jueves, 4 de septiembre de 2008

Jesús Maestro…
CATEQUESIS DE LA EDUCACIÓN CRISTIANA

Padre Miguel Zavala-Múgica+


Lección 2.
“Vio Dios todo cuanto había hecho,
y era muy bueno...”

Créditos:

Las imágenes siguientes de este artículo que representan a los seres de la Creación (incluida la imagen final de niños de una escuela palestina), pertenecen a diversos artículos de Wikipedia: La Enciclopedia Libre; las imágenes de personas en multitud, pertenecen a álbumes de Spencer Tunick divulgados en álbumes noticiosos en línea. El presente artículo no busca -en modo alguno-, fines de lucro.

1. Qué queremos lograr…
a.
Comprenderemos que el universo es la obra maravillosa de Dios.
b. Aprenderemos que tenemos responsabilidades con la Creación de Dios.

2. Belleza con Responsabilidad.

En el Nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Padre todomisericordioso, abre nuestras mentes y corazones al entendimiento de tu Palabra, y haznos capaces de amar a todos como tú nos amas. Amén.

El mundo que nos rodea –y más allá de él, todo el universo-, es la obra magnífica del Dios Uno que nos ama y nos rodea de belleza y poder. Dios nos ha dado una gran responsabilidad a las personas para cuidar y aprovechar el cielo, la tierra, los cuerpos de agua, los animales –que
son nuestros hermanos-, y a todos los seres de la Creación.
El relato de la Creación, en la Biblia, está contenido en el libro del Génesis, que es el primero de todos sus libros. Este relato no es un tratado de ciencias ni tampoco de historia.
El relato de la Creación en el Génesis es una revelación de Dios a través de las palabras y la cultura del Pueblo Hebreo para el mundo.
3. Guiándonos con la Palabra de Dios.

Actividad Grupal.
Leamos atentamente la siguiente cita.
En tanto sea posible, usaremos algún video para ilustrar la lectura, quizá con alguna música de fondo, pero siempre usando este texto de la Sagrada Escritura.


Lectura del Libro del Génesis
(1: 1—2: 4)

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.



Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo,

y un viento de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.

Y dijo Dios: --"¡Sea la luz!" Y hubo luz.


Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: un día.

Y dijo Dios: --"Que haya una expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas."
E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión.
Y así fue.




Y llamó Dios a la expansión cielos.
Y fue la tarde y la mañana: el segundo día.


Y dijo Dios: Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco.


Y así fue...


Y llamó Dios a lo seco tierra...


...y al conjunto de las aguas llamó mares.

Y vio Dios que era bueno.

Y dijo Dios: --"Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él."
Y así fue.


Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género...

...y árboles que dan fruto con su semilla en él, según su género.
Y vio Dios que era bueno.
Y fue la tarde y la mañana: el tercer
día.


Y dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan para señales y para las estaciones y para los días y para los años; y sirvan de luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra.
Y así fue.



E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día...

...y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas.
Y Dios las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas.
Y vio Dios que era bueno.
Y fue la tarde y fue la mañana: el cuarto día.

Y dijo Dios:

--"Que se llenen las aguas de multitudes de seres vivientes...

...y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos.


Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve...

...de los cuales están llenas las aguas según su género, y toda ave según su género.
Y vio Dios que era bueno.


Y los bendijo Dios, diciendo:

--"¡Sean fecundos y multiplíquense, y llenen las aguas en los mares...

...y multiplíquense las aves en la tierra!".
Y fue la tarde y fue la mañana: el quinto día.

Y dijo Dios:

--"Produzca la tierra seres vivientes según su género:

ganados...


...reptiles

...y bestias de la tierra según su género."


Y así fue.
E hizo Dios las bestias de la tierra según su género, y el ganado según su género, y todo lo que se arrastra sobre la tierra según su género.
Y vio Dios que era bueno.


Y dijo Dios:

--"Hagamos al Ser Humano, a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra."

Creó, pues, Dios al Ser Humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó: varón y hembra los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo:

Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra y sométanla; ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

Y dijo Dios:

--"Miren, Yo les he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto les servirá a ustedes de alimento. Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se
mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para
alimento.
Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que
era muy bueno.
Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día.


Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes.

Y en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho.

Y bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que Él había creado y hecho.
Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día en que el YAHVÉH Dios hizo la tierra y los cielos.

Palabra del Señor.

R./ Demos gracias a Dios.

Descansamos un poco y nos reunimos con el Catequista.
Estas son las principales ideas que podemos resumir del relato de la Creación:

+ Dios es el Espíritu en quien está el universo con todo cuanto contiene.

+ Al principio, nada existía, fuera de Dios, él –con su Palabra (su mente) y su Espíritu (su poder), ha traído el universo a la existencia.

+ Dios no necesita de nada ni de nadie; crea el universo por amor, para preparar una casa hermosa para todos los seres, y especialmente para el ser humano, quien será responsable del bienestar y desarrollo armonioso de la Creación.

Labor Grupal.
Nos reunimos en un solo grupo grande.
Vamos a discutir y a compartir –por orden-, lo que acabamos de oír (y ver).

4. Conocer, Amar y Responsabilizarnos.

Materiales:
Semillas de frijol, arvejas u otras leguminosas, algodón o gel especial para plantas, recipientes apropiados, agua suficiente. Repartir en cantidad suficiente a cada participante.

Hoy –en esta lección –, vamos a sembrar una semilla en un medio acuático, como quizá ya lo hemos hecho, alguna vez, en la escuela en la clase de Ciencias Naturales o de Biología.

Llevaremos el cultivo a nuestras casas y regresaremos con él en las próximas dos semanas. Con ello tendremos una experiencia a baja escala de lo que significa desarrollar nuestra responsabilidad hacia un ser de la Creación.

6. Oremos...
Hoy aprenderemos una forma nueva de adorar, usando los Salmos o cánticos del Pueblo de Dios. Vamos a dividirnos en dos grupos para cantar –verso a verso-, todo el Salmo 150: el grupo A, los versos nones y el grupo B, los versos pares. Todos juntos cantamos la antífona al principio y al final del salmo.

Todos:
Todo ser que alienta alabe al Señor. ¡Aleluya!

1 ¡Aleluya! Alabad al Señor en su Templo;*
alabadle en su fuerte firmamento.
2
Alabadle por sus obras magníficas;*
alabadle por su inmensa grandeza.
3
Alabadle tocando trompetas;*
alabadle con arpas y cítaras.
4
Alabadle con panderos y danzas;*
alabadle con cuerdas y flautas.
5
Alabadle con címbalos sonoros;*
alabadle con címbalos resonantes.

6 Todo lo que respira*
alabe al SEÑOR. ¡Aleluya!

Todos:
Todo ser que alienta alabe al Señor. ¡Aleluya!

Nos tomamos de las manos.
Como nuestro Salvador Cristo nos ha enseñado, nos atrevemos a decir...
Todos:
Padre nuestro…
…ahora y por siempre.Amén.


7. Conserva en tu memoria…

Es importante que aprendas estas preguntas y respuestas de memoria lo mejor que puedas, serán la gran reserva de conocimiento cristiano en tu vida. Mamá, papá, tus abuelos, catequistas y el párroco de tu Iglesia están listos para explicarte lo que necesites.
1. Expresa con la Sagrada Escritura la adoración al Creador.
R.- “Cuando veo los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que formaste tú, me pregunto qué es el ser humano, el hijo de Adán, para que de él te acuerdes.” (Salmo 8: 4 y 5).
2. ¿Qué significan las palabras: “En el principio…”?
R.- Significa que Dios existe antes que la naturaleza o la materia. Su decisión es lo que llama a los seres a la existencia.
3. ¿Qué significa que “…un viento de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”?
R.- La palabra hebrea Ruaj, significa: “viento de tempestad” o “espíritu”, significa el poder y a la vez la ternura de Dios que va a actuar sobre el elemento del que procede la vida: el agua.
4. ¿Por qué se repite tantas veces la expresión: “Y dijo Dios…”?
R.- Porque esto significa que Dios crea por medio de su pensamiento o Verbo creador. Se repite Diez veces.
5. ¿Qué significa la repetición constante de la frase: “Y vio Dios que era bueno…”?
R.- Significa que cada ser que Dios ha creado es bueno: nada es malo; no hay maldad ni oscuridad en la creación tal como ésta ha salido de Dios.
6. ¿Cuál fue el primer ser creado por Dios y por qué?
R.- La luz fue el primer ser creado por Dios; no la luz de los astros, sino la luz de la belleza y la bondad que permite que conozcamos –en Dios- a los seres de la Creación.
7. ¿Por qué el Ser Humano aparece al final en el relato de la obra creadora de Dios?
R.-
1. Para que el Ser Humano sea humilde y respete a todos los seres de la Creación como anteriores a él.
2. Porque el Ser Humano es imagen de Dios y es último responsable por la Creación.
3. Porque el proceso de la Creación de Dios continúa a través de la obra de amor y cuidado de nuestro planeta y del universo que los seres humanos somos capaces de hacer.
8. ¿Por qué muchas personas no creen en Dios, o no creen que Dios sea bueno?
R.- Porque, por desgracia, en muchos lugares, las personas –despreciando la voluntad de Dios-, hemos convertido la tierra que Dios creó buena, en un infierno de avaricia y crueldad.
9. Muestra un resumen de la forma como Dios ha creado todo:
R.- “Por la Palabra de Yahvéh fueron hechos los cielos:
el ejército de los cielos por el Aliento de su boca”
(Salmo 33: 6).
10. ¿Qué significa esta cita del Salmo 33:6 para nosotros como cristianos?
R.- Significa que Dios crea por medio de su Palabra y de su Espíritu o aliento.
Este verso de este salmo nos ilustra la Trinidad en Dios:
El Padre, el Verbo y el Espíritu.

U.I.O.G.D.

martes, 2 de septiembre de 2008

Septiembre: Mes de la Creación.
EDITORIAL: Pbro. Miguel Zavala-Múgica+



La Creación de Adán (entiéndase: del Ser Humano), bóveda de la Capilla Sixtina, en el Vaticano; MichelAngelo Buonarrotti, s. XVI.

Septiembre es un mes hermoso por varias razones.

Según las diversas latitudes del Hemisferio Norte, en él comienza a declinar el verano, y comienza el otoño, en torno al equinoccio otoñal, hacia el día 21.

Calendarios de la antigüedad…

Marcado por los signos astronómicos y constelares de Virgo (la Virgen) y Libra (la Balanza), las culturas antiguas –que originalmente cifraban sus fechas según las fases de la luna, más que con el movimiento solar-, vieron en este tiempo el declive de la naturaleza que se inclina –en apariencia-, al caos, para luego surgir de él renovada, en el esplendor de la novedad de vida.

En el Calendario Gregoriano que usamos en Occidente, el nombre de “Septiembre”, alude a la antigua forma como se le denominaba y al cómputo de meses que se llevaba en la Roma antigua: era el mes séptimo, y no el noveno, como es ahora para nosotros. El año –para los antiguos-, comenzaba al romper la Primavera, hacia los meses de Marzo-Abril (el mes de Abib del Calendario hebreo, que luego se llamaría Nisán por influencia babilonia).

Al igual que en el modelo de la Septimana (de ahí la palabra: “semana”), el mes séptimo era un mes de plenitud, de obra concluida, finalizada, y por ende, de descanso.

En el Calendario judío –como hemos visto ya en el artículo anterior, influido por la cultura babilonia-, la segunda quincena de septiembre y la primera del de octubre, corresponden al mes que se llama Tishrei, y es el séptimo mes. Sin embargo –desde el punto de vista religioso, y dado que Tishrei es el mes de la Creación-, en él se celebran las festividades de Rosh ha-Shanáh (“Año Nuevo”, literalmente = “cabeza de año”), que abre un período de introspección de diez días hasta el Yom Kipur o (“Día de la Remisión”, de los pecados).



Zodíaco en un mosaico del piso de la Sinagoga de Séforis (Tzippori), s. II a.C. Obsérvese el mes hebreo de Tishrei, cuyo nombre aparece bajo la balanza del signo de Libra, abajo al centro. Véase: http://en.wikipedia.org/wiki/Tzippori

En esta edición hemos invertido la foto, véala a su gusto en: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4a/ZodiacMosaicTzippori.jpg


Septiembre, Mes de la Patria.

Para muchos pueblos latinoamericanos, pero especialmente para nosotros los mexicanos, Septiembre es –en otro sentido-, el Mes de la Creación. Es el Mes de la Patria, en él –en la Gran Vigilia nacional del 15 al 16 de Septiembre-, celebramos –como en una noche mítica, como en nuestra propia "Pascua mexicana"-, el Grito de Independencia, ciertamente proferido por un sacerdote liberal, y no por ello menos excomulgado y excluido por quienes representaban al Estado y la Iglesia de su tiempo: Don Miguel Hidalgo.

Es el mes de otras celebraciones patrias, como: Los Niños Héroes y la Defensa del Castillo de Chapultepec (día 13), La Anexión del Estado de Chiapas (también día 13), o la pocas veces recordada Consumación de la Independencia (día 27), quizá porque el proyecto imperial de Agustín de Iturbide no se correspondió nunca con el proyecto liberal de Miguel Hidalgo, José María Morelos y otros.

También –para México-, es el mes de la Creación, porque –en opinión de muchos mexicanos-, el día 19 es una conmemoración a la vez llena de luto y dolor, como de Fe, Esperanza y Amor. El Terremoto de 1985 fue el despertar de una Sociedad Civil no tomada en cuenta, ni auto-reconocida como tal, de un pueblo que –ante la negligencia e ineptitud de sus autoridades-, tomó su propia vida en sus manos –independientemente de signos partidistas o clasistas tanto políticos como sociales o religiosos-, y desarrolló (en palabras de la periodista y escritora mexicana Elena Poniatowska) ese enorme “potencial de auto-salvación” que hay en el Pueblo… (de México), como con esa férrea voluntad que llama los seres a la existencia: Ordo ab Chao! (“al Orden desde el Caos…”).

De aquí la imagen de William Blake (1757-1827): El Anciano de los Días, que presidirá el blog durante una parte del mes, y que luego iremos alternando con otras de autores medievales y renacentistas sobre: la Creación, Adán y Eva y el Pecado.





El Gran Arquitecto del Universo: Este icono occidental sigue todas las reglas del arte bizantino oriental, para representar a Cristo. Él -en su advocación Verbo Creador por medio de quien el Padre Eterno genera los seres-, está representado -con un Compás de Maestro Masón en esta miniatura (página iluminada con aplicación de minio sobre pergamino) de una Bible Moralisée, o Biblia francesa explicada, del s. XIII.



TRES GRANDES TEMAS DEL MES:

La Creación / El Mal y el Pecado / Gracia y Libre Albedrío.
Inicio de nuestro ciclo: Las Catequesis de la Educación Cristiana.

El mes de Septiembre es (al menos en México), el mes de inicio de clases según el calendario escolar, lo mismo en las instituciones estatales que en las eclesiásticas, y es también un nuevo renacer del conocimiento y la cultura, para niños, jóvenes y adultos. Por eso, en este blog hemos iniciado la un programa de Catequesis que –con licencia de Dios-, esperamos poder continuar constantemente.

Hemos comenzado estudiando el sentido de Comunidad en Dios y en Cristo, según el Espíritu. Véase: http://anglicanvmscriptorivm.blogspot.com/2008_08_28_archive.html; ahora vamos a seguir hablando, precisamente, de la Creación y del problema del Mal y del Pecado.


La Creación: Pintura de Lucas Cranach, el Viejo, uno de los artistas oficiales de la Reforma y retratista de Lutero y su familia. El Protestantismo clásico no sólo no rechaza las imágenes, sino que Martín Lutero las rescata como un método útil para la catequesis. Esta obra es un ejemplo de catequesis iconológica, en ella podemos contemplar en escenas concretas, diferentes aspectos de la interpretación cristiana del siglo XVI sobre la Creación del Ser Humano y del Pecado "Original".

Al terminar el mes de agosto, hacia su fiesta el día 28, publicamos la biografía de San Agustín, Obispo de Hipona, http://anglicanvmscriptorivm.blogspot.com/2008_08_31_archive.html, personaje notable, precisamente, porque sus opiniones teológicas sobre la Predestinación, el Pecado, el Libre Albedrío y la Gracia, han sentado criterios perdurables en la Iglesia Cristiana –sobre todo en Occidente-, tanto en la Iglesia Católica Romana, como en las Iglesias de la Reforma.

Adán y Eva: la "Caída", grupo escultórico en la fachada de la Catedral de Nôtre Dame, de París. La interpretación cristiana de la creación y del pecado (la impropiamente llamada "caída"), no ha estado exenta de los complejos machistas de algunos teólogos. Véase la serpiente quien (tramposamente representada como una mujer), puede -seguramente-, asociarse con Lilith (primera mujer de Adán según literatura rabínica apócrifa), y convertida en un demonio en los textos del profeta Isaías y otros


Así que vamos a continuar presentando algunos temas no sólo del nor-africano San Agustín, sino de un gran opositor y contemporáneo suyo del lejano norte de las Galias (hoy Francia): San Vicente de Lérins.

Si todo va bien, podremos tener listo –ahora sí-, un artículo de nuestro querido hermano, el Cardiólogo Sergio Fishleder Rudoy –de la Comunidad Judía de México-, sobre la conciencia en casos de ética médica.

Si quieres –querido lector-, contribuir a este trabajo y enviarnos tu propia obra sobre estos temas, tus imágenes, o algún enlace interesante, ¡hazlo, por favor!, nos dará mucho gusto reconocer el crédito de tu aportación o compartir -de otras formas-, el gran tesoro de la cultura cristiana y humanista.

Seguiremos –como siempre-, hospedando a nuestro gran amigo el Obispo Onell Soto, con su Columna Rapidísimas, recibiendo y procesando los envíos de hermanos como Javier Aviña y el Pastor Leopoldo Cervantes; así como publicando las biografías de los Héroes de la Fe, y editando los Propios de la Eucaristía y la Homilía Dominical…


Para que en Todo sea Dios glorificado…

U.I.O.G.D.

lunes, 1 de septiembre de 2008

El Mes de Tishrei
De Wikipedia, la enciclopedia libre
http://es.wikipedia.org/wiki/Tishrei
Tishrei (en hebreo: תִּשְׁרֵי‎; del idioma acadio tašrītu "comienzo", de šurrû "comenzar"), es el primer mes del Calendario hebreo moderno, que comienza con la Creación del mundo, y el séptimo según el ordenamiento de los meses en la Biblia, que comienza por Nisán, en conmemoración de la salida de los hebreos de la esclavitud en Egipto.
El nombre del mes de Tishrei en la Biblia es simplemente “el séptimo mes” (Shevat), siguiendo la numeración ordinal, al igual que el resto de los meses del año hebreo en la Toráh. Es nombrado por primera vez ya en el primer libro de la Biblia: "Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat" (Génesis 8:4). En una ocasión, la Biblia se refiere a él como “la luna de Eitanim” (ירח האיתנים, yéraj ha-Eitanim, literalmente “el mes poderoso”):

"Y se reunieron con el rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Eitanim, que es el mes séptimo, en el día de la fiesta solemne..."

(1Reyes 8:2)

El nombre deriva, según se cree, del idioma fenicio, ya que sólo es así mencionado en el contexto de las relaciones comerciales entre Salomón rey de Israel, y Hiram rey de Fenicia, y se cree que fue el nombre utilizado por los antiguos habitantes de Canaán, que llamaban a sus meses con terminología relacionada a la agricultura y al clima.


Judíos orando en la Sinagoga en Yom Kippur (Maurycy Gottlieb ,1878)

Su nombre actual, Tishrei, tiene sus orígenes en los nombres de los meses de la antigua Babilonia, provenientes –según lo dicho-, del acadio, y de aquí, adoptados por los judíos allí desterrados entre 586 a. C. y 536 a. C., luego de haber sido llevados al exilio por el rey Nabucodonosor II. El nombre Tishrei no figura en la Biblia -sólo siete de los doce meses aparecen en ella con sus nombres babilónicos: Nisán, Siván, Elul, Kislev, Tevet, Shevat y Adar- Tishrei sólo lo hará por primera vez con este nombre, en el Talmud.
Tishrei trae siempre 30 días, y puede comenzar sólo en lunes, martes, jueves o sábado de la semana. Es el primer mes del otoño (boreal), cercano al equinoccio otoñal del 21 de septiembre en que el día y la noche tienen la misma duración, y es paralelo a los meses gregorianos de septiembre y octubre, según el año. Su signo del Zodíaco es Libra, debido a que es un mes de balance personal, que acoge las más solemnes de entre las festividades del año judío (Rosh Hashaná, Yom Kipur y los días que corren entre ambas, llamados “los diez días de penitencia”), y en los cuales y según la antigua tradición, sopesa Dios en su balanza, virtudes y pecados de los mortales, para así o no inscribirlos en el Libro de la Vida.


La Creación del mundo: (Miguel Ángel Buonarroti, Capilla Sixtina, Vaticano)


Festividades judías en Tishrei.
Rosh Hashaná, "Año Nuevo" - 1 y 2 de Tishrei:

"En el mes séptimo, al primero del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación"
(Levítico 23:24)

Ayuno de Guedaliá, Tsom Guedaliá - 3 de Tishrei (Si cae sábado, se posterga al día 4); llamado "el ayuno del séptimo mes" (Zacarias 8:19), e instituido al regreso del exilio de Babilonia para conmemorar el asesinato del gobernador de Judea, Guedaliá hijo de Ajicam, a manos de un sicario judío, Ismael hijo de Netaniá.
Yom Kipur, "Día de la Remisión" - 10 de Tishrei:

"A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida al Eterno"

(Levítico 23:27); también en Números 29:7).

Sucot, "Fiesta de las Cabañas" o "Tabernáculos" - del 15 al 22 de Tishrei (Fuera de Israel, en la diáspora judía, se festeja hasta el 23 del mes):
"A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Yahvéh por siete días" (Levítico 23:34).


Véase también:
Calendario hebreo
Fiestas judaicas
Enlaces externos:
Guía de Tishrei


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U.I.O.G.D.

domingo, 31 de agosto de 2008

Agustín de Hipona

FIESTAS MENORES:
28 de Agosto.
Biografía escrita por Eugène Portalié, condensada por el Pbro. Miguel Zavala-Múgica+
Esta biografía fue escrita desde una perspectiva conservadora católica romana, al condensarse para este espacio, se ha preferido dejar los datos lo más escueto posible.
Agustín nació en Tagaste -en el África del Norte, romanizada-, el 13 de noviembre de 354. Tagaste, hoy Souk Ahras, cerca de Bona (la antigua Hippo-Regius), ciudad pequeña y libre de la Numidia proconsular convertida recientemente del cristianismo donatista al ortodoxo. De familia no rica pero eminentemente respetable. Su padre, Patricio, uno de los dirigentes de la ciudad, todavía era pagano; Mónica, madre de Agustín, consiguió, a la larga, que Patricio recibiera el Bautismo en el lecho de muerte, (ca. 371).
Agustín recibió una educación cristiana. Su madre hizo que fuera marcado con el signo de la Cruz e inscrito entre los catecúmenos; estando muy enfermo pidió el bautismo, al pasar el peligro difirió el sacramento, cediendo así a la costumbre de la época.

Arriba: La más antigua imagen de Agustín de Hipona que haya llegado hasta la actualidad, en la Basílica catedralicia de San Juan de Letrán, en Roma, s. VI.

Su asociación con "hombres de oración" le dejó grabadas tres grandes ideas: La Divina Providencia, la Vida Futura con terribles sanciones y Cristo Salvador.

"Desde mi más tierna infancia llevaba dentro de lo más profundo de mi ser, mamado con la leche de mi madre, el nombre de mi Salvador, Tu Hijo; lo guardé en lo más recóndito de mi corazón; y aún cuando todo lo que ante mí se presentaba sin ese Divino Nombre, aunque fuese elegante, estuviera bien escrito e incluso repleto de verdades, no fue bastante para arrebatarme de Ti."

(Confesiones, 1: 4).

Patricio, orgulloso del éxito de su hijo en las escuelas de Tagaste y Madaura lo envió a Cartago a preparase para una carrera forense; se necesitaban varios meses para reunir los medios precisos y Agustín pasó en Tagaste el decimosexto año de su vida disfrutando de un ocio fatal para su formación. Oraba sin el sincero deseo de ser escuchado, y cuando llegó a Cartago a finales del año 370 todas las circunstancias tendían a apartarlo de su camino: las muchas seducciones de la gran ciudad, aún medio pagana, el libertinaje de otros estudiantes, los teatros, la embriaguez de su éxito literario y el orgulloso deseo de ser el primero en todo, incluso en el mal. Al poco tiempo se vio obligado a confesar a Mónica que se había metido en una relación pecaminosa con la persona que dio a luz a su hijo (372). Algunos biógrafos de Agustín, suponen que en aquellos días la Iglesia permitía libremente el concubinato.
En 373, Agustín y su amigo Honorato se hicieron maniqueos. El profeta persa Mani (215-276) había introducido su escuela religiosa en el África romana apenas cincuenta años antes. Agustín dice que se sintió seducido por las promesas de una filosofía libre sin ataduras a la fe; por la esperanza de encontrar en su doctrina una explicación científica de la naturaleza y sus fenómenos. A Agustín le entusiasmaban las ciencias naturales, y se sentía atormentado por el problema del origen del mal --al no resolverlo, reconoció dos principios opuestos. Existía también el poderoso encanto de la irresponsabilidad moral en una doctrina que negaba el libre albedrío y atribuía la comisión del delito a un principio ajeno.
Agustín se dedicó al maniqueísmo con todas sus fuerzas; leyó todos sus libros, aceptó y defendió todas sus opiniones. Su proselitismo atrajo a su amigo Alipio, y a Romaniano, el amigo de su padre que fue su mecenas en Tagaste y sufragaba los gastos de estudios de Agustín. En este período, las facultades literarias de Agustín llegaron a su completo desarrollo. Dejó los estudios que, de haber continuado, lo habrían ingresado en el forum litigiosum, pero prefirió la carrera de letras, y regresó a Tagaste a "enseñar gramática." El joven profesor cautivó a sus alumnos y uno de ellos, Alipio, algo más joven que su maestro, lo siguió al maniqueísmo; después recibió con él el bautismo en Milán, y más adelante llegó a ser obispo de Tagaste, su ciudad natal.
Mónica no habría aceptado a Agustín ni en su casa ni a su mesa si no hubiera sido por el consejo de un obispo: "El hijo de tantas lágrimas no puede perecer." Agustín fue a Cartago, y continuó enseñando retórica. Se llevó el premio en un concurso poético, y el procónsul Vindiciano le confirió públicamente la corona agonística. En este momento, al completar su primera obra sobre æscetica, ahora perdida, empezó a repudiar el maniqueísmo: "Destruyen todo y no construyen nada"; la flojedad de sus argumentos contra los cristianos ortodoxos, a cuyos argumentos sobre las Escrituras la única respuesta que daban era: "Las Escrituras han sido falsificadas." Amén de no encontrar la ciencia —en el sentido moderno de la palabra— que le habían prometido. Fausto de Mileve, el famoso Obispo maniqueo, llegó a Cartago; Agustín fue a visitarlo y le interrogó; en sus respuestas descubrió al retórico vulgar, completo ignorante: roto el hechizo, Agustín no abandonó la secta inmediatamente, pero su mente ya rechazó las doctrinas maniqueas. La ilusión había durado nueve años.
Su crisis religiosa se resolvería en Italia, a la influencia de San Ambrosio. En 383, a los veintinueve años, Agustín marchó a Italia; se embarcó de noche para evitar a su madre. Llegado a Roma enfermó gravemente; al recuperarse abrió una escuela de retórica, los alumnos le engañaban descaradamente con los honorarios; así, presentó una solicitud a una cátedra vacante en Milán, la obtuvo y Símmaco, el prefecto, lo aceptó. Visitó al Obispo Ambrosio y comenzó a asistir con regularidad a sus discursos. Antes de abrazar la Fe, Agustín se inclinó a la filosofía académica, con su escepticismo pesimista; después la filosofía neoplatónica le entusiasmó. En Milán, apenas había leído a Platón y a Plotinio, cuando despertó a la esperanza de encontrar la verdad, habían pasado tres años.
Soñaba que él y sus amigos podrían dedicar la vida a buscar la verdad, a una vida sin aspiraciones a honores, riquezas ni placer, con el celibato como regla (Confesiones, VI). Mónica, reunida con su hijo en Milán, insistió en que se casara; la prometida era demasiado joven y cuando Agustín se desligó de la madre de su hijo Adeodato, enseguida otra ocupó el puesto. Fue su último período de lucha y angustia.


Agustín y Mónica: Ary Schefer, 1846


En entrevista con Simpliciano, futuro sucesor de Ambrosio, aquél contó a Agustín la historia de la conversión del célebre retórico neoplatónico Victorino (Confesiones, 8: 1, 1, II), dio el golpe definitivo. Tenía treinta y tres años (Milán, septiembre, 386). Días después, estando Agustín enfermo, aprovechó las vacaciones de otoño, renunció a su cátedra, y se marchó con Mónica, Adeodato, y sus amigos a Casicíaco, la propiedad campestre de Verecundo, fundaría allí una comunidad de filósofos dedicada a la búsqueda de la verdadera filosofía que para él ya era inseparable del Cristianismo.
De la Conversión al Episcopado (386-395).
Agustín se fue familiarizando con la doctrina cristiana, y la fusión de la filosofía platónica con los dogmas cristianos, se iba formando en su mente. La soledad en Casicíaco hizo realidad un antiguo anhelo. En sus libros Contra los académicos, Agustín describe la serenidad ideal de esta existencia, estimulada por la pasión por la verdad. Completó la enseñanza de sus jóvenes amigos, con lecturas literarias en común, y conferencias filosóficas a las que a veces invitaba a Mónica y que -recopiladas por un secretario-, han proporcionado la base de los Diálogos. Los tópicos favoritos de las conferencias eran la verdad, la certeza (Contra los académicos), la verdadera felicidad en la filosofía (De la vida feliz), el orden de la Providencia en el mundo y el problema del mal (De Ordine) y, por último, Dios y el alma (Soliloquios, De la inmortalidad del alma).
¿Era ya cristiano Agustín cuando escribió los Diálogos en Casicíaco? Los historiadores, basándose en las Confesiones, habían creído todos que el doble objetivo de Agustín para retirarse a la quinta fue mejorar la salud y prepararse al Bautismo. Algunos críticos aseguran haber descubierto una oposición radical entre los Diálogos escritos en este retiro, y el estado del alma que describe en las Confesiones.
Agustín recibió el Bautismo en la Pascua de 387; y escribió la apología Sobre la Santidad de la Iglesia Católica en 388 . Los Diálogos son una obra puramente filosófica (Confesiones, 9: 4); sin embargo, contienen la historia completa de su formación cristiana.
Su filosofía busca respaldar la autoridad con la razón: "la gran autoridad, ésa que domina todas las demás y de la cual jamás deseaba desviarse, es la autoridad de Cristo"; ama a los platónicos pues encuentra entre ellos interpretaciones siempre en armonía con su fe (Contra los académicos 3: c. X). Es el tiempo de las conferencias con sus amigos sobre la divinidad de Cristo, y de dejar el orgullo intelectual que los estudios platónicos le habían despertado (De la vida feliz), de la calma gradual de sus pasiones y la gran resolución de elegir la sabiduría como única compañera (Soliloquios, I: x).Algunos críticos señalan que en algún momento sacrificó el Evangelio por Platón; pero es cierto que en el momento que surge una contradicción, no duda en subordinar su filosofía a la religión, y la razón a la fe. Era ante todo cristiano; pero creyó, demasiado fácilmente, encontrar la cristiandad en Platón o el platonismo en el Evangelio. En sus Retractationes, y en otros lugares, reconoce que no siempre ha evitado este peligro.
Imaginó haber descubierto en el platonismo la doctrina completa del Verbo y el prólogo entero de San Juan; pero igual atacó teorías neoplatónicas como la tesis cosmológica de un alma universal: ¿Hay un alma única para todo el universo o cada uno tiene un alma distinta? Agustín siempre había reprochado a los platónicos que rechazaran o desconocieran los puntos fundamentales del cristianismo: "primero, el gran misterio, el Verbo hecho carne; y después, el amor, descansando sobre una base de humildad." También ignoran la Gracia, dice, dando sublimes preceptos de moralidad sin ninguna ayuda para alcanzarlos.
Lo que Agustín perseguía con el bautismo cristiano era la Gracia divina. En la Cuaresma de 387, fue a Milán y, con su hijo Adeodato y Alipio, ocupó su lugar entre los competentes y Ambrosio lo bautizó en Pascua o, al menos, durante el tiempo Pascual. Una leyenda cuenta que en esta ocasión, Obispo y Neófito, alternándose, cantaron juntos por primera vez el Te Deum, pero esto es infundado. Agustín, Alipio, y Evodio decidieron retirarse en aislamiento a África. Agustín permaneció en Milán hasta casi el otoño continuando sus obras: De la inmortalidad del alma y De la Música. En el otoño, estaba a punto de embarcarse en Ostia cuando Mónica murió. No hay páginas en toda literatura que alberguen un sentimiento más exquisito que la historia de su muerte y del dolor de Agustín (Confesiones 9). Agustín permaneció en Roma varios meses, ocupándose de refutar el maniqueísmo.
Muerto el tirano Máximo (agosto 388) navegó a África, a Cartago y a Tagaste. Allí puso en práctica su idea de vida perfecta: vendió sus bienes y dio a los pobres el producto. A continuación, él y sus amigos se retiraron a sus tierras, que ya no le pertenecían, para llevar una vida en común de pobreza, oración, y estudio de las Escrituras. Sus 83 Cuestiones son el fruto de las conferencias celebradas en este retiro, en el que también escribió De Genesi contra Manichaeos, De Magistro, y De Vera Religione.
Se dice que Agustín no pensó ordenarse por temor al episcopado -lo cual es un lugar común entre las biografías de los Padres de la Iglesia-, y huyó de las ciudades donde obligatoriamente tenía que elegir. En Hipona, donde lo había llamado un amigo en crisis, estaba en una iglesia cuando la gente se agrupó a su alrededor aclamándole y rogando al obispo, Valerio, que lo ordenase; y así fue en 391. Consideró esta reciente ordenación un motivo más para volver a su vida religiosa en Tagaste, lo que Valerio aprobó tan categóricamente que puso una propiedad de la iglesia a disposición de Agustín, estableciendo así un monasterio al momento de fundarlo. En sus cinco años de ministerio sacerdotal, Valerio le mandó predicar, pese a que en África se reservaba ese ministerio a los obispos. Agustín combatió toda heterodoxia, especialmente el maniqueísmo, con éxito. También abolió la costumbre de celebrar banquetes en las capillas de los mártires. El 8 de octubre del año 393 tomó parte en el Concilio plenario de África, presidido por Aurelio, Obispo de Cartago, y a petición de los obispos pronunció un discurso que, en su forma completa, más tarde llegó a ser el tratado de De Fide et Symbolo.
Obispo de Hipona (396-430).
Valerio, Obispo de Hipona, debilitado por la vejez, obtuvo la autorización de Aurelio, Primado de África, para asociarse a Agustín, eligiéndolo coadjutor, y Megalio, Primado de Numidia, lo consagró. Tenía cuarenta y dos años y ocuparía la sede de Hipona durante treinta y cuatro. Como obispo, combinó sus deberes pastorales con las austeridades de la vida religiosa y, aunque abandonó su monasterio, transformó su residencia episcopal en uno, y vivió una vida en comunidad con sus clérigos, que se comprometieron a observar la pobreza religiosa. Lo que así fundó, ¿fue una orden de clérigos corrientes o de monjes? Esta pregunta surge con frecuencia, pero Agustín no se paró a considerar estas distinciones. La Casa Episcopal de Hipona se transformó en casa de formación de los fundadores de monasterios que se extendieron por toda África, y de los obispos que ocuparon sedes vecinas. Possidio (Vita Sancti Augustini 22) enumera a diez de los amigos de Agustín y discípulos que fueron obispos: por ello Agustín ganó el título de patriarca de los religiosos y renovador de la vida del clero en África.
Ante todo, fue defensor de la verdad y pastor de almas. Predicaba con frecuencia, a veces cinco días consecutivos; escribió cartas que divulgaron sus soluciones a problemas de la época por todo el mundo entonces conocido; dejó su espíritu en diversos concilios africanos a los que asistió (Cartago 398, 401, 407, 419 y Mileve 416 y 418).



San Agustín: Sandro Botticelli, 1480.


La controversia maniquea y el problema del mal.

Agustín buscó la conversión de los maniqueos:

"Dejad que se encolericen contra nosotros aquellos que desconocen cuán amargo es el precio de obtener la verdad… En cuanto a mí, os mostraría la misma indulgencia que mis hermanos mostraron conmigo cuando yo erraba ciego por vuestras doctrinas"

(Contra Epistolam Fundamenta, III).


Durante esta controversia, en 404 venció a Félix, uno de los "electos" de los maniqueos y gran doctor. Agustín y le invitó a una conferencia pública cuyo tema causaría un gran revuelo; Félix se declaró derrotado, abrazó la Fe y, junto con Agustín, contribuyó a los actos de la conferencia. Agustín, sucesivamente refutó a Mani (397), a Fausto (400), a Secundino (405), y (ca. 415) al fatalista Prisciliano. Estos escritos contienen su pensamiento sobre el problema del mal, basado en un optimismo que, igual que los platónicos, proclama que todo lo que procede de Dios es bueno y la única fuente del mal moral es la libertad de las criaturas (De Civitate Dei, 19, c. 13, n.2). Agustín defiende el libre albedrío con tal ardor, que sus obras contra los maniqueos son inagotable reserva de argumentos en esta controversia aún actual.
El grupo teológico jansenista sostuvo en el siglo XIX, que Agustín era inconscientemente pelagiano, y que después reconoció la pérdida de la libertad por el pecado de Adán. M. Margival (Revue d'Histoire et de Littérature religieuses; 1899, p. 447), muestra a San Agustín como víctima del pesimismo metafísico absorbido inconscientemente de las doctrinas maniqueas. "Nunca" dice, "la idea oriental de la necesidad y la eternidad del mal, ha tenido un defensor con más entusiasmo que este obispo." Agustín reconoce que todavía no había comprendido cómo la primera inclinación buena de la voluntad es un don de Dios (Retractationes 1: 23, n. 3); pero nunca se retractó de sus principales teorías sobre el libre albedrío y nunca modificó su opinión sobre lo que constituye la condición esencial, es decir, la plena potestad de elegir o de decidir. ¿Quién se atrevería a decir que cuando revisó sus propios escritos le faltó claridad de percepción o sinceridad en un punto tan importante?
La controversia donatista y la teoría de la Iglesia.
El cisma donatista fue el último episodio en las controversias de Montano y Novato que habían agitado la Iglesia desde el siglo II. En Oriente se discutían aspectos variados sobre la divinidad del Verbo (cristología), pero en Occidente --sin duda por su carácter más práctico--, se ocupó del problema moral del pecado en todas sus formas. El dilema general era la santidad de la Iglesia; ¿Podía ser perdonado el pecador y dejar que continuara en su seno? En África, el dilema concernía especialmente a la santidad de la jerarquía. Los obispos de Numidia, en 312 habían rehusado aceptar como válida la consagración de Ceciliano, obispo de Cartago, habían introducido el cisma por un traductor, y al mismo tiempo propusieron estas graves preguntas: ¿dependen los poderes jerárquicos del mérito moral del sacerdote? ¿Cómo puede la santidad de la Iglesia ser compatible con la falta de mérito de sus ministros?
Cuando Agustín llegó a Hipona, el cisma ya había alcanzado enormes proporciones y se había identificado con las tendencias políticas —quizá un movimiento nacional contra la dominación romana. De todas formas, es fácil descubrir la oculta corriente de venganza social. La extraña secta conocida como Soldados de Cristo, y llamadas por los católicos Circumcelliones (bandoleros, vagabundos), era semejante a las sectas revolucionarias de la Edad Media en un momento de destrucción.
La historia de Agustín contra los donatistas también es la de su cambio de opinión sobre las rigurosas medidas contra los herejes. La Iglesia en África, fue influida por él. Este cambio de posición lo atestigua el mismo Agustín, especialmente en sus Cartas, XCIII (en el año 408). Al principio buscó restablecer la unidad por medio de conferencias y amistosas discusiones. Inspiró varias medidas conciliadoras en los concilios africanos, y envió embajadores a los donatistas invitándolos a reintegrarse a la Iglesia o, al menos, apremiándolos a que enviaran diputados a una conferencia (403).
Al principio los donatistas respondieron con silencio, después con insultos, y por último con una violencia tal que Posidio, obispo de Calamet, amigo de Agustín, tuvo que huir para librarse de la muerte, el obispo de Bagaia quedó cubierto de heridas, y el propio Agustín sufrió varios atentados contra su vida (Carta 38, a Ianuario, el obispo donatista). Agustín, testigo de las conversiones que surgieron de todo esto, aprobó rígidas leyes, con una importante salvedad: Agustín jamás deseó que la herejía se castigara con la muerte —Vos rogamos ne occicatis (Epístola C, al procónsul Donato).
Los obispos aún estaban a favor de celebrar una conferencia con los cismáticos, en 410 Honorio proclamó un edicto que puso fin a la negativa donatista. En junio de 411 tuvo lugar una conferencia solemne en Cartago, en presencia de 279 obispos donatistas y 286 imperiales. Los portavoces de los donatistas eran Petiliano de Constantinopla, Primiano de Cartago, y Emérito de Cesárea; los oradores imperiales eran Aurelio y Agustín. En cuanto a la cuestión histórica que entonces se debatía, el Obispo de Hipona demostró la inocencia de Ceciliano y de su consecrante Félix; y en el debate dogmático estableció la tesis ortodoxa de que la Iglesia puede --sin perder su santidad--, tolerar bajo su palio a los pecadores a fin de convertirlos. En nombre del Emperador, el Procónsul Marcelino declaró la victoria de los católicos en todos los puntos. Poco a poco el donatismo fue decayendo hasta desaparecer con la invasión de los vándalos.
Se dice que Agustín ha superado incluso a Cipriano de Cartago en su doctrina sobre la institución divina de la Iglesia, su autoridad, sus notas esenciales, y su misión en la distribución de la Gracia y la administración de los sacramentos. Los críticos luteranos, Dorner, Bindemann, Böhringer y especialmente Reuter, proclaman el papel de Agustín; Harnack no completamente de acuerdo con ellos, dice:

"Es uno de los puntos en los que Agustín especialmente afirma y vigoriza la idea católica… Fue el primero [!] en transformar la autoridad de la Iglesia en una potencia religiosa, y en conferir a la religión práctica el don de doctrina de la Iglesia." (Historia del Dogma II, c. 3).
No fue el primero, Dorner reconoce (Agustinus, 88) que Optato de Mileve ya había expuesto la base de la mismas doctrinas; pero Agustín profundizó, sistematizó y completó las ideas de Cipriano y Optato.
La Controversia Pelagiana.
Al final de la lucha contra los donatistas, siguió la disputa teológica que duraría hasta su muerte, y sería eterno problema para los individuos y la Iglesia. Pelagio y su discípulo Celestio habían buscado refugio en África luego de la toma de Roma por Alarico, y África fue el centro principal del pelagianismo. En 412 un Concilio en Cartago condenó a los pelagianos por sus ideas contra la doctrina del Pecado Original. Agustín escribió en su contra De Natura et Gratia, por él, los concilios posteriores de Cartago y Mileve confirmaron la condena a los pelagianos que habían ganado en un Sínodo en Dióspolis en Palestina. El papa Zósimo -persuadido por Agustín-, reiteró la condena del Papa Inocencio, en 418. A partir de entonces el combate se hizo por escrito contra Julián de Eclanum, que asumió el liderazgo pelagiano y se enfrentó a Agustín.
Hacia 426 surgió el Semipelagianismo, sus primeros miembros eran monjes de Hadrumetum en África, y otros de Marsella, dirigidos por Casiano, célebre Abad de San Víctor. Sin admitir la absoluta gratuidad de la predestinación, buscaron un punto medio entre Agustín y Pelagio, y sostenían que la Gracia se otorga a aquellos que la merecen y se niega a los demás; así, la buena voluntad tiene precedencia, pues desea, pide y Dios recompensa. Próspero de Aquitania le informó sobre estas ideas, y Agustín expuso en De Prædestinatione Sanctorum cómo incluso estos primeros deseos de salvación existen en nosotros debido a la Gracia de Dios, lo que por tanto controla absolutamente nuestra predestinación.
Luchas contra el Arrianismo y últimos años.
En 426, a los setenta y dos años de edad, hizo que tanto el pueblo como el clero proclamaran la elección del Diácono Heraclio como Obispo Coadjutor, y le transfirió la administración de materias externas. Agustín podría haber disfrutado de algo de descanso (427) si no hubiera sido por la agitación en África debido a la inmerecida desgracia y a la revuelta del Conde Bonifacio. Los godos, enviados por la Emperatriz Placidia para oponerse a Bonifacio, y los vándalos, a quienes llamó después en su ayuda, eran todos arrianos. Maximino, un obispo arriano, entró en Hipona con las tropas imperiales.
Agustín defendió la fe en conferencia pública (428) y en varios escritos. Apenado por la devastación de África, se afanó por conseguir una reconciliación entre el Conde Bonifacio y la Emperatriz. La paz volvió a establecerse, pero no con Genserico, el rey vándalo. Vencido Bonifacio, buscó refugio en Hipona, donde muchos obispos ya habían huído en busca de protección y esta ciudad bien fortificada iba a padecer dieciocho meses de asedio. Con gran esfuerzo por controlar su angustia, Agustín continuó refutando a Julián de Eclanum pero cuando comenzó el asedio fue víctima de una enfermedad mortal, y al cabo de tres meses murió el 28 de agosto de 430, a los setenta y ocho años.
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Propios de Agustín de Hipona:
Colecta del Día:
Oh Señor, luz de las mentes que te conocen, vida de las almas que te aman, y fuerza de los corazones que te sirven; ayúdanos para que -siguiendo el ejemplo de tu siervo Agustín de Hipona, a conocerte de tal manera que te amemos de verdad, y a amarte de tal manera que te sirvamos de todo corazón, porque sirviéndote es que somos libres. Por Jesucristo, Nuestro Señor, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
Lecturas y Salmo:
Hebreos 12: 22-24 y 28-29
Salmo 87: (7-12)
San Juan 14: 6-15
Prefacio del Bautismo

U.I.O.G.D.
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sábado, 30 de agosto de 2008

HOMILÍA DOMINICAL
31 de agosto, A.D. 2008
¿Venganza o Sed de Justicia?
El reto de ser humildemente lúcidos
y denodadamente críticos.
Pbro. Miguel Zavala-Múgica+
Léanse las lecturas del artículo siguiente:
Propios de la Santa Eucaristía.
Propio 17, Año A
Jeremías 15:15-21
Salmo 26
Romanos 12:1-8
San Mateo 16:21-27



Hay períodos de la vida cuando las personas nos sentimos agraviadas u ofendidas, o bien, cuando percibimos que hay un des-Orden en torno nuestro, que las cosas no son lo que "deberían", ni suceden como "deberían". En muchos de estos casos, la famosa expresión "¿por qué?" o "¿por qué a mí?" parece ser la clave para entender lo que nos sucede, o al menos un punto de partida que acaba por condicionar todo lo que hacemos.

Especialmente cuando más convencidos estamos de que tenemos razón, acudimos a recordar nuestras propias acciones "justas" delante de Dios.
Bienaventurados los Inconformes...

La mayoría de los sermones o catequesis que he escuchado en mi vida se dirigen a restarle razón a las demandas de la gente, a tratar de calmarle los ímpetus y a tildarla de "soberbia", "suficiente" o "engreída" cuando intenta razonar su vida y el medio que le rodea. Los clérigos y la gente de las iglesias -quizá a fuerza de la mediocridad a la que estamos tan acostumbrados-, de inmediato reaccionamos al grito de "soberbia" y "orgullo" cuando vemos que alguien "se molesta" con Dios y se compara a sí misma con la vulgaridad y la ineptitud de otros.

Pues bien, esta vez creo que hay -como dice la segunda lectura-, "llorar con el que llora", e ir a consolar un poco a esos "soberbios" y "orgullosos". Ciertamente, todo el mundo nos agradecerá el que seamos pacíficos, sensatos, humildes y políticamente correctos con Dios y con nuestros prójimos... ¿Y quién entiende a la pobre gente que está harta de la injusticia, la ineptitud, el latrocinio... pero también: de las matanzas, los abusos laborales; y encima que esa gente poderosa e injusta, "se salga siempre -impunemente-, con la suya"?


Entre esta gente inconforme y rebelde con su situación, cabemos -en mayor o menor medida-, toda la humanidad; aunque -más frecuentemente-, todos los reclamos de justicia de personas que no tienen ni para comer-, hacen palidecer los reclamos e inconformidades de otros más afortunados.

El salmo que hoy cantamos, fue usado durante siglos como plegaria secreta del sacerdote al lavarse las manos durante la Eucaristía...

"Lavaré mis manos entre los inocentes
y rodearé tu altar, oh Señor..."

Todo el salmo parece decir una cosa que suena chocantísima:

"Mira Dios: yo soy justo, bueno, nunca he pecado, y además soy muy cumplido con todo lo que tú mandas; me persigue y me molesta gente que de veras es mala, y a la que quisiera que borraras del mapa cuanto antes... Ah, además castígalos como se merecen. (Amén)."

Lo que acabo de parafrasear suena muy irreverente, pero no soy el primer escritor cristiano en notarlo y señalarlo, ni este es tampoco el único salmo con un contenido semejante a éste. ¿Por qué?, ¿qué significa esto?

Algunos teólogos, especialmente los liturgistas (o que estudian el culto cristiano), se sacan la espina alegando que los salmos están escritos para cantarse en comunión con toda la Iglesia; y como la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo -siendo nosotros miembros de ese Cuerpo-, nuestra oración se convierte corporativamente en la oración del propio Cristo Jesús.

Y bueeeno... dicho así, parece como que -por arte de magia-, nos hallamos -al orar con los salmos-, repitiendo las palabras que salen de la justicia e inocencia de Cristo, y con eso no salimos afectados... Es cierto que oramos como Cuerpo de Cristo, y que Cristo Jesús es la Palabra misma de Dios encarnada; en ese sentido, la oración de la Biblia es un modelo para todo el Cuerpo Místico de los fieles, pero hay más...
Otros teólogos -más próximos a la ética y a la Teología de la Liberación-, subrayan que sucede a la inversa: los salmos -aunque son parte de la Palabra de Dios, o quizá por ello mismo-, expresan que Dios comprende y hace suya la amargura, la angustia, frustración e ira de los pobres y oprimidos, y la toma en su amor a la humanidad.
Pienso que, si balanceamos estas dos cosas, podemos dar con la clave para entender el tema de las lecturas de hoy: "sed de venganza / sed de justicia" -o mejor dicho-, de lo que quiere decirnos Dios.
La "Venganza Cristiana"
Como vemos en Jeremías (1a. lectura), Elías y muchos otros profetas de Israel, han estado a punto de "tirar la toalla", "botar el arpa" o "mandar al diablo" su vocación como testigos de la voluntad de Dios. Es duro bregar a contra-corriente, es frustrante sentirse como el necio o el tonto del pueblo ("todos parecen tener razón, menos yo").
Lo mismo le ha pasado a muchos otros profetas de otras épocas, como el Bienaventurado Martin Luther King (+1968), en su lucha social anti-racista, o el Bienaventurado Paul Jones (+1941), Obispo de Utah (cuya memoria celebraremos en septiembre), a quien su propia iglesia -la democrática y liberal Iglesia Episcopal, quiso amordazar por haber sentenciado que la guerra es un pecado que la Iglesia no puede solapar (él condenaba la I Guerra Mundial).
Dios no se ciega ante nuestra desesperación; tampoco nos desconoce el derecho a sentir y razonar honestamente que tenemos razón en algo, ¡lo que nos pide es CONVERSIÓN!, es decir: volvernos a Él, dirigirnos a Él. En palabras de mi maestro, el Padre Félix Pecharromán (católico romano): ¡Dios nos exige ser humildemente lúcidos y denodadamente críticos!
Por eso San Pablo (2a. lectura), luego de darnos una excelente guía de actitudes para vivir en amor, nos da también la clave de la llamada "Venganza Cristiana"

“No tomen venganza ustedes mismos,
sino dejen que Dios sea quien castigue…”
¿Cómo que "venganza cristiana"? ¿Se trata de dejarse matar o abusar como tontos mientras le dejamos todo a Dios...? No. De lo que se trata es de NO dejarnos vencer y ceder ante la actitud del cruel, el injusto, el asesino o el ladrón, sino en persuadirlo mediante nuestra propia justicia, estimulando en esas personas el dolor de corazón, que es evidencia de un cambio de mente, y condición previa para un giro o conversión hacia Dios.
Una muestra clara la hemos tenido este sábado 30 de agosto. Miles de personas se han volcado a marchar por las calles de la Ciudad de México para rechazar la violencia y la delincuencia organizada. Eso se aúna a la valiente lucha de algunos hombres y mujeres distinguidos y notables de esa misma ciudad, que han vivido el horror del secuestro (e incluso del asesinato) de sus hijos u otros familiares. Éstos NO se han tomado la justicia por cuenta propia, sino que se han propuesto procurarse -humildemente lúcidos y denodadamente críticos-, los medios que algunas autoridades, venales y negligentes, no les han provisto. No recurren a la venganza, pero saben satisfacer su sed de justicia usando medios de comunicación, manifestándose públicamente, y son nuestros Maestros de Actitudes.
No se trata de "dejarse": matar, ni robar, ni abusar en forma alguna, sino que -al defendernos-, no caigamos presa de la maléfica energía que se potencia y magnífica al encontrarse NO con nuestra sed de justicia, sino con nuestra sed de venganza...
Los criterios humanos de Pedro...
Al pobre Pedro (Evangelio), primero lo elevaron a la alta dignidad de la Piedra Angular (piedra bruta, dijimos hace ocho días) y de las llaves, y ahora lo mandan al rincón corrido... ¡¿pues qué dijo...!? Simplemente, no estaba aún a la altura de los criterios de Jesús para discernir las actitudes prioritarias en orden a la salvación: le encantó el poder, el ser colaborador del Señor -y al igual que los demás discípulos-, aún no sabía en la que se estaba metiendo...
Jesús tenía una misión y la había aceptado; anunció lo que iba a pasar con Él, el horror y la humillación de su Pasión: las burlas, los azotes, los juicios, la cruz... No se trata de una afición masoquista por el sufrimiento, sino de saber situarse ante circunstancias que piden de uno lo mejor. Jesús supo lo que quería y cuál era el precio, y lo mostró a sus discípulos. A Pedro no le gustó para nada, y reprendió a Jesús: ¡¿cómo que ir a que lo humillasen y lo mataran!? ¡ni lo mande Dios...!
A la mayoría de la gente nos fascina leer parcialmente los pasajes de la Biblia: ¡qué bonito lo de "Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia"! Una congregación -dedicada a San Pedro-, a cuyo párroco conocí hace años, quiso escribir esas gloriosas palabras en el tambor de la nueva cúpula que su obispo iba a bendecir (como para imitar a una cierta iglesia que hay en Europa). El artesano de mosaicos que iba a colocar la cita bíblica, era miembro de la congregación y sabía el manejo de la Biblia, aunque no era muy letrado-, así que a alguno de los miembros de la Junta Parroquial se le ocurrió sólo dejarle la cita bíblica, pero... ¡oh desgracia!, equivocó un versículo. El artesano y sus ayudantes trabajaron con la iglesia cerrada para evitar accidentes. Llegó el gran día de la dedicación de la cúpula, y grande fue el estupor del obispo, el párroco y la furiosa Junta Parroquial, cuando vieron -ostentosa y gloriosa en derredor del domo, y en grandes caracteres romanos-, la sentencia: +APARTATE+DE+MI+SATANÁS+
Así le fue al pobre Pedro... en un ratito (dos renglones para nosotros) pasó del "honor de las llaves" a que lo compararan con "Patas de Cabra"; pero Jesús no rechazó a Pedro (ni tampoco lo "canonizó"). Antes le había dicho que su afirmación: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Vivo", venía de Dios, ahora le subraya que su criterio que se niega a aceptar el plan de Dios para Jesús es una verdadera seducción maligna. Jesús no fue intolerante con él, pero sí quiso mostrarle la diferencia bien clara.
A la Gloria del Gran Acomodador del Universo.
Dios tiene caminos maravilloso para hacer justicia y lograr lo que quiere -no ignora nuestra inquietud por "arreglar el mundo", especialmente cuando somos nosotros los afectados-, pero quisiera que nos detuviéramos antes a poner las cosas en sus manos antes de actuar únicamente con nuestros criterios: gran lección -a este respecto-, la que nos dan los familiares de secuestrados y asesinados que se han enfrentados casi solos a la delincuencia y a autoridades corruptas. Como dice un cántico de los Adventistas del Séptimo Día: "Dios hace todo tan hermoso... a Su Tiempo..."
Mi amiga Maritza Córdova suele decir que Dios es "el Gran Acomodador del Universo y sus circunstancias"; Él sabe en su sabiduría divina, dónde, cómo y cuándo, por qué y para qué son las cosas y las personas en su debido tiempo y lugar. No nos pide que seamos conformistas, ni que nos callemos, ni que NO intentemos cambiar lo que consideremos injusto de la vida, sino que lo hagamos en espíritu de conversión a Él: humildemente lúcidos y denodadamente críticos.

U.I.O.G.D.