las curvas del ábside. Este simbolismo es profundo y significa el verdadero lugar donde la Transfiguración ocurre: el ojo místico.
La figura central es la de Cristo: está en lo alto y nos mira; nos mira como si quisiera revelarnos a cada uno su gloria de Hijo de Dios; está en actitud de bendición porque él es siempre la benevolencia del Padre hacia los seres humanos. Aureolado de gloria en su cabeza: es Dios, es el Hijo de Dios, el viviente, EL QUE ES en una vida que es amor y luz, en un ser que es revelación del Padre y del Espíritu. Sus vestidos blancos quieren expresar que es la fuente de la luz: “Dios de Dios, Luz de Luz”. Es la blancura de los vestidos que el evangelista Marcos describe con admiración. Está situado en un círculo de luz que significa la gloria, la divinidad, el infinito: es Dios. Es como un sol que todo lo ilumina con su luz; él es nuestra luz y nuestro sol, con títulos bíblicos que se aplican desde la antigüedad a Jesucristo.


Stávrosis (Crucifixión).
Cristo en la Cruz, con la Theotókos y San Juan.
Ícono de la Escuela Cretense (ha. S. XVI).

La tierra, abierta, muestra la calavera de Adán; en segundo plano – sin interrumpir el místico fondo dorado que suspende la imagen-,se ve la muralla de Jerusalén: fuera de la cual Jesús fue ejecutado como criminal. Este Jesús des-figurado del Gólgota es la paradoja del Cristo trans-figurado del Tabor, y a la vez, el orante, con los brazos al cielo.
Pero no es una divinidad amorfa e impersonal, es él –Salvador de los seres humanos, verdadero Ser Humano-, con una mirada misericordiosa que irradia el amor salvador hacia todos. Es el Cristo humano de cada día, el mismo que veremos en la agonía del Getsemaní, con los mismos testigos; el que estará clavado en la cruz.



Anástasis (Resurrección).
Fresco en el ábside de la Iglesia de San Salvador de Cora (Kariye Yamii), en Constantinopla, ha. 1310-1315. Detalle central y vista completa.


Cristo desciende al Hades, forzando a unos envejecidos Adán y Eva a salir de sus sepulturas, ante la mirada atónita del Bautista (arriba izq.), y de reyes, profetas y sabios de Israel. A sus pies, las puertas del Hades, cerrojos y llaves destrozados. La tierra –abierta-, abre paso a su potente figura con tensos músculos, envuelta en alba vestidura y mandorla de luz, como en el icono de la Transfiguración. Como en el ejemplo del ábside de Santa Catarina de Sinaí, el ábside forma un ojo cuya pupila es la mandorla con Cristo al centro.

Es el Cristo orante que, por un momento, queda transfigurado para reflejar la belleza original y escondida de la humanidad más perfecta; es como promesa de una glorificación y de una transformación que se manifiesta en el Ser Humano espiritual de mirada dulce y penetrante, en el místico que recibe –en su oración, el esplendor de esta gloria.

Cristo aparece en medio de una figura geométrica que se llama almendra; es el signo que quiere reflejar la nube luminosa que lo cubre, y la nube es el signo bíblico de la presencia de Yahvéh y, por lo tanto, como un símbolo del Espíritu Santo que está dentro de Jesús, que lo envuelve, que lo empuja, que impregna toda su humanidad de manera velada, hasta que –en la Resurrección-, aparezca esta fuerza con todo su vigor."

Pero en la revelación de Cristo se desvela y revela toda la Trinidad: el Padre que dice: “Este es mi Hijo muy amado, escuchadlo…”, por eso Jesús es Palabra y complacencia del Padre, el Espíritu es la nube que indica la gloria y la presencia sobre el Hijo amado, como en la Encarnación, cuando cubre con su sombra –como un nube-, a María, Inmóvil en su trascendencia, Jesucristo es una presencia que se impone, una mirada, un rostro, una palabra. Es el orante, el que adora y glorifica; el que revela y desvela el misterio del amor de Dios.

Ve la hermosura de Dios, su fulgor suave, su claridad infinita que todo lo envuelve. Jesús está acompañado de dos personajes: uno más viejo, que es Elías; otro más joven, que es Moisés, representado –a veces-, con el libro que significa la Ley. Su presencia se justifica por varias razones: a Jesús dan testimonio la Ley (Moisés) y los Profetas (Elías). Los dos son amigos de Dios –hombres de las montañas y de la oración-: el hombre del Sinaí, Moisés; y el hombre del Carmelo y del Horeb, Elías. Ambos, patronos de la vida mística; los dos representan: a los muertos (Moisés), y a los vivos (Elías, arrebatado, según la tradición, por un carro de fuego). Jesús es el Señor de vivos y muertos. Los dos buscaron el rostro de Dios, pero no lo vieron; ahora lo contemplan en el rostro de Jesús, que es la imagen del Padre.

En la parte inferior del icono están los tres discípulos predilectos de Jesús: Pedro, Juan y Santiago. El contraste de su postura es evidente: Jesús y sus dos testigos del Antiguo Testamento, parecen reflejar –ya, la paz de una vida eterna; los discípulos parecen aterrados por la gloria del Señor, echados por tierra en posturas ilógicas. Quizá el iconógrafo quiere decir que nadie puede ver a Dios sin quedar totalmente sacudido por su fuerza. La luz y la voz del trueno los desconciertan; son testigos que han experimentado la fuerza arrebatadora de una experiencia fuerte, extraña… Pedro todavía tiene palabras para decir algo: --“Hagamos tres tiendas…”; parece que quiere que este instante de eternidad quede petrificado en un gozo sin fin. Juan –el más joven, el testigo del Verbo-, parece lanzado a una fuerza vigorosa, parece que quiere huir y tropieza. Se cubre –como Santiago, el rostro, ante el resplandor de una luz que parece cegar más que la del mismo sol. Santiago –también por tierra-, se cubre el rostro, incapaz de contemplar la gloria de su Maestro cara a cara. Los tres están llenos de gloria. Son testigos de la gloria y de la divinidad de Jesús, como serán testigos lejanos de la agonía de Jesús y de su verdadera humanidad.

La Transfiguración de Jesús es la anticipación de su gloriosa Resurrección: el Padre está con él, con él está el Espíritu; nadie podrá atentar contra el Hijo amado. Si acepta la Pasión, la acepta voluntariamente; la carne de Cristo está ya invadida por la divinidad, por la fuerza del Espíritu.

Por un momento se revela esta gloria antes de que el transfigurado se convierta en el desfigurado; antes de que la belleza aparezca crucificada, en aquél que no tiene ninguna hermosura, ante quien se vuelve el rostro, como dicen los cánticos del Siervo de Yahvéh en Isaías (caps. 52 / 53); por eso, para Jesús, la Transfiguración es fuerza que lo ayuda a aceptar la Pasión y la Muerte. Para los discípulos es experiencia que ayuda a superar el desconcierto de la Pasión; sólo después de la Resurrección, los discípulos serán capaces de comprender este misterio. /La luz de la transfiguración se irradia en la montaña; hay como un toque de color marfil que indica cómo esta luz de Cristo está llamada a transfigurar la creación. Incluso las cosas materiales, cómo se transfigura su cuerpo y se enciende de blancura su vestido; también la tierra se transfigura, como una anticipación de la Pascua del universo, cuando se transfiguren los cuerpos, cuando se transforme todo y se manifieste la nueva creación, en los cielos nuevos y en la tierra nueva.

La luz del Tabor resplandece ahora en nosotros; todos estamos invitados –como los discípulos-, a seguir a Jesús, a subir con él a la montaña a orar como el oraba, a entrar en el misterio de la intimidad con el Padre, donde somos partícipes de la misma luz y de la misma gloria. La oración cristiana se cubre de esta experiencia de gloria cuando miramos el rostro de Jesús y dejamos que de sus ojos, de su rostro, se desprenda una luz que nos ilumine interiormente para ser capaces de comprender los misterios.

Orar es dejarnos decir: “Hijo” por el Padre, dejarnos invadir por el Espíritu; es permitir que se desvele en nosotros la gloria que nos envuelve, la dignidad de la comunión con Dios que ya tenemos por participación.

Si con frecuencia la oración es lucha, a veces también es gloria, luz, experiencia de comunión con Dios, iluminación interior. Como del Cristo transfigurado salen rayos de luz que alcanzan a los apóstoles, así también –de Cristo-, salen rayos de luz que nos iluminan.

Contemplar, conocer a Dios, es participación de la luz tabórica. La montaña santa del silencio y de la oración, de la intimidad con el Maestro. La luz interior es también la fuerza interior del Espíritu. La oración fortifica, ayuda, vigoriza para poder hacer la voluntad del Padre, para poder entrar en la Pasión y en el servicio, para participar plenamente en la Pasión y en la gloria de Jesucristo, en el servicio de los hermanos.

Ante esta imagen de la Transfiguración, la Iglesia de Oriente ora y dice:
“Transfigurado en la montaña te han visto tus discípulos; y han contemplado tu gloria –oh Cristo Dios. Así –al verte crucificado-, han comprendido que lo hacías por amor, que tu Pasión era absolutamente voluntaria, y han podido predicar al mundo que tú eres el esplendor del Padre.”

Podemos recordar la visión de Santa Teresa de Jesús, que parece una descripción de la claridad del Tabor:
“Si estuviera muchos años imaginando cómo figurar cosa tan hermosa, no pudiera ni supiera, porque excede a todo lo que acá se puede imaginar, aun sola la blancura y resplandor. No es resplandor que deslumbre, sino una blancura suave, y un resplandor infuso que da deleite grandísimo a la vista y no cansa. Ni la claridad que se ve, para ver esta hermosura tan divina; es una luz tan diferente de las de acá, que parece una cosa tan deslustrada la claridad del sol que vemos en comparación de aquella claridad y luz que se representa a la vista, que no se querrían abrir los ojos después. Es la luz que no tiene noche, sino que –como siempre es luz-, no la enturbia nada.”


Cristo del Monte Tabor –“luz que no tienes noche”-, ilumina con tu claridad nuestras vidas. Llena de tu imagen bella nuestros ojos, para que veamos –en todos-, tu imagen.

Delante de esta imagen, que nos invita a escuchar y a contemplar, podemos hacer la experiencia de Juan de la Cruz –el profeta y el poeta:
“Os he hablado ya, respondido, manifestado y revelado todo en mi Hijo Jesucristo, dándoosle por hermano, compañero y maestro, precio y premio, porque desde aquel día en que bajé con mi Espíritu sobre él en el Monte Tabor, diciendo: “Este es mi amado Hijo, en quien me he complacido, a él oíd…”, pues ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas, y se la di a él; porque ya no tengo más fe qué regalar, ni más cosas qué manifestar…”


Cristo Pantokrátor (Omnipotente):
Mosaico, uno de los vestigios más importantes en la
Basílica de Santa Sofía de Constantinopla, edificada por el Emperador Justiniano (s. VI).


Cristo Jesús –Palabra del Padre-, contenido esencial de la revelación, haz que te experimentemos y que te escuchemos, para que en tu palabra descubramos todo lo que tenemos qué hacer, y en tu rostro –que es imagen de Dios e imagen de todos lo que han sido creados por tu amor-, descubramos lo que hemos de ser, vivificando tu vida y siguiendo tu camino.”


U.I.O.G.D.
Nadadora-modelo Beard
protesta desnuda
por uso de pieles.
No..., no estoy cambiando el estilo de mi blog ¡por favor!, ni busco más publicidad... aunque no dudo que con esta fotito de la derecha, algunos visitaréis más frecuentemente este blog, ¿verdaaad?
Lo que me interesa es contribuir a que hagamos la diferencia entre una moralina timorata y un sentido ético de la vida; y creo que este artículo ayudará en algo.
Por supuesto que cada uno tendréis vuestras opiniones -todas muy respetables, igual que vuestros puntos de vista. Pero leed y pensad por vuestra cuenta...
Miguel+
U.I.O.G.D.
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Nadadora-modelo Beard
protesta desnuda
por uso de pieles.
Reuters - mar 05 ago - 05h28

PEKIN (Reuters) - La campeona olímpica de natación la estadounidense Amanda Beard, quien apareció en la revista Playboy en 2007, posará desnuda en una campaña publicitaria contra el uso de tapados de piel que será lanzada en Pekín el miércoles.
La acción es impulsada por la organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), que dijo que la "seductora" nadadora estadounidense asistirá a la presentación de las imágenes que la muestran sin ropa.
El lanzamiento se realizará dos días antes de la inauguración de los Juegos frente a las instalaciones en las que se disputará la competencia de natación.
"Ver cómo sacrifican animales para lucirlos como prenda de moda me resulta horrible, de modo que definitivamente estoy en contra de vestir pieles (...) Prefiero andar desnuda que colocar un animal muerto sobre mi cuerpo," dijo Beard según PETA.
La nadadora de 26 años saltó a la fama en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando con 14 años subió a lo más alto del podio con su oso de peluche en la mano.
La estadounidense ganó asimismo la medalla dorada en la especialidad de 200 metros pecho en Atenas 2004.
Considerada como una de las deportistas más sensuales del mundo, apareció también en las revistas Sports Illustrated y FHM.
(Escrito por Douglas Hamilton; Editado en español por Luis Ampuero)
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U.I.O.G.D.

lunes, 4 de agosto de 2008

La Metamorfôsis del Salvador.
“Imagen viva de Dios invisible…”
Editorial del Mes de Agosto
Padre Miguel
Zavala-Múgica+
Hemos llegado al mes de agosto; despedimos el mes de julio -dedicado a San Benito-, con un hermoso relato de su visión gloriosa del mundo "como condensado en un rayo de sol" -que tuviera poco antes de su bendita y apacible muerte.
Este mes de agosto se enlaza de maravilla con este tema de la visión de gloria. La primera gran solemnidad, el primer misterio de la Vida de Jesús que contemplamos, es la Transfiguración, el momento en que tres de sus apóstoles: Pedro, Santiago y Juan, tuvieron --ellos--, una especial transformación en su mirada, percibiendo al Señor en el esplendor increado de su divinidad, en el destello luminoso de su Ser Eterno como Verbo de Dios.

Arriba: Transfiguración.-- Anónimo de Nicea o Nicomedia, s.XI.
Miniatura al temple con hoja de oro sobre pergamino
8.1/8 x 5.7/8 Manuscrito Ludwig II 5, folio 45 v.
En este mes vamos a hablar de esa visión con la que Dios quisiera que viésemos el mundo y a nuestros prójimos, tal y como él nos ve a nosotros. La visión de gloria no es sólo un misterio reservado a nuestra existencia después de la muerte, sino que comienza con una transformación en esta vida. San Pablo dice -en su himno al Amor (I Corintios 13)-, que en esta vida vemos las cosas "como en un espejo borroso" ("como en enygma"), pero que al fin, "conoceremos de la misma manera como Dios nos conoce a nosotros".
"...Entonces conoceré como soy conocido."
También dice:
"Si alguno está en Cristo, nueva creatura es; las cosas viejas pasaron, y he aquí que todas se hacen nuevas; y todo esto proviene de Dios, quien nos ha reconciliado consigo mismo mediante Cristo y nos ha encomendado el servicio de reconciliarnos los unos con los otros..."

(II Corintios 5: 17).

Agosto será el mes de la Transfiguración, y vamos a publicar fragmentos de obras de la literatura teológica cristiana ortodoxa -que tiene mucho qué decirnos sobre este misterio-, así como partes de algunos textos míos sobre este tema. Hablaremos sobre la visión mística y la Imagen de Dios.
El Señor se manifestó a sus discípulos en el monte (Tabor, o quizá Hermón) para que --contemplando por un breve destello su humanidad transfigurada en su naturaleza divina--, pudiesen luego reconocer al transfigurado en el rostro del desfigurado: en la cruz, en el suplicio, en el aniquilamiento, en la pobreza, en el rostro de la guerra, del hambre, del desastre, en la adicción, en el enemigo... y en otro monte: el Gólgota.
Entre las primeras líneas de la Carta de San Pablo a los Colosenses, el Apóstol propone la supremacía universal de Cristo, dice que:
Cristo es la imagen visible de Dios, que es invisible; es su Hijo primogénito, anterior a todo lo creado. En él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible, así como los seres espirituales que tienen dominio, autoridad y poder. Todo fue creado por medio de él y para él.
(Colosenses 1: 15, 16)
¡Del cielo al suelo!: La fealdad de Cristo.
No hay testimonio alguno del verdadero rostro del Jesús histórico. Un Padre de la Iglesia –San Policarpo de Esmirna, mártir en el siglo II-, fue el primero en tratar de demostrar la fealdad de Jesús, aduciendo dos fuentes; en primer lugar: el testimonio del Profeta Isaías:

“…No era un tipo bien parecido, ni hermoso; le veremos, pero no le hallaremos atractivo como para estimarlo. Despreciado y corrido de entre la gente, varón de dolores, experimentado en el quebranto; como que escondíamos la cara ante él, fue menospreciado, y no lo apreciamos.”
(Isaías 53:2)

Pero, además, Policarpo --como otros escritores cristianos primitivos--, trataba de conciliar el Antiguo Testamento y la filosofía griega clásica, haciéndolos coincidir en Jesucristo; por ello, acude a una fuente pagana clásica, el filósofo Platón, quien en su diálogo El Banquete, hace decir a sus personajes que su maestro Sócrates, era extremadamente contrahecho en su exterior como un Sileno, y tan aparentemente estúpido como estos, pero que –a semejanza de Sócrates-, Jesús, en su interior guardaba una sabiduría divina. Policarpo señala que Platón hablaba inspiradamente, sin saber que sus palabras se referían a Jesús, como complemento al profeta Isaías.
“…Sus discursos son muy semejantes a los de los silenos que se abren; pues si uno se decidiera a oír los discursos de Sócrates, al principio podrían parecer totalmente ridículos ¡Tales son las palabras y expresiones con las que están revestidos por fuera, la piel –por así decir-, de un sátiro insolente! Se dedica a hablar de burros de carga, de herreros, de zapateros y curtidores, y siempre parece decir lo mismo con las mismas palabras, de manera que todo hombre inexperto y estúpido, se burlaría de sus discursos. Pero si uno los ve cuando están abiertos y penetra en ellos, encontrará, en primer lugar, que son los únicos discursos que tienen sentido por dentro; en segundo lugar, que son los más di­vinos, que tienen en sí mismos el mayor número de imáge­nes de virtud y que abarcan la mayor cantidad de temas, o más bien, todo cuanto le conviene examinar al que pien­sa llegar a ser noble y bueno.”

(Platón: El Banquete 4, 19)

Además de justificar su tema sobre la fealdad de Jesús, San Policarpo se refiere a que las imágenes del lenguaje empleadas por Sócrates para ilustrar sus enseñanzas, son igualmente sencillas que las de Jesús en sus parábolas, pues se refieren a ejemplos que tienen relación con la vida cotidiana de las personas sencillas.
Por siglos, el arte hecho por cristianos –o para cristianos-, ha grabado, dibujado, pintado, esculpido o edificado lo que los artistas han visto en sus corazones. En diversos momentos, la Iglesia –especialmente los jerarcas-, han tratado de delimitar los alcances del arte cristiano, considerándose los auténticos y legítimos autores de los íconos de todo tipo, y a los artistas como meros instrumentos. Esta visión –particularmente creída en las Iglesias orientales-, ha sido útil y benéfica, aunque no siempre, y no es la única válida.
Diversas imágenes de Jesús han sido usadas como medio de manipulación y control sobre las personas. La imagen de Cristo se fue aderezando al paso de varios siglos con una mezcla de elementos del Mediterráneo oriental, tanto hebraicos como del Zeus olímpico, transferidos a la apariencia de los emperadores bizantinos, y hasta se han revestido con los atributos de poder del sacerdocio, como el episcopado o con descarada parafernalia pontificia. Pero las imágenes de Jesús también han sido usadas como reclamo de justicia, y como inagotable y fecunda fuente de esperanza y amor.
U.I.O.G.D.